BOLETÍN Nº 57

IV ÉPOCA

SEPTIEMBRE 2005

 

 

 

 

 

SER MEJORES COFRADES PARA SER MEJORES CRISTIANOS

 

El mes de septiembre nos trae cada año el reencuentro con nuestra actividad cofrade, que iniciamos con la celebración de la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, el 14 de septiembre. Es el punto de partida, que nos conducirá, a lo largo del calendario litúrgico, al Adviento, a la Navidad, a la Cuaresma, a la Semana Santa y a las solemnidades que siguen a la Pascua, para poner el broche de oro a nuestra actividad un todavía lejano 1 de junio, cuando nos reuniremos en torno a Nuestra Madre de la Luz.

 

         Abrimos, en consecuencia, el curso tomando abrazados a la cruz y lo cerramos dando gracias a María por su intercesión. Y por medio, con la fe puesta en que “Cristo venció a la muerte”, como reza el lema de nuestra Cofradía, tratremos de cimentar y desarrollar nuestro cristianismo a través de nuestra condición de cofrades, de nazarenos, de seguidores de Jesús de Nazaret.

Queremos ser mejores cofrades para ser mejores cristianos. Un extenso calendario de actos litúrgicos, formativos y sociales va a ponerse a disposición de los cofrades. Vuestra respuesta a lo largo de los próximos diez meses es la mejor recompensa al esfuerzo que se realiza, a la ilusión que se pone, al cuidado que se pone en honrar a Cristo y la Santísima Virgen en sus advocaciones del Señor Yacente y de María de la Luz en su Soledad. 

 


 

FIESTA DE LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

 

 

El próximo 14 de septiembre, miércoles, a las 21 horas, celebraremos en la Iglesia de San Juan de Dios la apertura del curso cofrade con la Santa Misa que conmemora la Festividad de la Exaltación de la Santa Cruz. Oficiará la ceremonia nuestro consiliario, reverendo don Francisco Arnaldos, mientras que el acompañamiento musical estará a cargo de “Corchea de Oro”. Al término de la Santa Misa se ofrecerá a los fieles para su adoración la reliquia del Lignum Crucis.

 

 

 

 

ADORACIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Cumplido el paréntesis veraniego de los meses de julio y agosto, volveremos a reunirnos en torno al Santísimo Sacramento en el acto de Adoración Eucarística que tendrá lugar el día 22 de septiembre, a las 20:30 horas, en la Iglesia de San Juan de Dios. Presidirá la ceremonia el reverendo don Gabriel Bastida.

        

 

 

 

XIX ANIVERSARIO DE LA COFRADÍA

El día 6 de octubre, jueves, a las 20:30 horas, en la Iglesia de San Juan de Dios, celebraremos como cada año la Santa Misa de acción de gracias por la aprobación canónica de la Cofradía, que tuvo lugar en igual fecha de 1986 por el excelentísimos y reverendísimo obispo de la Diócesis Cartaginense, don Javier Azagra Labiano. Al término de la Santa Misa se impondrá el escapulario de la cofradía a los nuevos cofrades.

 

 

        

 

 

 

 

 

 

 

 

DIMISIÓN DEL PRESIDENTE DE LA COFRADÍA

 

         En la reunión de la junta directiva celebrada el pasado 6 de septiembre, presentó su dimisión el presidente de la Cofradía, José Emilio Rubio Román, al cumplir 10 años al frente de la misma y por considerar adecuado el momento para cerrar una etapa y abrir una nueva. Como consecuencia, en el mismo acto asumió interinamente la presidencia el vicepresidente, Manuel Lodeiro López, de acuerdo con la previsión contenida en los estatutos, que en el tiempo señalado en los mismos procederá a la convocatoria de elecciones a la presidencia.

 

 

 

 

 

Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz

14 de Septiembre

La fiesta del Triunfo de la Santa Cruz se hace en recuerdo de la recuperación de la Santa Cruz obtenida en el año 614 por el emperador Heraclio, quien la logró rescatar de los Persas que se la habían robado de Jerusalén.

Al llegar de nuevo la Santa Cruz a Jerusalén, el emperador dispuso acompañarla en solemne procesión, pero vestido con todos los lujosos ornamentos reales, y de pronto se dió cuenta de que no era capaz de avanzar. Entonces el Arzobispo de Jerusalén, Zacarías, le dijo: "Es que todo ese lujo de vestidos que lleva, están en desacuerdo con el aspecto humilde y doloroso de Cristo, cuando iba cargando la cruz por estas calles".

Entonces el emperador se despojó de su manto de lujo y de su corona de oro, y descalzo, empezó a recorrer así las calles y pudo seguir en la piadosa procesión.

La Santa Cruz (para evitar nuevos robos) fue partida en varios pedazos. Uno fue llevado a Roma, otro a Constantinopla, un tercero se dejó en un hermoso cofre de plata en Jerusalén.


 

Otro se partió en pequeñísimas astillas para repartirlas en diversas iglesias del mundo entero, que se llamaron "Veracruz"(verdadera cruz).

Nosotros recordamos con mucho cariño y veneración la Santa Cruz porque en ella murió nuestro Redentor Jesucristo, y con las cinco heridas que allí padeció pagó Cristo nuestras inmensas deudas con Dios y nos consiguió la salvación.

A San Antonio Abad (año 300, fiesta el 17 de enero) le sucedió que el demonio lo atacaba con terribilísimas tentaciones y cuentan que un día, angustiado por tantos ataques, se le ocurrió hacerse la señal de la Cruz, y el demonio se alejó. En adelante cada vez que le llegaban los ataques diabólicos, el santo hacía la señal de la cruz y el enemigo huía. Y dicen que entonces empezó la costumbre de hacer la señal de la cruz para librarse de males.

De una gran santa se narra que empezaron a llegarle espantosas tentaciones de tristeza. Por todo se disgustaba. Consultó con su director espiritual y este le dijo: "Si Usted no está enferma del cuerpo, ésta tristeza es una tentación del demonio". Le recomendó la frase del libro del Eclesiástico en la S. Biblia: "La tristeza no produce ningún fruto bueno". Y le aconsejó: "Cada vez que le llegue la tristeza, haga muy devotamente la señal de la cruz". La santa empezó a notar que con la señal de la cruz se le alejaba el espíritu de tristeza.

Cuando Nuestra Señora se le apareció por primera vez a Santa Bernardita en Lourdes (Año 1859), la niña al ver a la Virgen quiso hacerse la señal de la cruz. Pero cuando llegó con los dedos frente a la cara, se le quedó paralizada la mano. La Virgen entonces hizo Ella la señal de la cruz muy despacio desde la frente hasta el pecho, y desde el hombro izquierdo hasta el derecho. Y tan pronto como la Madre de Dios terminó de hacerse la señal de la cruz, a la niña se le soltó la mano y ya pudo hacerla ella también. Y con esto entendió que Nuestra Señora le había querido dar una lección: que es necesario santiguarnos más despacio y con más devoción.

Mire a la gente cuando pasa por frente a una iglesia. ¿Cómo le parece esa cruz que se hacen? ¿No es cierto que más parece un garabato que una señal de la Cruz? ¿Cómo la haremos de hoy en adelante?

 

Como recuerdo de esta fecha de la exaltación de la Santa Cruz, quiero hacer con más devoción y más despacio mi señal de la Cruz.

 


 

 

 

 

 

 

HASTA SIEMPRE

 

         Cuando se cumplen diez años de mi acceso a la presidencia de la Cofradía, sustituyendo en el cargo a don Carlos García Abellán, he tomado la determinación, largamente meditada, de poner término anticipado a mi mandato, dejando que sean un nuevo presidente y un nuevo equipo quienes encaminen a nuestra querida cofradía hacia el ilusionante horizonte del curso 2006-2007, a lo largo del cual celebraremos el vigésimo aniversario de la aprobación canónica de los primeros estatutos y el vigésimoquinto de la fundación de la cofradía.

         Si durante los años de presidencia de mi antecesor la cofradía emprendió la compleja tarea de aprender a caminar, de abrirse paso, de comenzar a trazar su camino y dar a conocer sus señas de identidad, a lo largo de estos diez años he pretendido, al frente de un equipo sin el que nada de lo hecho hubiera sido posible, ahondar en el espíritu de una cofradía que nació con la vocación de hacer del Sábado Santo un día para la oración y el recogimiento y de brindar a sus cofrades la posibilidad de vivir y crecer como cristianos a través de nuestra condición de cofrades.

         A la vez, la Cofradía ha definido con claridad sus perfiles en el campo procesional, devocional y formativo, para lo que ha resultado fundamental el hecho de poder disponer, desde el otoño de 1998, de una verdadera Casa de la Cofradía, que lejos de ser utilizada como mero almacén de tronos y enseres ha oficiado, a lo largo de los últimos siete años, como punto de encuentro y de realización efectiva de la intensa actividad que se viene desarrollando curso tras curso.

         No es el momento ni el lugar de pasar revista a una gestión que, como todas, habrá tenido sus luces y sus sombras. Siento una moderada satisfacción por los logros alcanzados, pero todavía queda mucho por hacer en todos los órdenes, y considero que después de diez años es tiempo de cerrar una etapa y abrir las puertas a otra nueva.

Agradezco sinceramente el respaldo recibido durante este tiempo, el trabajo realizado por tantos cofrades, la ilusión puesta en las cosas de la cofradía, la ejemplaridad que habéis aportado a nuestra salida procesional. Agradezco, de corazón, el concurso imprescindible de cuantos han participado de las tareas directivas a lo largo de este tiempo, de aquellos con quienes he tenido la suerte de trabajar día a día y hombro con hombro. Agradezco la generosidad de quienes se han brindado a embellecer la salida procesional de nuestros Titulares mediante el ornato de los pasos. Y agradezco, sin duda, la dedicación, la paciencia y la comprensión de quienes han desarrollado la labor de consiliario de la cofradía, así como las muestras de afecto recibidas por parte del señor obispo.

Hora es de decir adiós, o mejor, hasta siempre, porque no hay en esta decisión un ánimo de retirada, sino de abandonar el primer plano de la escena cofrade para volver, 26 años después, a la condición de cofrade de a pie. Recibid un abrazo fraterno en Cristo Yacente y en Nuestra Madre de la Luz.

 

José Emilio Rubio Román