BOLETÍN Nº 54

IV ÉPOCA

ABRIL 2005

 

 

 

 

EL ADIÓS

El pasado día 2 de abril regresó al seno de nuestro Padre Dios el Papa Juan Pablo II. Queda, tras su marcha, el testimonio de una vida dedicada, hasta el último minuto, al servicio. Queda, como legado imperecedero, su obra pastoral, su producción doctrinal, su aproximación a los jóvenes, a los necesitados, a los hermanos de otros credos y religiones. Queda, sin duda, la senda marcada a lo largo de 26 años de pontificado. Y queda, desde luego, la sensación de que hemos tenido la dicha de haber conocido a un hombre de Dios, a un santo.

        

    La Cofradía del Santísimo Cristo Yacente y Nuestra Señora de la Luz en su Soledad nació, creció y se consolidó durante su mandato. La Cofradía le ha tenido siempre presente, ha procurado estar pendiente de sus enseñanzas. Y la Cofradía reza hoy por su eterno descanso y da gracias a Dios por habernos enviado a Juan Pablo II, por haberle tenido como pastor durante un lustro de nuestra vida.

 

 

 

    En la mañana del mismo día 2 de abril supimos que el Papa, en la que fue una de sus postreras decisiones, había nombrado Arzobispo de Zaragoza a don Manuel Ureña, que ha sido nuestro Obispo desde el año 1998. Don Manuel ha sabido ganarse, no sin mediar un loable esfuerzo, el respeto y el cariño de los murcianos, incluso de algunos que le cuestionaron en los días de su llegada a esta Diócesis. Obras son amores, y ahí está el trabajo que deja tras siete años intensos, de inagotable labor y de implicación con nuestras cofradías. En este aspecto, los cofrades del Santísimo Cristo Yacente y Nuestra Señora de la Luz en su Soledad podemos considerarnos privilegiados por la cercanía que siempre ha tenido para con nosotros, puesta de relieve, año tras años, con su presencia en nuestra procesión en la tarde solemne del Sábado Santo. Gracias, don Manuel, y hasta siempre.

 

 

 

 


 

ADORACIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO Y CICLO DE CHARLAS FORMATIVAS SOBRE LA EUCARISTÍA

 

 

         Uno de los grandes legados del Santo Padre es la celebración del Año de la Eucaristía, que se abrió el pasado mes de octubre y concluirá el próximo, con un nuevo pontífice ocupando la Cátedra de San Pedro.

Con tal motivo, la Cofradía viene dedicando a la Adoración del Santísimo Sacramento el tercer jueves de cada mes, por lo que la próxima cita será el 21 de abril, a las 20:30 horas, en nuestra sede canónica de San Juan de Dios. Es una nueva oportunidad para dedicar una mínima porción de nuestra ajetreada existencia cotidiana a Cristo vivo y presente en la Eucaristía.

  Pero no queremos dejar pasar este año especial sin procurarnos un mejor conocimiento del misterio eucarístico, de su celebración mediante la Santa Misa, para lo cual se ha programado un ciclo de tres charlas que se desarrollarán entre abril y mayo y servirán de preparación para la gran fiesta eucarística del Corpus Christi.

Así, el próximo día 14 de abril, a las 21 horas, en la Casa de la Cofradía (calle de la Gloria, 7), tendrá lugar la primera charla, dedicada a la última de las Encíclicas de Su Santidad Juan Pablo II, titulada “Ecclesia de Eucharistía” y centrada en la celebración del sacramento. La exposición correrá a cargo del vicario general de la Diócesis,  don Fernando Colomer.

El día 28 de abril, a las 20:30 horas, también en la Casa de la Cofradía, tendrá lugar la segunda de las charlas programadas, que se ocupará, en este caso, de ahondar en la celebración de la Santa Misa, abordando los Ritos Iniciales y la Liturgia de la Palabra. La exposición correrá a cargo del consiliario de la cofradía, don Francisco ....

Finalmente, la tercera y última charla, abordará la Liturgia del Sacrificio y los Ritos de Conclusión, y tendrá lugar el día 12 de mayo. La exposición correrá a cargo del consiliario del Cabildo de Cofradías, don Alfredo Hernández.

La asistencia es libre hasta completar el aforo del local y no es necesaria inscripción previa.

 

 

ROSARIO A NTRA. SRA. DE LA LUZ EN SU SOLEDAD

No descubrimos nada nuevo, si afirmamos que la oración del rosario ha acompañado a Juan Pablo II en todo su pontificado, es más, él la ha engrandecido publicando la carta apostólica “Rosarium Virginis Mariae”, la cual es una instrucción sobre la riqueza espiritual del Santo Rosario, el modo de recitarlo y la incorporación de cinco nuevos misterios, “Misterios de la Luz” que consideran la vida pública de Nuestro Señor Jesucristo. Nuestra Cofradía, al igual que las demás cofradías hermanas de nuestra ciudad, participaba el año 2003 del acto que con motivo del “Año del Rosario” se celebró ante el Convento de las Anas. En este año, motivado por la supresión de la procesión del retorno, que hacía imposible realizar el encuentro entre el Santísimo Cristo Yacente y la Soledad de dicha procesión, nuestra Cofradía, pues no hay mal que por bien no venga, decidió realizar un acto propio, cuyo final fuera ese encuentro, a modo de despedida, de la Madre con el Hijo amado y postrado en el lecho de muerte.

 Y que mejor que la oración centrada en la cristología, aunque se distinga por su carácter mariano, que el Rosario, para acompañar a nuestra madre por las cercanas calles de nuestra sede canónica, centrados en la sobriedad de sus partes,  concentrados en la profundidad de todo el mensaje evangélico del cual es un compendio, pues en él resuena la oración de María, su perenne Magnificat por la obra de la Encarnación redentora en su seno virginal. Con él, como cristianos y nazarenos aprendimos de María a contemplar la belleza del rostro de Cristo Yacente y a experimentar la profundidad de su amor. Mediante el Rosario realizado en esa noche de luto del Viernes Santo, todos aquellos que participaron en él, obtuvieron abundantes gracias, como recibiéndolas de las mismas manos de la Madre del Redentor, que con silencioso caminar nos acompañaba.

Como es lógico y esperamos, dicho acto quedará fijado para ese día con el único fin de que todos nosotros nos sumemos a él, que acompañemos a María con nuestra oración y sirva también para pedir por aquel que con tanto amor y devoción a la Virgen, nos mostró el camino para hacerlo.

 

CABILDO GENERAL DE PROCESIÓN

 

El día 26 de abril, martes, a las 20:00 horas en primera convocatoria y 20:30 en segunda, celebrará la Cofradía Cabildo General de Procesión, conforme a lo dispuesto en los vigentes Estatutos de fecha 17 de marzo de 1999, con arreglo al siguiente

 

Orden del Día

 

-         Lectura y aprobación del acta del Cabildo anterior.

-         Informe sobre la procesión de 2005.

-         Ruegos y preguntas.

 

 

 

 

 

CARTAS DE LOS COFRADES

 

     El Sábado Santo de 2005 ya es historia. Y van 19 desde la primera vez, el 18 de abril de 1987, cuando a las seis en punto de la tarde se abrieron de par en par las puertas de la Capilla del Rosario para que la procesión del Santísimo Cristo Yacente se pusiera en la plaza de Santo Domingo con un único paso, en el que figuraba el Señor muerto tallado por Sánchez Lozano para Alquerías.

 

Fue un momento que algunos de los que leáis estas líneas tuvisteis la suerte de vivir. Fue la gratificante recompensa a más de cuatro años nadando contra corriente para tratar de hacer realidad un sueño. Mereció la pena.

 

         Quisimos poner una nota de piedad en las calles de Murcia en la olvidada jornada del Sábado Santo. Quisimos llamar la atención de los murcianos sobre la correcta celebración de un día sin liturgia, pero dirigido a meditar sobre la estancia de Cristo en el Sepulcro y la Soledad de Nuestra Señora.

 

El pasado Sábado Santo tuve la sensación, con mayor nitidez que nunca, de que los objetivos propuestos se estaban cumpliendo, de que la cofradía, casi 20 años después, se había “adueñado” del centro de la ciudad en la tarde primaveral. Que ya no era la procesión la que salía en busca de los murcianos, sino los murcianos los que buscaban la procesión, los que la veían pasar en respetuoso silencio como respuesta a la ejemplar actitud de nuestros cofrades, los que no tenían ojos para otra cosa que no fuera nuestro Cristo Yacente, nuestra Virgen de la Luz.

 

Gracias, hermanos, por vuestra contribución a la realización del sueño nazareno de una noche de abril de 1982.

 

José Emilio Rubio

Presidente de la Cofradía