Yacente y luz

Cofradía del Santísimo Cristo Yacente y

Ntra. Sra. de la Luz en su Soledad

 

BOLETÍN Nº 35

III ÉPOCA

   Sede Canónica: Iglesia de San Juan de Dios

   Sede Social: Cl. Gloria, nº 7 Bajo

                30003 – Murcia

 

GRACIAS, NAZARENOS BLANCOS DEL SÁBADO SANTO

 

         Gracias, otra vez, por vuestra procesión, por vuestro silencioso testimonio de fe, por vuestra oración sincera. Gracias por vestir de nuevo la túnica blanca del Sábado Santo para acompañar por las calles de Murcia a nuestros sagrados Titulares. Y gracias también por vuestra presencia en los actos de la noche del Viernes Santo, en los Laudes del Sábado Santo, porque con esa actitud acreditáis que lleváis dentro la cofradía, que no os contentáis con ser buenos procesionistas, que sentís como cofrades.

Pero la cofradía no descansa, y apenas hemos recogido la solemne procesión del Sábado Santo cuando nos disponemos a salir de nuevo a las calles para rezar el Santo Rosario y cantar a Nuestra Señora durante los cinco sábados del mes de mayo. Es otra manera de manifestar nuestra fe y nuestra devoción a María Santísima, otra forma de pedir paz y amor para todas las naciones.

 

ROSARIOS DE LA AURORA

 

Uno de las actividades más antiguas y más concurridas de nuestra hermandad es la celebración durante los sábados del mes de mayo de los Rosarios de la Aurora, que parten a las 7:30 de la mañana del Arco de la Aurora y terminan, después de cantar y rezar por las calles, en la Iglesia de Santo Domingo, nuestra antigua sede canónica, donde celebraremos la Santa Misa. Es una nueva ocasión para hacer cofradía, para sentir en cofrade. Es preciso un pequeño sacrificio, pero compensa con creces. Venid a comprobarlo.

        

 

CONVOCATORIA DE ELECCIONES A LA PRESIDENCIA

 

         Cumplido el próximo mes de mayo el periodo de cuatro años que marcan nuestros Estatutos, procederemos a celebrar Cabildo de Elecciones el día 20 de mayo, martes, a las 20 horas en primera convocatoria y 20:30 en segunda, en la Casa de la Cofradía (calle de la Gloria 7, bajo) con la elección de presidente como único punto del orden del día.

Con arreglo al Capítulo Segundo del Título IV, la convocatoria electoral, la relación de cofrades con derecho a voto y los requisitos para ser candidato y elector quedarán expuestos en la sede canónica de la Cofradía y la Casa de la Cofradía desde el día 25 de abril.

 

         Las reclamaciones al listado de electores han de hacerse hasta el día 30 de abril inclusive, mediante escrito dirigido a Secretaría y entregado en la sede canónica de San Juan de Dios o en la sede social de Calle de la Gloria 7. Las reclamaciones serán resueltas y la resolución comunicada al reclamante antes del día 6 de mayo.

         La presentación de candidaturas a la presidencia debe hacerse antes del día 10 de mayo, mediante escrito dirigido a Secretaría, firmado por el interesado, y presentado dentro del plazo señalado en los dos lugares antedichos.

         El día 10 de mayo serán proclamadas las candidaturas concurrentes, una vez comprobado que el candidato reúne los requisitos exigidos por estos Estatutos y las normas diocesanas y eclesiásticas aplicables, mediante su exhibición en las sedes canónica y social de la Cofradía.

 

 

CABILDO DE PROCESIÓN

 

         El día 6 de mayo, a las 20 horas en primera convocatoria y 20:30 en segunda, se celebrará en la Casa de la Cofradía, calle de la Gloria 7, bajo, con arreglo al siguiente Orden del Día:

-         Lectura y aprobación del acta del anterior.

-         Informes de Procesión.

-         Presentación de Sugerencias.

-         Ruegos y preguntas.

 

 

ACTIVIDADES NAZARENAS EN LA CASA DE LA COFRADÍA

         La Cofradía pondrá fin al ciclo de actividades nazarenas que se inició en el mes de septiembre con la que ha programado para el día 22 de mayo, jueves, a las 20:30 horas, en la Casa de la Cofradía, consistente en la proyección de un vídeo sobre la Semana Santa de 2003, montado por nuestro cofrade Pedro Ríos, realizador de Televisión Murciana. Se trata de pasar revista a la última Semana Santa a través de las imágenes y de los comentarios de los contertulios. La entrada es libre.

 

 

MISA DOMINICAL EN SAN JUAN DE DIOS

 

         Recordamos a los cofrades que todos los domingos y festivos de octubre a mayo se celebra la Santa Misa en nuestra sede canónica de San Juan de Dios. Es una buena ocasión para cumplir el precepto dominical y visitar a nuestros Sagrados Titulares.

 

 

 

Síntesis de la encíclica «Ecclesia de Eucharistia»

    Presentamos la síntesis que ha distribuido la Sala de Prensa de la Santa Sede de la encíclica «Ecclesia de Eucharistia», publicada por Juan Pablo II este Jueves Santo.

    La decimocuarta Carta encíclica del Papa Juan Pablo II se propone presentar una reflexión pormenorizada sobre el Misterio eucarístico en su relación con la Iglesia. Se trata de un documento relativa-mente breve pero denso en sus aspectos teológicos, disciplinares y pastorales. Fué firmado el Jueves Santo, durante la Misa «In Cena Domini», en el marco litúrgico del comienzo del Triduo Pascual.

    El Sacrificio eucarístico, «fuente y cima de toda la vida cristiana», engloba todo bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo que se ofrece al Padre para la redención del mundo. Al celebrar este «misterio de la fe», la Iglesia hace perennemente «contemporáneo» el Triduo Pascual a todos los hombres de todos los siglos.


    El primer capítulo, «Misterio de la fe», explica el valor sacrificial de la Eucaristía que, por el ministerio del sacerdote, hace sacramentalmente presente en cada Misa el cuerpo «entregado» y la sangre
«derramada» para la salvación del mundo.

    La celebración de la Eucaristía no es una repetición de la Pascua de Cristo, su multiplicación en el tiempo y los diversos lugares, sino el único sacrificio de la Cruz que se hace presente hasta el fin de los tiempos. Es «fármaco de inmortalidad», como afirma san Ignacio de Antioquía. Como prenda del Reino futuro, la Eucaristía estimula el sentido de responsabilidad de los creyentes respecto al mundo presente, donde los más débiles, los más pequeños y los más pobres esperan la atención de alguien que, con su solidaridad, les ayude a esperar.

    «La Eucaristía edifica la Iglesia» es el tema del segundo capítulo. Cada vez que el fiel participa en el Sagrado Banquete, no sólo recibe a Cristo, sino que es recibido a su vez por Cristo mismo. El Pan y el Vino son la fuerza que da unidad a la Iglesia. Ésta se une a su Señor que, bajo la apariencia de las especies eucarísticas, habita en ella y la edifica. Lo adora no solamente durante la Santa Misa, sino en todo momento, custodiándolo como su más preciado «tesoro».

    El capítulo tercero reflexiona sobre la «apostolicidad de la Eucaristía y de la Iglesia»: así como no se da la integridad de la Iglesia sin la sucesión apostólica, tampoco hay verdadera Eucaristía sin el Obispo. Quien «hace» la Eucaristía actúa en persona de Cristo Cabeza; por eso no posee ni puede disponer de la Eucaristía, sino que es siervo para el bien de la comunidad de los redimidos. De esto se sigue que la comunidad cristiana no «posee» la Eucaristía, sino que la recibe como don.

    Ésta es la reflexión que se desarrolla en capítulo cuarto: «La Eucaristía y la comunión eclesial». La Iglesia, al administrar el Cuerpo y la Sangre para la salvación del mundo, se atiene a lo que Cristo mismo ha establecido. Fiel a la doctrina de los Apóstoles, unida en la disciplina sacramental, debe manifestar incluso de manera visible la unidad invisible que la caracteriza. La Eucaristía no puede ser «usada» como instrumento de comunión, sino que, más bien, la presupone y la convalida. En esta perspectiva se ha de considerar el camino ecuménico que atañe a todos los discípulos del Señor: la Eucaristía crea comunión y educa a la comunión cuando se celebra en la verdad. No puede estar a merced del arbitrio de los individuos o de comunidades particulares.

    El quinto capítulo está dedicado al «decoro de la celebración eucarística». La celebración de la «Misa» comprende aspectos exteriores cuyo cometido es subrayar la alegría que embarga todos los que se reúnen en torno al don inconmensurable de la Eucaristía. La arquitectura, la escultura, la pintura, la música, la literatura y, en general, el arte en todas sus manifestaciones, dan testimonio de cómo la Iglesia a lo largo de los siglos no ha tenido reparos en «derrochar» para mostrar así el amor que la une con su divino Esposo. También en las celebraciones de hoy se ha de recuperar el gusto por la belleza.

    El sexto capítulo, «en la escuela de María, mujer "eucarística"», se centra con original actualidad en la sorprendente analogía entre la Madre de Dios, que gestó el cuerpo de Jesús y se convierte en el primer tabernáculo, y la Iglesia, que en su seno custodia y da al mundo la carne y la sangre de Cristo. La Eucaristía se da a los creyentes para que su vida sea un perenne «Magnificat» a la Santísima Trinidad.

    La conclusión es comprometedora: quien desea seguir el camino de la santidad no necesita nuevos «programas». El programa ya existe: es Cristo mismo, a quien se debe conocer, amar, imitar y anunciar. La puesta en práctica de este programa pasa a través de la Eucaristía. Lo atestiguan los Santos, que en cada instante de su vida han saciado su sed en la fuente inagotable de este Misterio, obteniendo de él fuerza espiritual para realizar plenamente su vocación bautismal.