EL COLOR

EN LA

CERÁMICA



LA CERAMICA AZUL Y DORADA: QUINIENTOS AÑOS DE PRODUCCION EN PATERNA (SIGLOS XIII-XVII)

 

El Museo Municipal de Cerámica posee una espléndida colección de cerámicas fabricadas en Paterna durante la Edad Media y el Renacimiento, entre los siglos XIII y XVII, ambos inclusives.

En este tiempo, Paterna contaba con dos barrios donde se agrupaban sus alfareros: uno, "les olleries menors", situado en la zona ocupada hoy por la calle de Los Molinos, plaza del Pouet y calle de S. Pedro, en la zona Sur del pueblo; y otro ocupando la parte Oeste, "les olleries majors", situado en el "camí a LLiria", a una cierta distancia del pueblo, en la zona que hoy conocemos como "Testar del Molí", junto al "Molí del Testar" que ha dado su nombre al yacimiento.

Hace diez años que el Servicio Municipal de Arqueología del Ayuntamiento de Paterna realiza excavaciones en ambos barrios, lo que nos ha permitido descubrir y estudiar hornos y alfarerías que nos han hecho conocer la forma de trabajar de nuestros maestros alfareros, así como sus producciones y cambios de técnica a través de estos quinientos años.

La cerámica más conocida de esta producción y la que más fama ha alcanzado en el gran público es sin duda la pintada en verde y manganeso, la cual se estuvo fabricando durante todo el siglo XIII, acabando su producción a comienzos del XIV.

Sin embargo, la cerámica pintada en azul y dorado que se estuvo fabricando en Paterna, sin interrupción, a lo largo de estos cinco siglos, es mucho menos conocida, tal vez debido a que muchas de ellas se atribuyen a Manises o a Málaga. Por eso quiero dedicarle este pequeño artículo, para hacerla admirar a los paterneros de hoy, herederos de aquellos alfareros que tanta gloria dieron a nuestro pueblo.

En este largo período de producción hemos distinguido y así lo hemos publicado, seis grandes etapas, de las cuales cuatro ocupan los siglos XIII/XV (Mesquida 1990, pp. 34-36; Amigues/ Mesquida 1993, pp. 38-64) y las dos últimas los siglos XVI y XVII.

Esta cerámica, que podía estar decorada en azul y en dorado, combinando los dos colores en la misma pieza o solo con uno de ellos, se fabricaba en Paterna en grandes cantidades que se exportaba a otros reinos: Portugal, Francia, Inglaterra, etc. donde hoy las excavaciones están sacándola a la luz.

La cerámica decorada en azul se cocía dos veces: "pots blaus regalats cuyts de dues cuytes", dice un documento de 1449. En un primer tiempo se cocía el recipiente, dando como resultado lo que los alfareros llaman el bizcocho. Después de la primera cocción, se le daba un baño de esmalte blanco a base de plomo y estaño, que además de impermeabilizar, hace resaltar el color azul de la decoración pintada. Esta se aplicaba en último lugar, una vez que estuviera seca la capa de esmalte.

Otras veces, en vez de pintar las cerámicas, el alfarero coloreaba el esmalte blanco con el óxido de cobalto, recubriendo con este baño todo el recipiente. El resultado era entonces un color azul uniforme, tanto en el interior como en el exterior.

Una vez esmaltadas y pintadas, las cerámicas estaban listas para la segunda cochura.

Las cerámicas decoradas en azul y dorado se cocían tres veces: después de cocidas por segunda vez con la decoración azul, les era aplicada la decoración dorada y volvían al horno por última vez.

El color azul que aparece en ambos tipos de cerámicas es cobalto, el cual se empleaba tal y como aparece en la Naturaleza, moliéndose los terrones y mezclando el polvo con agua. En 1550, Cipriano Piccolpaso, descendiente de una familia de alfareros de Castel-Durante y alfarero él mismo, decía que : "el manganeso y el zafre que nosotros llamamos azur son minerales que se emplean en estado nativo." Explicaba también que el azur era importado de Venecia aunque sabemos que había en Aragón; en la segunda mitad del siglo XVIII el viajero inglés G. Bowles escribía que la mina de cobalto de Gistau, en Aragón, era tan rica que el mineral "se emplea tal y como sale de la tierra".

Las primeras cerámicas pintadas en azul y dorado que conocemos en Paterna son del siglo XIII. Las cerámicas de este tiempo son de gran calidad y van recubiertas en su totalidad con una capa espesa de esmalte de estaño blanco que al cocer da tonalidades nacaradas. Sobre esta capa se pintaban las decoraciones en azul claro y en diferentes dorados de tonos oliváceos, ocres y rojo carmesí que recuerdan las cerámicas de Oriente Medio y Egipto. Cada recipiente puede llevar un solo tono de dorado, dos o incluso los tres, lo que unido al color azul del resto de la decoración y al blanco del fondo, dan como resultado decoraciones de gran belleza y colorido.

Otro gran momento de la producción de cerámica azul y dorada en Paterna abarca la segunda mitad del siglo XIV y todo el XV, correspondiendo al esplendor del Gótico valenciano. La cantidad de cerámica que se produce es enorme (no hay más que consultar los contratos que se firman entre los alfareros y los compradores de sus productos para hacerse una idea).

Los dos barrios alfareros de Las Ollerías Mayores y Menores ocupan su mayor extensión y las alfarerías trabajan a plena capacidad: los desechos cerámicos de los hornos de esta época los encontramos rellenando gran número de solares de Paterna, tanto de los que forman el primitivo núcleo urbano como de los que están alrededor de ellos, lo que indica una fuerte expansión del pueblo en este período, debido seguramente a la riqueza que proporciona la cerámica.

En este período los alfareros añaden nuevas formas y nuevos motivos decorativos a su repertorio procedentes, por una parte del mundo gótico cristiano y por otra, de la simbología musulmana. Las formas de la cerámica son más sofisticadas. El esmalte vuelve a recubrir toda la pieza como en las cerámicas del s. XIII, formando una capa espesa de color blanco marfil sobre el que sobresale el azul oscuro y el dorado-ocre de la decoración.

Los motivos ornamentales recubren todo el espacio con verdadero horror al vacío y los trazos se vuelven curvos y espirales. Muchas piezas alcanzan la categoría de obras de arte, demostrando la pericia y buen hacer de nuestros alfareros.

Un nuevo cambio en las formas cerámicas y en su decoración aparece a finales del siglo XV/comienzos del XVI, coincidiendo con el Renacimiento.

La producción de cerámica sigue siendo muy importante en Paterna. A comienzos del siglo XVI, el volumen de ventas de cerámica y su importancia económica era tal, que para proteger sus precios y que ésta fuera competitiva en los mercados de exportación, el "Consell de la Vila" prohibió su reventa a terceras personas, pues hay que saber que antes de llegar al puerto de Valencia para su exportación, la cerámica podía llegar a pasar entre las manos de dos o tres revendedores que aumentaban su precio cada vez, para obtener beneficios.

Esta medida del Consell de Paterna, sentó muy mal a los comerciantes de la ciudad de Valencia que aumentaban sus ganancias haciendo subir artificialmente el precio de la cerámica. Por eso en 1520, al pasar la Ciudad de Valencia a ser Señora de la Vila y Baronía de Paterna se apresuraron a fomentar el libre comercio de la cerámica, aboliendo la normativa anterior y decretando que: "a pesar de los bandos y mandamientos del Magnífico Mosén Cosme de Vilarrasa, procurador de la Vila y Baronía de Paterna y de los oficiales y Consejo de la dicha Vila, damos facultad y licencia a quienquiera para que pueda comprar y traer cualquier obra de terra de la dicha vila de Paterna: mandando a cualquier oficial de dicha vila que no se oponga a la compra y a que se traiga (a Valenca) la obra de tierra, bajo la pena de cien florines que deberá pagar la ciudad de Paterna".

Conocemos el nombre de algunos de los alfareros que vivían y trabajaban en Paterna en el siglo XVI: Jaime Rodrigo, Martín Rodrigo, Fernando Salvador el Piquiquo, García Alcodorí, Juan Almila y Pascasio Gil, eran todos ellos poseedores del título de "magister operis terre" ("maestros de la obra de tierra") y fabricaban en sus talleres cerámica azul y dorada ("opus terre de Malica bonum").

Esta prosperidad de Paterna se traduce en la creación de un nuevo barrio señorial al Sur del pueblo, ocupando la zona delimitada por las calles Maestro Soler, S. Pedro, Sta. Teresa, S. Vicente y Pl. del Pouet.

MERCEDES MESQUIDA GARCIA

Arqueóloga del Ayuntamiento de Paterna

 

 

 

LA CERAMICA AZUL Y DORADA DE PATERNA: FORMAS Y DECORACIONES

Mercedes MESQUIDA GARCIA

 

El Museo Municipal de Cerámica de Paterna (Valencia, España) posee una espléndida colección de cerámica medieval procedente de las excavaciones que viene realizando, bajo mi dirección, el Servicio de Arqueología del Ayuntamiento de Paterna. Estas excavaciones nos han hecho descubrir los dos barrios alfareros citados en los documentos medievales: "les Olleries Majors y les Olleries Menors" de los que hemos podido estudiar alfarerías, hornos y testares que han proporcionado gran cantidad de material. El estudio de estas alfarerías y de los métodos de trabajo empleados en ellas es objeto de estudio en otro artículo de esta misma publicación.

El volumen de cerámica descubierto en las excavaciones de los testares de Paterna es impresionante, lo que nos está permitiendo estudiar y clasificar la producción de un centro alfarero a lo largo de cuatro siglos: esta producción de cerámica abarca (en el momento actual de las investigaciones) desde comienzos del siglo XIII hasta comienzos del siglo XVII. En este largo período de producción hemos distinguido y así lo hemos publicado (Mesquida 1990, p. 34/36), cuatro grandes etapas que van desde la conquista del Reino Valenciano por las tropas cristianas del Rey Jaime I, en la primera mitad del siglo XIII (1.238), hasta comienzos del siglo XVII en que acabaría la fabricación (ésta disminuye sensiblemente a partir de comienzos del siglo XVI) por falta de mercados de la cerámica valenciana y por la expulsión de los moriscos, principales artesanos de ésta.

En las excavaciones llevadas a cabo durante el verano de 1992 en el yacimiento del Testar del Molí, hemos descubierto por debajo de la capa II (alfarerías correspondientes al siglo XIII) una tercera capa con habitaciones, silos y cerámicas anteriores a la conquista cristiana y que podrían pertenecer al siglo XII y primeros años del XIII. Cuando hayamos excavado suficientemente esta nueva capa, seguramente podremos confirmar (como ya suponíamos) que Paterna ya era un centro importante de produción cerámica durante la dominación musulmana.

La cerámica azul de Paterna y aún más la decorada en azul y dorado, es la gran desconocida de los estudiosos pues hablar de cerámica de Paterna es sobre todo, referirse a la decorada en verde y manganeso o a la cerámica bizcochada, atribuyendo los especialistas a Málaga o Manises toda la azul y dorada que va apareciendo en Europa a medida que se van haciendo excavaciones. La verdad es que la cerámica azul y dorada es en Paterna la que más se extiende en el tiempo, pues se está produciendo desde el siglo XIII hasta el XVII, ambos inclusives.

Es para dar a conocer esta cerámica al mundo científico que en este artículo quiero presentar una serie de cerámicas esmaltadas en blanco y decoradas en azul y dorado o solamente en azul, que se fabricaban en las alfarerías de Paterna en grandes cantidades y que sabemos por los documentos y por las excavaciones, que se exportaban a otros reinos, entre ellos, al de Portugal; en efecto, en las relaciones del puerto de Valencia aparecen bastantes barcos portugueses que atracan en él durante toda la Edad Media.

PRIMERA EPOCA DE PRODUCCION

Las primeras cerámicas de Paterna pintadas en azul y dorado que conocemos son del siglo XIII. Esta primera época de producción de Paterna comienza después de la ocupación de la ciudad por las tropas cristianas, en 1238; abarca toda la segunda mitad del s. XIII y tal vez los primeros años del siglo XIV. Durante todo este tiempo los alfareros fabrican una cerámica de gran calidad que recubren con una capa espesa de esmalte de estaño blanco que al cocer da tonalidades nacaradas. Esta capa recubre y enmascara perfectamente el color rosado de la pasta y se aplica a la totalidad del recipiente. Sobre ella se pintan las decoraciones en azul claro y en dorados oliváceos, ocres y rojos carmesí que recuerdan las cerámicas de Oriente Medio y Egipto. Cada recipiente puede llevar un solo tono de dorado (lam. 1: 3), dos (lám. I: 2) o incluso los tres (lám. I: 4 y 6), lo que unido al color azul del resto de la decoración y al blanco del fondo, dan como resultado decoraciones polícromas de gran belleza y vistosidad.

Los alfareros de Paterna debieron aprender estas técnicas en el período anterior a la conquista cristiana, cuando Valencia era un importante reino de taifa y sus alfareros debían conocerlas al igual que las conocían sus colegas de Toledo, Málaga, Zaragoza, Almería o Murcia: solo así puede explicarse la perfección que alcanzan sus producciones en este período inmediatamente posterior a la conquista cristiana. Aunque algunos autores han querido ver distintas procedencias (Egipto, Málaga, etc.) en cerámicas similares encontradas en la ciudad de Valencia, no existe la menor duda de que fueron hechas en Paterna pues las hemos encontrado en las alfarerías y testares del yacimiento del Testar del Molí (las Ollerías Mayores de los documentos medievales), junto a otras cerámicas decoradas en verde y manganeso o esgrafiadas; algunas de ellas, al deteriorarse o correrse la decoración azul en la segunda cochura, se tiraron sin llegar a aplicarles la decoración dorada (lám. 2: 3 y 5).

Las formas abiertas más frecuentes que hemos encontrado son platos muy planos, con pequeños rebordes (lám. I: 1; lám. 2: 1), escudillas de boca exvasada, o con un ala o sin reborde y menos hondas (Mesquida 1989, fig. 9); cuencos semiesféricos con bordes exvasados que pueden llegar a formar pequeñas alas; o más achatados, sin reborde (lám. 2: 3) o muy profundos, de forma tronco-cónica y reborde.

Entre las formas cerradas conocemos teteras con pitorros y tapaderas, para infusiones (lám. I: 3, 4 y 6; lám. 2: 4 y 7), botellas de cuello estrecho, pico vertedor y base cóncava (Mesquida 1989, fig. 18a); jarritas con dos asas y boca ancha, para beber (lám. I: 2). Muchas de estas formas son copia o imitan las metálicas y como ellas, se adornan con pivotes, acanaladuras, etc. Un caso aparte merece una serie de teteras que llevan un par de plaquetas con un orificio central que van montadas encima del asa y separadas entre sí, entre las que encaja otra igual, pero ésta montada sobre la tapadera; por el orificio de las tres plaquetas se metería un remache sobre el que pivota la tapadera, la cual lleva un pequeño mamelón encima, para poder sujetarla mientras se vierte el líquido (lám. I: 3). Además, el cuerpo de la tetera es octogonal, siendo subrayados los ángulos con líneas verticales en azul. También hemos encontrado candeleros para la iluminación (lám. I: 5; lám. 2: 5).

Durante este período, los elementos decorativos más frecuentes en azul son las estrellas de seis u ocho (menos frecuentes) puntas, inscritas en un cí_culo o en un polígono que ocupan el fondo de formas abiertas (cuencos, escudillas, platos); otras veces son una o dos piñas las que ocupan el fondo de estas formas cerámicas o exágonos con los lados prolongados a la manera de aspas de molinos de viento. En todos estos recipientes, las paredes van entonces decoradas en dorado con bandas plenas y cenefas de líneas en S, cadenetas, lirios y ondas en reserva. También se rellena en dorado las puntas e interior de las estrellas con espirales de trazo muy fino, motivos vegetales y puntos.

Otro motivo frecuente son las piñas, que como hemos dicho más arriba, pueden decorar el fondo de escudillas y platos o las paredes: entonces llevan un tallo, como un árbol hemos encontrado escudillas, platos y cuencos con tres, cuatro, seis, ocho y doce piñas (Mesquida 1989, fig. 13 y 14). Otras veces van decorando las paredes de teteras y jarros y están rodeadas por cenefas de ondas en dorado.

Menos frecuentes son las motivos de lirios, que pueden ir formando cenefas o sueltos, los epigráficos o de seudo-epigrafía, presentados la mayoría de las veces dentro de cartuchos aunque también pueden ir formando cenefas; otros motivos son las hojas imbricadas, los geométricos (dameros, espigas, etc.). Algunas veces los alfareros pintan en azul simples líneas para separar las decoraciones en dorado (lám. I: 3).

Los elementos decorativos más frecuentes en dorado son las cenefas plenas o de motivos en S, en ondas y en espiga; las espirales, cuadrículas, lirios, piñas, motivos vegetales, cadenetas, espigas, etc. Más raro es la estrella con relleno de árboles de vida que ocupa el fondo de una jarrita (lám. I: 2). Los motivos pueden ir dibujados en dorado sobre el fondo blanco del esmalte o en reserva sobre el fondo dorado.

La decoración en dorado puede ser la única en el recipiente, la principal o compartir protagonismo con la azul a partes iguales. Otras veces, solo se emplea para rellenar y siluetear la decoración en azul; los motivos más frecuentes son las espirales, líneas, ondas, etc.

El exterior de las formas abiertas va siempre decorado en dorado en cenefas plenas o de espirales, lirios y ondas. De las formas cerradas, solo se decora completamente el interior de las jarritas, en dorado. Los jarros llevan cenefas en dorado por la parte interior del cuello.

SEGUNDA EPOCA DE PRODUCCION

Es un período de transición que ocupa, a grosso modo, la primera mitad del s. XIV, a caballo sobre el final de la primera época y el comienzo de la siguiente.

La cerámica azul y dorada pierde sus formas más bellas y audaces del período anterior y solo se conservan los tipos más usuales y simples (lám. III y IV). Hemos encontrado, sobre todo, escudillas, cuencos y jarros; más raras son las jarritas, aguamaniles y candeleros, tan abundantes en el período anterior.

Las decoraciones también se simplifican y se hacen repetitivas conforme va avanzando el tiempo; se nota como un cansancio en los temas, empleándose sobre todo los geométricos: es a esta época que pertenecen las cerámicas halladas en Pula. Desaparecen los dorados oliváceos y rojo carmesí, quedando solo el dorado color ocre. El azul, que sigue siendo de tonos claros, se emplea sobre todo en radios y circunferencias para completar y separar la decoración dorada que es la verdadera protagonista, un poco como el papel que tenía el manganeso en el período anterior. Se sigue decorando el reverso de las formas abiertas en dorado, así como el interior de los cuellos de los jarros. No hemos encontrado hasta la fecha, cerámicas decoradas solo en dorado, como tampoco las conocemos en la época anterior. Hemos encontrado mucha cerámica que se estropeó en la segunda cochura y se tiró sin aplicarle la decoración en dorado y la subsiguiente cocción.

Por primera vez aparecen cerámicas decoradas solo en azul: entre las formas abiertas hemos encontrado escudillas y cuencos, servidoras, talladores y platos, aguamaniles, candeleros y candiles que repiten las formas más corrientes de la cerámica decorada en verde y manganeso del período anterior. Entre las formas cerradas solo conocemos jarros, de formas y tamaños diferentes y bacines.

Los temas más frecuentes en estas cerámicas decoradas solo en azul son los escudetes, las piñas, radios, tulipas y árboles de vida, todo ello muy esquematizado, imitando el estilo del período anterior, cambiando solo el color manganeso por el azul. Sin embargo ya van apareciendo nuevos elementos que se desarrollarán en el tercer período, como son los ojos en los picos vertedores de los jarros y de los candiles (Mesquida 1990, fig. 18), las hojas con nervios y la mano de Fátima entre dos llaves (Mesquida 1990, fig. 8). Una decoración curiosa es la del fondo de un aguamanil en el que aparecen dos peces entrecruzados.

La cerámica decorada solo en azul va recubierta con una capa de esmalte mucho menos espesa que la que va decorada en azul y dorado, lo que hace que se llegue a transparentar en muchas de ellas el tono rosado de la pasta. Las formas abiertas solo reciben el esmalte en el interior, excepto los aguamaniles (por su función); los jarros llevan una capa más espesa en el exterior (para hacer resaltar la decoración) que en el interior y los bacines solo van esmaltados en el interior.

TERCERA EPOCA DE PRODUCCION

Comienza a mediados del siglo XIV, cuando la industria valenciana recupera mercados después de la crisis económica de comienzos de siglo y vuelve a tener una gran expansión. Las cantidades de cerámica que se producen son enormes, no hay más que consultar los contratos que se firman entre los alfareros y los compradores de sus productos para hacerse una idea. Los barrios alfareros de Las Ollerías Mayores y Menores ocupan su mayor extensión y las alfarerías trabajan a plena capacidad: sus desechos cerámicos los encontramos rellenando gran número de solares, tanto de los del primitivo núcleo de Paterna como de los alrededores, lo que nos indica una fuerte expansión del pueblo en este período debido seguramente a la riqueza que proporciona la cerámica.

En este período se añaden nuevas formas y nuevos motivos decorativos que proceden del mundo gótico cristiano al mismo tiempo que hay un renacimiento de la simbología musulmana (lám. 5, 6 y 7). Las formas son más sofisticadas y los motivos ornamentales recubren todo el espacio con verdadero horror al vacío. Los trazos rectilíneos del período anterior se vuelven curvos y espirales. El esmalte vuelve a recubrir toda la pieza como en las cerámicas del s. XIII, en capa espesa, con un color blanco marfil sobre el que sobresale el azul oscuro y el dorado-ocre de la decoración. Por la primera vez aparecen cerámicas decoradas solamente en dorado.

La cerámica decorada en azul y dorado conoce un nuevo renacimiento de los temas musulmanes: manos de Fátima entre llaves del Paraíso, piñas, árboles de vida, epigrafía árabe. Los trazos del dibujo son nuevamente de gran fineza y calidad, dando fe de la gran pericia del artesano que lo realiza; algunas piezas alcanzan la denominación de obras de arte. Otras piezas parecen indicar que el alfarero que las pinta, aunque lo hace con mano magistral, desconoce la grafía árabe, como en el cuenco de la lám. 7: 2. Típico de este período es la decoración a base de espirales, que pueden ir acompañadas con puntos y pequeños bodoques que figuran hojas, o bien delimitadas por líneas paralelas.

Los temas empleados en la cerámica decorada solo en azul son menos abundantes y variados que los de la cerámica azul y dorada. Los más corrientes, que se repiten hasta la saciedad son las palmetas o medias palmetas, las ondas, zigzags y espirales. Aparecen cada vez. con mayor frecuencia los temas religiosos cristianos (Jhs, Ave María, etc.).

CUARTA EPOCA DE PRODUCCION

Un nuevo cambio en las formas cerámicas y en su decoración aparece a partir de mediados del siglo XV y perdura durante todo el siglo XVI. Desaparecen las formas más sofisticadas del período anterior así como la gran variedad que existía anteriormente; ahora solo se conservan unas pocas y se añaden otras nuevas semejantes a las que se fabrican en otros lugares de Europa (láms. 8 y 9).

Tanto en las cerámicas decoradas solo en dorado, como en las de azul y dorado, los temas se hacen repetitivos, sin la originalidad del período anterior para combinarlos y se pintan con pinceladas gruesas, con gran negligencia y sin gracia, desapareciendo

totalmente los temas típicamente musulmanes tan abundantes anteriormente, mientras aparecen otros nuevos: medias naranjas, hojas de perejil, o de hiedra, hojas de acanto de perfil, rosas _óticas, etc. .

-------------

 

  LA CERAMICA DECORADA EN AZUL EN LAS ULTIMAS

PRODUCIONES DE PATERNA

Mercedes MESQUIDA GARCIA

 

El Museo Municipal de Cerámica de Paterna (Valencia, España) posee una espléndida colección de cerámicas medievales y renacentistas procedentes de las excavaciones que viene realizando, bajo mi dirección, el Servicio de Arqueología del Ayuntamiento de Paterna. Estas excavaciones nos han hecho descubrir -entre otras cosas- los dos barrios alfareros citados en los documentos medievales: "les Olleries Majors y les Olleries Menors" en los que hemos podido estudiar tanto alfarerías como hornos y testares, los cuales nos han proporcionado gran cantidad de material. El estudio de estas alfarerías y de los métodos de trabajo empleados en ellas fue objeto de un artículo mío en el Congreso anterior que tuvo lugar en Hamburgo y cuyas actas siguen sin ver la luz (Mesquida 1990).

La gran abundancia de cerámica descubierta en todas estas excavaciones nos está permitiendo estudiar y clasificar la producción de un centro alfarero tan importante como Paterna a lo largo de varios siglos: esta producción abarca (en el momento actual de las investigaciones) desde el siglo XII hasta el XVII, ambos inclusives. En este extenso período, hemos distinguido y así lo hemos publicado, cinco grandes etapas de producción: cuatro de ellas se fabricaron durante la Edad Media (Mesquida 1990, p. 34/36;

Amigues, Mesquida 1993, pp. 38/64) y la quinta durante los siglos XVI y XVII.

La cerámica azul de Paterna y aún más la decorada en azul y dorado es la gran desconocida de los estudiosos. En efecto, hablar de cerámica de Paterna es, sobre todo, referirse a la decorada en verde y manganeso o a la cerámica bizcochada, atribuyendo a Málaga o Manises toda la azul y dorada que va apareciendo en Europa a medida que se van realizando excavaciones. La verdad es que la cerámica de Paterna decorada en azul, ya sea solo o acompañado de dorado, es la que más se extiende en el tiempo, pues su producción abarca desde el siglo XIII hasta el XVII, ambos inclusives.

En un artículo anterior (Mesquida 1992) presenté la cerámica pintada en azul perteneciente a los siglos XIII a XV. En éste, quiero hablar de la cerámica decorada en azul o en azul y dorado que se estuvo haciendo y empleando a lo largo de los siglos XVI y XVII en Paterna. Para ello, incorporaré a lo que ya conocíamos los resultados de las últimas excavaciones realizadas en varios solares, los cuales han resultado ser un barrio burgués que se edificó en las afueras del pueblo medieval a finales del siglo XV o comienzos del XVI. En él hemos excavado una serie de casas, algunas de las cuales conservaban in situ los pavimentos de las habitaciones. De sus pozos ciegos hemos extraído una espléndida colección de cerámica y vidrio. Para el servicio de la mesa destacan sus escudillas, platos, cuencos, fruteros, jarros, vasos, ensaladeras, copas, botellas y frascos de diferentes tamaños. La mayoría aparecen decorados en dorado o en azul, aunque también hemos encontrado -en menor cantidad- recipientes decorados en azul y dorado. Cabe así mismo destacar una gran cantidad de cerámica con decorciones muchos más sencillas empleada en la cocina: cazuelas, ollas, cántaros, orzas, lebrillos, etc.

 

LA PRODUCCION ALFARERA EN PATERNA EN EL SIGLO XVI

Al contrario de lo que han ido manteniendo hasta ahora los estudiosos, en el siglo XVI todavía era muy importante la producción cerámica en Paterna. Gracias a los documentos de venta de cerámica conocemos el nombre de seis de los alfareros que a comienzos de 1500 trabajaban en Paterna: Jaime Rodrigo, Martín Rodrigo, Fernando Salvador el Piquiquo, García Alcodorí, Juan Almila y Pascasio Gil, todos ellos "magister operis terre". Todos ellos vendían en exclusiva a una comerciante de Valencia su producción "opus terre de Malica bonum". Aparece escrito que Pascasio Gil le vendió, además, una partida de tinajas y cocios (Osma 1908, pp. 146/147).

A comienzos del siglo XVI, el volumen de venta de cerámica y su importancia económica era tal en Paterna, que para proteger sus precios y que la cerámica fuera competitiva en los mercados de exportación, el "Consell de la Vila" prohibió su reventa. Pues hay que saber que antes de llegar al puerto de Valencia para su exportación, la cerámica podía llegar a pasar entre las manos de tres u cuatro revendedores que cada vez aumentaban su precio.

Al pasar la Ciudad de Valencia a ser Señora de la Vila y Baronía de Paterna en 1520, sus Jurados se apresuraron a fomentar el libre comercio aboliendo las normativas anteriores. Decretaron que : "a pesar de los bandos y mandamientos del Magnífico Mosén Cosme de Vilarrasa, procurador de la Vila y Baronía de Paterna y de los oficiales y Consejo de la dicha Vila, damos facultad y licencia a quienquiera para que pueda comprar y traer cualquier "obra de terra" de la dicha vila de Paterna: mandando a cualquier oficial de dicha vila que no se oponga a la compra y a que se traiga (a Valenca) la obra de tierra, bajo la pena de cien florines que deberá pagar la ciudad de Paterna" (Osma 1908, p. 159).

Como dato interesante acerca del transporte de la cerámica, sabemos que los comerciantes de Valencia exigían casi siempre que ésta les fuera entregada en el puerto de Valencia, corriendo el tanto el embalaje como el transporte por cuenta y riesgo de los alfareros. En muchos contratos se estipula como deben ir embaladas las cerámicas: la vajilla fina ("obra de pincell o de malica") debe ir "ingerrata", es decir, dentro de tinajas más o menos grandes según la cantidad a transportar.

 

FORMAS Y DECORACIONES EN LA CERAMICA DE LOS SIGLOS XVI Y XVII

En el Renacimiento, la mayor parte de la vajilla fina va decorada solo en dorado, siendo menos frecuente la cerámica decorada solo en azul o en azul y dorado. En esta última, el azul guarda un papel menor, sirviendo sobre todo para separar las zonas decoradas en dorado.

La cerámica decorada en azul lleva dos cocciones : "pots blaus regalats cuyts de dues cuytes", dice un documento de 1449. En un primer tiempo se cocía el recipiente, dando como resultado lo que los alfareros llaman el bizcocho. Después de la primera cocción, se le daba un baño de esmalte blanco a base de plomo y estaño, que, además de impermeabilizar, hace resaltar el color azul de la decoración pintada. Esta se aplicaba en el último lugar, una vez que estuviera seca la capa de esmalte.

Otras veces, en vez de pintar las cerámicas, el alfarero coloreaba el esmalte blanco con el óxido de cobalto, recubriendo con este baño todo el recipiente. El resultado era entonces un color azul uniforme, tanto en el interior como en el exterior. Una vez esmaltadas y pintadas, las cerámicas estaban listas para la segunda cochura.

Las cerámicas decoradas en azul y dorado cuentan con tres cocciones: después de cocidas por segunda vez con la decoración azul, les era aplicada la decoración dorada y volvían al horno para una tercera y última cocción.

El color azul que aparece en ambos tipos de cerámicas es cobalto, el cual se empleaba tal y como se encuentra en la Naturaleza, moliéndose los terrones y mezclando el polvo con agua. En 1550 Cipriano Piccolpaso, ceramista y descendiente de una familia de alfareros de Castel-Durante, decía que : "el manganeso y el zafre que nosotros llamamos azur son minerales que se emplean en estado nativo." Explica también quel azur era importado de Venecia (Piccolpaso 1550). En la segunda mitad del siglo XVIII el viajero inglés G. Bowles afirma además que la mina de cobalto de Gistau, en Aragón, era tan rica que el mineral "se emplea tal y como sale de la tierra" en las fábricas de loza, particularmente en la de Alcora.

 

Las escudillas de los siglos XVI y XVII están decoradas en dorado (la mayor parte) o en azul y dorado. En el siglo XVI aparecen además algunas, -muy pocas- decoradas en azul. Estas últimas repiten las decoraciones propias del XV, siendo la más frecuente la margarita que ocupa toda la escudilla.

Las escudillas decoradas en azul y dorado son poco frecuentes en el siglo XVI. Todas ellas llevan dos asas, unas son en forma de pequeños triángulos, otras, mayores, en forma de trapecio y recortadas con hondas (lámina 1). Todas estas asas se hacían recortándolas de una placa de arcilla con moldes de cerámica que llevan decoraciones incisas y pegándolas luego en la escudilla. Hemos encontrado estos moldes.

Algunas de las escudillas encontradas siguen decorándose con sicomoros o rosas góticas y hojas de acanto, como en el siglo XV, pero la mayoría presentan nuevas decoraciones como las que vemos en la lámina 1. También los reversos presentan nuevas decoraciones a base de tallos y círculos.

Lentamente van cambiando las formas y las escudillas se van haciendo más hondas y cerradas, desapareciendo las asas pequeñas y las romboidales del período anterior con relieves, siendo sustituídas por otras triangulares recortadas en hondas, hechas también a molde pero sin ningún relieve. También las decoracionescambian perdiendo fineza en el trazo y siendo frecuente que ésta aparezca en blanco sobre el fondo dorado. en el exterior las escudillas llevan una decoración a base de espirales de trazos muy gruesos o de círculos (lámina 2).

Hay una gran cantidad de cuencos decorados en azul, con decoraciones que continúan las series del siglo XV, con cenefas de medias circunferencias que se entrelazan y recuerdan los cuencos anteriores con cenefas en forma de olas. El fondo va decorado con radios, lises, estrellas o flores (lámina 3:1 y 3; lámina 4:5). Otros llevan nuevas decoraciones de gran vistosidad como los cuencos de las láminas 3:2 y 4: 1 y 6. Algunos combinan en sus cenefas el azul con el manganeso, como en los cuencos 2 y 4 de la lámina 4. Todos los cuencos decorados solo en azul van esmaltados unicamente en el interior.

Otros cuencos van decorados en azul y dorado como los de la lámina 5:2 y 3. Este último tiene el dorado muy deteriorado por lo que es muy difícil interpretarlo.

Entre las servidoras presentamos una decorada en azul y dorado (lámina 5:1) y otras dos decoradas solo en azul (lámina 6). Otros ejemplares van decorados con rosas góticas en azul y hojas de acanto con cuadrículas, en dorado, según modelos ya empleados a finales del siglo XV.

Los platos decorados solo en azul son muy abundantes. Unos, de formas aún medievales, presentan decoraciones tan variadas como las que podemos ver en la lámina 7. Aparecen nuevas formas y decoraciones (láminas 8 y 9) que lentamente van evolucionando en el siglo XVII (lámina 10). Lo mismo ocurre con los decorados en azul y dorado; desde las formas y decoraciones que nos recuerdan aún el final ddel siglo XV (lámina 11:2 y 3) pasamos a otras completamente nuevas, que si son poco abundantes en el XVI (lámina 11:1) se multiplican en el XVII (lámina 12).

Lo mismo ocurre con los jarros en los que las formas y decoraciones tradicionales se codean con las nuevas formas renacentistas (lámina 13).

 


Página principal Paterna Museo