COMERCIALIZACION DE LA CERAMICA

En 1517 la ciudad de Valencia imponía unos precios máximos de venta para los recipientes de cerámica, lo que nos permite conocer los precios a los que se vendía ésta durante la primera mitad del siglo XVI. Estos precios eran los siguientes:

"... los quals preus son los seguents:

Primo: que un librell de pastar gran no valga sino hun sol e VI diners.

Item los librells menors que fan dihuit per dotzena no valguen sino a nou diners la peça.

Item librells pera ençabonr que fan huit y quatre per dotzena valguen a sis diners la peça.

Item la obra enverniçada: ço es çaffes grans enverniçades dobletes fan sis la dotzena no valga cascuna sino set diners.

Les altres coses menors que fan huyt en la dotzena no valguen sino cinch diners.

Item altres coses menudes que fan dotze en la dotzena valguen a quatre diners.

Item les coses mes chiques que fan en la dotzena vit y quatre no valguen sino dos diners.

Scudelles grogues ques dihen de boda de moro fan en la dotzena quaranta tres no valguen cascuna sino hun diner.

Item altres scudelles hun poch majors de la dita fayço ço es grogues ques dihen morisques que fan la dotzena vint y quatre dos tres diners.

Item los bacins grans de quatre ances fan en la dotzena huyt no valguen cada peça sino nou diners.

Item los bacins menors entren dotze en la dotzena no valga cascu sino sis diners.

Item los bacinets chiquets entren en la dotzena vint y quatre no valguen cascu sino dos diners.

Item los morters grans enverniçats fan la dotzena dotze no valga sino quatre diners.

Item los morters migancers fan en la dotzena vint y quatre no valga cascu sino cinch diners.

Item porrons de oli los grans que fan dotze per dotzena no valga cascu sino cinch diners.

Item los porrons mes chichs pera traure oli fan quaranta huit per dotzena valga cascu hun diner.

Item cetrills de oli de mesura de sis lliures de en la dotzena no valga cascu sino quatre diners.

Item cetrills que caben tres lliures de oli de en dotzena vint y quatre no valga cascu sino tres diners.

Item cetrills de dos lliures de en la dotzena trenta sis no valga cascu sino dos diners.

Item cetrills chiquets que ven en la dotzena quaranta huyt no valga cascu sino hun diner.

Item les olletes chiques enverniçades pera cuynar als chichs ven la dotzena quaranta huyt no valga cascu sino hun diner.

Les cresoletes o caçoletes de peladors ven en docents per dotzena no valguen sino tres per un diner.

Item caçoletes ven en en la dotzena quaranta huyt no valguen sino una hun diner.

Item les cresoles grans de peu ve en la dotzena dotze que no valguen sino quatre diners la una.

Les cresoles chiques de peu fan en la dotzena quaranta huyt no valga sino hun diner cascuna.

Item la obra de terra blanca ques diu aspra pimo los canters grosos de oli y de vi no valguen sino quatre diners lo canter.

Item los canters pera servir en casa que fan en la dotzena vint y quatre no valga cascu sino dos diners.

Item les canterelles chiques no valga cascuna sino hun diner.

Item los porrons pera vi ve la dotzena quaranta huyt no valga cascu sino hun diner.

Item los porrons chiquets ven en la dotzena LXXXXVI valguen dos hun diner.

Los cociols pera dar a beure a la mula valga cascu dos diners.

Los altres cociolets mes chiquets valga cascu hun diner.

Item los librells pera lavar carn o per ascurar fan vint y quatre per dotzena valga cascu dos diners.

Los librellets chiquets per ascurar ve la dotzena quaranta huyt valga cascu hun diner.

Item los cocis grans pera bugades valga cascu quatre sols.

Los cocis migancers valga cascu dos sols.

Los cocis que no cabran sino quatre canters valga hun sol.

Les gerres quintaneres enverniçades de vert: primo la gerra enverniçada que cabri mig cafis de farina valga hun sol VI diners.

Item gerra enverniçada cabra tres barselles valga nou diners.

Les gerretes piamenteres pera olives e pera mel no valga la pessa sino sis diners.

Les tabayres enverniçades valga la peça quatre diners.

Les scudelles de malica grosses valguen dos per hun diner.

Item los plats grosos de ddita sort valga cascu hun diner.

Los plats grosos de obra grossa valguen cascu ...104.

Les çafes de maliqua valga cascuna tres diners105 .

Ya hemos visto más arriba como las autoridades de Valencia y de Paterna se enzarzaban en discusiones por la venta de la cerámica y es que en Paterna, gran parte de su economía giraba alrededor de ésta y eso desde la Edad Media: los alfareros tenían costumbre de cancelar deudas o comprar otros productos cambiándolos por sus cerámicas106.

Durante el siglo XVI estos usos se siguen practicando de la misma manera: los hermanos Micó, los alfareros que hemos citado más arriba, pagaban una deuda que tenían con un comerciante de Valencia que les había prestado dinero, con cerámica y lo mismo hacía un agricultor, que pagaba con cerámica una mula blanca que había comprado.

Durante la segunda mitad del siglo XVI la venta de la cerámica de Paterna era aún muy buen negocio y los comerciantes intentaban tener el monopolio como ya se hacía durante la primera mitad del siglo (recordemos esa negociante de Valencia que compraba en exclusiva toda la producción de varios alfareros).

Juan Mir, comerciante de Valencia, hacía lo mismo en la segunda mitad del siglo: cualquier deuda que se contragera con él se podía pagar con cerámica de Paterna, como la de los hermanos Micó. Pero este comerciante compraba también alfarerías en Paterna; le compró la suya a Benito Guillem, agricultor, por veinte libras y lo mismo hizo con la que tenía en Paterna Francisco Bogiot, el alfarero y agricultor de Manises. En 1584 este comerciante era dueño de dos alfarerías en Paterna, lo que le garantizaba la venta de la cerámica producida en ellas.

Conocemos el precio de algunas de las cerámicas en la segunda mitad del siglo XVI. En 1573 los hermanos Micó vendían la cerámica a los siguientes precios: "L'obra groga de terra a rahó de sixanta sols la grossa; los cánters purs a rahó de huit sols la dotzena; les gerres pimenteres a un sol per cascuna gerra; les gerretes tabayes a rahó de sis dinés cascuna; los alfabeguers a cinch sols la dotzena".

En 1587, Juan Micó que fabrica "bacins, casses, morters, cetrills, casoletes i tota sort de obra grossa; cánters, llebrells, gerretes pimenteres y alfabeguers" pide prestado a una viuda de Manises 40 libras. El alfarero promete devolvérselas solo dos meses más tarde en "obra de terra de Paterna... a rao de 4 lliures 10 sous per grossa; els canters a 9 sols dotzena; les gerretes pimenteres a 18 diners una; els alfabeguers a 5 sols dotzena, axí grans com gichs."

Si comparamos los precios a que habían vendido los dos hermanos su producción catorce años antes, vemos que éstos no han variado mucho: los cántaros que se vendían a 8 sueldos la docena, en 1573, se venden ahora a 9 sueldos. "Les gerres pimenteres" se vendían en 1573 a 1 sueldo cada una y en 1587, a 18 dineros. "Els alfabeguers" se pagaban a 5 sueldos la docena en 1573 y al mismo precio en 1587.

Los comerciantes que compraban la cerámica pedían a los alfareros, la mayoría de las veces, que ésta se les entregara en el puerto de Valencia, corriendo, tanto el embalaje como el transporte, por cuenta y riesgo de éstos. La vajilla fina ("obra de pincell o de malica") se enviaba "ingerrata", es decir, dentro de tinajas más o menos grandes, según la cantidad a transportar.

Durante el transporte las tinajas podían romperse, o podían hacerlo al cargarlas en los barcos, durante el viaje o al descargarlas. Como eran accidentes más que frecuentes, hubo que legislarlos pues continuamente se presentaban litigios ante los magistrados. Si el accidente ocurría en el transporte de la alfarería al puerto de embarque, los contratos firmados entre el alfarero y el comerciante eran muy claros: éste último solo se hacía cargo de la cerámica puesta en el puerto, es decir una vez llegada a puerto, por lo que el alfarero era responsable de cualquier rotura que ocurriera durante su transporte.

Para los accidentes que ocurrían al cargar o descargar las tinajas en los barcos se registraron las disposiciones en el "LLibre del Consolat de Mar", código valenciano de legislación marítima medieval, donde se recogían "pels savis hòmens qui van per lo Mon" una serie de ordenaciones, usos y prácticas marítimas y comerciales que rigieron el tráfico marítimo en gran parte del Mediterráneo hasta el siglo XVIII.

De él tomamos las ordenanzas que hacen referencia a la carga y descarga de tinajas en las naves:

"Cuando un patrón da la nave a flete a mercaderes y éstos la cargan, si el cargamento consiste en tinajas.... si una o varias tinajas se quiebran, rompen o agrietan no queda el patrón obligado a indemnización alguna, puesto que el daño no ocurrió por culpa suya. Pero los mercaderes a quienes pertenezcan las tinajas están obligados a pagar íntegramente al patrón, por cada pieza, los fletes que le habían prometido. Pero el patrón debe poder mostrar y dar los tiestos o el envoltorio (la estera de esparto en que iba envuelta) de la tinaja o tinajas rotas, como prueba de su existencia".

"Pero si el patrón manda estibar las tinajas.... y se rompen, el patrón no queda obligado a indemnizar al comerciante, sino que se limita a dejar de percibir los fletes.... porque nadie debe creer ni puede demostrar que ningún patrón se complazca en que un mercader pierda o se perjudique a bordo de su nave, por su culpa ni por nada que pueda hacer".

"El patrón no debe estibar tinajas sin estar presentes los mercaderes o sus representantes....y así, si al cargar se rompe alguna pieza, los mercaderes no están obligados a pagar fletes por ella, pero tienen obligación de dárselos si se rompe al descargar".

 

 

LA COLECCION DE VIDRIOS DE PATERNA

"Mes realment crech que qualsevol senyor deu mas amar beure ab vidre que no ab argent, perquè lo vidre, majorment aquell que és salicorn, se'n porie e nenguna manera emmettginar, perquè no pot tenir a nenguna condició de metgines. E vet así la rahó perque los grans senyors aman mes beure en vidre que no e nenguna altra cosa"

Vemos en este texto el aprecio en que se tenía el vidrio en la época que nos ocupa, pues se lo compara a la vajilla en plata y si bien parece algo exagerado, dice que se le prefiere a ésta. La verdad es que la creencia general pensaba que era sano beber en vasos y copas de vidrio pues dada su fragilidad, se romperían si se servía en ellos alguna bebida envenenada.

Lo que sí es cierto es el aprecio en que las altas clases sociales tenían al vidrio. Así Felipe el Hermoso, el esposo de Juana la Loca, visitó Barcelona en 1502 y quiso conocer los hornos de vidrio de Mataró, proclamando que los vidrios catalanes "eran los mejores del mundo". Al año siguiente, Fernando el católico, su suegro, le envió a su esposa Isabel de Castilla una colección de objetos de vidrio desde Barcelona. Años más tarde, su nieto Felipe II era coleccionista de objetos de vidrio, de los que tenía una gran colección en el Escorial.

Este gusto de las clases altas por los objetos de vidrio pasó a las clases medias dispuestas siempre a imitar a la nobleza. En las excavaciones de la calle San Pedro y en las de la Plaza del Pueblo, en las casas excavadas pertenecientes a los siglos XVI y XVII, hemos encontrado una enorme cantidad de vidrio.

De las siete casas excavadas pertenecientes al siglo XVI, sólo en una de ellas no apareció vidrio en el ajuar encontrado. En todas las demás, encontramos copas, vasos, tazas, compoteras, aceiteras y botellas para el servicio de la mesa, floreros y lámparas para la casa, botellas y garrafas para almacenamiento, frascos para perfumes y ungüentos. En las casas del siglo XVII, en cambio, solo apareció vidrio en dos de ellas.

Los recipientes de vidrio, excepto algunas excepciones, aparecieron muy fragmentados debido a su fragilidad. Ha sido un enorme esfuerzo el llegar a reconstruir sus formas, pues no hay muchos catálogos con objetos de esta época que hubieran podido ayudarnos. En general, su estado de conservación es satisfactorio, solo en raras excepciones algunos fragmentos se deshicieron por su avanzado estado de descomposición.

 

I- El vidrio del siglo XVI.

Como hemos dicho más arriba, todas las casas -menos una- dieron recipientes de vidrio. En general, en todas ellas hemos encontrado los mismos ejemplares (al igual que ocurrió para las vajillas de cerámica), variando solamente de una a otra casa, la cantidad que tenían de cada una de las formas o el color de ellas. Esto nos lleva a deducir que éste era el ajuar/tipo empleado en una casa rica del siglo XVI.

Todos los recipientes están fabricados en un vidrio cuya transparecia puede ser de mayor o menor grado. Los colores más frecuentes son el verde claro y el azul aguamarina, pero también encontramos el color humo, violeta, azul turquesa, blanco, dorado, marrón y el azul cobalto.

En el ajuar de mesa, la forma empleada con mayor frecuencia para beber es la copa, seguida de muy lejos por la taza y el vaso tronco-cónico. Para servir vinos y licores se empleaban frascos y para aceites y vinagres, vinageras. Contenedores mayores son las botellas o garrafas. También hallamos otros objetos como son los pequeños cuencos o compoteras, para servir mermeladas y dulces, salsas y especias.

Correspondiente al ajuar de casa hemos encontrado lámparas, candelabros y floreros y para uso personal, una preciosa colección de botellas para perfumes. Los hallazgos se completan con pequeñas botellas empleadas para otros usos.

En las seis casas donde ha aparecido vidrio hemos encontrado 00 recipientes de vidrio, de los que 00 corresponden a recipientes para la mesa. De ellos, 00 son copas, 00 tazas, 00 vasos, 00 frascos o licoreras, oo garrafas, 0 aceiteras/vinagreras y oo compoteras o salseras.

Las copas son los recipientes que más abundan. El Mestre Robert nos recuerda que "a n'i alguns que stimen més beure ab copa que no ab taça". Para su estudio las clasificamos en cinco tipos (láminas 60 y 61):

- tipo a: pie acampanado y vástago formado por un nudo y tallo vertical; la mayoría tienen el depósito de forma cónica que se abre en tulipa, la cual puede llevar las paredes rectas o ligeramente exvasadas (lám. 60/1 a 4 y 11). Las menos tienen el depósito más cilíndrico, con las paredes apenas esvasadas (lám. 60/12).

- tipo b: pie acampanado y vástago formado solo por una bola. El depósito o parte superior puede tener diferentes formas: semiesférica, alargada, cilíndrica, con paredes rectas o que se abren en tulipa (lám. 60/5 a 9; lám. 61/1). Una variante sería la copa de la lámina 61/8, con dos bolas en vez de una.

- tipo c: pie acampanado sin vástago, llegando el pie hasta el depósito. Este forma una segunda pieza pegada al anterior y puede ser cilíndrico con paredes ligeramente esvasadas (lám. 61 /3 a 5).

- tipo d: pie sin vástago, ancho, que se adentra en la copa formando un cono más o menos puntiagudo. La parte superior se abre en tulipa en línea continua con el pie, pareciendo más un vaso que una copa (lám. 61/6, 10 y 13).

- tipo e: Pie idéntico al anterior haciendo de vástago, pero la parte superior es de paredes convexas, quebrando la línea del pie y formando una copa (lám, 61/9, 11 y 12). Una variante de esta forma sería la copa de la lámina 61/7, con vástago doble.

Las copas pueden ir decoradas con incrustaciones de hilos de vidrio blanco opaco o aguas, o bien llevar costillas en relieve. Estas últimas pueden ser verticales o inclinadas y ocupar todo el cuerpo -incluyendo el vástago y el pie- o sólo el cuerpo o parte de él. Menos frecuentes son las decoraciones en rombos y estrellas. Todas las copas encontradas tienen el vástago hueco.

Los vasos son de formas troncocónicas (lámina 62/1, 2, 4, 6 y 7). Pueden tener las paredes lisas o bien ir decoradas con costillas en relieve inclinadas que ocupan todo el vaso, incluída la base. El de la figura 62/7 lleva una marca de vidriero consistente en un barco con dos velas al interior de una elipse. Existen dos tamaños: en el primero, el diámetro de la boca es igual a la altura del vaso, mientras que en el segundo, es mucho más alargado.

El nombre de los vasos en los documentos de la época es "gobell". En unos versos de Jaume Roig escritos en 1460, dice:

"mai dejunava quant se levaba

ni pex menjava aconsolava

gran mal li feya lo seu ventrell

e axi u deya ab un gobell

de malvesia".

Las tazas (lámina 62/5, 8, 9 y 10) son de forma cilíndrica con las paredes que pueden abrirse ligeramente o más pronunciadamente, en forma de tulipa. Las más pequeñas llevan asas afiligranadas con puntas salientes en la parte superior y vueltas o nudos, en la inferior.

Las escudillas, fruteros y compoteras (lámina 63/1 a 3, 5 a 7, 9 a 11) son recipientes que se empleaban para servir compotas, salsas, especias, dulces, etc. Podemos considerar tres tipos:

- tipo a: con pie, como una copa (lám. 63/1, 2, 5).

- tipo b: sin pie, con la forma de una escudilla. Llevan el reborde doblado sobre sí mismo para reforzarlo, dejándolo hueco (lám. 63/3, 7, 10 y 11). Pueden llevar asas.

- tipo c: con patas. Solo poseemos un ejemplar, por lo que no definiremos su tipo (lámina 63/9).

Estos recipientes pueden ir decorados con hilos de vidrio opaco blanco incrustados en la pasta vítrea, los cuales se cortan para formar espigas (lámina 63/2) imitando la técnica de Murano llamada "vetri a fili". En Cataluña esta técnica se llamaba "vies blanques". Otras veces se les aplicaba un hilo de color azul cobalto o blanco alrededor del doble reborde de las escudillas como en la 63/3, o alrededor del cuerpo (63/9). También se emplean costillas y cordones en relieve o digitaciones y "granos de arroz".

De los floreros no hemos podido reconstruir ninguna forma. Sólo sabemos que llevaban dos asas decoradas con puntas y nudos (lámina 63/4 y 8).

Las lámparas son pequeños recipientes de forma troncocónica con una pestaña situada en las paredes laterales que sirve para sujetarlos al aro de metal del cuerpo de la lámpara. Se llenaban de aceite y alumbraban quemando una mecha, como los candiles (lámina 64/1, 2 y 3). El color de las que hemos hallado es azul claro o verde claro.

Además de las lámparas se utilizaban candelabros de metal y de vidrio que sostenían velas, para iluminar las estancias. Sólo hemos encontrado la cazoleta de uno de esos candelabros de vidrio, la cual lleva una ancha ala para evitar que caigan las gotas de cera y manchen (lámina 64/4).

xiii121.jpg (7234 bytes)Las aceiteras y vinagreras (conocidas en los inventarios de la época como setry, cetra o setries) eran recipientes para servir en la mesa estos líquidos. Sólo hemos encontrado dos formas: una de cuello y boca anchos y la otra con el cuello y boca muy estrechos y cerrados. Llevan un pitorro y van decoradas con hilos en relieve, costillas y asas (lámina 64/5 y 6).

En las botellas, encontramos unas de paredes gruesas que son las de mayor tamaño y otras de paredes mucho más finas, en tamaños medianos y pequeños. Las de mayor tamaño y paredes gruesas debieron utilizarse para almacenamiento y conservación de líquidos (lámina 68). Su capacidad varía entre litro y medio y tres litros y debían ir recubiertas con fundas de cestería para protegerlas: "un barral de vidra enserpellat de tenor de quatre quarters".

El color de estas botellas es el azul mar y tienen el cuello corto, con un regruesamiento en la boca para darle más fuerza. Pueden llevar como decoración un anillo sobrepuesto rodeando el cuello en el tercio superior, el cual puede dar una o dos vueltas. Algunas veces este anillo se decora, a su vez, con incisiones.

Las botellas de mesa son de paredes finas y de tamaño mediano, con una capacidad que varía entre 400 ml. y 1200 ml. Debieron emplearse para servir el vino en la mesa o como licoreras: "barrals e brocals (plens) de malvesia e vi grech" (láminas 65, 66 y 67). Son de color azul claro (las más abundantes), verde claro, blanco o humo. Pueden ir decoradas con costillas verticales o inclinadas que ocupan sólo el cuerpo de la botella o el cuello (lámina 65). Otras llevan como decoración un hilo en relieve que sube en espiral alrededor del cuello (lámina 67/1).

La mayoría de las botellas de mesa llevan una pequeña ala en la boca, más o menos pronunciada y ligeramente inclinada, para facilitar el escanciado. El cuello es muy largo; algunas llevan un regruesamiento esférico como decoración y otras un anillo en relieve. Encontramos tres tipos:

- tipo a: de cuerpo globular.

- tipo b: de cuerpo achatado.

- tipo c: de cuerpo piriforme.

Las botellas de perfume son las más pequeñas, con capacidades que oscilan entre 50 ml. y 200 ml. Las que encontramos abarcan una amplia gama de colores tales como azul mar, azul cobalto, dorado, verde claro, marrón y blanco (lámina 69, 70 y 71).

Distinguimos seis tipos:

- tipo a: cuerpo globular, más o menos achatado; cuello y boca muy pequeños que se abren en forma de tulipa (lámina 69/1 a 5). Una variante sería la pequeña botella de la lámina 70/6, con una base que se estira hacia abajo haciendo que la botella tenga que sostenerse con un soporte.

- tipo b: cuerpo de diferentes formas pero de dimensiones cúbicas y cuello muy pequeño, con boca que se abre en ala (lámina 70/8 y 9).

- tipo c: cuerpo cilíndrico y cuello largo. La boca puede llevar un regruesamiento conseguido al doblar la pared sobre sí misma o una ligera ala (lámina 69/8 y 9; lámina 70/1 a 4).

- tipo d: cuerpo globular y cuello largo; la boca puede llevar una ala (lámina 69/6 y 10).

-tipo e: cuerpo piriforme y cuello largo: la boca lleva una pequeña ala (lámina 70/5, 7 y 10).

- tipo f: cuerpo cilíndrico, sin cuello, con boca ancha que se abre con un regruesamiento hacia el exterior (lámina 71/1 y 2).

Las botellas de perfume van decoradas con costillas en relieve que pueden ocupar toda la botella desde la boca hasta el mismo fondo o bien solo el cuerpo. Otras llevan hilos de vidrio de otro color por el borde de la boca.

Los pequeños tarros para ungüentos son de forma piriforme con boca ancha que se abre con reborde hacia el interior o hacia el exterior (lámina 71/3 a 6, 16 y 17). Pueden llevar pequeñas asas. Aunque tienen formas muy similares a los recipientes conocidos como urinarios que veremos en el apartado siguiente, no creemos que lo fueran pues sus colores son azul oscuro o dorado por lo que sería difícil ver a través de ellos el líquido que se encontrara en su interior. Además, la boca termina con rebordes artísticos que hacen pensar en usos más sofisticados, tales como guardar unguentos perfumados, cremas, etc.

Los urinarios o pequeñas botellas de farmacia son pequeños recipientes que se empleaban, tal y como su nombre indica, para recoger en ellos muestras de orina y poder ser examinados por el médico (lámina ). Son transparentes, de color blanco o verde claro, de forma piriforme y todos llevan un ala más o menos ancha (lámina 71/8 a 14).

 

II- El vidrio del siglo XVII.

No disponemos de tan gran cantidad como hemos visto para el siglo XVI, pues como hemos dicho más arriba, solo encontramos en dos de las casas excavadas.

Los ajuares parecen estar formados por los mismos tipos de piezas. Pocas formas han cambiado: las copas, vasos y tazas permanecen idénticas. La nueva forma que aparece ahora y que no encontramos en el XVI, es la de la jarra de cerveza, con un asa más sofisticada que las empleadas en el siglo anterior. También los jarrones tienen asas más sofisticadas. Se siguen empleando las compoteras, aunque no hemos obtenido ningún ejemplar completo (lámina 72).

Las botellas de mesa siguen siendo de tamaño mediano. Sus formas no han cambiado; siguen teniendo cuellos largos que pueden estar decorados con un regruesamiento o con anillos sobrepuestos. Sus colores más frecuentes son el azul, el verde o el blanco. En cambio sí cambia la forma de las botellas contenedores, que aunque siguen teniendo cuello corto es ahora más ancho en la base. Aparecen dos nuevas formas, una de cuerpo cilíndrico y otra de cuerpo esférico. Sus colores son el azul y el blanco (lámina 73 y 74).

Solo hemos hencontrado una cazoleta perteneciente a un candelabro. Es maciza, decorada con ondas y costillas en relieve (lámina 73).

Las decoraciones más empleadas en estos vidrios del siglo XVII son a base de hilos blancos opacos que pueden ir incrustados en la pasta o bien en relieve. También siguen habiendo una gran variedad de piezas que se adornan con costillas en relieve y con incisiones.

 

 

PROCEDENCIA DE LOS VIDRIOS

Es difícil saber la procedencia de estos vidrios encontrados en Paterna. Hasta la fecha, no hemos hallado ningún indicio que nos permita afirmar que trabajaran vidrieros en la ciudad, por lo que debemos pensar que estarían fabricados en otros lugares y comprados por los burgueses de Paterna. En el Renacimiento, tal y como nos los muestran algunos grabados, los vendedores ambulantes de vidrio iban de pueblo en pueblo cargados con grandes canastas, ofreciendo sus mercancías (lámina ).

En cataluña sabemos que se fabricaba vidrio desde el siglo XII. En el XVI, el vidrio catalán tenía gran prestigio y lo encontramos citado en muchos inventarios de los bienes de la nobleza española. Así, Jerónimo Paulo envió una carta en 1491 a Paulo Pompili, a Roma, elogiando los vidrios de Barcelona, comparándolos con los venecianos y afirmando que eran admirados en la Corte Romana. Ya en 1470, en un inventario presentado a la cancillería de Murano se había hablado del vidrio catalán, "bochali Catalani".

Pero si bien en el Renacimiento el vidrio catalán se vendía en toda España y se exportaba al extrajero, el vidrio más preciado era el de Venecia, fabricado en Murano. Este vidrio se exportaba a toda Europa. En España toda la nobleza lo compraba y el propio rey Felipe II tenía una bella colección de él.

Los vidrieros catalanes tuvieron que hacer frente a la competencia veneciana fabricando piezas de vidrio "à la façon de Venise", copiando sus piezas e imitando la calidad del vidrio de Murano. Lo lograron con éxito, pues en 1539 Lucio Marineo Sículo realizó un viaje por España y habla en su crónica de que los vidrios catalanes "son muy preciosos y transparentes" y hacia 1560 un famoso geógrafo portugués en su libro "Chorografía de algunos lugares" habla del vidrio que vió en Barcelona y dice que "es tan bueno como el de Venecia".

También en el Renacimiento se fabricaba vidrio en Mallorca, donde existió una industria floreciente y de gran calidad. Sus vidrieros estuvieron muy en contacto con sus colegas catalanes y era frecuente que vidrieros mallorquines se establecieran en Mallorca y viceversa. Por eso es difícil diferenciar los objetos pertenecientes a cada una de los talleres.

Los recipientes encontrados en Paterna podrían ser mallorquines o catalanes, pues serían mucho más baratos que los venecianos y por lo tanto, más asequibles a nuestros burgueses.