B- LAS CASAS DEL SIGLO XVII

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1- El solar A (calle San Pedro)

En el siglo XVII siguen existiendo las casas I, II, III y IV del período anterior aunque parecen haber sufrido reformas. En la parte occidental del solar, de espaldas a las anteriores y con fachada a la calle San Vicente, se construyen tres nuevas viviendas (fig. 3).

La casa I ocupa el mismo espacio que su homóloga del siglo XVI aunque ha desaparecido parte de su distribución interior. Ahora se distribuye sólo en cuatro salas (fig. 3, A/I). La sala a ocupa todo el espacio que antes estaba distribuído entre las salas a, b, c, d y e. Se han arrasado las paredes medianeras construídas de ladrillos hasta dejar sólo una altura de 0,25 m. y solo se conservan los muros de piedra. Las salas b, c y d siguen conservando los mismos espacios que sus correspondientes anteriores (salas f, g, h).

En toda la casa -incluido el espacio que antes ocupaba el corral- encontramos por encima de los pavimentos del siglo XVI y de la cisterna17, una capa uniforme de arena y cascotes de cerámica del siglo XVII colmatando los espacios entre las restos de paredes de ladrillo que quedaban. Encima de esta capa se colocó un pavimento de ladrillos rectangulares bizcochados, idéntico para todas las habitaciones.

Es en este momento cuando deben haberse quitado los "socarrats" de los techos y derribado las arcadas de yesería, pues los hemos encontrado formando parte del relleno del suelo o incorporados en las paredes como ladrillos.

La casa II, ocupa el mismo lugar que la casa del XVI, pero también ha sufrido reformas pues el pozo ciego de la casa anterior se ha colmatado y se excava uno nuevo, algo desplazado del anterior (fig. 2, A/II). La casa luce un pavimento de ladrillos bizcochados rectangulares, los cuales van colocados en falsa regla. Este pavimento se encuentra ligeramente más bajo (de 0.10 m.) que el de la casa I y, al igual que el de ella, se encuentra colocado sobre una capa de arena y cerámica. Encontramos fragmentos de "socarrats" en el relleno.

En la casa III han desaparecido el pozo ciego anterior y la pared que lo separaba de la casa y se ha edificado un muro en la parte occidental que separa esta finca de la que se construye a sus espaldas. En el ángulo Noroccidental, encontramos un basurero que rellenaba una hondonada. Las cerámicas que encontramos en él estaban mucho más completas que las aparecidas en los rellenos de las casas I y II. En el ángulo Suroeste encontramos su pozo ciego relleno de cerámicas, con una profundidad de 2,50 m. El solar ocupado por esta casa es más pequeño que el correspondiente a la anterior del XVI.

La casa IV ocupa el solar de la casa IV perteneciente al período anterior más una parte del de la casa III. La hondonada ocupada por el pozo ciego (y el mismo pozo ciego hasta una profundidad de 2 m.), la pared y el pozo/silo, pertenecientes todos al siglo XVI, es rellenada con una capa de cerámicas del XVII mezcladas con tierra y se coloca encima un piso de ladrillos rectangulares bizcochados. No hemos hallado ninguna otra estructura perteneciente a esta vivienda.

Al mismo tiempo que se reforman las casas antiguas, se construyen nuevas viviendas a espaldas de éstas, ocupando la parte occidental del solar y urbanizando por primera vez esta zona. Se construyen tres casas (fig. 3, A/ V, VI y VII), con fachada a la calle San Vicente y corrales y huertos medianeros con las casas ya existentes.

Los pozos ciegos de las nuevas casas son mucho menos profundos que los del siglo XVI, varían entre 1,50 y 3 m. Los que han dado ajuares más ricos son los pertenecientes a las casas V y VI donde aparecieron lujosas vajillas doradas y recipientes de vidrio, aunque en cantidades muy inferiores a las del siglo anterior. También se encontraron fragmentos de "socarrats" y de azulejos.

 

2- El solar B (plaza del Pueblo)

Hemos excavado una casa cuyo plano se superpone al de la casa del XVI, aunque no coincide con él (fig. 3, B/I). Sólo conocemos algunos muros que no nos permiten interpretar la disposición interna de la misma. Estos están hechos de piedras trabadas con mortero y luego enlucidos por ambos lados. Hemos encontrado el pozo ciego, de 3 m. de profundidad y 1,50 m. de diámetro. Contenía cerámicas y vidrios que presentamos más adelante.

Como hemos visto más arriba, la arqueología unicamente nos ha revelado parte de la arquitectura de las casas de los siglos XVI y XVII, por lo que hemos de recurrir a los relatos de la época para completar este conocimiento. El de Bartolomé Joly -quien visitó Valencia en 1604- es bastante extenso y no solo describe en él las casas de la época, sino también algunos de los muebles y costumbres de aquella sociedad.

Como creo que nos ayuda a comprender mejor los descubrimientos arqueológicos realizados, me permito reproducir algunos fragmentos:18

"Els carrers son estrets, sense empedrar, i arreu tenen regueres soterranies i abellons, que serveixen tant per a la neteja de la poblacio com per a la sanitat dels habitatges, puix que repleguen l'escorrim de la pluja i el fang."

"les cases son altes, i n'hi ha que han estat construides en part de rajoles i en part de pedra i morter19; n'ha d'altres, pero, fetes nomes de pedra picada, sense rajoles. Les cases principals tenen en tots els buits unes reixes de ferro pintat; d'altres tenen gelosies de fusta que s'obren cap a fora, igual que a Roma20".

"La seua construccio es la mateixa que la de pertot arreu. Tanmateix, cal dir que mentre que de Lyon cap al Sud, totes les cases estan cobertes amb teulades de teules corbades en comptes de lloses de pissarra, así les cases no tenen teulada i les cobre una terrassa en plataforma que hom anomena terrat. Aquests terrats son molt comodes, tant per a evitar la reverberacio del sol, que hi es molt gran i penetraria a traves de les teules, com per a passejar-s'hi prenent la fresca a la nit i a la matinada, i adhuc de dia, a l'ombra dels parrals i jardins que tenen els valencians damunt les seues cases, igual que s'esdeve a Genova. Les dones estenen al terrat la seua bugada, emmidonen els colls i goles dels vestits, llaven o tinyen de ros o de roig els seus cabells i hi fan altres mil petites feines. La pluja, encara que frequent, no fa malbe aquests terrats, perque estan enllosats amb baldoses fixades amb una barreja d'algeps, calç, arena i bocins de test, tot pastat, que hom anomena argamasa. Quant el paviment del terrat esta llest, encara hi llancen al damunt una capa de morter fluix, formanthi una mica de talus, per tal que en ploure hi puga correr l'aigua cap avall, deixant el sol sec, i cobrint la casa tan be com una teulada."

"A les cases burgueses els dormitoris estan al pis de dalt; son petits i mal guarnits, i s'hi puja per una escala mal feta que hi ha en un raco. En l'entrada (aquesta entrada s'anomena en castella caguan) es troben la taula de dinar i les cadires. Encara que en aquest vestibul no penetra mes llum que la que rep per la porta exterior, les dones de condicio modesta hi passen tot el dia, treballant i guaitant la gent que passa pel carrer, sense ser elles vistes."

"Les cases principals tenen ordinariament un pati descobert empedrat, que serveix per a l'acces a les dependencies seyorials. Es puja al pis de dalt per una escala recta, sense repla, feta de pedra picada; aquesta escala te a vegades una galeria al costat21. Al pis de dalt hi ha la sala, on s'obrin una mena de balcons que sobresurten de la facana com si fossen finestres enreixades..."

"Des de la sala entra hom als dormitoris, els cuals s'empren nomes per jaure-hi. Son foscos i sense xemeneia,i alguns sense cap finestra. No solen tenir guardaroba, ni lligador, i son semblants als que els francesos anomenen taudis; ells els donen el nom d'alcoves, mot que significa lloc cec, sense llum. Si hi ha cap buit per a la ventilacio, nomes es un finestro o un petit forat. Mai no hi posen vidres sino draps encerats, els quals fan bonic quan son nous, pero prommte s'omplin de pols".

"Els mobles de la sala son les cadires de bracos entapissades amb una pell daurada que anomenen guadamessil. Els llits ordinariament no tenen cobricel ni cortines, i nomes un rodapeu o sanefa que rossega per terra; quan el llit te cobricel, les cortines son de seda dobles, amb goteres curtes de tafeta amb pics. Hi ha tambe les cadires i una caixa llarga que serveix per a tres coses: pre a guardar-hi els vestits a dins, per a seure i dormir-hi la sesta al damunt, i per emprar-la com a taula".

 

C- EL AJUAR DE LAS CASAS

Los objetos encontrados en estas excavaciones nos han permitido conocer los recipientes que se utilizaban en las mesas, cocinas y despensas de las casas acomodadas de Paterna durante el Renacimiento.

Al contemplar las vajillas y cristalerías rescatadas del olvido de los siglos no puede quedarnos duda de que en las casas excavadas vivía gente adinerada, burgueses propietarios de casas y alfarerías22 a los que les gustaba pagarse y alardear de poseer objetos de lujo reservados desde siempre a la nobleza.

En muchas de las casas de Paterna se empleaban en los siglos XVI y XVII vajillas decoradas en reflejo metálico y bellas cristalerías. Un servicio de mesa completo venía compuesto por escudillas, platos, cuencos, fuentes y ensaladeras para servir guisos, frutas y ensaladas; jarros para agua y vino, fruteros, saleros, etc.

Encima de la mesa y sobre los aparadores podían contemplarse recipientes en vidrio: vasos, botellas y copas de vidrio de colores azul turquesa o cobalto, verde claro, dorado o blanco.

En las cocinas habían ollas y cazuelas, hornillos y braseros. En las estanterías y en la despensa se podían ver botellas de barro o de vidrio para guardar vino, aceite y vinagre; orzas y orcitas para conservar condimentos y miel, olivas, harina, etc.23 Se empleaban lebrillos grandes y pequeños para diferentes trabajos domésticos tales como fregar, amasar pan, hacer la matanza, lavar la ropa, etc.24; los cántaros se usaban no solo para el agua, sino también para conservar y transportar aceite y vino25.

Pero las excavaciones no sólo nos han dado objetos de cocina y mesa sino que también hemos hallado otros objetos de uso personal como son pequeñas botellas de perfume, pipas, cajitas, hebillas de zapatos y cinturones, juguetes, etc.

Han aparecido, además, herrajes de puertas, llaves, moldes para hacer las asas de las escudillas, muelas de molino, un arado, etc. lo que nos hace suponer que los habitantes de las casas excavadas podían ser alfareros y agricultores.

 

 

 

LA PRODUCCION ALFARERA DE PATERNA EN EL RENACIMIENTO

Debemos preguntarnos ahora si las cerámicas encontradas en estas excavaciones son producción de Paterna. En el estado actual de nuestras investigaciones podemos afirmar con rotundidad que fueron fabricadas en los alfares de Paterna, cuya producción no disminuye durante todo el siglo XVI26.

En efecto, ya en 1988 excavábamos en el yacimiento del Testar del Molí una alfarería perteneciente al siglo XVI donde se fabricaba cerámica de reflejo metálico27. Seis años más tarde, en 1995, hallamos un horno enorme perteneciente a la misma época, el cual se hundió en plena cocción, conservándose en su interior toda la carga28.

El documento publicado por Gimeno en 1995 sobre los daños que sufrió Paterna de manos de las fuerzas reales en 1521, nos habla de los destrozos ocasionados a nada menos que a ¡ochenta y una alfarerías!29: cuarenta y cinco situadas en "...los obradors primers...", treinta y dos en "...los obradors majors..." y cuatro dentro de la misma ciudad. Vemos pues que durante la primera mitad del siglo XVI sigue siendo abundante la producción de cerámica en Paterna. Esta producción ocupaba un lugar muy importante en la vida económica de la ciudad30.

A comienzos de siglo, el Consell de la Vila prohibió la reventa de su cerámica a terceras personas31 para proteger sus precios pues con frecuencia ocurría que antes de que ésta llegara al puerto de Valencia para su exportación, podía pasar entre las manos de dos y hasta de tres revendedores, quienes aumentaban cada vez el precio para conseguir beneficios. Por eso los alfareros procuraban vender directamente su producción a los grandes comenciantes evitando así que el costo de la cerámica subiera y perdiera competividad en los mercados.

Esta costumbre de aumentar los precios de los productos conforme iban pasando entre las manos de los intermediarios llegó a tales extremos que los jurados de la ciudad de Valencia tuvieron que imponer precios máximos de reventa para muchos de estos productos en 1517, entre ellos la cerámica:

..."Com per speriencia se es vist que de poch temps en ça les vitualles sien pligades de preu e encarides e aço a causa de moltes persones que agabellen aquelles que ben vist los es e encara es major dany que a causa de esser mots los agabelladors huns pels altres compren dels mercaders mes car del que acostumen de vendre e axi de cada dia fan puxar les dites vitualles e aço tot redunda en dany del poble...."

"Item provehexem y ordonem que perpetualment stablexen per levar los grans desordens que cascun dia fan los revenedors de la obra de terra e per dar orde en lo preu que justament val cascuna cosa e que no puxen vendre en altra manera del que es ordenat sots les dites penes desus specificades...."32

Evidentemente, la medida que el Consell de Paterna había tomado de prohibir la reventa de su cerámica molestó a muchos pequeños vendedores de Valencia. Por eso en 1520, cuando Valencia pasó a ser "Senyora de les viles i baronies de Paterna, la Pobla y Benaguazir" se apresuró a abolir las medidas proteccionistas que Paterna había tomado para su cerámica y volvió a declarar el libre comercio de ésta:

"....provehexem que no obstant qualsevol crida e o manament fet e feta per lo magnifich mossen Cosme de Vilarasa procurador de les dites baronies y consell de la dita vila de Paterna, donem facultat y licencia a qualsevol persona o persones que puxen comprar y traure qualsevol obra de terra de la dita vila de Paterna; manant a qualsevol officials y altres qualsevol persones de les dites viles y baronies y de quasevol de aquelles que no donen empaig ni contradictio alguna al comprar y traure de la dita obra de terra sots pena de cent florins pagadors per qualsevol contrafahent e applicadors a la dita ciutat. E per que ignorancia no puxe esser allegada provehexem que siga scrit als officials de la dita vila de Paterna que manen publicar ab veu de publica crida la dessus dita provissio en la vila de Paterna y lochs acostumats de aquella"33.

Mientras continuaba esta guerra por los precios de la cerámica (signo de su importancia en el conjunto de la economía de la época) entre las autoridades de Paterna y las de Valencia, los alfareros de Paterna fabricaban tres clases de cerámica: cerámica esmaltada, que podía ir sin pintar o bien estar pintada en un solo color - azul o dorado - o llevar una decoración con ambos colores a la vez; cerámica barnizada, que podía ser de color miel o verde y llevar decoración pintada en manganeso; y cerámica bizcochada, que podía ir tal cual, o pintada en manganeso34. También fabricaban azulejos.

Si bien los alfareros podían procurarse las diferentes calidades de arcilla cerca de donde trabajaban35, otros productos que necesitaban para su trabajo, como el plomo, el estaño y el cobalto, tenían que comprarlos o pedir que se los proporcionaran los compradores de su cerámica: así Jaime Rodrigo se obligaba, en 1500, a entregar a Dña. Isabel Berecasa "obra de maliqua buena y de recibo", hasta el total importe de lo que le debía por "las arrobas de plomo, libras de estaño y dinero prestado" 36.

Para obtener los colores morado y azul en la cerámica, los alfareros empleaban manganeso y cobalto respectivamente. En 1550 Cipriano Piccolpaso, ceramista, decía que "el manganeso y el zafre que nosotros llamamos azur son minerales que se emplean en estado nativo, moliéndose los terrones y mezclando el polvo con agua". En el mismo texto afirmaba que el cobalto se importaba de Venecia37. En cuanto al color dorado, se obtenía mezclando óxidos de plata, cobre y hierro con vinagre.

La céramica esmaltada es la que ha recibido un baño de barniz o esmalte hecho con plomo y estaño. Este baño produce al cocer una superficie blanca, opaca y brillante que recubre perfectamente la vasija y no deja ver el color de la arcilla con la que está hecha. Para fabricar esta clase de vajillas, los alfareros de Paterna empleaban barros que mezclaban con calcitas para obtener pastas blanquecinas. Así podían ocultar su color empleando menos cantidad de esmalte de estaño, el cual era un producto caro.

Las piezas de cerámica, una vez secas y torneadas, recibían una primera cocción y así se obtenía lo que se llama el bizcocho. A este bizcocho se le daba un baño de esmalte blanco a base de plomo y estaño, el cual, además de impermeabilizar el recipiente, hacía opaca su superficie. Una vez seco el esmalte se pintaba encima la decoración azul o dorada que debía llevar la cerámica.

Coll y Camps afirman que en Manises los alfareros pintaban la decoración azul debajo del esmalte38. No creo que en Paterna se pintara esta decoración azul debajo del esmalte, pues como decimos, el esmalte estannífero produce una película opaca que enmascararía la decoración azul produciendo un velo sobre ésta, lo que no es el caso si observamos las cerámicas. Estas, una vez esmaltadas y pintadas, se volvían a cocer: "pots blaus regalats cuyts de dues cuytes", dice un documento de 144939.

Una vez cocida la cerámica con el esmalte y el color azul, estaba lista para recibir la decoración dorada, en el caso de que tuviera que llevarla. Se pintaban los nuevos elementos decorativos en dorado, y se volvía al horno el recipiente por tercera y última vez, donde se cocía en una atmósfera reductora que se obtenía "enfumant la peça".

Otras veces, en vez de pintar las cerámicas, el alfarero coloreaba el esmalte blanco con el óxido de cobalto, recubriendo con este baño todo el recipiente. El resultado era entonces un bello color azul uniforme, tanto en el interior como en el exterior del recipiente.

En el siglo XVI las cerámicas de Paterna llevaban una capa bien espesa de esmalte, el cual es de color blanco marfil, muy brillante. Los azules de la vajilla de esta época son claros cuando comparten decoración con los dorados, y más oscuros, si el recipiente solo va decorado en azul. El dorado por su parte, tiene tonalidades plateadas.

Ya en el XVII, el esmalte sigue formando una capa espesa sobre el recipiente, pero su color es más bien rosado/crema y ha perdido parte del brillo del siglo anterior. Si bien el azul sigue siendo claro, el dorado es más rojizo, con tonalidades más cobrizas que plateadas.

La cerámica melada o barnizada ("l'obra enverniçada" de los documentos de la época) se obtenía impermeabilizándola con un baño de barniz de plomo, el cual es transparente y deja ver el color del barro con el que estaba fabricada la pieza. Este baño da a las cerámicas del siglo XVI un color miel dorado muy bello y brillante. En efecto, las arcillas que se empleaban para fabricar esta clase de cerámica eran de color rojo fuerte, de grano muy fino, lo que produce pastas muy compactas, distintas a las empleadas para hacer la cerámica esmaltada.

Otras veces el alfarero tintaba el barniz de plomo añadiéndole, en mayor o menor cantidad, óxido de cobre y manganeso. Podía obtener así colores pardo-verduzcos con los que coloreaba las ollas, o bien verdes brillantes que destinaba a barnizar una parte de los lebrillos y orzas. La cerámica barnizada se cocía una sola vez, pues el baño de barniz se le aplica a la pieza una vez seca, cociendo al mismo tiempo la cerámica con su barniz.

La cerámica bizcochada estaba fabricada con las mismas arcillas que las cerámicas esmaltadas, produciendo recipientes muy claros ("obra de terra blanca") sobre los que sobresale la decoración pintada con manganeso con negros intensos. La decoración se pintaba cuando la cerámica estaba lo suficientemente seca. La cerámica bizcochada, con o sin pintura, se cocía una sola vez.

Así, en una misma hornada los alfareros podían cargar sus hornos con los siguientes tipos de cerámicas, según los encargos recibidos:

- las cerámicas crudas pintadas y no pintadas en manganeso - las cerámicas crudas recubiertas de barniz de plomo

- las cerámicas crudas para obtener bizcochos

- los bizcochos40 recubiertos de esmalte de estaño crudo.

- los bizcochos recubiertos de esmalte de estaño crudo y azul de cobalto crudo.

- azulejos crudos con esmalte de estaño y decoración de cobalto.

Tal era la carga que encontramos en el horno excavado en 1995, el cual se hundió antes de finalizar la cocción. Una vez terminada ésta, el alfarero obtenía los siguientes productos acabados, listos para la venta:

- cerámica bizcochada pintada en manganeso, o con decoración incisa, o sin ninguna decoración.

- cerámica barnizada, tanto color miel, como parduzca o verde.

- cerámica esmaltada sin decoración (vajillas de loza blanca).

- cerámica esmaltada decorada en azul.

- azulejos.

Además, obtenía las cerámicas siguientes para realizar una nueva cocción:

- los bizcochos de las cerámicas a esmaltar.

- las cerámicas esmaltadas y pintadas de azul listas para decorar en dorado

- las cerámicas esmaltadas para decorar en dorado.

A los bizcochos se les aplicaba el esmalte y la decoración azul y se devolvían al mismo horno para una segunda cocción. A las ya esmaltadas, con o sin decoración azul, se les aplicaba el dorado y se enviaban a otro horno más pequeño, donde cocían a más baja temperatura y en una atmósfera reductora: "... fornet de coure obra de terra daurada"41.