PATERNA

MUSULMANA



PATERNA EN LA EDAD MEDIA

Mercedes MESQUIDA GARCIA

 

I- Paterna musulmana.

socar3.jpg (51637 bytes)En la Edad Media, durante la dominación musulmana, Paterna fue un pueblo ("una alquería", dirá de él Jaime I en el Llibre del Repartiment) dominado por un castillo o alcázar que formaba parte del círculo de defensas de la capital, Valencia. Las primeras noticias que conocemos son de 1064 cuando el Conde de barcelona derrotó a los moros de Paterna y puso sitio a la ciudad de Valencia pero no consiguió tomarla. Al año siguiente fue Fernando I de Castilla quien ponía cerco a Valencia y no pudiendo tomarla, fingió retirarse hacia "las lomas de Paterna, distantes como una legua" nos dirá Ibn Bassan, lo que hizo salir en su persecución a los guerreros de Abd al-Malik que fueron estrepitosamente derrotados, aunque no cayó la ciudad. Un poeta de la época describe así la batalla:

"Los enemigos se revistieron de hierro para el combate

y vosotros os vestís con túnicas recamadas de varios colores

No podían estar ellos más feos y vosotros más hermosos,

si no hubiera ocurrido en Paterna lo que ocurrió!"

En 1238 los moros de Paterna rinden "la vila e el castell" a Jaime I de Aragón, y éste nos cuenta en su Llibre dels Feits (Jaume I, p. 255) que "quan saberen los sarrains de València que Nos haviem Paterna, per una ira e dolor que havien de primer los doblà..."

1- El alcázar. Estaba situado en lo alto de una colina que caía abruptamente sobre el valle del río Turia, dominándolo. Aún hoy la calle que da acceso al lugar ocupado por él sube en muy fuerte pendiente y lleva el nombre de calle del Castillo.

En 1911, se descubrieron en esta parte del pueblo una serie de túneles excavados en la colina donde se asentaba el alcazar (Cortina Pérez 1911, pp.84/88). Desde entonces, mucho se ha hablado de estos subterráneos del Castillo de Paterna, afirmándose que por ellos se podía comunicar con Manises y Cuart; también se afirma que en ellos se han encontrado espadas y cascos, cerámicas y pavimentos.

En 1967 se descubrieron nuevas galerías en la zona, siendo exploradas por R. Alfonso Barberá que encuentró dos cámaras subterráneas cubiertas por una bóveda de cañón y comunicadas entre sí por una puerta con un arco de herradura de "ladrillo y mortero de cal". A una de las salas llegaban una serie de corredores desde diferentes direcciones (Alfonso Barberá 1978). Desgraciadamente este hallazgo, como tantos otros, no fue estudiado por especialistas y en 1982, al hundirse la bóveda de una de ellas por el paso de un camión, el arquitecto municipal la salvó a su manera, colocando una serie de arcos de cemento armado y de paredes para consolidar la carretera que pasaba por encima, (re)construyendo la puerta con el arco y construyendo una escalera de acceso al conjunto que ha deshecho el plano original.

En 1983, ya creado el Servicio Municipal de Arqueología bajo mi dirección, se pudo por fin realizar excavaciones arqueológicas en la zona al ser derribadas dos casas. En ellas descubrimos parte de la muralla que debía rodear el alcázar y el foso que la protegía por la parte que daba al río. La altura que se ha conservado de la muralla oscila entre 11 m. y 12 m. El lienzo conservado mide 22,40m. de longitud: va paralelo a la calle del Castillo durante 12 m., luego dobla en ángulo recto durante 6 m. más, para volver a cambiar de dirección en un ángulo de 120 grados, metiéndose en la finca contigua (Mesquida 1986,pag.543/546).

La muralla está construída de tapial y va reforzada cada 0,46/0,48 m. con hiladas horizontales de piedras aplanadas. En la parte en ángulo estaba recubierta, hasta una altura de 3m., con bloques rectangulares de piedra (0,55 x 0,35 x 0,42 m.), bien trabajados; no sabemos si toda la muralla iría con el mismo revestimiento o solamente el ángulo saliente como parte más vulnerable. El espesor de la muralla es de 4,20 m.; va cimentada sobre una capa de argamasa que sobresale 0,25 m. de la línea de fachada (lám. II, a, b). Delante de ella, encontramos parte del muro de la antemuralla, a 1,50 m. de distancia, también en buen estado de conservación; está construído sobre dos hiladas de piedras que le sirven de cimientos, recubiertas de mortero encofrado. No encontramos ningún indicio arqueológico entre el muro y la muralla que nos permitiera datarla; solo las dimensiones de las piedras talladas indican una fecha comprendida entre los comienzos del siglo XI y el final del XII: R. Azuar y A. Bazzana que vinieron a verla a nuestro requerimiento, nos propusieron estas fechas; desde estas líneas deseo agradecer a ambos su visita y toda la ayuda que siempre me han prestado.

Por encima de la antemuralla se extendía en el resto del solar, una capa de cerámicas de 0,50 m. de espesor, datables de finales del siglo XIV y primera mitad del siglo XV, momento en que seguramente se construyen una serie de casas adosadas a la parte exterior de la muralla, lo que evitó su demolición.

En el otro solar, situado en la parte que da al río, la muralla musulmana estaba construída sobre enormes cimientos: grandes bloques de piedra (2 x 1 x 0, 60 m.), groseramente desbastados y colocados en dos hiladas formando escalera (lám. II, c, d). El foso es importantísimo en esta zona, con una profundidad de 3 m. y una anchura de 4 m. pues el enemigo de la fortaleza viene sobre todo por el río y es esta parte la que hay que defender (en la calle del Castillo, lateral de la fortaleza, no existe foso, lám. II, a, b). En su fondo encontramos algunas cerámicas de la misma época. También encontramos parte de la antemuralla que es mucho más recia que la encontrada en la calle Castillo, por las mismas razones de defensa que hemos dicho antes.

2- El pueblo. Además del alcázar sabemos que existía un pueblo ("la vila e el castell", rendirán los habitantes de Paterna a Jaime I). Su emplazamiento aún no ha sido hallado. Creemos que estaría situado al O. del castillo (lám. I, c, 2) asentado en una terraza resguardada de los vientos del N. y abierto al S., junto a los huertos regados por la acequia de Uncía (en esta parte del pueblo aún tenemos la Calle de los Huertos). En esta parte del pueblo no hemos realizado ninguna excavación todavía por lo que solo podemos suponer su situación. El poblado musulmán estaría algo separado del castillo pues en las excavaciones que hemos realizado en la plaza del Pueblo (Mesquida 1990e, pp. 112/114), zona que se sitúa al O. del castillo no hemos encontrado habitaciones correspondientes a esta época, solo silos, cisternas y basureros. Allí hemos hallado dos silos para grano de forma ovoide, que contenían en el fondo algunas cerámicas: jarritas decoradas con trazos pintados en manganeso u óxido de hierro; o con la técnica de la cuerda seca parcial, con cenefas de eentrelazados y cuadrículas; ollas de base convexa y cuello alto, con paredes muy finas, ataifores barnizados con barniz melado en el interior y verde en el exterior, así como un fragmento de tinaja que va barnizada con barniz melado en el interior y decorada en el exterior con esmaltes blanco, verde y negro con la técnica de cuerda seca total. También hallamos fragmentos de un huso de bronce: la aguja y una plaquita circular decorada con grabados y remaches (Mesquida 1989a, figs. 1, 2 y 4; 1989b, p.7, lám. III, a, b).

El mayor de los silos tiene unas dimensiones de 1,20 m. en la boca, 1,75 m. de diámetro máximo y 1,60 m. en el fondo, que es aplanado; su profundidad es de 2,10 m. El otro es más pequeño: 1 m. de boca, 1,55 m. de diámetro máximo, y una profundidad de 1,50 m. Su fondo es apuntado. Cuando fue abandonado su uso como silos fueron empleados como fosas para enterramiento de animales: en el mayor de ellos encontramos dos esqueletos de asno en perfecto estado de conservación y en el pequeño, uno. A 35 m. de los silos, a su izquierda, encontramos un basurero con cerámicas mezcladas con huesos, de la misma época.

En la misma zona, en el patio actual del Museo Municipal, se halla emplazada una cisterna de esta época, recubierta con bóveda de cañón de ladrillo, al parecer en buen estado de conservación. No hemos tenido ocasión de estudiarla por las dificultades que presenta su acceso por el momento.xiii092.jpg (12075 bytes)

Después de la conquista cristiana, los musulmanes seguirían ocupando la misma zona pues sabemos que siguieron viviendo en Paterna durante toda la Baja Edad Media, desempeñando los oficios de alfarero y de "botiguerius" entre otros (Osma 1908, p. 49). En 1409, en un contrato sobre la venta de un campo de la huerta, se especifica que éste está situado cerca de la mezquita: Eximeno Despuig vende a blasco de Tarazona..."un camp en l'orta prop la mesquita"... En otro documento, esta vez de 1491, "Ferrando Delma, maior, magister operis terra" vende a Mahomet Zarra una casa situada en la morería, junto a la de Abdalla Fucey...y "ab la mesquita". El nivel de vida de muchos de ellos, sobre todo de los "magister operis terra", fue elevado; no hay más que consultar los documentos de ventas de cerámica para darse cuenta de ello (Osma 1908, 1911). Lentamente su barrio sería rodeado por la zona N. por las viviendas de los cristianos, quedando abierto al S. a la huerta y al O. a los barrios alfareros (lám. I, c). Por las excavaciones del Testar del Molí sabemos que a finales del siglo XIV seguían trabajando en las ollerías mayores pues hemos encontrado dentro de las alfarerías, "rodells" con marcas escritas en árabe (Mesquida/Amigues 1987a, p. 15, fig. 35).

3- El cementerio. Estaba situado al NO. del pueblo (lám. I, c, 4), en una colina separada de él por un barranco, en la ladera orientada al SE. Fue descubierto en los años setenta cuando se urbanizó esta parte del pueblo (Alfonso Barberá 1978). Hemos realizado excavaciones en dos zonas distintas de él (Mesquida 1990d, pag. 109/111).

Las tumbas se presentan excavadas en la ladera de la colina, en la roca, cubriéndose con lajas de piedra groseramente desbastadas, "socarrats", "rodells" y ladrillos (lám. II, e, g). La forma general de las tumbas de los adultos consiste en una oquedad alargada, en forma de bañera, que tiene una anchura que oscila entre 0,60 m. y 0,75 m., una longitud entre 2 m., 2,40 m.de longitud y una profundidad de 0,50 m. En el fondo de esta oquedad se excavaba una fosa más estrecha (entre 0,18 m. y 0,35 m.) de 0,60 m. de profundidad, con un escalón bien marcado que sirve para asentar los elementos de cubrición. Esta fosa es la que contiene el cadáver; sus paredes laterales mayores son verticales mientras que las de los laterales menores son cóncavas, a veces muy pronunciadas (lám. II, f).

Los cadáveres estaban en posición decúbito lateral derecho, con la cara en dirección E. "mirando hacia Oriente". No hemos hallado ningún ajuar acompañando a los cuerpos, pero éstos estaban depositados con regularidad, a pesar de la inestable disposición de lado: los brazos delante con las manos juntas ante la pelvis o los muslos, las rodillas algo dobladas y los pies estirados, seguramente porque se enterraban envueltos en un sudario.

La primera excavación que realizamos fue en un solar situado al NO. de la zona; allí excavamos veinte fosas cubiertas con lajas de piedra las de los adultos y con ladrillos las de los niños. La segunda excavación se situaba al SE. de la zona y allí las tumbas de los adultos estaban cerradas con socarrats pintados en blanco, rojo y negro con dibujos geométricos o vegetales estilizados. Alfonso Barberá cuenta que las tumbas encontradas en la zona situada hacia el SO. estaban cubiertas con "rodells" que llevaban marcas (Alfons Barberá 1978, pp. 88/90; Amigues/ Mesquida 1985 pp. 56/59). También afirma que en las tumbas de esta zona, los cadáveres aparecieron con restos de sudarios y ramas vegetales y que todos los cadáveres llevaban la cabeza apoyada en una piedra. No hemos podido documentar estos hechos en ninguna de nuestras dos excavaciones. Lo que sí es evidente es que en cada parte del cementerio las tumbas están recubiertas de manera diferente: "socarrats" pintados en el SE., "rodells" en el SO, lajas de piedra y ladrillos en el NO. ¿Corresponde ésto a diferentes clases sociales, o a épocas diferentes? hasta la fecha no hemos sido capaces de contestar.

No conocemos la duración de este cementerio en el tiempo. Solo hemos encontrado hasta la fecha, una intrusión de cerámicas datables de finales del siglo XV en una tumba situada en la parte alta de nuestra excavción. ¿Indica que había dejado de utilizarse esta parte del cementerio en esta época, o todo él? estas cerámicas pueden ser también, una intrusión posterior, pues estos campos eran conocidos con el nombre de "El Fosar" porque de vez en cuando afloraban restos humanos al realizar labores agrícolas. ¿Hubieron otros cementerios musulmanes? por los nombres de los alfareros en los documentos de venta de cerámica sabemos que los musulmanes eran numerosos aún en el siglo XVI; Juan de Ribera visitó la parroquia de Paterna y furioso de ver que los musulmanes, falsos cristianos conversos, practicaban sus ritos en la iglesia que había sido construída sobre una mezquita, mandó derruirla y construirla en otro lugar.

xiii094.jpg (10409 bytes)4- El barrio de los alfareros. Por unos contratos de venta de terrenos, sabemos que a comienzos del siglo XV había en Paterna dos barrios alfareros: "les oleries majors" situado "en la acequia de Moncada" y "les oleries xiques" situado "en el camí que va a Liria".

Desde 1985 estamos excavando las Ollerías Mayores, que según documento de 1403, "son tenguts sots senyoria de la molt alta senyora Reyna darago" y hemos descubierto que este barrio alfarero, no solo existía a comienzos del siglo XV, sino que ya en los siglos XIII y XIV era el lugar donde se concentraban las alfarerías de Paterna. En esta zona, que tiene la calificación y protección de yacimiento arqueológico dado por la Consellería de Cultura de la Generalitat Valenciana, bajo el nombre de yacimiento del Testar del Molí, llevamos descubiertas y excavadas una serie de alfarerías y hornos que van de los siglos XIII al XVI, ambos inclusives (Mesquida 1989, 1990b, 1990c, 1993a; Mesquida/Amigues 1987a; Amigues/Mesquida 1987a, 1990, 1991), convirtiéndose así en uno de los yacimientos más importantes que tiene la Comunidad Valenciana para este período de la Edad Media.

En la última campaña de excavaciones hemos descubierto que ya antes de la conquista cristiana, los musulmanes de Paterna estaban asentados en el Testar del Molí produciendo cerámicas decoradas con cuerda seca parcial y cerámicas bizcochadas decoradas con trazos pintados con óxido de hierro y de manganeso. Esperamos en las próximas campañas encontrar sus talleres y conocer sus formas de trabajo como hemos llegado a conocer las de sus descendientes con lo que tendremos un yacimiento de primerísima importancia para el estudio de las técnicas y del trabajo de los alfareros valencianos en la Edad Media, así como de la cerámica que fabricaban, pues los alfareros de Paterna abrían ocupado el lugar desde el siglo XI/XII hasta el abandono de la actividad alfarera en Paterna, a finales del siglo XVI o comienzos del XVII.


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