ALFARERÍA

MAGISTRI

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


EL TRABAJO EN UNA ALFARERIA












PRODUCCION Y COMERCIO DE LA CERAMICA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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UN PUEBLO ALFARERO MEDIEVAL: PATERNA (VALENCIA)

ESTUDIO ETNO-ARQUEOLOGICO Y DOCUMENTAL

Mercedes MESQUIDA GARCIA

MAGISTRI OPERIS TERRE VICINI LOCI DE PATERNA

 

Conocemos algunos alfareros de Paterna a través de documentos medievales. La mayoría de estos documentos son contratos de venta de cerámica en los que se consigna los nombres del alfarero, del mediador de la venta (si lo hay) y del comprador. También se enumeran las piezas de cerámica a fabricar, su precio, tiempo y lugar de entrega, adelantos que recibirá el alfarero en dinero y en especias, forma de pago, etc.

El primer alfarero que conocemos es Mahomet Algeba que fabricaba tinajas en la segunda mitad del siglo XIII: en 1285 vende a un comerciante de Valencia cien tinajas "bonas, sinceras e bene coctas", entregándolas en su domicilio en Valencia (López Elúm 1984: 99).

A comienzos del siglo XIV trabajaban en Paterna Azmet Aben Calip y Cahat Axalbom, cantareros. El primero vende en 1317 a Vidal Ferrer de Alboraya, por mediación de Alacén de Benimaclet, "cuatro docenas de "alfabies" (orzas), buenas, blancas, bien cocidas y embadurnadas de buena pez castellana", a entregar en su domicilio. El segundo les vende a Bernat Cabot, cardador de lana y a Bernat Maxella, sastre, ambos vecinos de Valencia, tres docenas de orzas por mediación de Miquel Folquer, vecino de Paterna. Otros alfareros son Rodrigo Martínez y su hijo Bononato que venden, en 1319, "seiscientas jarras moriscas bien cocidas, bien embadurnadas y bien "emparellatas" (¿todas iguales?) a Francisco Falgueres, comerciante de Valencia. Las cerámicas deben entregarse en el Grao de Valencia y se consigna una multa en caso de no hacerlo en la fecha fijada, la mitad de la cual, sería para el Rey (Osma 1911:18).

Los nombres de "cantarers, ollers o gerrers" que se emplean para denominar a los alfareros en los documentos de este tiempo son genéricos y se utilizan indistintamente, sea cual sea la clase de cerámica que fabriquen éstos: por ejemplo, en los documentos arriba citados, a los alfareros se les llama cantareros y como hemos visto, están fabricando orzas.

Pero a partir del segundo tercio del siglo XIV, se comienza a llamarlos "magistri operis terre": en 1361 el Arcipreste de Morella, como apoderado del Cardenal Audoin, Obispo de Ostia y Archidiácono de Valencia, contrata "magistri operis terre" de Manises y de Paterna para ir a Avignon a fabricar "azulejos de diferentes colores" para el palacio del Cardenal. De Paterna fueron Rodrigo Martínez, Martín Enríquez, Abdalá y Jucef Alquitaní (hay otros cuyos nombres no se pueden leer por deterioro del documento). A todos se les pagaría el tiempo del viaje de ida y vuelta (aproximadamente diecisiete días para ir de Valencia a Avignon) así como el tiempo que emplearan en construir los hornos. Luego se pagaría la producción a 9 florines de oro por cada millar de azulejos. Los alfareros pidieron además al Cardenal, dos mulas para transportar sus útiles de trabajo y los colores que necesitaban y se reservaron el derecho a realizar otros encargos en Avignon cuando terminaran con el del Cardenal.

Todo no debió salir bien, pues tres años después, en 1364, el Maestro Mayor de la obra de la Catedral de Valencia, Andrés Julián, protocolizaba un documento en el que afirma que "si bien por orden del Obispo de Valencia contrató en su tiempo los azulejos para el palacio de Avignon con los alfareros mencionados y les entregó cantidades a cuenta, habiendo alfareros que no cumplieron lo pactado aduciendo fuerza mayor, como es el sitio de la ciudad de Valencia por el rey de Castilla, ahora no le han de reclamar nada a él sino a los albaceas y herederos del Cardenal" (Osma 1911: 20).

Otros alfareros que también se desplazaron a otros lugares por su trabajo, fueron Fortuny Luna y su hijo del mismo nombre, Juan Cepayo y Eximeno Guillén, todos ellos "canterers i teulers". En 1391 se marchan a Morella contratados por los jurados de la ciudad que conceden "als vehins e habitadós de Paterna" mientras vivan, el horno que construyan en el prado propiedad de la ciudad, 20 florines de oro y permiso "per fer llenya menuda". Por su parte, los alfareros se comprometieron a fabricar "regola, teula e tota altra obra de terra que ferse puxa per a la vila i els seus habitants" hasta que éstos digan "n'avem prou". Entonces los alfareros podrían hacer "atra obra e vendrela a qui vullen" (Olivar 1952).

Como vemos, los alfareros de Paterna y los de Manises trabajaban juntos muchas veces; otras se prestaban o se vendían productos que necesitaban para su trabajo, como estaño o cobalto o se unían para reclamar juntos el pago de deudas: así Pedro Egido, maestro alfarero de Paterna y su colega de Manises Simón Berenguer con su esposa Sibila, firman una escritura para demandar a un tal Domingo por 10 libras y 3 sueldos, precio de la "obra de terra" que le entregaron en su día.

Ya en el siglo XV, conocemos los nombres de Hacmet Payoni y el de su hijo Cahat, ambos "magister operis terre" que fabricaban "peces de contrafet i de pincell": en 1412 le venden una partida a Ramón de Puigrón, comerciante valenciano: "viginti gerras operis terra plenas" (veinte tinajas llenas de obra de tierra). Otros alfareros de este tiempo son "els canterers" Cahat Fucey que fabrica tinajas para vino; Bernat Sancho Alcudorí ("el oller"), su hijo Sancho y su sobrino Pascasio que se especializan en la fabricación de moldes para el azúcar: se trasladarán en 1417 a Burriana, al trapiche de "les canyes mels" de Francesh Sinrana, de Valencia, para hacer los moldes de cerámica necesarios en la cosecha del azúcar. En 1434 los encontramos en Gandía, en el trapiche del Real, fabricando "formes de sucre" y en 1439 se les une García Alcudorí, hijo de Pascasio. (Osma 1908:44 y 50). Tahir Abdurrazach también fabricaba moldes para azúcar a comienzos del siglo XV y Joan Vidrier trabajaba en 1416.

Como vemos, familias enteras de alfareros trabajan en el oficio: padres, hijos, hermanos y sobrinos. Cuando muere el padre, los hijos siguen con el oficio y con la clientela, creando verdaderas dinastías: Juan de Torrent vive en Paterna en 1418 y fabrica "gerres olieres"; sus hijos Egidio y Vicente Torrent continúan el oficio y los encontramos en 1435 que venden "gerres d'estibar"; su nieto García Torrent sigue fabricando y vendiendo "gerres" en 1460. En 1418 Juan de villarragut trabaja con su hijo Jaime y con un compañero, Domingo de Luna, todo ellos "magister operis terre"; noventa años después, en 1499, encontramos en Paterna a otro alfarero de nombre Domingo de Luna, seguramente pariente del anterior (¿bisnieto?). También hemos visto ya a la familia de los Alcudorí.

Pero no siempre ocurre así y a veces los alfareros deciden dejar su oficio: el alfarero Hacnet decide dejar de fabricar cerámica y dedicarse a vender las de sus convecinos, haciendo de intermediario entre éstos y los comerciantes de Valencia, convirtiéndose en "botiguerius operis terre" que parece ser más rentable, pues poco después, hace lo mismo el alfarero Hacmet Payoni. En efecto, hemos encontrado a este alfarero vendiendo cerámica al comerciante valenciano Ramón de Puigrón en 1412 y 1413; en 1416 lo encontramos,sin embargo, como "botiguerius" de Paterna comprándole "obra de terra" a su antiguo comerciante Ramón de Puigrón, asociado con su esposa Axa y con Axa la Xamorra (viuda de otro alfarero, Cahat Alcadí); seguramente su familia siguió con el negocio pues en 1440 encontramos a Alí Payoní que vende "obra de pinzell" a un comerciante de Barcelona, Joan Reboster.

Otros negociantes de cerámica, vecinos de Paterna, pero de profesión agricultores, son Joan Berenguer, Berenguer Benet y Pascual Sancho quienes en 1433 compran trigo de Sicilia a Bartolomé Ros, comerciante de Valencia y se comprometen a pagarle en "obra de terra": le entregarán cien tinajas para aceite recubiertas con esteras de esparto que seguramente comprarían a sus convecinos alfareros. En 1439 es otro "botiguerio" de Paterna, Pascasio Reguín, quien le compra su cerámica al alfarero de Manises Pascasio Nadal por dinero, plomo, estaño y zafre (cobalto), (Osma 1908: 49). Es interesante remarcar esta actividad que tienen algunos agricultores de Paterna: vendedores de la cerámica de sus vecinos alfareros. En otros documentos encontramos a estos agricultores, comerciantes de cerámica, asociados con los propios alfareros en la venta de ésta: no sabemos si interpretar esta asociación como que el agricultor era el propietario del terreno donde estaba instalado el taller y el horno del alfarero, por lo que se repartirían los beneficios que sacaran de la cerámica, producto del trabajo del alfarero (es lo que ocurre con un alfarero de Paterna que fue a instalarse a Barcelona). Otras veces, sabemos que el alfarero alquilaba al agricultor el uso del horno propiedad de éste y situado en sus tierras, pagándole en metálico.

De finales del siglo XV y primera mitad del XVI conocemos mayor número de documentos que nos han conservado el nombre de maestros alfareros que fabrican "obra de Malica" (cerámica dorada) en Paterna: Jacobo Ramón vende al Asilo de las Arrepentidas de Valencia, (1493), platos y escudillas con el escudo de Valencia; Doña Isabel Berencasa, comerciante de Valencia, compra en exclusiva, (1500), toda la "obra de Malica" que fabriquen los alfareros Jaime Rodrigo, su hermano Martín, Fernando Salvador apodado el Piquiqo, Juan Almila, y García Alcudorí: toda la obra de Malica debe ser de recibo y puesta en el puerto de Valencia sin cargos; los alfareros cobran por adelantado "al precio de costumbre ya estatuído para las ventas del fabricante al comerciante" en dinero, en plomo y en estaño. Además, la misma señora le compra a Pascual Gil, otro alfarero, una partida de 140 tinajas de diferentes tamaños y 40 cocios. Como podemos ver, en esta primera mitad del siglo XVI no ha disminuído la actividad alfarera en Paterna. Obsérvese sin embargo, como han desaparecido prácticamente los nombres musulmanes de los alfareros, seguramente debido a la política de conversiones de los Reyes Católicos.

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