Comparsa de Moros Alhama
Paterna (Valencia)
 - Fundada en 1.973


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Una barbaridad?. Una tradición?. Una tontería?. Un carácter?. Una locura?. O un festejo?.

Cualquier calificativo podría identificarla, es suficiente por sí para que todo el mundo pueda opinar sobre ella. Tradición porque se pierde en el tiempo y evoluciona, al igual que todos los que la viven y la comparten.

Los paterneros, forjados de un carácter que los identifica, viven su limitada fiesta como la mas grande de todas; cuando la transforman en una locura, es una tontería para unos y una barbaridad para otros, aun así, la han exportado al mundo sin pretenderlo, aumentando su grandeza y protagonismo, realzándola e inmortalizándola.

Imágenes de La Corda


Una fiesta que tiene su preparación en un pasacalle de cohetes que se celebra con anterioridad a éste acto, cohetes de bengalas y colores cogidos a unas tenazas que llevan los festeros, formando en procesión dos hileras paralelas. Colorido, humo, chispas y explosiones se suceden entremezclados entre la multitud que abarrota el recorrido. Son los primeros contactos con el fuego, la asfixia del humo, los ojos llorosos y los miedos al nivel que uno quiera, participando el público del júbilo y la fiesta entre las dos hileras y en la estrechez de las calles, o de solo espectador a un lateral. Es ya un espectáculo maravilloso para quien no lo conoce.

Terminado el PASACALLE se inician los preparativos para "LA CORDA" con la intervención de organizadores, vecinos de la Calle Mayor, municipales, pirotécnicos, tiradores de cohetes y público.

Los organizadores, ya han preparado concienzudamente todos los eventos, la preparación de los tiradores de cohetes, las cajas , los sitios, las reservas de materiales pirotécnicos, los tiempos, el principio y el final, anteriormente, revisado la cantidad y calidad de los cohets, cohetons y femelletes (material pirotécnico), que se lanzará en La Corda; Con las autoridades, tienen preparados los puntos de asistencia médica, señalizada la Calle Mayor y avisados a su vecinos y éstos, como siempre, han soportado esta tradición, resguardan sus puertas, sus ventanas, azulejos y todo aquello que pueda ser quemado, porque el fuego lo alcanzará, dobles puertas para evitar lo inevitable, la entrada de humos o amigos que crecen como setas cuando se acerca éste día y hora. Nadie quiere perderse el acontecimiento.

Los tiradores de cohetes, al igual que un torero se prepara para la corrida, se visten con toda conciencia, no se arriesgan más de lo necesario porque conocen lo que hacen, cubren su cuerpo en función del riesgo y del daño, se abrigan, calzan y cubren su cabeza como unos astronautas, de hecho van a estar muy solos en esa Calle Mayor. Su esfuerzo será muy importante, perderán peso por la calor asfixiante.

En el ambiente flota esa ansia y miedo de lo que se avecina, la Calle Mayor va cerrando puertas, los accesos ya solo son para los vecinos. Llega el camión de la pirotecnia, va quedando solo  en la calle personal autorizado; con toda precaución, van depositando el material en el sitio que se tiene que tirar (unos 60.000 cohets, cohetons y femelletes, repartidos en 130 cajas) haciéndose responsables los tiradores del lugar asignado y el resto en los lugares de reserva de material, todo con mucho cuidado, se hace interminable.


Van a ser de 22 a 30 minutos de los más acuciantes, en ese tiempo todas las emociones se agolpan en el pecho, nuestros amigos, familiares o hijos, están muy cerca del lugar, unos dentro y otros a las salidas de la Calle Mayor, pendientes de lo que se avecina, tienen ganas de que comience, escudriñan la Calle Mayor por si todo está ya ha punto, lo tiradores y material en su sitio y una traca rápida de femelletes desparramada por el suelo.
El acto va a comenzar, ya se ve una bengala verde cruzando la Calle Mayor, a su paso los primeros chispazos encendiendo las mechas que prendarán los cohetes, aunque después no harán falta. Por fin, se enciende una bengala roja, el público se posiciona y retira para poder ver, sin riesgos unos y atrevidos otros. La traca inicial prende y con ella unos 200 cohetones y unas 200 de femelletas avanzan por toda la calle.

Desde fuera parece que la calle Mayor se enciende en llamas, cohetes sueltos buscando destino, solo vemos mucho fuego, humo y cuerpos moviéndose entre ellos, son los tiradores preparando su actuación. Desde dentro, como tirador el espectáculo no desmerece. Se acerca la traca rápida plagada de cohetones y femelletas como si de una avalancha de humo y fuego les cayera encima. En unos segundos, su cuerpo se estremece, se comprime y se dilata con los nervios, sienten en sus carnes todo ese fragor de silbidos y explosiones, invadiéndoles una borrachera de humo y felicidad cuando comprueban que no ha pasado nada, es su momento activo, es el momento en que el tirador hace que La Corda sea un espectáculo, acompasando su fuego al de otros tiradores para que haya armonía, no se detenga. Grandes llamaradas hacia el cielo por la explosión, controlada o no, de cajones con material, unas veces es el incremento del fuego quien lo presagia, otras, es la temperatura, otras las explosiones, no se para, casi no se respira, todo es trepidante, de pronto, comienza a faltar material, ya no hay reservas, han pasado 20 minutos, todos muy rápidos para los de dentro, para los de fuera de todo hay. Una bengala verde cruzando la Calle Mayor nos indica que La Corda ha terminado, hay que quemar en los dos minutos siguientes todo lo que quede.

Después de La Corda, comprobando que los tuyos no han tenido problemas, hay tradición en pasear la Calle Mayor, comentar el acontecimiento, comparar con otros años, ver que todo está intacto o que no queda nada en su sitio, en el suelo miles y miles de escombros de cohetes se amontonan, huele a pólvora.

Paso a la chocolatá, descansar ducharse y comenzar de nuevo, esta vez con las peñas, muy importantes en la fiesta y organización de las Cordas, señalando "La Penya de L'Espardenya" y la "Penya el Bouet", en los barrios, más libres, más sueltos, sin tanto protagonismo, solo el de los amigos, hasta la madrugada. 

Este año (2001), el Ayuntamiento tomó la iniciativa de construir un cohetódromo, una especie de jaula gigantesca, para dentro de ella, poder tirar los cohetes que quieran las peñas o particulares, evitando daños y molestias a terceros (vecinos y viandantes), a la vez que que sirva de espectáculo a todo el que lo quiera sin peligro, jaula excelentemente equipada para prevenir daños a los tiradores.  Fue un éxito, pues ha recuperado el espacio que los amantes al fuego, empezaron con las recordaes, primero en la tarde de San Vicente (hace unos 45 años) y, posteriormente, conforme las economías fueron creciendo, en la noches anteriores a la Cordá y después de ella. A los tiradores no les hacía falta mucho espacio, dentro de una habitación, en un círculo de amigos, o bajo de la mesa, etc., siempre para que no se escaparan y aprovecharlos mejor, en fin, con esto quiero decir que fueron adaptándose a los tiempos, y los tiempos siguen cambiando y no es posible seguir como estábamos hasta entonces. Como tiradores, tenemos muchas mas posibilidades, más fuego, más peligro, más responsabilidades y obligaciones, pero la gente, los vecinos y viandantes, también tienen muchos más derechos y libertades. Con todo lo mayor que es Pepín y su equipo, creo que se ha adelantado a los tiempos y va a POTENCIAR QUE  A MAS GENTE, le gusten los fuegos.

 

tres coheteros....
Una peña, disfrutando...