©Antonio Sureda Milan

 

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Ca Mado Pilla - Son Marroig

(Por El camí de la Mar y s'Estaca)

08 de abril del 2005

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Guía de la ruta

 

Dificultad según el método M.I.D.E  del itinerario:  Exige mucha atención en el tramo sin camino, debiendo estar físicamente fuerte para afrontar este tramo, el resto es relativamente fácil.

Inicio: Carretera de Valldemossa a Deià

Guía: Antonio Sureda

Equipo: La ropa que el día aconseje, Calzado adecuado (Una gran parte del camino está derruido y hay que saltar de roca en roca y pasar tramos resbaladizos).

Mapa: Alpina Tramuntana  Sur E-25  1:25.000

Mejor época: cualquiera, siempre que no haga calor.

Distancia: 12 Km.  Subiendo:   5,58 Km.   Bajando: 6,4 Km.

Tiempo efectivo: 5 horas, sin contar las paradas.
Total acumulado:
Nosotros tardamos unas 8h en realizarla, eso si con 2 crías, una en mochila y otra de 3 añitos, además de que alguno del grupo no estaba físicamente bien para este tipo de excursión.

(Estos tiempos no incluyen el tramo del la península de sa Foradada.)

Altura máxima: 411 m.
Altura mínima: 0 m.

Desnivel Acumulado Subiendo:  404 m.  Bajando:  578 m.   Media en %: 7,25

Velocidad media: 1,47 Km./h.

Transporte: Hay transporte público a Valldemossa y Deià, aunque así se deben añadir 3 Km. y 1 hora al recorrido. Con transporte privado, se debe combinar dos vehículos, uno en las inmediaciones del Hotel Encinar (antigua ca Mado Pilla) o Can Costa y los otros en Son Marroig.

 

Recomendaciones:

  • Haya o no alguna fuente en el recorrido, siempre recomiendo llevar agua propia (mejor bebida isotónica), (minimo 2l.)  ya que no encontramos fuentes.

  • Como toda la ruta mira al Oeste, subiendo a última hora, disfrutareis de la maravillosa puesta de sol.

  • Es posible bañarse en es caló de s’Estaca, así como en sa Foradada (siempre que las medusas nos lo permitan).

  • No lleveis perros y mucho menos sin bozal y sueltos.

  • No dejeis rastro de vuestro paso por las fincas.

 

 

Precauciones:

  • Abandonar o no empezar si las inclemencias son adversas, no efectuar la excursión con viento de poniente o niebla.

  • La mayor dificultad la encontraremos en el tramo donde el camino ha desaparecido.

  • Avisar de la ruta que se va a recorrer antes de la salida a parientes o algún amigo

  • Nunca ir solo

Descripción de la excursión:

El itinerario que os propongo no es sencillo dados los desprendimientos que han hecho desaparecer la parte del camino mas cercano a la costa casi en su totalidad, con un valor paisajístico y cultural de primer orden. Nuestra ruta nos conducirá desde Valldemossa hasta Deià, siguiendo la huella del archiduque Luis Salvador de Habsburg-Lorena, gran enamorado de estos lugares y mejor conocedor de sus rincones mágicos, en los que invirtió tiempo, esfuerzos y, sobre todo, dinero de la Corona de Austria para construir toda una red de caminos desde la costa hasta la montaña de es Teix. Y será uno de estos caminos, el camino de sa Barrereta, el que utilizaremos para bajar desde la carretera.

 Así pues, nuestra excursión comienza en la carretera que va desde Valldemossa a Deià, 500 metros después del desvío de la ermita. En el margen izquierdo veremos una barrera verde con una pista de hormigón.

Comenzaremos a bajar bordeando una finca en cuya puerta observamos la curiosa inscripción: “cave canes, cave putes” (del latín: alerta a los perro, alerta a las …) y que nos puede servir para identificar el camino.

A partir de aquí, el itinerario se presenta fácil y sólo debemos seguir el camino de carro que va bajando suavemente, entre encinas y carrizos (Ampelodesmos mauritanica), hasta las ruinas de la torre del mirador Nou con motivos de arte musulmán, muy comunes en esta zona de la sierra, y que eran utilizados como miradores ya en tiempos del archiduque.

Desde la torre ya es posible adivinar el próximo punto de nuestro camino, una de las más estrafalarias construcciones de Valldemossa, el mirador de sa Rasa, edificado entre los años 1869-76. Fácil de reconocer por su base irregular, es una simple terraza y un lugar idóneo para merendar.

Desde el mirador, el camino empedrado se vuelve más estrecho y se descuelga hasta la pista de s’Estaca, donde deberemos tomar a la derecha direccion a Na Foradada, un camino de carro ancho que utilizan los propietarios de las fincas.

Llegaremos a una bifurcación marcada por una especie de columnas, en este punto, nos separan 20 minutos de bajada pronunciada hasta el puerto de s’Estaca, un pueblecito de pescadores construido al abrigo de unas grandes rocas que forman un pequeñísimo puerto natural con algunos embarcaderos y otras tantas casetas. Realmente vale la pena acercarse hasta aquí y, si la climatología lo permite, darnos un chapuzón y también observar algunos de los últimos ejemplares de Crithmum maritimum o hinojo marino. Sólo deberemos subir una media horita para recuperar el camino ancho y seguir en dirección opuesta a la que habíamos venido.

Ahora el itinerario es ancho y claro, con unas vistas excelentes de la costa y flanqueado por grandes pinos mediterráneos (Pinus halepensis) y lentiscos (Pistacea lentiscus). Durante las próxima horas caminaremos al lado del mar por el camino del Archiduque, donde podremos comprobar que los tramos más expuestos a la fuerza del mar están prácticamente derruidos.

Aquí tendremos que poner mucha atención y seguir los hitos de piedras colocados entre los grandes bloques y, probablemente estaremos afrontado la parte más comprometida de la ruta con tramos muy resbaladizos y muchas veces no aptos para cardiacos, ni para quienes el vértigo les acompaña, para recuperar nuevamente el camino ancho debemos prestar mucha atención cuando veamos la pared seca de sostén, seguiremos los hitos que nos llevaran no sin alguna dificultad mas hasta el, si nos pasáramos este punto, podremos recuperar el camino un poco mas adelante por unas grandes rocas pegadas a la pared seca y que tienen encima unas piedras para facilitar la subida.

Ya recuperado el camino podremos observar el Banc de s’Archiduc, un pequeño balcón con una vista magnífica sobre el mar, que también resulta un lugar idóneo para hacer una parada.

Justo aquí, será difícil que pase desapercibida la colosal figura de sa Foradada (o na Foradada), que parece que nos invite a acercarnos a ella para observar cómo se levanta del mar hacia el cielo con su agujero tan característico.

Una pista rodea la punta de na Foradada, hasta un pequeño muelle desde donde podemos acercarnos hasta el agujero, eso sí, con mucho precaución, por las rocas que hay encima, si no, también resulta una buena opción, bajar hasta la calita que está al lado opuesto al istmo de sa Foradada.

Ahora sólo queda subir por el camino de carro de Son Marroig, que se coge deshaciendo el camino de sa Foradada y subiendo las cuestas que serpentean entre los riscos de una torrentera que atraviesa la pista en diversas ocasiones.

Después de 40 minutos de subida podremos disfrutar del descanso del final de la excursión en Son Marroig, donde un aljibe con una balaustrada de mármol nos da la bienvenida a una de las posesiones más relevantes del Archiduque y que actualmente está sometida a una explotación turística desmesurada.

(Información recopilada de Internet y actualizada por T. Sureda)

 El Grupo lo formaron:

Toni, Andreu, Josep, Paco, Lucio, Ivan, Kike,

Maria, Marisa, Cati, Mariola, Nuri, Petra, Blanca, Irene y Laura

A. Sureda

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