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Guía de la ruta
Dificultad
según el método M.I.D.E del itinerario:
Exige mucha atención en el tramo sin camino, debiendo estar
físicamente fuerte para afrontar este tramo, el resto es
relativamente fácil.
Inicio:
Carretera de Valldemossa a Deià
Guía:
Antonio Sureda
Equipo:
La ropa que el día aconseje, Calzado adecuado (Una gran parte
del camino está derruido y hay que saltar de roca en roca y pasar
tramos resbaladizos).
Mapa:
Alpina Tramuntana Sur E-25 1:25.000
Mejor época:
cualquiera, siempre que no haga calor.
Distancia: 12
Km.
Subiendo: 5,58 Km.
Bajando: 6,4 Km.
Tiempo efectivo: 5 horas, sin contar las paradas.
Total acumulado:
Nosotros tardamos unas 8h en
realizarla, eso si con 2 crías, una en mochila y otra de 3 añitos,
además de que alguno del grupo no estaba físicamente bien para este
tipo de excursión.
(Estos tiempos no incluyen el tramo del la península
de sa Foradada.)
Altura máxima:
411 m.
Altura mínima: 0 m.
Desnivel
Acumulado
Subiendo: 404 m. Bajando: 578
m. Media en %:
7,25
Velocidad
media: 1,47 Km./h.
Transporte: Hay transporte público a
Valldemossa y Deià, aunque así se deben añadir 3 Km. y 1 hora al
recorrido. Con transporte privado, se debe combinar dos
vehículos, uno en las inmediaciones del Hotel Encinar (antigua
ca Mado Pilla) o Can Costa y
los otros en Son Marroig.
Recomendaciones:
-
Haya o no alguna
fuente en el recorrido, siempre recomiendo llevar agua propia
(mejor bebida isotónica), (minimo 2l.) ya que no
encontramos fuentes.
-
Como toda la ruta mira al Oeste, subiendo a
última hora, disfrutareis de la maravillosa puesta de sol.
-
Es posible bañarse en es caló de s’Estaca, así como en sa Foradada
(siempre que las medusas nos lo permitan).
-
No lleveis
perros y mucho menos sin bozal y sueltos.
-
No dejeis
rastro de vuestro paso por las fincas.
Precauciones:
-
Abandonar
o no empezar si las inclemencias son adversas, no
efectuar la excursión con viento de poniente o niebla.
-
La mayor dificultad la encontraremos en el tramo
donde el camino ha desaparecido.
-
Avisar de la ruta que se va a recorrer antes de
la salida a parientes o algún amigo
-
Nunca ir solo
Descripción de la excursión:
El
itinerario que os propongo no es sencillo dados los desprendimientos
que han hecho desaparecer la parte del camino mas cercano a la costa
casi en su totalidad, con un valor paisajístico y cultural de primer
orden. Nuestra ruta nos conducirá desde Valldemossa hasta Deià,
siguiendo la huella del archiduque Luis Salvador de Habsburg-Lorena,
gran enamorado de estos lugares y mejor conocedor de sus rincones
mágicos, en los que invirtió tiempo, esfuerzos y, sobre todo, dinero
de la Corona de Austria para construir toda una red de caminos desde
la costa hasta la montaña de es Teix. Y será uno de estos caminos,
el camino de sa Barrereta, el que utilizaremos para bajar desde la
carretera.
Así pues, nuestra excursión comienza en la carretera que
va desde Valldemossa a Deià, 500 metros después del desvío de la
ermita. En el margen izquierdo veremos una barrera verde con una
pista de hormigón.
Comenzaremos a bajar bordeando una finca en cuya
puerta observamos la curiosa inscripción: “cave canes, cave putes”
(del latín: alerta a los perro, alerta a las …) y que nos puede
servir para identificar el camino.
A partir de aquí, el itinerario
se presenta fácil y sólo debemos seguir el camino de carro que va
bajando suavemente, entre encinas y carrizos (Ampelodesmos
mauritanica), hasta las ruinas de la torre del mirador Nou con
motivos de arte musulmán, muy comunes en esta zona de la sierra, y
que eran utilizados como miradores ya en tiempos del archiduque.
Desde la torre ya es posible adivinar el próximo punto de nuestro
camino, una de las más estrafalarias construcciones de Valldemossa,
el mirador de sa Rasa, edificado entre los años 1869-76. Fácil de
reconocer por su base irregular, es una simple terraza y un lugar
idóneo para merendar.
Desde el mirador, el camino empedrado se
vuelve más estrecho y se descuelga hasta la pista de s’Estaca, donde
deberemos tomar a la derecha direccion a Na Foradada, un camino de
carro ancho que utilizan los propietarios de las fincas.
Llegaremos
a una bifurcación marcada por una especie de columnas, en este
punto, nos separan 20 minutos de bajada pronunciada hasta el puerto
de s’Estaca, un pueblecito de pescadores construido al abrigo de
unas grandes rocas que forman un pequeñísimo puerto natural con
algunos embarcaderos y otras tantas casetas. Realmente vale la pena
acercarse hasta aquí y, si la climatología lo permite, darnos un
chapuzón y también observar algunos de los últimos ejemplares de
Crithmum maritimum o hinojo marino. Sólo deberemos subir una media
horita para recuperar el camino ancho y seguir en dirección opuesta
a la que habíamos venido.
Ahora el itinerario es ancho y claro, con
unas vistas excelentes de la costa y flanqueado por grandes pinos
mediterráneos (Pinus halepensis) y lentiscos (Pistacea lentiscus).
Durante las próxima horas caminaremos al lado del mar por el camino
del Archiduque, donde podremos comprobar que los tramos más
expuestos a la fuerza del mar están prácticamente derruidos.
Aquí
tendremos que poner mucha atención y seguir los hitos de piedras
colocados entre los grandes bloques y, probablemente estaremos
afrontado la parte más comprometida de la ruta con tramos muy
resbaladizos y muchas veces no aptos para cardiacos, ni para quienes
el vértigo les acompaña, para recuperar nuevamente el camino ancho
debemos prestar mucha atención cuando veamos la pared seca de
sostén, seguiremos los hitos que nos llevaran no sin alguna
dificultad mas hasta el, si nos pasáramos este punto, podremos
recuperar el camino un poco mas adelante por unas grandes rocas
pegadas a la pared seca y que tienen encima unas piedras para
facilitar la subida.
Ya recuperado el camino podremos observar el Banc de s’Archiduc, un pequeño balcón con una vista magnífica
sobre el mar, que también resulta un lugar idóneo para hacer una
parada.
Justo aquí, será difícil que pase desapercibida la colosal
figura de sa Foradada (o na Foradada), que parece que nos invite a
acercarnos a ella para observar cómo se levanta del mar hacia el
cielo con su agujero tan característico.
Una pista rodea la punta de na Foradada, hasta un pequeño muelle desde donde podemos acercarnos
hasta el agujero, eso sí, con mucho precaución, por las rocas que
hay encima, si no, también resulta una buena opción, bajar hasta la
calita que está al lado opuesto al istmo de sa Foradada.
Ahora sólo
queda subir por el camino de carro de Son Marroig, que se coge
deshaciendo el camino de sa Foradada y subiendo las cuestas que
serpentean entre los riscos de una torrentera que atraviesa la pista
en diversas ocasiones.
Después de 40 minutos de subida podremos
disfrutar del descanso del final de la excursión en Son Marroig,
donde un aljibe con una balaustrada de mármol nos da la bienvenida a
una de las posesiones más relevantes del Archiduque y que
actualmente está sometida a una explotación turística desmesurada.
(Información recopilada
de Internet y actualizada por T. Sureda)
El Grupo lo
formaron:
Toni, Andreu, Josep, Paco, Lucio, Ivan, Kike,
Maria, Marisa, Cati, Mariola, Nuri, Petra, Blanca, Irene
y Laura
A. Sureda
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