Instalación y técnica de puesta a tiro, de un túnel y de un diopter, en nuestro rifle de pólvora negra, Hawken.

por Cerbatana. 

Un ligero cambio de estilo en las miras del rifle Hawken Woodsman calibre .50, paso de estría 1/48”, de la casa Ardesa, Traditions.

La casa Ardesa entrega el rifle Hawken modelo Woodsman con unos prácticos elementos de puntería tradicionales, sencillos, austeros, y muy efectivos. El conjunto esta formado por un punto de mira grande de hoja  latón, el típico de aleta de “tiburón”, y por un alza estilo Buckhorn, regulable esta en altura y en deriva. Este conjunto basta por si solo para ofrecer unas magníficas prestaciones deportivas, ya sean para la modalidad cinegética o ya sean para la modalidad de tiro de precisión, pero, ¿qué ocurre con esos elementos cuando están instalados en un cañón que goza de una excelente precisión?.

 La búsqueda de la precisión.

El rifle, su cañón, su agarre, su equilibrio, su ergonomía son sencillamente sobresalientes. Cuando el cañón se ensucia con el primer disparo, cuando el aroma de la pólvora negra comienza a invadir la galería de tiro, y  ni el humo ni el estampido inicial se han extinguido aún, la confianza y la certeza de conseguir grupos muy concentrados se adueñan del tirador. En condiciones de tiro estilo bench rest, su precisión roza el aburrimiento, consiguiéndose agrupaciones en la mínima expresión sobre dianas modificadas. Las sesiones de tiro finalizan normalmente con un agradable buen sabor de boca, pero siempre con la íntima certeza de que es posible cerrar las agrupaciones mucho mas.

Hace ya tiempo, intrigado por los límites de precisión del rifle, decidí instalar en el mismo un diopter. No buscaba nada fuera de lo normal, tan solo un diopter sencillo, que me permitiese regular y corregir con rapidez y precisión. No olvidemos que el diopter es una sencilla herramienta que nos permite conservar un constante ángulo de encare de los elementos de puntería, corregir altura y deriva con precisión, y, observar con una mayor nitidez los elementos de puntería del arma. Es lo que necesitaba para mi rifle Hawken. Visité la web de la Armería Trelles, y leí su catalogo virtual. Admiré los modelos de diopter de la casa Pedersoli. Me permití soñar despierto con el modelo Goodwin Style, versátil, eficaz, la quinta esencia de la precisión del tiro a larga distancia. Analice los diversos modelos y sus prestaciones. Lo contraste con mis necesidades y mi poder adquisitivo, lo tuve claro, encargue a don Alfredo Trelles el modelo corto de Pedersoli. Su denominación, Pedersoli Diopter Short, USA 445. Precio muy contenido, estéticamente agradable, de buena construcción, regulable en altura y, con una ligera regulación lateral para la deriva del viento, no mucha, pero suficiente.

Instalarlo no presentó problema alguno. Tras presentarlo sobre la culata, y buscar la zona donde la visión de las miras, el agarre, y el equilibrio fuesen óptimos, procedí a buscar los puntos de taladro del sistema de anclaje por el método de geometría de miras en el plano horizontal y vertical, mediante el uso de un par de niveles, dos plomadas, y el testigo de errores que arroja un colimador laser para armas.

 

Me decanté por un sistema de anclaje removible, y no alterar en nada el punto de mira, para conformar una plataforma de tiro polivalente. Un arma multipropósito para cualquier faceta deportiva. Capaz de utilizar, con idéntica precisión,  balas de calibre .50 o bolas de .490, bajo un sistema de presiones de gases constantes y, con un mínimo y controlado nivel de suciedad en las estrías del cañón mediante el uso de tacos.

 

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Los resultados no pudieron ser mejores. Impactos certeros en el mismísimo centro de las dianas modificadas bajo la modalidad de tiro sobre apoyo, bench rest.

 La luz.  

Es un poderoso factor en nuestra afición, mas difícil de controlar que el viento, y que no controlado puede arruinar una agrupación, abriéndola de una forma desastrosa,  dejándonos abatidos sin saber que es lo que ha ocurrido realmente.

En condiciones óptimas no solemos prestar mucha atención a como es la luz que predomina en la zona del blanco, ni en la zona de disparo, ni en como incide la misma, su ángulo, sobre los elementos de puntería. Instintivamente a la hora de efectuar un disparo, tendemos a calcular la distancia de tiro y la caída del proyectil, la deriva del viento, controlamos la geometría de miras, la respiración, la fatiga ocular. Nuestro ojo, nuestra visión, se acomoda de forma automática a la luz medioambiental. Observamos el blanco a través de nuestros elementos de puntería. Pero, lamentablemente, ese proceso automático y natural, nos puede conducir a creer ver, que no es lo mismo, que ver, unos ciertos parámetros, dando por buena la observación y la referencia de una ilusión óptica inducida por el ángulo de ataque del origen de dirección de la luz sobre nuestros elementos de puntería con relación al blanco. Y, según en que condiciones, lo que creemos que estamos viendo puede abrir perfectamente la agrupación en un par de centímetros a una distancia corta como es la de cincuenta metros. Este fenómeno es mas apreciable en el interior de galerías de tiro, con zonas acusadas de luces y sombras, y por supuesto, en las horas próximas al ocaso y al cierre de las mismas.

Corregir este factor y controlarlo, dentro de unos niveles tolerables, sólo es cuestión de limas, un poco de aceite, y muchísima paciencia, pues deberemos de realizar ligerísimas correcciones en horas, intensidades y ángulos de luz diferentes. Un proceso lento, que nos puede ocupar varias jornadas, hasta llegar a modificar nuestro punto de mira de tal manera que los errores por incidencia de la luz sean casi inapreciables, redundando por tanto en sesiones de tiro mas satisfactorias a pesar de la condiciones adversas de luminosidad.

 

 Un paso mas, adquiriendo blancos mas pequeños.

 La vista en conjunto de este punto de mira modificado resulta poco ortodoxa y poco estética, por supuesto, pero es muy efectiva al hacer coincidir el punto de impacto en el vértice superior izquierdo del mismo, por lo que adquirir blancos mas pequeños es un auténtico juego de niños.

 

Personalmente no es que me preocupe demasiado el factor estético, pero si puede ser un factor a tener muy en cuenta a la hora de poner el arma en venta algún día. Por eso partiendo de las lecciones aprendidas con las modificaciones en el punto de mira, me decidí a instalar un túnel de punto de mira que constase de dos elementos, cono y circulo superior.

 Leyendo el catálogo virtual de la web de don Alfredo Trelles, www.armeriatrelles.com, me ilusionó el modelo de Pedersoli  túnel con retículas intercambiables con nivel. Una auténtica preciosidad, con amplísimas posibilidades deportivas.  Un sueño. Pero mis necesidades deportivas son mucho mas modestas y mi decisión se dirigió hacia el modelo de Pedersoli, túnel con cola de milano de 3/8”, USA 451. Precio muy económico. Cubre punto, y punto de mira metálico, muy sólido, tradicional, de buena construcción. Muy poca diferencia de anchura con respecto a la cola de milano del punto de aleta a sustituir, lo cual también alivia en algo el trabajo de limado en el cañón del arma.

 ¿Pero, por qué un túnel?.

Porque sus paredes controlan la luz y los ángulos de incidencia de la misma sobre los elementos de puntería evitando falsas apreciaciones e ilusiones ópticas. Porque, en situaciones óptimas, nos va a permitir un encare y control de alcance mas efectivo, geometría de miras. Porque la triple visión de los elementos, túnel, alza y diopter, permiten un mayor grado de precisión en el tiro a larga distancia, el control de caídas del proyectil es infinitamente superior. Porque el punto de mira esta protegido contra posibles golpes por el cubre punto metálico, vital en la actividad cinegética. Y porque, para una vista cansada permite apuntar el arma con mucha mas facilidad.

 Por el contrario tiene un factor negativo. En condiciones medioambientales adversas, en las que necesitamos imperiosamente un mínimo de luz sobre el punto de mira, el cubre punto del túnel va a impedir que esta llegue al mismo. No nos va a permitir ejecutar un disparo con total precisión. Y esto, en la actividad cinegética es un handicap a tener muy en cuenta.

La instalación, técnica de corrección y puesta a tiro.

 Instalar el túnel y el primer ajuste.

 A las cuarenta y ocho horas de haber realizado el pedido ya tenía en casa el túnel de punto de mira. La construcción y acabados son excelentes. Si buena era la calidad del diopter, no menos es la del túnel recién recibido. Bien por la casa Pedersoli.

 Desmonté el cañón de la caja, y procedí a retirar el punto de mira de latón del Hawken con la ayuda de un botador y un martillo.

Protegí el cañón con cinta de carrocero, lo afiance con la ayuda de un tornillo de banco, y con calma y unas limas de diamante procedí a abrir la caja para las medidas de la cola de milano del túnel. Probar, ajustar, y colocar con la ayuda del botador y el martillo. Nada del otro mundo.

 Instalado el túnel volví a montar el cañón en la caja. No pude resistir la tentación de encarar el arma y apuntarla hacia la claridad del techo de la habitación. La visión de los elementos de puntería resultaba excelente. El arma con los elementos de puntería de Pedersoli queda estéticamente soberbia, contundente.

El paso siguiente, y previo a una prueba de tiro, es el ajuste de los elementos de puntería por el método de simetría de las mismas con referencia al eje longitudinal del cañón.

 Sobre un sencillo soporte de tiro deposité el arma y mediante el uso de un calibre, pie de rey, procedí a medir la base de la cara superior del cañón octogonal del rifle, la zona donde va situado el túnel y la zona donde va situada el alza. Si tenemos clara cual es su bisectriz, tenemos una buena aproximación a lo que en teoría debe de ser el eje de disparo.

 A continuación, ajuste el túnel, mas propiamente, el punto de mira a esa bisectriz, con la ayuda del botador y unos ligeros golpes de martillo. Comprobé con el calibre, apoyándome sobre la base de la cola de milano y la base superior del cañón, hasta dejarlo geométricamente en la bisectriz del cañón.

 Repetí el mismo proceso con el alza, despreciando los ajustes anteriores, tal como si se tratase de un arma nueva, para evitar en lo posible cualquier tipo de error. La muesca del alza estilo Buckhorn quedo también en el bisectriz de esa zona del cañón. Pura geometría.

El diopter, que goza de un ligero movimiento en deriva, también debería de quedar en la bisectriz teórica de disparo, junto con el túnel y el alza. Para ello apunte el arma, perfectamente a nivel sobre su soporte de tiro, hacia la pantalla del ordenador, y coloqué el colimador laser.

Las imágenes que utilizo normalmente de ayuda son dos, ambas sobre fondo blanco. La primera una cruz griega y la segunda una retícula milimetrada. Ambas me permiten ver perfectamente los elementos de puntería, y la simetría que debe de guardar el ocular del diopter sobre las mismas. Si el ocular del diopter no esta perfectamente simétrico con esas dos referencias visuales, que son el punto de mira y el alza, el disparo derivará a izquierdas o a derechas. Eso es así, y es incuestionable en este ajuste previo a una prueba de fuego. Geometría de miras.

Una vez que el ocular del diopter muestra una imagen perfectamente simétrica de los elementos de puntería con relación a la bisectriz del cañón, y todo este conjunto esta en la vertical de la imagen milimetrada o, la de la cruz, que se ve en la pantalla del ordenador, se enciende el colimador laser.

 El colimador laser es un instrumento muy polivalente y práctico en nuestra afición, aunque sé que hay multitud de tiradores que lo desprecian. Su bondad permite tomar referencias espaciales para el centrado de los elementos de puntería, sean de la naturaleza que sean, ahorrando medios materiales, costos y permitiendo incluso entrenar en seco con un arma en un domicilio, o bien, como este caso, para proceder a las puestas de tiro iniciales, o, a ajustes posteriores mucho mas precisos.

 El colimador laser permite señalar cualquier punto horario de un circulo teórico sobre el plano vertical al que se apunta. Tan solo hay que tener la precaución de realizar las operaciones, siempre, a la misma distancia y con la misma altura del cañón del arma sobre ese punto.

 

Tenemos el arma apuntada hacia la imagen de la pantalla del ordenador. La visión ha de ser perfectamente simétrica entre los elementos de puntería y la imagen milimetrada. Nos fijaremos en la  vertical de esa imagen que es dividida en dos y, giraremos en sentido horario el colimador laser, hasta que el punto rojo quede simétrico con esa vertical, a las 12 horas. Anotaremos, o mejor aún, fotografiaremos con nuestro móvil ó una cámara digital, la posición en la que ha quedado el colimador con respecto a la boca de disparo. Esa posición nos servirá para posteriores ajustes mas precisos mucho mas tarde.

En el campo de tiro, primeros ajustes de fuego a 25 metros.

No olvidemos que cada arma es un mundo, mejor dicho, cada cañón es un mundo, y que con frecuencia, en un mismo cañón, diferentes tipos de proyectiles tienden a comportarse de forma completamente diferente. Sólo siguiendo un estricto control de calidad con los proyectiles, con el peso y control del grado de humedad de la pólvora, con la calidad de los tacos, con unos fulminantes de mayor energía, podemos estar seguros de conseguir agrupaciones de impactos en la mínima expresión.

 Una posible orientación como base de partida podría ser esta: 

Bala REAL calibre .50 de 320 grains, ó bien proyectil de bola de calibre .490 con un calepino “bañado” en aceite WD40.

Carga de pólvora de la casa Rio Tinto de 48 grains de 3F, ó una mas suave de 36 grains de 3F, según criterio.

Taco estratificado.

Pistón modelo 1075 Plus de RWS.

 En esta primera prueba de fuego a veinticinco metros vamos a corregir la deriva del punto de mira. Para ello dispararemos a una diana modificada con indicaciones métricas ó imperiales, para poder referenciar con rapidez la corrección a realizar. Necesitaremos un botador y un martillo, y, algún tipo de paño protector para el cañón, para cuando realicemos las ligerísimas correcciones sobre la cola de milano del túnel, y el calibre, que nos atestiguará el valor de las correcciones. Necesitaremos también una torreta de tiro ó cualquier otro apoyo estable similar, pues vamos a realizar la prueba en modo Bench Rest.

 Lo ideal sería realizar tres disparos antes de realizar cualquier corrección. Pero esto queda al buen criterio de cada tirador, al nivel de precisión que se este buscando y al tiempo de que se disponga.   

   

Sólo vamos a corregir en este momento la deriva lateral, no la altura. Procederemos pues a disparar y veremos la agrupación donde ha quedado.   

Recordemos, que para corregir con el punto de mira la deriva de los impactos en el plano horizontal se ha de ejecutar de la siguiente manera:

Impactos con deriva a la izquierda, el punto de mira se desplazará hacia la izquierda para corregir.

Impactos con deriva a la derecha, el punto de mira se desplazará hacia la derecha para corregir.

Si hemos de corregir, lo haremos con ligerísimos golpes del martillo sobre el botador y contra la cola de milano, en dirección a la deriva. Ligerísimos toques, y, mediremos y anotaremos, que esta anotación nos ahorrará disparos.

 Procederemos ahora a corregir la visión del ocular del diopter de los elementos de puntería, punto de mira y alza. Simetría perfecta de los elementos de puntería.

Procederemos a realizar otros tres disparos y, en caso necesario, volveremos a corregir y seguir los pasos antes mencionados.

 Si ya tenemos los impactos en un mono agujero, o en un gracioso cacahuete, pondremos otra diana modificada y, ahora si, corregiremos en altura mediante el uso del diopter.

La idea es que a 25 metros el mono agujero coincida con el punto superior de la bola del punto de mira, a sus 12 horas, en el mismísimo ras. De esa forma cuando se dispare a 50 metros la corrección a efectuar para que coincida en el mismísimo centro de la bola del punto de mira es mínima. Esta distancia es vital para acostumbrarnos a encarar con el diopter. La forma de aproximar el ojo al ocular del diopter y la distancia es importantísima, es la forma mas sencilla de adquirir la técnica necesaria.

Recordemos, que para corregir con el diopter se ha de realizar de la siguiente manera:

Para bajar los impactos se hace bajar el ocular del diopter.

Para subir los impactos se hace subir el ocular del diopter.

 Con la confianza que nos da saber que podemos hacer mono agujeros, si lo consideramos oportuno, podemos limitarnos a un solo disparo para corregir el impacto en altura con el ocular del diopter.

Una vez que tengamos el rifle a tiro a 25 metros, es muy aconsejable dar por finalizada la sesión. Esa sensación de seguridad y confianza que nos proporciona nuestro rifle deberemos de memorizarla, porque el ánimo con el que afrontemos cualquier sesión es determinante en los resultados que se van a obtener. Hay que pensar en positivo. Nuestra arma es precisa, y mucho. Los fallos vendrán por nuestra culpa. Que se le va a hacer.

 Tras haber limpiado el arma es muy aconsejable, pasados unos días, y antes de afrontar la prueba de fuego de 50 metros, volver a realizar el ajuste del ocular del diopter sobre la pantalla del ordenador. Colocaremos el colimador laser en la boca de fuego en idéntica posición a la que tomamos nota y apuntaremos el arma a una vertical de la retícula.

 Ajustaremos en perfecta simetría el ocular del diopter con los elementos de puntería sobre la imagen de la pantalla. La imagen milimetrada es una ayuda muy valiosa para este fin. Encenderemos el colimador laser y, veremos que, por corregir el punto de mira, el punto rojo no coincide, por poco, con la vertical. Lo giraremos hasta hacerlo coincidir, y, anotaremos ó bien fotografiaremos su posición con respecto a la boca de fuego. Futura referencia.

 Vuelta al campo de tiro, prueba a 50 metros.

Tenemos el arma con el cero a 25 metros, pero eso no significa necesariamente que un disparo a mas distancia vaya a la mismísima vertical que a 25 metros. Digo “vertical”, que no al mismo punto de impacto, lo cual es imposible por la lógica caída del proyectil, y mas con la poca cantidad de pólvora que se usa. Lo que buscamos con esta prueba a 50 metros es controlar la deriva del alza para que los impactos vayan a la mismísima vertical. Luego ya jugaremos con el ocular del diopter para que vayan al mismo punto de impacto, la cruz del blanco, y obtendremos dos referencias en la escala del diopter para tiro de precisión.

Lo lógico sería hacer estas pruebas de fuego entre 45 y 60 metros, con el ajuste del punto de mira, y entre 95 y 120 metros con el ajuste del alza, para conseguir rizar el rizo en un tiro a larga distancia, pero como esto no puede hacer en la mayoría de los campos de tiro, nos conformaremos con las distancias medias de 25 y de 50 metros.

 Realizaremos tres disparos y comprobaremos si necesitamos corregir el alza en deriva.

 Recordemos que para corregir con el alza en deriva lo haremos de la siguiente manera:

Disparos con deriva a la derecha, desplazaremos el alza hacia la izquierda.

Disparos con deriva a la izquierda, desplazaremos el alza hacia la derecha.

 

Para ello lo mejor es utilizar el pie de rey, medir la referencia actual, y desplazar el alza muy levemente tras aflojar el tornillo de apriete de la misma. Atornillamos y corregimos a continuación la perfecta simetría del ocular del diopter sobre los elementos de puntería. Y volveremos a disparar. Si fuese necesario volveremos a corregir. Siempre es la misma rutina.

Una vez que tenemos los impactos en la vertical del blanco modificado procedemos a corregir en altura con el diopter, y, anotaremos el valor de la escala graduada para esa distancia de 50 metros. 

Con los elementos de puntería en la mismísima vertical de la parábola de tiro, con dos valores del diopter para 25 y 50 metros, podemos dar por concluida la sesión de tiro y podemos proceder a la limpieza del arma.

  Ya con el rifle limpio, cuando se juzgue oportuno, es aconsejable volver a pasar por la sesión de ordenador y de colimador, para anotar las referencias correctas del mismo, ver la diferencia con la primera aproximación, y ajustar el ocular del diopter a la perfecta simetría de miras. Estas referencias son ya inmutables, y nos permitirían, por ejemplo, eliminar uno de los dos, o bien el alza, o bien el diopter, o volver a instalarlos con total precisión sin efectuar un solo disparo.

   

 El diopter, no hay nada mas.

Esta pequeña herramienta auxiliar de puntería nos permite rizar el rizo en cuanto a precisión, aunque aumente la distancia de tiro, permitiendo obtener agrupaciones sumamente cerradas.

En nuestro caso, y dado que el modelo que utilizamos es el mas sencillo, y no cuenta con elemento micrométricos de medida en deriva, NO NOS PERMITE PRESCINDIR del uso del alza, debiendo formar un todo junto con el punto de mira y el alza. Convirtiéndose el alza en una referencia espacial de corrección y ajuste del diopter.

Si podríamos prescindir del alza, si efectuásemos los disparos exclusivamente a la misma distancia, y atención , sin que modificásemos para nada la deriva del viento. Porque existen posibilidades muy elevadas de variar la deriva lateral al subir o bajar la altura del ocular del diopter. Y como lo que queremos es no limitar en nada nuestra actividad deportiva, y ya que el campo de visión que nos quita el alza Buckhorn a distancias de tiro relativamente cortas no impide para nada la visión de una diana, o una pieza cinegética apropiada para el calibre de nuestro rifle, lo aconsejable es dejar el alza en su sitio, o bien colocar una mas sencilla de menor tamaño.

La grandeza del diopter es que, manipulándolo de forma correcta, nos permite corregir en alcance  nuestros disparos y también podemos corregir en deriva el viento, sin tocar para nada el punto de mira ó el alza. Es mas, aún partiendo de un mal ajuste inicial del punto de mira ó el alza, podríamos tener el arma perfectamente a tiro para una única distancia fija.

 

Recordemos que para corregir con el diopter se efectúa de la siguiente manera:

Para subir el disparo, se sube el ocular del diopter.

Para bajar el disparo, se baja el ocular del diopter.

Para desplazar el disparo a la derecha, se desplaza el ocular a la derecha.

Para desplazar el disparo a la izquierda, se desplaza el ocular a la izquierda. 

Recordemos que para encarar con el diopter se realiza de la siguiente manera: 

Primero se busca la vertical y luego la horizontal de la visión que nos muestra el ocular de los elementos de puntería. Despreciando las ilusiones ópticas por curvatura, arrojando una visión del ocular perfecta. Para ello lo mejor es bajar la vista desde la posición superior del ocular del diopter hasta llegar al ecuador del mismo.

Segundo se busca la distancia del ojo sobre el ocular acercando o alejando el ojo para una medida determinada de uno de los elementos de puntería sobre el espacio de visión que nos ofrece el ocular. O incluso, como es mi caso, los poco estéticos tornillos de la base del diopter. Cualquier referencia es buena, mientras siempre sea siempre la misma.

Esta es la máxima que hay que seguir a rajatabla, mismo ángulo y distancia de encare sobre el ocular del diopter junto con la perfecta simetría de los elementos de puntería, con  el punto mira en el centro y al centro del blanco. No hay mas.

Si por el motivo que sea no seguimos esa máxima, el impacto ira a la zona donde hayamos desplazado el ojo sobre el ocular del diopter, es triste, pero es así. 

  

Conclusión personal.

¿Es el arma mas precisa con los elementos de puntería de la casa de Pedersoli?.

Si. 

¿Merece la pena el costo añadido de estos elementos de puntería?.

 Si, realmente es una inversión modesta. 

¿Se puede usar el arma con esa configuración para la actividad cinegética?.

Básicamente dependerá de la modalidad de los lances, de la distancia de tiro y del poder de parada* que esperemos conseguir. Desde luego es mucho mas fácil encarar el conjunto de miras compuesto tan solo por el alza y el túnel, es mas sencillo corregir la caída del proyectil, corregimos casi por instinto. En cuanto al uso combinado del conjunto de los elementos de puntería mas el diopter, para tener la posibilidad de alcanzar un objetivo con precisión a larga distancia, una vez calculada la misma**, sencillamente,  vale su peso en oro.   

¿Hay algún elemento negativo?.

Si, la carencia de luz sobre el punto de mira, en circunstancias lumínicas adversas motivada por la penumbra del cubre punto, lo limitan para la actividad cinegética. En galerías de tiro, con el blanco muy iluminado por la luz del sol, y la posición de tiro en penumbra, aparecen las temidas  ilusiones ópticas por reverberación de la luz, con errores de 1 a 3 centímetros a distancias de 50 metros. Se pueden subsanar eliminado la bola del vértice del punto de mira, o bien transformándola a un rectángulo de base de 1 milímetro.

 

Esta configuración no se puede considerar una plataforma de tiro multipropósito de alta eficacia, precisamente por la forma del punto de mira, esa bola superior. Habrá que ver, pues,  lo más apropiado para cada especialidad.  

Para el tiro en galería,  se puede considerar una excelente plataforma de tiro en modo bench rest. Mas aún si se puede abrir fuego a diferentes distancias. Siendo el proyectil mas recomendable la  bola .490.

Para la caza ,serviría perfectamente esta configuración y el aprendizaje obtenido en una galería, por analogía pura,  para la modalidad cinegética del rececho, donde se puede exprimir al máximo las cualidades de control de caída del proyectil que le confiere el uso del diopter, sencillamente excepcional. En la modalidad de  montería, por regla general, no es apropiado el uso del diopter, y hay que limitarse a jugar tan solo con la cualidades de equilibrio de miras que permite un encare muy rápido del alza y el túnel para controlar la caída del proyectil, el equilibrio y geometría de las miras es  sencillamente sobresaliente. .Es una combinación ideal.

El resumen lógico, en mi opinión,  no es otro que, una excelente cambio de estilo de miras para la modalidad cinegética. Precisión, independientemente de la distancia, gracias al control total de la caída del proyectil. 

Solo me resta añadir el alto grado de satisfacción personal por poseer un excelente rifle de fabricación nacional, de precio muy contenido, al que le he incorporado unos elementos de puntería económicos y de buena calidad, y que me permiten pasar unas horas muy agradables practicando nuestra afición, el tiro.

 

* Para poder determinar el poder de parada de un proyectil se puede usar un sencillo péndulo balístico

** Para determinar la distancia de tiro es suficiente con un cordel y una regla graduada.

  

Gracias por la amabilidad de leerlo.

   

 Cerbatana.                                              

  

          

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