Los tacos, y su eficacia, para revolver ó rifle de Pólvora Negra.

por Cerbatana. 

Objetivo del taco, obturar los gases producidos en la combustión de la pólvora aprovechando la máxima energía posible de los mismos. Evitar que los gases adelanten al proyectil en su camino a la boca de fuego, ya que dichos gases crearan una perturbación y corrientes que afectaran al proyectil en la salida de la boca de fuego, alterando y modificando su estabilidad, y por lo tanto su precisión. Hemos de recordar que es en los primeros instantes de abandonar la boca de fuego cuando es el momento mas critico para un proyectil, la estabilidad en el vuelo se debe conseguir cuanto antes. Peso, longitud, diseño, paso de estría, velocidad, deflectores de gases consiguen que el proyectil alcance un blanco con precisión. Esto es a groso modo la teoría, centrémonos en nuestra afición el tiro con avancarga.

  Nuestras armas son replicas de cuando la balística estaba en pañales, de cuando muchos militares abogaban por el retorno al uso del arco y la flecha en el combate, dado lo difícil de conseguir abatir al enemigo de una forma precisa, ya que no se podía conseguir con una descarga cerrada a nivel batallón, y encima la visión de la tropas enemigas quedaba dificultada por la niebla de la pólvora negra. Muchos gobiernos destinaron fondos para el estudio y mejora de las armas, y gracias a esos estudios la balística, como ciencia, consigue despegar. Esto sucede en buena parte con los progresos tecnológicos del siglo XIX, la era industrial, los avances en metalurgia, y la división del trabajo, que consiguen una mayor capacidad de producción de armas, abandonando los clichés artesanales que durante siglos habían caracterizado a la industria armera.

 Vamos a centrarnos en un periodo determinado, armas de cañón estriado en las que se usa bola ó bala según su paso de estría y sin entrar en la llegada del invento de la bala Minie, una bala con un hueco en su base que permitía aprovechar mejor los gases de la combustión, coger la estría y exenta en parte de los problemas de cañones sucios por los residuos de la pólvora negra, consiguiendo una mayor precisión a largas distancias.

Para conseguir asegurar la precisión con los siguientes parámetros, cañón estriado, proyectil macizo, ya sea bola o bala, requiere en principio evitar en lo posible que los restos de suciedad puedan ir acumulándose en el interior del cañón. Lo ideal sería disponer siempre de un cañón en las mejores condiciones posibles, pero eso es algo utópico, a no ser que siempre estemos dándole a la baqueta de limpieza. Mas bien lo que necesitamos es un método o sistema de carga que nos permita, a la vez que cargamos nuestra arma que nos limpie algo el cañón, y, en lo posible podamos conseguir una serie de tiradas en las mejores condiciones posibles, hasta que llegue un momento en el que ya no nos quede mas remedio que recurrir a la baqueta de limpieza.

Si el diseño del estriado fue concebido en un primer momento para intentar ralentizar esa acumulación de suciedad, aprovechemos esa premisa, ralentizar el proceso de acumulación de suciedad, o lo que es lo mismo que la estría admite un cierto grado de suciedad y que no afecta a la precisión, tanto es así que muchas armas que han sido limpiadas “a conciencia” tardan en recuperar la precisión a la que estamos acostumbrados hasta, que cierta parte de suciedad, no ha retomado sus posesiones en el interior del cañón.

 Con un arma larga.

No hemos de olvidar que hallada la cantidad de pólvora a utilizar, la que mejor se acomoda a nuestros intereses, siempre hemos de intentar que esa cantidad  llegue al fondo del cañón, que sea lo mínimo lo que se quede en las paredes del ánima. En cuanto a mantener un buen ritmo de disparo el mejor método son los socorridos golpecitos en el cañón vertical. Una fluctuación de la carga se traducirá en disparos bajos. 

  Si usamos bola y calepino, cuando ataquemos el conjunto, este ira limpiando parte de la suciedad  a condición de usar calepinos bien lubricados o con mezclas de productos detergentes, esto en su época no era así, lo que si se hacía era humedecerlos con la saliva de la boca, presentando la tela sobre la boca del arma, y tras introducir levemente la bola, recortar in situ. El grosor de los calepinos era generoso comparado con las actuales tejidos, pero en cierta forma era perfecto, porque el calepino no es mas que un sabot primigenio, que evita que la bola se deforme, coja correctamente la estría y esta consiga imprimir un giro a la bola asegurándonos la precisión.

Hoy en día el grosor del calepino y su lubrificación es de vital importancia, mucha mas de lo que parece. Un calepino grueso, lubricado con generosidad, permitirá aprovechar el máximo de energía de los gases, de una forma constante, y acoplarse a la estría perfectamente para que esta imprima el giro necesario al conjunto, y lo que es fundamental, manteniendo el nivel de suciedad dentro de unos parámetros aceptables, y proporcionándonos una precisión superior.

Pero hemos de evitar que el liquido de lubricar llegue a la pólvora, y todo el conjunto, pólvora y bola con calepino debe de formar un todo. Algo debe de aislar y mas, cuanto mas tardemos en realizar el disparo, y eso no es otra cosa que un taco.

Si usamos bala, deberemos de igual forma mantener a raya el nivel de suciedad, pero aquí no hay calepino que haga la tarea, ¿qué hacer sin recurrir a la baqueta de limpieza?, y por supuesto no olvidemos que hemos de conseguir que los gases se queden detrás de la bala en su camino a la boca de fuego. La respuesta es, como no, el taco.

Tenemos independientemente del uso de bola y calepino, o de la bala, un factor común el taco, e intentamos mantener la precisión y ralentizar el proceso de acumulación de suciedad. Aprovechemos el taco, aunque no se hiciese en su época, para conseguir esos propósitos.

El taco deberá de funcionar como un auténtico sello hermético y cuando baje deberá de arrastrar la pólvora que se quede adherida a las paredes y el máximo de suciedad posible hacía la pólvora en el fondo del ánima. Deberá de tener la suficiente longitud para permitir que el proyectil utilizado abandone la boca de fuego con la menor perturbación de los gases de la combustión. Y por supuesto que su uso nos permita mantener un ritmo de fuego rápido, que ese es el objeto de este artículo.

Mirando por internet no he encontrado a un precio asequible tacos que reúnan las condiciones mencionadas, así que no queda otro remedio que construirlo con materiales muy económicos, accesibles y, por supuesto, de una forma rápida.

 Necesitaremos unas cartulinas, papel de aluminio de cocina y bayetas absorbentes de las que se venden en rollos en establecimientos de saldos, las típicas bayetas amarillas de limpieza de cocinas, pegamento y un sacabocados de calibre de nuestra arma. La idea es conseguir con esos materiales un sistema estratificado parecido en su forma a los lavadores de las baquetas, en los que la dureza de los materiales utilizados estará alternada para que permita una deformación controlada de los mismos, creando con la suciedad recogida unas extrañas juntas tóricas. Esa es la idea, y esta la forma de hacerlo.

 Cogeremos en primer lugar un folio de cartulina, le aplicaremos pegamento, en este caso por comodidad de contacto con una espátula. Colocaremos a continuación papel de aluminio en la superficie impregnada de pegamento. Aplicaremos de nuevo pegamento a esa superficie, a continuación colocaremos un folio de cartulina, al que de nuevo aplicaremos pegamento y sobre este papel de aluminio. Observaréis que estas capas presentan una cierta dureza. Ahora volveremos a aplicar pegamento, y a continuación la bayeta amarilla. Todo este conjunto lo dejaremos secar bien, mínimo 48 horas hasta que quede bien seco.

Con ese folio múltiple bien seco procederemos con el sacabocados a obtener las primeras piezas de nuestro taco.

Una vez recortados procederemos a unir esos discos, por medio de pegamento, por ejemplo Imedio, hasta conseguir un taco de una longitud nunca inferior al calibre del arma. Y dejaremos secar.

 Prueba en el campo de tiro.

Como santo Tomas, disparad antes un par de proyectiles, como tengáis por costumbre, y ahora pasad al uso de los tacos artesanales.

Atención: Siempre con la chimenea libre de obstáculos, porque va a salir aire por ahí. Verteremos la pólvora, a continuación y con ayuda del iniciador introduciremos el taco. Ahora con la baqueta comenzaremos a bajar el taco. Notareis que ofrece resistencia, bastante si es que habéis usado tacos comerciales antes, esa es la señal de que esta funcionado a la perfección. Por la chimenea estará saliendo el aire del interior del cañón. Una vez con el taco en su sitio procederemos a introducir,  o la bola con calepino, o la bala maciza, eso a elección. Y a disparar. Lo normal es que consigáis el triple de disparos sin limpiar que sin el uso del taco. La precisión la podéis testar con mas fiabilidad en modo bench rest. Tened presente que se aprovecha mejor la energía de los gases de la combustión, por lo que es posible que tengáis que reducir la cantidad de pólvora o acomodar mejor los elementos de puntería. Lo que esta claro que la trayectoria es mucho mas tensa.

Si usáis calepino, el taco os permitirá lubricarlo a conciencia manteniendo una limpieza muy superior. Yo los empapo en WD40 con muy buenos resultados, uso de calepinos retales de pantalón tipo chinos, cortado in situ sobre la boca de fuego, cuesta bastante atacar el conjunto, pero el resultado es fabuloso.

Los tacos estratificados como los que os he detallado son altamente recomendables, os ruego que los probéis, la inversión más alta es el sacabocados y el pegamento, el resto es prácticamente de ínfimo valor. Yo calculo el precio por el pegamento utilizado, ya que la bayeta amarilla en las tiendas de todo a cien sale muy rentable de precio.

 

Vídeo de la construcción de tacos estratificados.

 

 Con un arma corta.

 Con revolver, y manteniendo una alta velocidad de carga por ende de disparo, no queda mas remedio que recurrir al uso de tacos engrasados para que no surjan interrupciones por efecto de la suciedad.

  Los tacos engrasados me han permitido sesiones de tiro de mas de 100 disparos sin que la mecánica del arma se resintiese por efecto de la acumulación de suciedad, ya fuese con un Remington 1858, o ya fuese con un Colt 1851. Aquí, a diferencia del arma larga, si que el uso de tacos se producía en su época. Los relatos de los foros americanos recogen como los combatientes utilizaban  fieltro engrasado para este menester.

 En las muchas pruebas realizadas en estos meses he podido comprobar algo que la lógica y el sentido común ya me decían, era imposible que tras caminatas, guardias, combates, tensión, fatiga y todo lo que acompaña a alguien que se esta jugando la vida, se sacase del bolsillo un sacabocados y se dedicase a hacer discos de fieltro para engrasarlos. No era lógico, y por eso probé tacos redondos, realizados con sacabocados, y tacos rectangulares cortados a tijera o con una navaja. El resultado, el mismo, no influyen en nada.

 

Si que influye la altura a la que este la bola. Y esa es la clave, cuanta mas alta este la bola, o lo que es lo mismo, cuanto mas cerca este del cono de forzamiento, léase lo mas cercana al ras del tambor, la precisión es mejor. 

Probé cargas de combate de la época. Con 25 y 30 grains, mas el taco de fieltro engrasado, la precisión, a pesar del retroceso mayor era muy buena, y el funcionamiento de los revólveres  perfecto. Pero para tirar a distancias fijas de 25 metros es un derroche de pólvora innecesario, así que pase a cargar y probar desde los 8 grains  hasta los 18 grains de 3F.

 

 

 

Probé tacos construidos como los de arma larga, tipo estratificado. Probé tacos de fieltro con la base de brick de leche. Probé tacos solo de fieltro. Probé tacos combinados entre si. Una conclusión insistente surgía, precisión es igual a una altura de la bola óptima.

Constaté que el taco engrasado cumplía como en los expertos foros americanos anunciaban, pero lo que no me convencía era el tiempo de elaboración de los tacos. No es lo mismo realizar 100 ó 200 tacos para rifle, que nos dan para bastantes tiradas, que hacer 1000 ó 2000 tacos para revolver, que en una sola tirada se van 102 perfectamente. De ahí que lo que fue una anécdota de una tirada, en la que me faltaron unos tacos y tuve que recurrir a lo que pude encontrar por allí, los restos de papel de aluminio de cocina y unas servilletas, y con eso me las ingenie para suplir la falta de tacos, con idénticos resultados, incluso mejores.

Vistos los tiempos de elaboración de los tacos, ya fuese de un tipo u otro,  decidí que los mejores son los que combinan un taco de fieltro rectangular engrasado cortado a tijera, proceso rapidísimo por cierto, y un taco construido de papel de aluminio y papel de cocina. Siendo el proceso de carga el siguiente:

 Verter la pólvora a la recámara del tambor con polvorera de latón.

Introducir el rectángulo de fieltro engrasado en la recamara.

Introducir el taco de aluminio/papel, y atacar.

Completar todas las recamaras, y atacar las bolas.

Proceso rápido, seguro y sencillo, y sin interrupciones por acumulación de suciedad, y lo mas importante asegura precisión, porque la bola queda a la altura idónea.

Vídeo de la construcción de tacos para revolver.

 

 Se pueden construir tacos de otras maneras, con papel de aluminio y bayetas amarillas, que generan una presión tremenda, levantando el disparo mas de 8 centímetros. Con la grasa estanca en su interior, proceso lento y sólo cuando se destinan esos tacos para cartuchos de papel. Se puede sustituir el fieltro por algodón. Lo que nunca se puede sustituir es el papel de aluminio y el papel de cocina, ¿por qué?.

Coged un trozo de papel de aluminio de mas o menos como vuestro pulgar. Coged el doble de ese tamaño en papel de cocina, y ahora haced una bola o mejor un cilindro. Ahora aplastadlo. Volved a darle forma de cilindro. Comprobaréis que reúne unas propiedades plásticas muy interesantes, se deforma y se adapta. Esa deformación hará que coja la estría del revolver y limpie algo, cosa que la sémola no hace ni de casualidad. A mas presión mas deformación.

 La altura que le vamos a dar al taco es mas o menos la proporción de los materiales cortados con el patrón de vuestro dedo pulgar para un calibre .44, en el video se puede observar mejor, o un poquito mas, depende de la cantidad de pólvora que estéis usando.

 Resumen.

 Los tacos, como deben de ser,

 Tacos para rifle, estratificados artesanales, y  en el caso de que no tengamos tiempo para su elaboración, papel de aluminio y bayeta amarilla.

Tacos para revolver, uno de fieltro rectangular cortado a tijera y engrasado, y a continuación uno de papel de aluminio y papel de cocina para dar la altura necesaria en la recamara a la bola.

 

Espero que os haya gustado, muchas gracias por la amabilidad de leerlo.

                                                               Cerbatana.

 

 

Pincha aquí  http://webs.ono.com/tiroconaire para volver y seguir con otros artículos.