| Mujer nazarena
Cuerpo
y alma me han donado que no son del todo míos.
Si
son míos yo los mato, si de otros, Cristo vivo.
Si
yo digo “tengo, tengo”, creo ser dueño de algo,
mas
tan sólo somos dueños cuanto todo hemos dejado.
Yo
no amo porque quiero, ni lo hago haciendo un alto
El
amor corre y no para, se niega a estar atado.
Torna
lo pequeño en grande y en calor lo que está helado,
ilumina
lo sombrío y si no, mi amor es falso.
En
la cruz María estuvo, no tan sólo contemplando.
El
dolor sintió en su adentro y el desgarro de los clavos.
Puedo
pasarme la vida acompañando un sagrario,
y
vivir lejos de Cristo, en los hombres encarnado.
Yo
no amo porque quiero, ni lo hago haciendo un alto
El
amor corre y no para, se niega a estar atado.
Torna
lo pequeño en grande y en calor lo que está helado,
ilumina
lo sombrío y si no, mi amor es falso.
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