| Un baño de inmaculada
Un
alto en mi camino para renovar mi vida,
un
escrito he recibido con una amarga noticia.
Me
nombran pastor de ovejas, de los que cuidan sentados,
me
alejan de la pradera, ya no las veré en el campo.
Las
ovejas y el pastor, son seres de un mismo amo,
se
amarán unas y otras, viviendo en el mismo prado.
No
se pasta en la ciudad, ni se apacienta en palacio,
hay
que tomar igual sol, igual frío y mismo pasto.
Yo
rechazo humildemente lo que otros van buscando,
mas
lo pide el “Gran Pastor”, ya no puedo renunciarlo.
Sólo
me resta pedir de mi Inmaculada un baño,
que
me colme y que me esponje, para hacer mi cargo santo.
.
|