| Ven a mí
Si
tienes dolor en tus carnes, ven a mí, si nadie te abre las puertas,
ven a mí,
si
crees que nadie te entiende, ven a mí, si buscas paz y no
encuentras, ven a mí.
Si
notas que te marginan, ven a mí, si ya te faltan las fuerzas, ven a
mí,
si
no tienes esperanza, si ya todos te desprecian, ven a mí, ven a mí,
ven a mí.
Ven
a mí, ven a mí, y tu peso aliviaré.
Ven
a mí, ven a mí, y mi paz yo te daré.
Si
no tienen pan tus hijos, ven a mí, porque te falta trabajo, ven a mí,
si
ya aborreces la vida, ven a mí, porque dura te ha tratado, ven a mí.
En
este instante te digo: ven a mi, de tu cruz serás mermado, ven a mí,
yo
seré tu cirineo y los dos tu cruz llevamos, ven a mí, ven a mí,
ven a mí.
"Yo,
Jesús, os digo: Venid a mí los que andáis agobiados
por
el peso de vuestra cruz y vuestro trabajo, que yo os aliviaré.
Tened
fe en mí y pedid, que a quien pide se le da,
y
no hay puerta a la que se llame que no acabe por abrirse.
Mi
Padre y tu Padre es Dios, y no hay padre que le dé piedra a su hijo
si
este le pide pan, o serpiente si le pide un pez.
Ven
a mí, que mi paz te dejaré".
Ven
a mí, ven a mí, y tu peso aliviaré.
Ven
a mí, ven a mí, y mi paz yo te daré.
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