El juicio final
 

El hijo de Dios vendrá en gloria con sus ángeles,

y a los pueblos llamará hasta él, para juzgarles.

De un lado las ovejas, y las cabras al contrario.

Entonces el Rey dirá, en tono sereno y claro:

"Ovejas ¡a mi heredad!, el Reino tenéis preparado,

porque cuando tuve hambre tus panes me la quitaron.

Sed tuve y me saciaste, sin cama me aposentaron.

Enfermo me visitaste y desnudo me arroparon"

"Mi Señor, nunca te vimos como tú nos has contado".

Y el Señor responderá a los justos que así hablaron:

"Cuanto hicisteis a los pobres en mí yo lo vi encarnado.

Y quienes el mal hicieron, al fuego serán echados".

No hayan familias sin casas, desnudos o con harapos.

Ni enfermos guardando cama sin hombres para cuidarlos.

Ni sedientos ni hambrientos, porque agua y pan tomaron,

seas tú o sea yo el que se lo hubiere dado.