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Guía de la ruta
Dificultad
según el método M.I.D.E del itinerario:

Inicio:
Carretera PM-111 de Palma
a Valldemossa Km. 14,500 (s'estret)
Guía:
Antonio Sureda
Equipo:
La ropa que el día aconseje, botas de montaña. Tener en cuenta que
en montaña la meteorología puede cambiar radicalmente en pocos
tiempo.
Mapa:
Topo 1:25.000
Mejor época:
cualquiera, siempre que no haga calor.
Distancia:
7,400 km
Tiempo efectivo: 3,20 h. aprox.
Total acumulado:
Unas 5 h.
Altura máxima:
600 m.
Altura mínima: 230 m.
Desnivel: 370
m.
Recomendaciones:
-
Haya o no alguna
fuente en el recorrido, siempre recomiendo llevar agua propia
(mejor bebida isotónica)
-
No lleveis
perros y mucho menos sin bozal y sueltos.
-
No dejeis
rastro de vuestro paso por las fincas.
Precauciones:
-
Abandonar
o no empezar si las inclemencias son adversas
-
La mayor dificultad la encontraremos en tomar los
desvíos correspondientes.
-
Avisar de la ruta que se va a recorrer antes de
la salida a parientes o algún amigo
-
Nunca ir solo
Itinerario
Estret de Valldemossa - Balma de Son Matge – Aljub del Bosc d’en
Gotzo - Puig des Boixos (cim de la Mola) – Casa de la Mola - Aljub
de la mola de Son Pacs - Coll de sa Basseta - Urbanització de Son
Cabaspre - Esporles.
Descripción de la excursión:
Iniciamos la excursión en el estret de Valldemossa, situado en la
misma carretera Palma- Valldemossa (PM-111, Km. 14,500). Dirigimos
los primeros pasos hacia poniente, en la parte izquierda de la
carretera si venimos desde Palma. Dejamos, a la derecha, el puente de
la carretera antigua, pasamos por un portillo con barrera metálica y
avanzamos por un camino de carro asfaltado que conduce a las
importantes casas de possessió de este precioso valle: Son Matge,
Son Brondo, Son Salvat y la Baduia. Justo antes del portillo, a la
izquierda, sale un camino que por el interior del encinar pasa junto
al abrigo de Son Matge y el bosque d'en Gotzo. El torrente discurre
a la derecha de nuestro camino, hasta que éste sube ligeramente
hacia la izquierda y se rodea de paredes que enmarcan cercas de
cultivo. Pronto dejamos, a nuestra derecha, las cases de L'Hort de
Son Matge, con un eucalipto de grandes dimensiones delante de la
carrera. Hacia la parte izquierda del camino, bajo los peñascos
noroccidentales de la mola de Son Pacs, se encuentra el abrigo de
Son Matge, uno de los primeros yacimientos arqueológicos de Mallorca
por lo que a antigüedad de la ocupación humana se refiere
(aproximadamente unos 4.000 años aC), (posteriormente a la fecha de
esta excursión, este yacimiento quedo sepultado por un gran
derrumbe).
Un poco después de las cases de I'Hort de Son Matge, cuyos
tejados quedan al nivel del camino, a la derecha, nos sale al
encuentro una bifurcación de caminos, ambos asfaltados. El de la
izquierda conduce a las cases de Son Matge, que se perciben elevadas
más a la derecha. Nuestra ruta deja de lado el camino de Son Matge y
continúa por el de la derecha, hacia las cases de Son Brondo. Un
poco más adelante, justo después de una barrera metálica, un rótulo
de cerámica nos indica que a la derecha queda el Hort de Son Brondo.
Mientras recorremos el camino, se van haciendo más visibles las
cases de Son Brondo, espaciosas y bien situadas en medio del valle,
y cuya presencia , intuimos gracias a una altísima palmera que, al
acercarnos, la encontramos en compañía de otros árboles: dos almeces,
una araucaria y un tilo. Las cases de Son Brondo nos quedan a la
derecha del camino, mientras que a la izquierda aparece una fuente,
con una surgencia que cae sobre una pila más alta de base
cuadrangular; debajo del primer depósito hay otra pila, más
alargada, que sirve de abrevadero. Junto a la fuente hay un espacio
cubierto por un arco rebajado, con sillares de arenisca y cubierta
con bóveda de cañón, ligeramente rebajada; al fondo y a la derecha
de este espacio están las pilas que se usaban como lavaderos en la
possessió. Un arquito sobre el camino debía conducir el agua de la
fuente a las casas. Junto a la fuente, girando a la izquierda y
orientada a tramontana, se encuentra la casita de los Delmes: un
antiguo granero donde se depositaba, siglos atrás, la parte de la
cosecha agrícola correspondiente al tributo que Son Brondo hacía a
la Iglesia. La parte superior de las jambas y el dintel del portal
se han perdido.
Detrás de las cases de Son Brondo aparecen las de Son Salvat, que
dejamos algo alejadas a nuestra derecha, mientras avanzamos por el
camino de la izquierda. El asfalto continúa pese a que nos
adentramos en una zona en la que hace acto de presencia la
vegetación de montaña, sobre todo por el lado izquierdo, poblado dé
encinas. En la parte derecha todavía se ven campos de cultivo, con
algunas construcciones para usos agrícolas. Pronto nos encontramos
con una encrucijada de caminos. El de la derecha, más ancho, conduce
a1as cases de la Baduia. Nuestro itinerario se decanta por el camino
de la izquierda, que aparece con una barrera metálica, normalmente
cerrada, aunque es franqueable por el torrente de su derecha
levantando la alambrada a unos 15 m. del portillo.
Después de la segunda barrera una torrentera pasa por debajo del
camino, que se dota de las piedras laterales de protección llamadas
escopidors de carro. La vegetación arbórea nos muestra una variada
combinación de olivos, algarrobos, pinos y encinas. Unos minutos
después de las barreras encontramos una fuente a la izquierda del
camino llamada font Tapada y aparece cerrada por candado y barrera
metalica estando semiabandonada y cubiera de vejetación. Tiene una
mina de arco apuntado y presenta una trinchera con una escalera de
ocho peldaños que, de bajada, salva el desnivel que presenta la mina
en relación al camino. La profundidad de esta mina es tal, que
necesita tres pozos de aireación en su recorrido, cosa que la
aproxima a la técnica hidráulica de los qanats musulmanes. Un canal
al aire libre continúa desde esta fuente hacia la font dels Obis.
Después de la font Tapada, observamos cómo va apareciendo el
mundo de los carboneros, con un rotlle de sitja y un horno de pan,
visibles a la izquierda, al otro lado del torrente. Continuamos el
camino, con el torrente y el canal de tejas que discurren paralelos,
a la izquierda. Ahora la vegetación es más rica, con mirtos,
plátanos, chopos y madroños. Después de dejar una pista más nueva a
la derecha, llegamos a un enorme forn de calç, a la derecha del
camino, junto al que hay restos de un coche Seat 600. Pocos metros
más adelante observamos a la izquierda un interesante conjunto de
elementos que integran un rancho completo de carbonero, con barraca
cubierta, horno de pan y rotlle de sitia. Por un discreto y antiguo
puentecillo, el camino pasa al otro lado del torrente, que ahora
queda a la derecha, así como el canal, que aparece bien incrustado
en medio de una pequeña pared. Un poco más adelante llegamos a la
font dels Obis, conocida también como la font de la Capelleta.
Continuamos desde la font
deIs Obis por el ancho camino de carro, pero hemos de prestar
atención porque, a pocos metros de la fuente, lo abandonamos y
giramos hacia la derecha por una pista relativamente reciente que
atraviesa el torrente, enmarcado entre paredes. Con el torrente a la
izquierda, vamos subiendo por la nueva pista durante cinco minutos
hasta que llegamos a una curva con un forn de caç y una barraca. En
este punto, abandonamos la pista y nos introducimos por el camino
viejo, que se inicia entre el forn de calç a la izquierda y la
barraca, a la derecha. Si quisiéramos continuar por la pista, hacia
la derecha, volveríamos a enlazar con el camino viejo a menos de 20
minutos hacia arriba. Nos decidimos por el camino viejo, que es más
rápido aunque, lógicamente, se encuentra más cubierto de vegetación
y más perdido de la pista. Por esta vieja senda encontramos encinas,
pinos, brezo y madroños, entre otras especies vegetales. Después de
algunas curvas de subida llegamos a las primeras muestras de lo que
será una constante en esta zona, las barracas y los rotlles de sitja
de carbonero. A continuación del segundo rancho el bosque de encinas
se espesa y parece que el camino se pierde; sólo hay que continuar
subiendo por la coma, entre encinas jóvenes y madroños y, algunos
minutos más arriba, llegamos a un rotlle de sitja que se encuentra
sobre un camino de carro que discurre transversal al sentido de
nuestra subida. La pista que hemos dejado más abajo llega a unos
cinco minutos de distancia hacia la derecha del rodle de sitja que
comentamos, donde se acaba junto a un enorme forn de caç.
Desde el rotlle de sitia de la confluencia de caminos,
continuamos hacia la izquierda según la posición de entrada al
camino, es decir, en dirección suroeste. A unos dos minutos del
rotlle de sitia, una pared seca nos sale al encuentro a la derecha
del camino, que continúa en paralelo hasta que, a un centenar de
metros, llegamos al coll de Sant Jordi, delatado por un portillo en
un pared con barrera de hierro. El coll de Sant Jordi separa la
comuna de Valldemossa al noreste, de la mola de Son Pacs, al
suroeste. Este nombre de Sant Jordi proviene de la orden militar de
Sant Jordi d'Alfama, propietaria en el siglo XIII de la zona de Son
Oleza, en la vertiente norte de este coll. Así, en la cabrevación de
1310 aparece documentado que "Tomas d'Aulesa té un rafal per lo
senyor Rei que fo de SentJordi" (Muntaner-Argente, 1980: 380).
Bajamos del coll de Sant Jordi una vez pasado el portillo, por la
izquierda según cruzamos el portillo. El camino, de suelo irregular,
está rodeado de carrizos y brezos. A unos seis minutos del coll,
llegamos a un entramado de pistas forestales. Seguimos en línea
recta, dirección norte, por lo que rechazamos tanto la pista que va
hacia la derecha como la que sigue por la izquierda a continuación
de la que tomamos. Ya sobre la pista, pasamos junto a los restos de
un portillo. Ahora, la vegetación es más pobre que en la otra
vertiente del coll con pinos poco espesos, y por la derecha discurre
una torrentera. Pronto llegamos al portillo del Verger, abierto en
medio de una gran pared transversal este portillo esta cerrado y la
finca totalmente alambrada y no debemos cruzarla ni pasar el
portillo. A su izquierda se ve el muradal rocoso que acoge el paso
llamado els Passets, por donde subiremos más tarde; a la derecha, a
unos cincuenta metros del portillo cruzando la toe¡rentera, sale el
camino que conduce a la próxima font del Verger. La visita a la
fuente es opcional y a ella se llega en dos minutos escasos, para
acceder a ella nos servira de referencia una barrea metalica y una
edificación para sestear las ovejas, ademas del canal que entre
paredes de piedra provinente de la fuente y que abastece una “Bassa”
que veremos a cierta distancia.
Desde la font del Verger volvemos al camino de carro, junto al
portillo. Subiremos por un sendero muy poco evidente sin alejarnos
apanas de la pared alambrada hasta encontrar un camino evidente y
trasversal para coger el sendero de montaña que sube hacia la mola
de Son Pacs por los Passets. Este camino es, en realidad, otra pista
forestal, aunque menos consolidada que la anterior un fom de calç
que queda a la derecha nos garantiza que estamos en el camino
correcto. En esta situación hay que prestar atención para encontrar
el inicio del sendero o camino viejo, que es muy estrecho y está
rodeado de vegetación. Este sendero sube hacia la derecha de la
pista a unos 50 m del forn de calç, y se mantiene en un ascenso
continuo tapizado de hojas de encina con madroños y brezos. Después
de una breve curva, el sendero se acerca directamente a las paredes
verticales, impecablemente blancas y cortadas a plomo.
Cuando llegamos junto a las peñas, el camino se encara escalando
sobre las rocas, de manera directa y segura. Este es el lugar
denominado els Passets. Es un paso interesante que salva un
importante desnivel y, en lo alto, nos deja junto a una pared
transversal. A medida que vamos subiendo, la vista adquiere un
resabio indescriptible. Llegados a la pared, la saltamos por su
parte mas baja junto a un collado de tordos. Al otro lado de la
pared, nos encontramos ya en la amplia zona sumital de la mola de
Son Pacs. Por un camino de herradura nos adentramos a través de un
espeso encinar y cuando llegamos a un rotlle de sitja musgoso y con
dos guirnaldas, tenemos que estar atentos a la presencia de una
encrucijada de caminos. Hacia la derecha, a poniente, sobre el
rotlle, discurre el camino de la font de l' Almangra; hacia la
izquierda, en dirección a mediodía, entre el rotlle y la barraca,
avanza el camino, más ancho, que conduce al aijub de la mola de Son
Pacs.
Nos decidimos por la visita a la font de l' Almangra, por lo que
pasamos por encima del rotlle de sitja, hacia la derecha, y
avanzamos por un camino estrecho con encinas y pinos y con jara
blanca y lechetreznas; algún segmento del camino discurre sobre un
suelo de rocas y la sombra de las encinas deja paso a un cielo más
abierto. A unos cinco minutos del rotlle de sitja de la bifurcación
dejamos, a la derecha del sendero, un coll de tords y un rotlle de
sitja que tiene una vista panorámica espectacular sobre Son Oleza,
Son Mas y Na Torta. Algunos minutos más adelante llegamos a la fom
de l' Almangra.
Desde la font de l'
Almangra se puede continuar la subida hasta el espolón de Son
Ferrandell, el punto más alto de la mola de Son Pacs contemplada en
su conjunto (731 m,). Desde los acantilados que bordean la cima se
pueden contemplar buenas vistas panorámicas sobre las vertientes
norte y oeste de la mota y sobre el llano que recorre la costa
situada entre el Port del Canonge y la Marina de Valldemossa. Desde
el espolón de Son Ferrandell se puede bajar por el mismo camino y
llegar de nuevo a la fuente.
Desde la font de l' Almagra nos dirigimos nuevamente hacia el
rotlle de sitja que sirve de encrucijada de caminos. Sobre el mismo
rotlle giramos hacia la derecha por un sombrío sendero de encinar,
con los alrededores salpicados por rotlles de sitja y barracas de
carbonero y con pedruscos sueltos en el suelo; a la izquierda
dejamos un rotlle empedrado y, justo después, una bifurcación a la
derecha. Unos metros más adelante llegamos a la encrucijada de
caminos del aijub, al que llegamos girando hacia la derecha, desde
donde divisamos ya muy cerca, el aijub y el porxo.
Desde el aljub podemos recuperar el camino de carro de carbonero
que seguíamos desde el rotlle de sitia del cruce de.la font de l'
Almangra, en dirección hacia levante. Los escasos treinta metros que
nos separan del camino, podemos hacerlos, o por el mismo lugar por
el que hemos llegado al aijub, o bien atajar directamente hasta que,
a unos cincuenta metros, llegamos al camino ancho junto a un rancho
de carboneros, con un horno de pan, además del rotlle de sitia y la
barraca; en la parte izquierda, observamos una pequeña balsa de
planta rectangular, encalada y con dos escalones en su interior.
Recuperado el camino de carboneros, ancho y llano, dejamos a la
derecha un horno de pan de boca cuadrada y entramos en una zona de
encinar despejado, con el sotobosque podado. Justo después
torceremos a la derecha en el segundo camino en ángulo agudo marcado
con un punto rojo en una piedra a la izquierda del camino, para
alcanzar la ladera suroeste de la mola de Son Pacs.
Después de la bifurcación, a unos dos minutos escasos, el camino
ancho desaparece, pero, antes de que lo haga, nos desviamos hacia la
derecha por un camino de herradura en cuyo inicio encontramos a la
izquierda un. rotlle de sitja y, a la derecha, una barraca de
carbonero. Ahora, el camino es un estrecho sendero, invadido por
vegetación de encinas, jaras y matas. Entre las encinas pronto se
puede observar una hondonada hacia el sureste, a nuestra izquierda;
esta depresión se conoce como la coma d' en Llobera. El camino
bordea la hondonada, por lo que diseña un recorrido con tendencia a
la derecha, con algunos serpenteos cortos, hasta que alcanza el
centro del comellar, el brazo norte que aboca a la profunda
hondonada de la coma d' en Llobera. En este punto, dejamos un gran
rotlle de sitia a la derecha, con un marge de contención junto al
camino, que ahora discurre hacia la izquierda, por la otra vertiente
del comellar. Pronto, desde un calvero en medio de las encinas,
podemos alcanzar visualmente la ladera del comellar que hemos
abandonado; mientras, el camino presenta a la izquierda un marge de
contención y continúa sucio de boscaje.
A unos cinco minutos de la sitja del comellar y después de un
curva hacia la izquierda, llegamos a una pared seca que sirve de
linde entre Son Pacs y Son Cabaspre. Antiguamente había un portillo,
cuya marca permanece aún en el muro. Ahora debemos saltar la pared
con la ayuda de las encinas como pasamano y por un improvisado
pujador de piedras. Después de la pared iniciamos el descenso del
llamado pas de Son Cabaspre. El desnivel de la bajada se acentúa y
tres colls de tords aparecen a izquierda y derecha, hasta que
llegamos a otro notable rodle de sitja, con un sitjó empedrado y
otro coll de tords, el cuarto, situado a la izquierda. Este rodle
nos ayuda a orientamos ya que hemos de girar hacia la derecha según
la posición de llegada al rodle, tal como lo hace el camino. Aquí
empieza una fuerte bajada que nos dejará, rápidamente, junto a la
urbanización de Son Cabaspre.
Desde el rodle de sitja y antes de llegar a la urbanización,
dejamos unas peñas a la izquierda y el camino, que baja pronunciado
en zig zag, y con el suelo recubierto de hojarasca de pino, nos
conduce a un antiguo rancho de carboneros con una barraca cubierta,
junto a la que se ha construido una pequeña caseta de ladrillos con
cubierta de fibrocemento. El contraste entre las dos edificaciones
vecinas no deja de ser aleccionador. En este lugar, el camino gira
hacia la izquierda y ensancha sus dimensiones, al tiempo que aparece
cubierto de unas rodadas de cemento. Seguimos bajando y pronto
llegamos al coll de la Basseta (457 m.), donde enlazamos, hacia la
derecha, con otra vía más consolidada que aparece transversalmente;
hacia la izquierda dejamos el camino de la coma d' en Llobera. En el
mismo punto en que enlazamos con el camino, podemos observar la
balsa para la recogida de agua que da nombre al coll de forma
semiovalada con un abrevadero de pájaros a la izquierda. Los efectos
de la urbanización de Son Cabaspre van apareciendo. Este tramo de
camino baja rápidamente, con muestras de viales de cemento para
vehículos, hasta el asfalto de la urbanización.
El acceso a la carretera asfaltada de la urbanización se realiza
por una barrera metálica baja que cierra el camino de bajada, desde
donde nos dirigimos, sobre el asfalto, hacia la izquierda. La
primera casa, producto de la urbanización, que aparece a la
izquierda, se llama Can Buades. Pronto nos acompañan, al fondo del
valle y a la derecha, las cases de Son Cabaspre, entremezcladas con
los chalets de nueva construcción. La ladera entre Can Buades y las
cases de Son Cabaspre se llama LEngegada, topónimo que se refiere al
lugar donde llevaban a pacer al ganado. Mientras, a la izquierda,
tenemos la ladera cortada de la mola de Son Cabaspre, llamada el
penyal Vermell.
Continuamos por el asfalto de la parcelación rústica y, más
adelante, aparece a la izquierda de la carretera la font dels Joncs.
Tiene una mina alta y ancha, aunque poco profunda, con una pila
interior que cierra la surgencia y un canal situado en posición
elevada dentro de la mina que conduce el agua a una pila rectangular
exterior; entre la lozanía vegetal del lugar, destacamos hiedras,
zarzas y juncos.
Después de la fuente, continuamos por el asfalto, con pinos y
cerrillo, hasta que, aproximadamente a medio kilómetro de la fuente,
enlazamos con la otra carretera importante de la urbanización, que
conduce a las cases de Son Cabaspre. En esta encrucijada, vamos
hacia la izquierda, en dirección a la salida de la urbanización,
indicada por un portillo moderno y con grandes pilones laterales.
Algo más adelante, a la derecha, dejamos un camino cerrado por una
barrera que va hacia las importantes cases de Son Dameto, que
podremos observar al final del camino.
Continuamos por el asfalto, hacia la izquierda, y franqueamos un
puentecillo junto a la misma barrera de Son Dameto. En esta zona
pasamos junto a diversas casas, como las de na Servera y Can Planiol,
que quedan a la izquierda, bajo las laderas del penyal del Migdia
(462 m.), llamado tambien el Llibre, por la arista vertical angulosa
que presenta; poco a poco, los sementers de cultivo con almendros y
algarrobos proporcionan un nuevo paisaje vegetal. Avanzando más,
aparecen las cases de Son Simonet, grandes y con dos filas de
arcadas, que nos quedan arriba y a la izquierda con un trecho propio
de camino. Esta possessió está documentada en el Estim de 1677 con
un valor de 15.000 libras. A pocos metros del camino de Son Simonet,
junto a una pequeña propiedad, con un rótulo que nos indica el
nombre reciente de Tropicana, y que antiguamente se conocía como la
rota d' en Palla, abandonamos el asfalto y nos desviamos hacia la
derecha por un camino que, entre cerrillo e hinojo, desciende
rápidamente. Después de una curva a la izquierda y de otra a la
derecha dejamos, en la parte derecha, el portillo de otra rota,
según se indica en un azulejo, y poco después enlazamos con un
camino mas ancho y asfaltado. A la derecha tenemos el torrent de Son
Cabaspre o de na Sastre y pronto llegamos junto a las cases de Can
Alenyar, un caserón de la primera mitad del siglo XX, con una torre
alta, que queda a la izquierda del camino.
Desde Can Alenyar continúa el camino por el comellar deIs Ossos,
con el torrente a la derecha, hasta que aparecen las primeras casas
de Esporles, que constituyen la barriada de la Teulera. El edificio
de la antigua teulera es la primera casa que encontramos a la
izquierda. Situados ya en la placita de la Teulera, atravesamos el
puente del torrent de Son Cabaspre, que es un afluente del torrent
de Sant Pere, o de Esporles; antes de atravesar el puente, hacia la
derecha, vemos el carrer de la Llum, que es la continuación del
camino de Son Simonet y Son Cabaspre que hemos abandonado junto a
Son Simonet. Después de pasar el torrente, entramos en el carrer de
Mateu Font, que acaba en la placita del Pla, con un surtidor central
y con las cases de Can Arbos que antiguamente eran unas casas de
possessió, fuera del recinto urbano a la izquierda; desde el Pla nos
dirigimos por el carrer Nou, oficialmente carrer Nou de Sant Pere,
hacia el centro de la villa, junto a la iglesia de Esporles y el
Ayuntamiento, donde acabamos la excursión.
(Extraido del libro caminos y paisajes de Gaspar Valero y modificado
en el 2004 por A. Sureda)
El Grupo lo
formaron:
Maria,
Marisa, Petra, Josep, Andreu y Toni
A. Sureda
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