©Antonio Sureda Milan

 

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LA MOLA DE SON PACS

(Desde s'Estret de Valldemossa hasta Esporles)

18 de diciembre del 2004

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Guía de la ruta

Dificultad según el método M.I.D.E  del itinerario: 

Inicio: Carretera PM-111 de Palma a Valldemossa Km. 14,500 (s'estret)

Guía: Antonio Sureda

Equipo: La ropa que el día aconseje, botas de montaña. Tener en cuenta que en montaña la meteorología puede cambiar radicalmente en pocos tiempo.

Mapa: Topo  1:25.000

Mejor época: cualquiera, siempre que no haga calor.

Distancia: 7,400 km

Tiempo efectivo: 3,20 h. aprox.
Total acumulado: Unas 5 h.

Altura máxima: 600 m.
Altura mínima: 230 m.

Desnivel: 370 m.

 

Recomendaciones:

  • Haya o no alguna fuente en el recorrido, siempre recomiendo llevar agua propia (mejor bebida isotónica)

  • No lleveis perros y mucho menos sin bozal y sueltos.

  • No dejeis rastro de vuestro paso por las fincas.

 

Precauciones:

  • Abandonar o no empezar si las inclemencias son adversas

  • La mayor dificultad la encontraremos en tomar los desvíos correspondientes.

  • Avisar de la ruta que se va a recorrer antes de la salida a parientes o algún amigo

  • Nunca ir solo

Itinerario

Estret de Valldemossa - Balma de Son Matge – Aljub del Bosc d’en Gotzo - Puig des Boixos (cim de la Mola) – Casa de la Mola - Aljub de la mola de Son Pacs - Coll de sa Basseta - Urbanització de Son Cabaspre - Esporles.

Descripción de la excursión:

Iniciamos la excursión en el estret de Valldemossa, situado en la misma carretera Palma- Valldemossa (PM-111, Km. 14,500). Dirigimos los primeros pasos hacia poniente, en la parte izquierda de la carretera si venimos desde Palma. Dejamos, a la derecha, el puente de la carretera antigua, pasamos por un portillo con barrera metálica y avanzamos por un camino de carro asfaltado que conduce a las importantes casas de possessió de este precioso valle: Son Matge, Son Brondo, Son Salvat y la Baduia. Justo antes del portillo, a la izquierda, sale un camino que por el interior del encinar pasa junto al abrigo de Son Matge y el bosque d'en Gotzo. El torrente discurre a la derecha de nuestro camino, hasta que éste sube ligeramente hacia la izquierda y se rodea de paredes que enmarcan cercas de cultivo. Pronto dejamos, a nuestra derecha, las cases de L'Hort de Son Matge, con un eucalipto de grandes dimensiones delante de la carrera. Hacia la parte izquierda del camino, bajo los peñascos noroccidentales de la mola de Son Pacs, se encuentra el abrigo de Son Matge, uno de los primeros yacimientos arqueológicos de Mallorca por lo que a antigüedad de la ocupación humana se refiere (aproximadamente unos 4.000 años aC), (posteriormente a la fecha de esta excursión, este yacimiento quedo sepultado por un gran derrumbe).

Un poco después de las cases de I'Hort de Son Matge, cuyos tejados quedan al nivel del camino, a la derecha, nos sale al encuentro una bifurcación de caminos, ambos asfaltados. El de la izquierda conduce a las cases de Son Matge, que se perciben elevadas más a la derecha. Nuestra ruta deja de lado el camino de Son Matge y continúa por el de la derecha, hacia las cases de Son Brondo. Un poco más adelante, justo después de una barrera metálica, un rótulo de cerámica nos indica que a la derecha queda el Hort de Son Brondo. Mientras recorremos el camino, se van haciendo más visibles las cases de Son Brondo, espaciosas y bien situadas en medio del valle, y cuya presencia , intuimos gracias a una altísima palmera que, al acercarnos, la encontramos en compañía de otros árboles: dos almeces, una araucaria y un tilo. Las cases de Son Brondo nos quedan a la derecha del camino, mientras que a la izquierda aparece una fuente, con una surgencia que cae sobre una pila más alta de base cuadrangular; debajo del primer depósito hay otra pila, más alargada, que sirve de abrevadero. Junto a la fuente hay un espacio cubierto por un arco rebajado, con sillares de arenisca y cubierta con bóveda de cañón, ligeramente rebajada; al fondo y a la derecha de este espacio están las pilas que se usaban como lavaderos en la possessió. Un arquito sobre el camino debía conducir el agua de la fuente a las casas. Junto a la fuente, girando a la izquierda y orientada a tramontana, se encuentra la casita de los Delmes: un antiguo granero donde se depositaba, siglos atrás, la parte de la cosecha agrícola correspondiente al tributo que Son Brondo hacía a la Iglesia. La parte superior de las jambas y el dintel del portal se han perdido.

Detrás de las cases de Son Brondo aparecen las de Son Salvat, que dejamos algo alejadas a nuestra derecha, mientras avanzamos por el camino de la izquierda. El asfalto continúa pese a que nos adentramos en una zona en la que hace acto de presencia la vegetación de montaña, sobre todo por el lado izquierdo, poblado dé encinas. En la parte derecha todavía se ven campos de cultivo, con algunas construcciones para usos agrícolas. Pronto nos encontramos con una encrucijada de caminos. El de la derecha, más ancho, conduce a1as cases de la Baduia. Nuestro itinerario se decanta por el camino de la izquierda, que aparece con una barrera metálica, normalmente cerrada, aunque es franqueable por el torrente de su derecha levantando la alambrada  a unos 15 m. del portillo.

Después de la segunda barrera una torrentera pasa por debajo del camino, que se dota de las piedras laterales de protección llamadas escopidors de carro. La vegetación arbórea nos muestra una variada combinación de olivos, algarrobos, pinos y encinas. Unos minutos después de las barreras encontramos una fuente a la izquierda del camino llamada font Tapada y aparece cerrada por candado y barrera metalica estando semiabandonada y cubiera de vejetación. Tiene una mina de arco apuntado y presenta una trinchera con una escalera de ocho peldaños que, de bajada, salva el desnivel que presenta la mina en relación al camino. La profundidad de esta mina es tal, que necesita tres pozos de aireación en su recorrido, cosa que la aproxima a la técnica hidráulica de los qanats musulmanes. Un canal al aire libre continúa desde esta fuente hacia la font dels Obis.

Después de la font Tapada, observamos cómo va apareciendo el mundo de los carboneros, con un rotlle de sitja y un horno de pan, visibles a la izquierda, al otro lado del torrente. Continuamos el camino, con el torrente y el canal de tejas que discurren paralelos, a la izquierda. Ahora la vegetación es más rica, con mirtos, plátanos, chopos y madroños. Después de dejar una pista más nueva a la derecha, llegamos a un enorme forn de calç, a la derecha del camino, junto al que hay restos de un coche Seat 600. Pocos metros más adelante observamos a la izquierda un interesante conjunto de elementos que integran un rancho completo de carbonero, con barraca cubierta, horno de pan y rotlle de sitia. Por un discreto y antiguo puentecillo, el camino pasa al otro lado del torrente, que ahora queda a la derecha, así como el canal, que aparece bien incrustado en medio de una pequeña pared. Un poco más adelante llegamos a la font dels Obis, conocida también como la font de la Capelleta.

Continuamos desde la font deIs Obis por el ancho camino de carro, pero hemos de prestar atención porque, a pocos metros de la fuente, lo abandonamos y giramos hacia la derecha por una pista relativamente reciente que atraviesa el torrente, enmarcado entre paredes. Con el torrente a la izquierda, vamos subiendo por la nueva pista durante cinco minutos hasta que llegamos a una curva con un forn de caç y una barraca. En este punto, abandonamos la pista y nos introducimos por el camino viejo, que se inicia entre el forn de calç a la izquierda y la barraca, a la derecha. Si quisiéramos continuar por la pista, hacia la derecha, volveríamos a enlazar con el camino viejo a menos de 20 minutos hacia arriba. Nos decidimos por el camino viejo, que es más rápido aunque, lógicamente, se encuentra más cubierto de vegetación y más perdido de la pista. Por esta vieja senda encontramos encinas, pinos, brezo y madroños, entre otras especies vegetales. Después de algunas curvas de subida llegamos a las primeras muestras de lo que será una constante en esta zona, las barracas y los rotlles de sitja de carbonero. A continuación del segundo rancho el bosque de encinas se espesa y parece que el camino se pierde; sólo hay que continuar subiendo por la coma, entre encinas jóvenes y madroños y, algunos minutos más arriba, llegamos a un rotlle de sitja que se encuentra sobre un camino de carro que discurre transversal al sentido de nuestra subida. La pista que hemos dejado más abajo llega a unos cinco minutos de distancia hacia la derecha del rodle de sitja que comentamos, donde se acaba junto a un enorme forn de caç.

Desde el rotlle de sitia de la confluencia de caminos, continuamos hacia la izquierda según la posición de entrada al camino, es decir, en dirección suroeste. A unos dos minutos del rotlle de sitia, una pared seca nos sale al encuentro a la derecha del camino, que continúa en paralelo hasta que, a un centenar de metros, llegamos al coll de Sant Jordi, delatado por un portillo en un pared con barrera de hierro. El coll de Sant Jordi separa la comuna de Valldemossa al noreste, de la mola de Son Pacs, al suroeste. Este nombre de Sant Jordi proviene de la orden militar de Sant Jordi d'Alfama, propietaria en el siglo XIII de la zona de Son Oleza, en la vertiente norte de este coll. Así, en la cabrevación de 1310 aparece documentado que "Tomas d'Aulesa té un rafal per lo senyor Rei que fo de SentJordi" (Muntaner-Argente, 1980: 380).

Bajamos del coll de Sant Jordi una vez pasado el portillo, por la izquierda según cruzamos el portillo. El camino, de suelo irregular, está rodeado de carrizos y brezos. A unos seis minutos del coll, llegamos a un entramado de pistas forestales. Seguimos en línea recta, dirección norte, por lo que rechazamos tanto la pista que va hacia la derecha como la que sigue por la izquierda a continuación de la que tomamos. Ya sobre la pista, pasamos junto a los restos de un portillo. Ahora, la vegetación es más pobre que en la otra vertiente del coll con pinos poco espesos, y por la derecha discurre una torrentera. Pronto llegamos al portillo del Verger, abierto en medio de una gran pared transversal este portillo esta cerrado y la finca totalmente alambrada y no debemos cruzarla ni pasar el portillo. A su izquierda se ve el muradal rocoso que acoge el paso llamado els Passets, por donde subiremos más tarde; a la derecha, a unos cincuenta metros del portillo cruzando la toe¡rentera, sale el camino que conduce a la próxima font del Verger. La visita a la fuente es opcional y a ella se llega en dos minutos escasos, para acceder a ella nos servira de referencia una barrea metalica y una edificación para sestear las ovejas, ademas del canal que entre paredes de piedra provinente de la fuente y que abastece una “Bassa” que veremos a cierta distancia.

Desde la font del Verger volvemos al camino de carro, junto al portillo. Subiremos por un sendero muy poco evidente sin alejarnos apanas de la pared alambrada hasta encontrar un camino evidente y trasversal para coger el sendero de montaña que sube hacia la mola de Son Pacs por los Passets. Este camino es, en realidad, otra pista forestal, aunque menos consolidada que la anterior un fom de calç que queda a la derecha nos garantiza que estamos en el camino correcto. En esta situación hay que prestar atención para encontrar el inicio del sendero o camino viejo, que es muy estrecho y está rodeado de vegetación. Este sendero sube hacia la derecha de la pista a unos 50 m del forn de calç, y se mantiene en un ascenso continuo tapizado de hojas de encina con madroños y brezos. Después de una breve curva, el sendero se acerca directamente a las paredes verticales, impecablemente blancas y cortadas a plomo.

Cuando llegamos junto a las peñas, el camino se encara escalando sobre las rocas, de manera directa y segura. Este es el lugar denominado els Passets. Es un paso interesante que salva un importante desnivel y, en lo alto, nos deja junto a una pared transversal. A medida que vamos subiendo, la vista adquiere un resabio indescriptible. Llegados a la pared, la saltamos por su parte mas baja junto a un collado de tordos. Al otro lado de la pared, nos encontramos ya en la amplia zona sumital de la mola de Son Pacs. Por un camino de herradura nos adentramos a través de un espeso encinar y cuando llegamos a un rotlle de sitja musgoso y con dos guirnaldas, tenemos que estar atentos a la presencia de una encrucijada de caminos. Hacia la derecha, a poniente, sobre el rotlle, discurre el camino de la font de l' Almangra; hacia la izquierda, en dirección a mediodía, entre el rotlle y la barraca, avanza el camino, más ancho, que conduce al aijub de la mola de Son Pacs.

Nos decidimos por la visita a la font de l' Almangra, por lo que pasamos por encima del rotlle de sitja, hacia la derecha, y avanzamos por un camino estrecho con encinas y pinos y con jara blanca y lechetreznas; algún segmento del camino discurre sobre un suelo de rocas y la sombra de las encinas deja paso a un cielo más abierto. A unos cinco minutos del rotlle de sitja de la bifurcación dejamos, a la derecha del sendero, un coll de tords y un rotlle de sitja que tiene una vista panorámica espectacular sobre Son Oleza, Son Mas y Na Torta. Algunos minutos más adelante llegamos a la fom de l' Almangra.

Desde la font de l' Almangra se puede continuar la subida hasta el espolón de Son Ferrandell, el punto más alto de la mola de Son Pacs contemplada en su conjunto (731 m,). Desde los acantilados que bordean la cima se pueden contemplar buenas vistas panorámicas sobre las vertientes norte y oeste de la mota y sobre el llano que recorre la costa situada entre el Port del Canonge y la Marina de Valldemossa. Desde el espolón de Son Ferrandell se puede bajar por el mismo camino y llegar de nuevo a la fuente.

Desde la font de l' Almagra nos dirigimos nuevamente hacia el rotlle de sitja que sirve de encrucijada de caminos. Sobre el mismo rotlle giramos hacia la derecha por un sombrío sendero de encinar, con los alrededores salpicados por rotlles de sitja y barracas de carbonero y con pedruscos sueltos en el suelo; a la izquierda dejamos un rotlle empedrado y, justo después, una bifurcación a la derecha. Unos metros más adelante llegamos a la encrucijada de caminos del aijub, al que llegamos girando hacia la derecha, desde donde divisamos ya muy cerca, el aijub y el porxo.

Desde el aljub podemos recuperar el camino de carro de carbonero que seguíamos desde el rotlle de sitia del cruce de.la font de l' Almangra, en dirección hacia levante. Los escasos treinta metros que nos separan del camino, podemos hacerlos, o por el mismo lugar por el que hemos llegado al aijub, o bien atajar directamente hasta que, a unos cincuenta metros, llegamos al camino ancho junto a un rancho de carboneros, con un horno de pan, además del rotlle de sitia y la barraca; en la parte izquierda, observamos una pequeña balsa de planta rectangular, encalada y con dos escalones en su interior. Recuperado el camino de carboneros, ancho y llano, dejamos a la derecha un horno de pan de boca cuadrada y entramos en una zona de encinar despejado, con el sotobosque podado. Justo después torceremos a la derecha en el segundo camino en ángulo agudo marcado con un punto rojo en una piedra a la izquierda del camino, para alcanzar la ladera suroeste de la mola de Son Pacs.

Después de la bifurcación, a unos dos minutos escasos, el camino ancho desaparece, pero, antes de que lo haga, nos desviamos hacia la derecha por un camino de herradura en cuyo inicio encontramos a la izquierda un. rotlle de sitja y, a la derecha, una barraca de carbonero. Ahora, el camino es un estrecho sendero, invadido por vegetación de encinas, jaras y matas. Entre las encinas pronto se puede observar una hondonada hacia el sureste, a nuestra izquierda; esta depresión se conoce como la coma d' en Llobera. El camino bordea la hondonada, por lo que diseña un recorrido con tendencia a la derecha, con algunos serpenteos cortos, hasta que alcanza el centro del comellar, el brazo norte que aboca a la profunda hondonada de la coma d' en Llobera. En este punto, dejamos un gran rotlle de sitia a la derecha, con un marge de contención junto al camino, que ahora discurre hacia la izquierda, por la otra vertiente del comellar. Pronto, desde un calvero en medio de las encinas, podemos alcanzar visualmente la ladera del comellar que hemos abandonado; mientras, el camino presenta a la izquierda un marge de contención y continúa sucio de boscaje.

A unos cinco minutos de la sitja del comellar y después de un curva hacia la izquierda, llegamos a una pared seca que sirve de linde entre Son Pacs y Son Cabaspre. Antiguamente había un portillo, cuya marca permanece aún en el muro. Ahora debemos saltar la pared con la ayuda de las encinas como pasamano y por un improvisado pujador de piedras. Después de la pared iniciamos el descenso del llamado pas de Son Cabaspre. El desnivel de la bajada se acentúa y tres colls de tords aparecen a izquierda y derecha, hasta que llegamos a otro notable rodle de sitja, con un sitjó empedrado y otro coll de tords, el cuarto, situado a la izquierda. Este rodle nos ayuda a orientamos ya que hemos de girar hacia la derecha según la posición de llegada al rodle, tal como lo hace el camino. Aquí empieza una fuerte bajada que nos dejará, rápidamente, junto a la urbanización de Son Cabaspre.

Desde el rodle de sitja y antes de llegar a la urbanización, dejamos unas peñas a la izquierda y el camino, que baja pronunciado en zig zag, y con el suelo recubierto de hojarasca de pino, nos conduce a un antiguo rancho de carboneros con una barraca cubierta, junto a la que se ha construido una pequeña caseta de ladrillos con cubierta de fibrocemento. El contraste entre las dos edificaciones vecinas no deja de ser aleccionador. En este lugar, el camino gira hacia la izquierda y ensancha sus dimensiones, al tiempo que aparece cubierto de unas rodadas de cemento. Seguimos bajando y pronto llegamos al coll de la Basseta (457 m.), donde enlazamos, hacia la derecha, con otra vía más consolidada que aparece transversalmente; hacia la izquierda dejamos el camino de la coma d' en Llobera. En el mismo punto en que enlazamos con el camino, podemos observar la balsa para la recogida de agua que da nombre al coll de forma semiovalada con un abrevadero de pájaros a la izquierda. Los efectos de la urbanización de Son Cabaspre van apareciendo. Este tramo de camino baja rápidamente, con muestras de viales de cemento para vehículos, hasta el asfalto de la urbanización.

El acceso a la carretera asfaltada de la urbanización se realiza por una barrera metálica baja que cierra el camino de bajada, desde donde nos dirigimos, sobre el asfalto, hacia la izquierda. La primera casa, producto de la urbanización, que aparece a la izquierda, se llama Can Buades. Pronto nos acompañan, al fondo del valle y a la derecha, las cases de Son Cabaspre, entremezcladas con los chalets de nueva construcción. La ladera entre Can Buades y las cases de Son Cabaspre se llama LEngegada, topónimo que se refiere al lugar donde llevaban a pacer al ganado. Mientras, a la izquierda, tenemos la ladera cortada de la mola de Son Cabaspre, llamada el penyal Vermell.

Continuamos por el asfalto de la parcelación rústica y, más adelante, aparece a la izquierda de la carretera la font dels Joncs. Tiene una mina alta y ancha, aunque poco profunda, con una pila interior que cierra la surgencia y un canal situado en posición elevada dentro de la mina que conduce el agua a una pila rectangular exterior; entre la lozanía vegetal del lugar, destacamos hiedras, zarzas y juncos.

Después de la fuente, continuamos por el asfalto, con pinos y cerrillo, hasta que, aproximadamente a medio kilómetro de la fuente, enlazamos con la otra carretera importante de la urbanización, que conduce a las cases de Son Cabaspre. En esta encrucijada, vamos hacia la izquierda, en dirección a la salida de la urbanización, indicada por un portillo moderno y con grandes pilones laterales. Algo más adelante, a la derecha, dejamos un camino cerrado por una barrera que va hacia las importantes cases de Son Dameto, que podremos observar al final del camino.

Continuamos por el asfalto, hacia la izquierda, y franqueamos un puentecillo junto a la misma barrera de Son Dameto. En esta zona pasamos junto a diversas casas, como las de na Servera y Can Planiol, que quedan a la izquierda, bajo las laderas del penyal del Migdia (462 m.), llamado tambien el Llibre, por la arista vertical angulosa que presenta; poco a poco, los sementers de cultivo con almendros y algarrobos proporcionan un nuevo paisaje vegetal. Avanzando más, aparecen las cases de Son Simonet, grandes y con dos filas de arcadas, que nos quedan arriba y a la izquierda con un trecho propio de camino. Esta possessió está documentada en el Estim de 1677 con un valor de 15.000 libras. A pocos metros del camino de Son Simonet, junto a una pequeña propiedad, con un rótulo que nos indica el nombre reciente de Tropicana, y que antiguamente se conocía como la rota d' en Palla, abandonamos el asfalto y nos desviamos hacia la derecha por un camino que, entre cerrillo e hinojo, desciende rápidamente. Después de una curva a la izquierda y de otra a la derecha dejamos, en la parte derecha, el portillo de otra rota, según se indica en un azulejo, y poco después enlazamos con un camino mas ancho y asfaltado. A la derecha tenemos el torrent de Son Cabaspre o de na Sastre y pronto llegamos junto a las cases de Can Alenyar, un caserón de la primera mitad del siglo XX, con una torre alta, que queda a la izquierda del camino.

Desde Can Alenyar continúa el camino por el comellar deIs Ossos, con el torrente a la derecha, hasta que aparecen las primeras casas de Esporles, que constituyen la barriada de la Teulera. El edificio de la antigua teulera es la primera casa que encontramos a la izquierda. Situados ya en la placita de la Teulera, atravesamos el puente del torrent de Son Cabaspre, que es un afluente del torrent de Sant Pere, o de Esporles; antes de atravesar el puente, hacia la derecha, vemos el carrer de la Llum, que es la continuación del camino de Son Simonet y Son Cabaspre que hemos abandonado junto a Son Simonet. Después de pasar el torrente, entramos en el carrer de Mateu Font, que acaba en la placita del Pla, con un surtidor central y con las cases de Can Arbos que antiguamente eran unas casas de possessió, fuera del recinto urbano a la izquierda; desde el Pla nos dirigimos por el carrer Nou, oficialmente carrer Nou de Sant Pere, hacia el centro de la villa, junto a la iglesia de Esporles y el Ayuntamiento, donde acabamos la excursión.

(Extraido del libro caminos y paisajes de Gaspar Valero y modificado en el 2004 por A. Sureda)

 El Grupo lo formaron:

Maria,  Marisa, Petra, Josep, Andreu y Toni

A. Sureda

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