©Antonio Sureda Milan

 

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Alaró-Castillo de Alaró

28 de abril del 2005

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Guía de la ruta

Dificultad según el método M.I.D.E  del itinerario: 

Dificultad Grado 0 (cero) = MF

Guía: Antonio Sureda

Duración: aprox. de 3 a 4 horas. (tiempo total)

Puig d'Alaró de 822 metros - Puig de s'Alcadena de 816 metros


 

 Descripción del Itinerario

 Desde Alaró parte el camino hacia el castell por unas colinas rocosas a cuyo pie hay casas de payés. A la derecha queda la viña de la Perdiguera que se extiende monte arriba al borde del camino, el cual tuerce luego a la izquierda hacia el comellar del Verger pasando por el manantial de Sa Font de Son Curt y por una casa rodeada de un naranjal, que se deja a la izquierda. Por entre olivares se llega a la antigua casa de Son Peñaflor, y más adelante al Comellar. Por la falda de la montaña, por un camino que serpentea al subir, se llega a la cima de la mole rocosa del Castell y a un bosque donde los pinos se mezclan con las encinas.

Por la derecha de las edificaciones y tras pasar una barrera  podemos descender primero por un camino y después por un sendero con hitos hasta  sa Cova de Sant Antoni o Cova des Presos, para ello y siguiendo los hitos nos dirigiremos hacia la torre de mas al Sur del acantilado, muy cerca de ella se encuentra una pequeña boca por la que se accede a la espectacular cova de Sant Antoni, que abre su gran boca sobre el risco de Son Cladera, a los acantilados del castillo de Alaró. La cueva fue mínimamente acondicionada por los ermitaños del castillo, los cuales seguramente veneraban una imagen del santo en la capilla que se encuentra al fondo de la cueva.

CABRIT I BASSA: fueren dos personajes, a medio camino de la historia i la leyenda, que defendieron la fortificación del Castell d'Alaró cuando las tropas del infante Alfonso ocuparon la Isla de Mallorca y sobre la torre de la cual continuaba ondeando la senyera de Jaume II. Fue necesario que Alfonso fuera personalmente para ordenar la entrega del Castell a Guillem Cabrit i Guillem Bassa.

Un fragment0 del poema El Comte Mal, de Guillem Colom i Ferrà, se refiere a este pasaje de la resistencia del Castell d'Alaró:


Quan la lluita es fa més forta,
truca un missatger a la porta:
-Castellans, lliurau de pressa les claus del castell rebel
o de grat deixau-vos prendre:
el fort que car es deixi vendre
serà en sec fet pols i cendra,
insepults els qui el defensin i menjats pels corbs del cel.


-I, ¿qui amb tal ordre us envia?
Cabrit irat responia-
-Anfós d'Aragó i Mallorca jurat com a rei i hereu.
-No coneixem al reialme
altre rei que el rei En Jaume
A Mallorca, -i perdonau-me-
anfós és un peix que es menja amb allioli a tot arreu...


-Llamp del cel!, que és gran vilesa
sofrir més vostra escomesa!
¿Qui gosa amb tals paraules insultar el rei d'Aragó?
-crida Anfós als de la plaça.-
-Dos lleials: Cabrit i Bassa.
-¿Cabrit, dieu? Bona caça!
Doncs, com cabrits jur rostir-vos per escarment del traïdor!-



La llegenda afirma que l'amenaça es complí: quan el castell es rendí, l'infant Anfós, que aleshores ja era rei per la mort del seu pare, ordenà que rostissin els dos defensors com si fossin cabrits.

La notícia d'aquest fet es va escampar per diversos països i arribà a orelles del Papa. Durant segles, Cabrit i Bassa varen ser venerats com a màrtirs, reberen culte com a sants i les seves imatges anaren apareixent per diferents retaules i quadres.

La COVA DE SANT ANTONI: Es troba a l'angle sud de la mola del Castell, damunt el cingle d'en Cladera. L'accés es fá per un estret passadís escavat en la roca calcària. El pis de la cova no és planer, sino rost, i al fons, es port veure el nínxol que ocupava una pintura de Sant Antoni, i una pica que recull l'aigua d'un degotís.

La COVA DE SANT ANTONI descrita per l'Arxiduc LLuis Salvador: "De l'oratori un sender davalla entre pins i alzines fins a la cova, passa vora aljubs ambvolta fins que arriba a l'avançada torre de sa cova. A la vora s'ha practicat un artístic tall a la roca perquè la cova de sant Antoni tengui la llum suficient. En aquesta cova només s'hi pot entrar acotant el cap, ja que és molt baixa; davall té un fondal pregon. A qualsevol banda que es miri, l'aigua regalima de les roques. El sòl és esquerp i relliscadís. Si algú escriu sobre el mur de roca, l'escriptura es recobreix per una mena de vernís clar de manera que es manté legible durant anys." (Hasbsburg Lorena, 1897)

Els ALJUBS: De la era musulmana son posiblemente los restos más antiguos del conjunto arquitectónico. Se accede por el camino que sale de detrás del hospedería, y pronto nos desviamos a la izquierda, el primer aljibe que nos encontramos es de planta circular y sobresale un cuello de cisterna, y que hoy en día está lleno de agua. Más a la izquierda, entre la vegetación, se encuentra el primero de los tres aljibes de planta rectangular con cubierta rebajada. La planta mide 11 metros x 3 metros y tiene 4,35 metros de altura. En el interior se accede por una escalera de nueve peldaños y cuenta con dos arcos. El segundo algibe (aljub) rectangular hace 16'30 metros de largo x 2'90metres de ancho x 3'10 metros de altura. El tercer aljibe rectangular es el más irregular, ya que realmente diseña una barriga en uno de sus lados. sus dimensiones son 12'45 metros de largo por 3'45 metros en la parte más ancha y 2'45 metros  en la más estrecha, y 3'20 metros de altura.

Este castillo, que data de los tiempos de la conquista, fue de gran importancia en pasadas épocas. Fue una de las fortalezas que el rey Jaime I se reservó en el tratado celebrado con el infante Don Pedro sobre el cambio de Mallorca por el condado de Urgel, de fecha del 28 de septiembre de 1231. En el año 1285, cuando gran número de habitantes de la isla se habían sometido al rey Don Alfonso III de Aragón, que usurpó a su tío Don Jaime II el reino de Mallorca el alcaide del castillo y otros ocupantes se negaron totalmente a reconocer como su soberano el rey don Alonso pues lo consideraban un usurpador. La defensa fue tan dura que Don Alonso, luego de rendir a la fortaleza por el hambre, aplicó a sus defensores un castigo feroz; y así sus dos capitanes valerosos, Guillermo Cabrit y Guillermo Bassa, fueron atados sobre dos parrillas de hierro para ser tostados en vivo delante de todo el ejército.

Desde entonces estos dos hombres son considerados como mártires por los mallorquines por la firmeza demostrada en la sagrada fidelidad al juramento por ellos prestado. Desde entonces han sido Llamados Sant Cabrit y Sant Bassa.

 Por tales desmesuras se sintieron fuertemente conmovidos los soberanos de Europa, y sobre todo el Papa, contra el rey de Aragón. Cuando la isla volvió de nuevo a manos de su legítimo soberano, las cenizas de Cabrit y Bassa se colocaron en dos urnas de piedra dentro de la catedral debajo del órgano, en el lugar por donde se entra a la Sala Capitular.

Desde aquella época los castillos de Pollensa, Santueri y Alaró son consideradas corno las mas seguras plazas fuertes del interior de la isla. Pero al parecer el castillo de Alaró no debió de ser lo bastante seguro pues cuando el rey don Pedro IV de Aragón en el año 1343 tomó Mallorca, el alcaide de dicha plaza, Assaldo de Galiana, sin acordarse de los heroicos defensores de 1285, rindió pronto sus armas ante el victorioso rey.

En el ano 1320 se efectuaron mejoras de diversa índole en el castillo, y lo mismo sucedió en los años 1322 y 1352. En el año 1480 el gobierno quiso destruir el castillo, pero los jurados suplicaron al rey que no se llevara a término tal decisión pues temían que por su emplazamiento casi inaccesible el lugar no se convirtiera en una guarida de ladrones. El castillo siguió utilizándose hasta el año 1741 cuando ya se abandonó por inútil.

La puerta está hecha de vigas de hierro y por encima en el muro se abren tres aspilleras. Una escalera lleva hasta lo alto de la torre; un portal de arco redondo y al otro lado otro portal de arco apuntado forman el acceso al recinto abovedado. Vienen luego un portillo de arco redondo y una torre de sillares. La almenas llegan hasta casi el borde de la roca sobre la que se alza otra torre. En el espacio de la torre crece ahora una encina. Sobre la entrada principal cíe la torre se abren ventanas saeteras.

El declive hacia la Ermita es muy escarpado y rocoso y allá se sube por un sendero empedrado con peldaños. A la izquierda se halla la cueva donde se encontró la Virgen del Castell y ahí, dentro de esa cueva, la gente piadosa suele poner cruces de madera_ Hemos llegado ya al oratorio de Nuestra Señora del Refugio, que tal vez sea la antigua iglesita del castillo, que desde hace bastante tiempo tiene ya el carácter de santuario.

En tiempos pasados el Puig de Alaró estuvo habitado por ermitaños. La crónica se refiere al respecto que en ocasión de la fiesta de Nuestra Señora del Refugio en el año 1640, Juan Mir, que debe ser considerado como el reformador de la vida eremítica mallorquina, vistió el hábito de ermitaño. Cuatro años más tarde era ya el superior de esta ermita, desde donde se trasladó a Miramar en el año 1646.

Las instalaciones anejas al oratorio forman ahora una especie de hospedería que es mantenida por el ayuntamiento de Alaró. En las cercanías pueden verse aún las minas del antiguo muro de fortificación y también de un depósito de agua al aire libre. El oratorio tiene en su fachada un pórtico apuntado con arco redondo y dos columnas octogonales que sostienen a los lados el techo de tejas. La pequeña capilla muestra en su interior un altar de mármol sobre el que se halla una menuda estatua de madera de la Virgen. En la sacristía se guarda un retrato del ermitaño Juan Mir, que vivió 48 años en su lugar de nacimiento, Alaró, para después pasar a residir a Trinidad donde murió a los 64 años, en 1688. Se guardan además muchos exvotos pequeños, algunos que datan del siglo XVII, reliquias de los mártires de la patria, Cabrit y Bassa y asimismo un cuadro, en bastante mal estado, que representa la quema de los mismos en Alaro. De aquí pasamos al camarin de la Virgen.

Junto a la iglesia se halla la casa habitada por el donat, con comedor para peregrinos. El edificio se halla coronado por un arco de campana en estilo apuntado a modo de gablete.

Desde el mirador, arriba, se tiene un amplio panorama sobre el valle hacia la esbelta Alcadena, del valle de Sollerich y de las alturas de la Sierra con el encrespado Puig Mayor de Lluch. Magnifico es también el panorama hacia el sur hasta las dos bahías, a cada lado del llano, la de Palma y la de Alcudia, y hasta los montes más lejanos.

El oratorio un sendero baja entre pinos y encinas hasta la Ermita, pasa al lado de cisternas abovedadas hasta llegar a la Avanzada Torre de sa Cova. Junto a la misma se ha practicado un artístico corte a la roca para que la Cova de Sant Antoni tenga la luz suficiente. En esta cueva tan sólo se puede entrar bajando la cabeza pues es muy baja; por debajo tiene un hondo abismo. A cualquier lado que se mire, el agua rezuma de las rocas. El suelo es escarpado y resbaladizo. Si uno escribe sobre el muro de roca, la escritura se recubre por una especie de barniz claro de forma que se mantiene legible durante años. Algo más lejos se abre una pequeña capilla en la roca sobre la que se ha formado una capa de concreciones calcáreas. Cerca de la salida la cueva vuelve a formar otro hueco natural. Cerca de la Cova de Sant Antoni hay otra cueva menor. Una torre domina la punta del acantilado formando un cuadro con un canto más saliente. Desde su terraza se goza de un amplio panorama sobre la llanura hasta la bahía de Alcudia, la bahía de Palma.

 

 El Grupo lo formaron:

Maria Cañellas

 

T. Sureda

 

Sion

 

J. Sastre

 

J. Campos

 

P. Dols

 

S. Capó

  (Recopilado de Internet)

T. Sureda

 

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