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Guía de la ruta
Dificultad
según el método M.I.D.E del itinerario:

Inicio:
Restaurante es Verger, en la pista que sube al catell d'Alaró
Guía:
Antonio Sureda
Equipo:
La ropa que el día aconseje, botas de montaña.
Mapa:
Alpina Tramuntana Central E-25 1:25.000
Mejor época:
cualquiera, si se hace en época estival llevar suficiente agua.
Distancia: 7,29 Km.
Total acumulado: 4,23 h.
Altura máxima:
822 m.
Altura mínima: 522 m.
Recomendaciones:
-
Haya o no
fuentes en el recorrido, siempre recomiendo llevar agua
propia (mejor bebida isotónica)
-
No lleveis
perros.
-
No dejeis
rastro de vuestro paso por las fincas.
Precauciones:
-
Abandonar
o no empezar si las inclemencias son adversas
-
La mayor dificultad la encontraremos en no perder
los hitos que bajan hasta la torre Sur
-
Avisar de la ruta que se va a recorrer antes de
la salida a parientes o algún amigo
-
Nunca ir solo
Descripción de la excursión:
Ya que el acceso
al castillo y a la cueva no tienen mayores inconvenientes, pondré
aquí un poquito de la historia del castillo de Alaró uno de los 3
roqueros de Mallorca. En esta ocasión y debido al calor optamos por
subir en coche hasta el restaurante des Verger y desde allí
dirigirnos al Pla des Pouet, desde donde iniciamos el último tramo
de ascenso hasta el Castell d’Alaró, Bajamos a la cueva de Sant
Antoni, que por cierto, han limpiado el camino y está muy bien
hitado.
Después
regresamos por nuestros pasos hasta el cruce del camino viejo de
Alaró hasta enlazar con la pista, retomamos dicha pista en ascenso
hasta el restaurante donde una buena comida fue placentera para
acabar el paseo.
Historia
Desde Alaró parte
el camino hacia el castell por unas colinas rocosas a cuyo pie hay
casas de payés. A la derecha queda la viña de la Perdiguera que se
extiende monte arriba al borde del camino, el cual tuerce luego a la
izquierda hacia el comellar del Verger pasando por el manantial de
Sa Font de Son Curt y por una casa rodeada de un naranjal, que se
deja a la izquierda. Por entre olivares se llega a la antigua casa
de Son Peñaflor, y más adelante al Comellar. Por la falda de la
montaña, por un camino que serpentea al subir, se llega a la cima de
la mole rocosa del Castell y a un bosque donde los pinos se mezclan
con las encinas.
Este castillo, que
data de los tiempos de la conquista, fue de gran importancia en
pasadas épocas. Fue una de las fortalezas que el rey Jaime I se
reservó en el tratado celebrado con el infante Don Pedro sobre el
cambio de Mallorca por el condado de Urgel, de fecha del 28 de
septiembre de 1231. En el año 1285, cuando gran número de habitantes
de la isla se habían sometido al rey Don Alfonso III de Aragón, que
usurpó a su tío Don Jaime II el reino de Mallorca el alcaide del
castillo y otros ocupantes se negaron totalmente a reconocer como su
soberano el rey don Alonso pues lo consideraban un usurpador. La
defensa fue tan dura que Don Alonso, luego de rendir a la fortaleza
por el hambre, aplicó a sus defensores un castigo feroz; y así sus
dos capitanes valerosos, Guillermo Cabrit y Guillermo Bassa, fueron
atados sobre dos parrillas de hierro para ser tostados en vivo
delante de todo el ejército.
Desde entonces
estos dos hombres son considerados como mártires por los
mallorquines por la firmeza demostrada en la sagrada fidelidad al
juramento por ellos prestado. Desde entonces han sido Llamados Sant
Cabrit y Sant Bassa.
Por tales
desmesuras se sintieron fuertemente conmovidos los soberanos de
Europa, y sobre todo el Papa, contra el rey de Aragón. Cuando la
isla volvió de nuevo a manos de su legítimo soberano, las cenizas de
Cabrit y Bassa se colocaron en dos urnas de piedra dentro de la
catedral debajo del órgano, en el lugar por donde se entra a la Sala
Capitular.
Desde aquella
época los castillos de Pollensa, Santueri y Alaró son consideradas
corno las mas seguras plazas fuertes del interior de la isla. Pero
al parecer el castillo de Alaró no debió de ser lo bastante seguro
pues cuando el rey don Pedro IV de Aragón en el año 1343 tomó
Mallorca, el alcaide de dicha plaza, Assaldo de Galiana, sin
acordarse de los heroicos defensores de 1285, rindió pronto sus
armas ante el victorioso rey.
En el ano 1320 se
efectuaron mejoras de diversa índole en el castillo, y lo mismo
sucedió en los años 1322 y 1352. En el año 1480 el gobierno quiso
destruir el castillo, pero los jurados suplicaron al rey que no se
llevara a término tal decisión pues temían que por su emplazamiento
casi inaccesible el lugar no se convirtiera en una guarida de
ladrones. El castillo siguió utilizándose hasta el año 1741 cuando
ya se abandonó por inútil.
La puerta está hecha de vigas de hierro y por encima
en el muro se abren tres aspilleras. Una escalera lleva hasta lo
alto de la torre; un portal de arco redondo y al otro lado otro
portal de arco apuntado forman el acceso al recinto abovedado.
Vienen luego un portillo de arco redondo y una torre de sillares. La
almenas llegan hasta casi el borde de la roca sobre la que se alza
otra torre. En el espacio de la torre crece ahora una encina. Sobre
la entrada principal cíe la torre se abren ventanas saeteras.
El declive hacia la
Ermita es muy escarpado y rocoso y allá se sube por un sendero
empedrado con peldaños. A la izquierda se halla la cueva donde se
encontró la Virgen del Castell y ahí, dentro de esa cueva, la gente
piadosa suele poner cruces de madera_ Hemos llegado ya al oratorio
de Nuestra Señora del Refugio, que tal vez sea la antigua iglesita
del castillo, que desde hace bastante tiempo tiene ya el carácter de
santuario.
En tiempos pasados el Puig de Alaró estuvo habitado
por ermitaños. La crónica se refiere al respecto que en ocasión de
la fiesta de Nuestra Señora del Refugio en el año 1640, Juan Mir,
que debe ser considerado como el reformador de la vida eremítica
mallorquina, vistió el hábito de ermitaño. Cuatro años más tarde era
ya el superior de esta ermita, desde donde se trasladó a Miramar en
el año 1646.
Las
instalaciones anejas al oratorio forman ahora una especie de
hospedería que es mantenida por el ayuntamiento de Alaró. En las
cercanías pueden verse aún las minas del antiguo muro de
fortificación y también de un depósito de agua al aire libre. El
oratorio tiene en su fachada un pórtico apuntado con arco redondo y
dos columnas octogonales que sostienen a los lados el techo de
tejas. La pequeña capilla muestra en su interior un altar de mármol
sobre el que se halla una menuda estatua de madera de la Virgen. En
la sacristía se guarda un retrato del ermitaño Juan Mir, que vivió
48 años en su lugar de nacimiento, Alaró, para después pasar a
residir a Trinidad donde murió a los 64 años, en 1688. Se guardan
además muchos exvotos pequeños, algunos que datan del siglo XVII,
reliquias de los mártires de la patria, Cabrit y Bassa y asimismo un
cuadro, en bastante mal estado, que representa la quema de los
mismos en Alaro. De aquí pasamos al camarin de la Virgen.
Junto a la iglesia se halla la casa habitada por el
donat, con comedor para peregrinos. El edificio se halla coronado
por un arco de campana en estilo apuntado a modo de gablete.
Desde el mirador, arriba, se tiene un amplio panorama
sobre el valle hacia la esbelta Alcadena, del valle de Sollerich y
de las alturas de la Sierra con el encrespado Puig Mayor de Lluch.
Magnifico es también el panorama hacia el sur hasta las dos bahías,
a cada lado del llano, la de Palma y la de Alcudia, y hasta los
montes más lejanos.
El oratorio un
sendero baja entre pinos y encinas hasta la Ermita, pasa al lado de
cisternas abovedadas hasta llegar a la Avanzada Torre de sa Cova.
Junto a la misma se ha practicado un artístico corte a la roca para
que la Cova de Sant Antoni tenga la luz suficiente. En esta cueva
tan sólo se puede entrar bajando la cabeza pues es muy baja; por
debajo tiene un hondo abismo. A cualquier lado que se mire, el agua
rezuma de las rocas. El suelo es escarpado y resbaladizo. Si uno
escribe sobre el muro de roca, la escritura se recubre por una
especie de barniz claro de forma que se mantiene legible durante
años. Algo más lejos se abre una pequeña capilla en la roca sobre la
que se ha formado una capa de concreciones calcáreas. Cerca de la
salida la cueva vuelve a formar otro hueco natural. Cerca de la Cova
de Sant Antoni hay otra cueva menor. Una torre domina la punta del
acantilado formando un cuadro con un canto más saliente. Desde su
terraza se goza de un amplio panorama sobre la llanura hasta la
bahía de Alcudia, la bahía de Palma.
El Grupo lo
formaron:
Pedro y Toni
A. Sureda
Galería de
Fotografías
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