©Antonio Sureda Milan

 

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Castell d'Alaró y alrededores

(Cova de Sant Antoni)

26 de agosto del 2010

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Guía de la ruta

Dificultad según el método M.I.D.E  del itinerario: 

Inicio: Restaurante es Verger, en la pista que sube al catell d'Alaró

Guía: Antonio Sureda

Equipo: La ropa que el día aconseje, botas de montaña.

Mapa: Alpina Tramuntana  Central E-25  1:25.000

Mejor época: cualquiera, si se hace en época estival llevar suficiente agua.

Distancia:  7,29 Km.

Total acumulado: 4,23  h.

Altura máxima: 822 m.
Altura mínima:   522 m.

Recomendaciones:

  • Haya o no fuentes en el recorrido, siempre recomiendo llevar agua propia (mejor bebida isotónica)

  • No lleveis perros.

  • No dejeis rastro de vuestro paso por las fincas.

 

Precauciones:

  • Abandonar o no empezar si las inclemencias son adversas

  • La mayor dificultad la encontraremos en no perder los hitos que bajan hasta la torre Sur

  • Avisar de la ruta que se va a recorrer antes de la salida a parientes o algún amigo

  • Nunca ir solo

Descripción de la excursión:

Ya que el acceso al castillo y a la cueva no tienen mayores inconvenientes, pondré aquí un poquito de la historia del castillo de Alaró uno de los 3 roqueros de Mallorca. En esta ocasión y debido al calor optamos por subir en coche hasta el restaurante des Verger y desde allí dirigirnos al Pla des Pouet, desde donde iniciamos el último tramo de ascenso hasta el Castell d’Alaró, Bajamos a la cueva de Sant Antoni, que por cierto, han limpiado el camino y está muy bien hitado.

Después regresamos por nuestros pasos hasta el cruce del camino viejo de Alaró hasta enlazar con la pista, retomamos dicha pista en ascenso hasta el restaurante donde una buena comida fue placentera para acabar el paseo.

Historia

Desde Alaró parte el camino hacia el castell por unas colinas rocosas a cuyo pie hay casas de payés. A la derecha queda la viña de la Perdiguera que se extiende monte arriba al borde del camino, el cual tuerce luego a la izquierda hacia el comellar del Verger pasando por el manantial de Sa Font de Son Curt y por una casa rodeada de un naranjal, que se deja a la izquierda. Por entre olivares se llega a la antigua casa de Son Peñaflor, y más adelante al Comellar. Por la falda de la montaña, por un camino que serpentea al subir, se llega a la cima de la mole rocosa del Castell y a un bosque donde los pinos se mezclan con las encinas.

Este castillo, que data de los tiempos de la conquista, fue de gran importancia en pasadas épocas. Fue una de las fortalezas que el rey Jaime I se reservó en el tratado celebrado con el infante Don Pedro sobre el cambio de Mallorca por el condado de Urgel, de fecha del 28 de septiembre de 1231. En el año 1285, cuando gran número de habitantes de la isla se habían sometido al rey Don Alfonso III de Aragón, que usurpó a su tío Don Jaime II el reino de Mallorca el alcaide del castillo y otros ocupantes se negaron totalmente a reconocer como su soberano el rey don Alonso pues lo consideraban un usurpador. La defensa fue tan dura que Don Alonso, luego de rendir a la fortaleza por el hambre, aplicó a sus defensores un castigo feroz; y así sus dos capitanes valerosos, Guillermo Cabrit y Guillermo Bassa, fueron atados sobre dos parrillas de hierro para ser tostados en vivo delante de todo el ejército.

 Desde entonces estos dos hombres son considerados como mártires por los mallorquines por la firmeza demostrada en la sagrada fidelidad al juramento por ellos prestado. Desde entonces han sido Llamados Sant Cabrit y Sant Bassa.

 Por tales desmesuras se sintieron fuertemente conmovidos los soberanos de Europa, y sobre todo el Papa, contra el rey de Aragón. Cuando la isla volvió de nuevo a manos de su legítimo soberano, las cenizas de Cabrit y Bassa se colocaron en dos urnas de piedra dentro de la catedral debajo del órgano, en el lugar por donde se entra a la Sala Capitular.

 Desde aquella época los castillos de Pollensa, Santueri y Alaró son consideradas corno las mas seguras plazas fuertes del interior de la isla. Pero al parecer el castillo de Alaró no debió de ser lo bastante seguro pues cuando el rey don Pedro IV de Aragón en el año 1343 tomó Mallorca, el alcaide de dicha plaza, Assaldo de Galiana, sin acordarse de los heroicos defensores de 1285, rindió pronto sus armas ante el victorioso rey.

En el ano 1320 se efectuaron mejoras de diversa índole en el castillo, y lo mismo sucedió en los años 1322 y 1352. En el año 1480 el gobierno quiso destruir el castillo, pero los jurados suplicaron al rey que no se llevara a término tal decisión pues temían que por su emplazamiento casi inaccesible el lugar no se convirtiera en una guarida de ladrones. El castillo siguió utilizándose hasta el año 1741 cuando ya se abandonó por inútil.

La puerta está hecha de vigas de hierro y por encima en el muro se abren tres aspilleras. Una escalera lleva hasta lo alto de la torre; un portal de arco redondo y al otro lado otro portal de arco apuntado forman el acceso al recinto abovedado. Vienen luego un portillo de arco redondo y una torre de sillares. La almenas llegan hasta casi el borde de la roca sobre la que se alza otra torre. En el espacio de la torre crece ahora una encina. Sobre la entrada principal cíe la torre se abren ventanas saeteras.

El declive hacia la Ermita es muy escarpado y rocoso y allá se sube por un sendero empedrado con peldaños. A la izquierda se halla la cueva donde se encontró la Virgen del Castell y ahí, dentro de esa cueva, la gente piadosa suele poner cruces de madera_ Hemos llegado ya al oratorio de Nuestra Señora del Refugio, que tal vez sea la antigua iglesita del castillo, que desde hace bastante tiempo tiene ya el carácter de santuario.

En tiempos pasados el Puig de Alaró estuvo habitado por ermitaños. La crónica se refiere al respecto que en ocasión de la fiesta de Nuestra Señora del Refugio en el año 1640, Juan Mir, que debe ser considerado como el reformador de la vida eremítica mallorquina, vistió el hábito de ermitaño. Cuatro años más tarde era ya el superior de esta ermita, desde donde se trasladó a Miramar en el año 1646.

 Las instalaciones anejas al oratorio forman ahora una especie de hospedería que es mantenida por el ayuntamiento de Alaró. En las cercanías pueden verse aún las minas del antiguo muro de fortificación y también de un depósito de agua al aire libre. El oratorio tiene en su fachada un pórtico apuntado con arco redondo y dos columnas octogonales que sostienen a los lados el techo de tejas. La pequeña capilla muestra en su interior un altar de mármol sobre el que se halla una menuda estatua de madera de la Virgen. En la sacristía se guarda un retrato del ermitaño Juan Mir, que vivió 48 años en su lugar de nacimiento, Alaró, para después pasar a residir a Trinidad donde murió a los 64 años, en 1688. Se guardan además muchos exvotos pequeños, algunos que datan del siglo XVII, reliquias de los mártires de la patria, Cabrit y Bassa y asimismo un cuadro, en bastante mal estado, que representa la quema de los mismos en Alaro. De aquí pasamos al camarin de la Virgen.

Junto a la iglesia se halla la casa habitada por el donat, con comedor para peregrinos. El edificio se halla coronado por un arco de campana en estilo apuntado a modo de gablete.

Desde el mirador, arriba, se tiene un amplio panorama sobre el valle hacia la esbelta Alcadena, del valle de Sollerich y de las alturas de la Sierra con el encrespado Puig Mayor de Lluch. Magnifico es también el panorama hacia el sur hasta las dos bahías, a cada lado del llano, la de Palma y la de Alcudia, y hasta los montes más lejanos.

El oratorio un sendero baja entre pinos y encinas hasta la Ermita, pasa al lado de cisternas abovedadas hasta llegar a la Avanzada Torre de sa Cova. Junto a la misma se ha practicado un artístico corte a la roca para que la Cova de Sant Antoni tenga la luz suficiente. En esta cueva tan sólo se puede entrar bajando la cabeza pues es muy baja; por debajo tiene un hondo abismo. A cualquier lado que se mire, el agua rezuma de las rocas. El suelo es escarpado y resbaladizo. Si uno escribe sobre el muro de roca, la escritura se recubre por una especie de barniz claro de forma que se mantiene legible durante años. Algo más lejos se abre una pequeña capilla en la roca sobre la que se ha formado una capa de concreciones calcáreas. Cerca de la salida la cueva vuelve a formar otro hueco natural. Cerca de la Cova de Sant Antoni hay otra cueva menor. Una torre domina la punta del acantilado formando un cuadro con un canto más saliente. Desde su terraza se goza de un amplio panorama sobre la llanura hasta la bahía de Alcudia, la bahía de Palma.

 

 El Grupo lo formaron:

Pedro y Toni

A. Sureda

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