En esta página encontrarás
información sobre las Sábana Santa de Turín, sobre el Santo Sudario de Oviedo
y sobre otros objetos que, a su modo, son espejo del Evangelio.
El capítulo 20 del
evangelio de Juan finaliza del siguiente modo:
"Jesús realizó en presencia de los
discípulos muchos signos que no están escritos en este libro. Estos han
sido escritos para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y
para que creyendo tengáis vida en su nombre"
Los contemporáneos de
Jesús pudieron presenciar los numerosos "signos" realizados
por Él. Unos respondieron ante esos signos con la conversión y el
seguimiento; otros, en cambio, permanecieron indiferentes.
Alguien podría pensar que
el hombre moderno, en estos albores del siglo XXI, tiene mucho más difícil
el acto de creer, pues ya no se manifiestan ante él aquellos "signos"
que sí pudieron presenciar los que vivieron en tiempos de Jesús.
La Sábana Santa de Turín
es todo un signo de la presencia de Dios en Jesús de Nazaret. Este lienzo es
un testimonio silencioso pero elocuente de su pasión y muerte. Pero no sólo
eso: la preciosa tela constituye también todo un "signo"
de que no todo acabó con la muerte, sino que algo que ha de llenarnos de
gozosa esperanza sucedió en el sepulcro y dejó una huella indeleble en
la tela.
Este itinerario alrededor
de la Sábana Santa pretende suscitar en el visitante la admiración
ante el "signo", de modo que el dudoso comience su personal
proceso de conversión y el creyente pueda afianzar su fe en la resurrección
de Jesús de Nazaret.
Esa es mi intención.
Fernando Renau
