EL SANTO SUDARIO DE
OVIEDO
Imagen del lienzo

El Santo Sudario
de Oviedo es una tela blanca en origen, de lino, con textura tafetán, manchada,
sucia y arrugada. Tiene forma rectangular, aunque con alguna irregularidad, y
mide 83 por 53 centímetros. aproximadamente. Presenta numerosísimas manchas de
diversos tonos, de color fundamentalmente marrón claro.
Salta a la vista en la observación de la tela dos manchas simétricas con
respecto a su eje menor, que son de
color marrón con diversas intensidades.
Se le denomina
tradicionalmente "Santo Sudario" o "Santo Rostro" a pesar de
que en él no se puede apreciar rostro alguno.
En
la época de Jesús un sudario era un pañolón (equivalente, aunque algo mayor
a uno de nuestros pañuelos actuales) que se usaba como una pequeña toalla para
quitarse el sudor de la cabeza o limpiarse la cara en caso de necesidad. La
Enciclopedia Universal Judía recoge la prescripción según la cual cuando un
cadáver tenía desfigurado o mutilado el rostro era imprescindible que este
fuera cubierto con un velo para ocultarlo a los ojos de la gente. No es extraño
que se empleara para este menester el pañolón -sudario- que se tenía a
mano (en ocasiones enrollado en la muñeca) y que se colocara sobre el difunto
aun antes del entierro.
Por otra parte sabemos que uno de los "lienzos funerarios" empleados
en enterramientos judíos es el sudario, y que cubre exclusivamente el rostro.
San Juan en su evangelio menciona en dos ocasiones un sudario sobre la cabeza de
un cadáver. En el relato de la resurrección de Lázaro (Jn 11,44) dice que
salió el muerto "atado de pies y manos y envuelta la cabeza en un
sudario" pero el texto evangélico más importante del Apóstol en este
punto es el Cap. XX. En sus versículos 6 y 7 distingue claramente entre los
lienzos en los que fue envuelto el cadáver (entre ellos, lógicamente, la Sábana
que mencionan los evangelios sinópticos) y "el sudario que había
estado sobre su cabeza".