Este tributo fue preparado por Alan Armstrong, 5ºDan, Tesorero, English Shotokan Academy (ESA) y Shotokan Ryu Kase Ha Instructor Academy.
Con un profundo dolor nos enteramos de la muerte de de Taiji Kase el 24 de noviembre de 2004, en su ciudad adoptiva, París. Nos dejó en shock porque los informes recientes de visitas y de su hija Sachiko indicaban que mantenía un buen espíritu y que planeaba estar activo de nuevo en 2005.
La historia de Kase Sensei es bien conocida (y bien documentada en el artículo de Graham Noble) así que no me extenderé en esto excepto para decir que desde sus primeros días en el Karate estuvo inspirado por su demasiado breve interacción con Yoshitaka Funakoshi, el hijo del fundador del Shotokan, el Maestro Gichin Funakoshi. Los primeros encuentros dan una idea del carácter indomable de Kase Sensei; habiendo sido rechazado por Yoshitaka para aprender Karate por ser demasiado joven, volvió para arrodillarse silenciosamente en el dojo cada día, negándose a marcharse, hasta que hubo convencido a su héroe de su determinación a aprender Karate y fue aceptado. ¿Pueden imaginar el valor que un chico adolescente tiene que tener para hacer esto frente al que se dice ha sido uno de los más grandes exponentes del Karate del siglo XX? [NOTA]
La primera vez que vi a Kase Sensei fue en el Crystal Palace a principios de los años setenta. Yo estaba allí por los Campeonatos Nacionales de la KUGB y cuando lo vi bajar desde el hall de la residencia con Tomita Sensei admito que pensé que era el padre de Tomita que había venido de visita; su apariencia era demasiado jovial para ser un gran instructor de Karate. Quedó demostrado lo equivocado que estaba cuando más tarde ese mismo día fue presentado con los otros instructores japoneses, no sólo con ellos, sino como el de mayor rango además. Cualquier duda que aún así pudiera haber albergado se disipó rápidamente cuando realizó una deslumbrante demostración de defensa personal contra todos los otros instructores JKA que le atacaban no individualmente sino todos a la vez. Mis conocimientos de Karate eran muy limitados entonces pero supe que acababa de presenciar algo muy especial.
No fui el único que albergó equivocadas primeras impresiones rápidamente desechadas. Paul Barron recuerda: "Mi inolvidable impresión de entrenar con Kase Sensei fue cuando entrené por primera vez en el Crystal Palace siendo 3erKyu. Cuando vino a coger mi grupo el único pensamiento que pasaba por mi cabeza era, 'qué me va a mostrar este individuo más bien redondo'. En cuestión de minutos fue más que aparente lo poco que yo sabía y menos podía hacer. A lo largo de los años continuó impresionando con sus demostraciones de pura potencia su habilidad de sacar el Karate 'fuera del libro'."
La introducción de Slater Williams al Karate de Kase Sensei llegó cuando viajó a Irlanda con Steve Cattle. "Lo que sucedió ese fin de semana en Cork iba más allá de la experiencia que Steve me había prometido, Kase no sólo superó las expectativas sino que tocó un nervio profundo que transformó toda mi percepción del Shotokan."
Pasaría una década antes de encontrarme con Kase Sensei de nuevo en un curso de un día en Trowbridge. Allí practicamos lo que ahora reconozco como pieza típica de Kase: Hachi ho gyaku-uraken waza. En aquella época era la cosa más rara que yo había hecho en Karate, ya que incluye avanzar en ángulos y rodeando al oponente. Kase Sensei fue muy paciente con nosotros; algo que más tarde entendería era una de sus muchas y admirables cualidades. Mientras otros instructores en ese mismo curso se colmaban de abusar de nosotros por nuestra inhabilidad para seguir sus enseñanzas, Kase Sensei simplemente sonreía, utilizaba palabras de ánimo y nos pedía que lo repitiéramos una y otra vez hasta que lo hacíamos correctamente. Curiosamente la suya fue la única parte del curso que recordaría más adelante.
Poco después de esto conocí al hombre que se convertiría en mi mentor hasta su trágicamente temprana muerte en 1995, Steve Cattle. Fue Steve quien realmente me introdujo en la línea especial de Shotokan de Kase Sensei y me llevó a la gran aventura de seguirle por Europa durante una década y media. Quizá el mayor tributo que Steve rindió al Maestro fue abandonar su confortable carrera en la KUGB para fundar la English Shotokan Academy dedicada a seguir el camino que Kase Sensei inició cuando fundó la WKSA en 1989. Las palabras de Steve a aquellos de nosotros que nos unimos a él en la aventura fueron: "Sensei Kase está planificando un sistema de Karate Shotokan que nos llevará no sólo a los noventa sino al siglo que viene. Yo pretendo seguirle; sólo quiero ser mejor."
Los siguientes años llegamos a conocer a Kase Sensei como una figura paterna. A veces severo haciéndonos resistir el entrenamiento físico más agotador. Otras veces dándonos profesionalmente una conferencia durante una hora sobre las teorías y filosofías de su Karate. Siempre haciéndonos avanzar sin cesar por la senda que él había planeado. Siempre decía que su plan era hacernos avanzar en etapas, de manera que en cuanto pensábamos que habíamos dominado lo que estaba enseñando nos decía: "OK. Ahora para la siguiente fase necesitamos cambiar..." cualquier aspecto nuevo que entonces presentaba.
Se nos exigía que entendiéramos el kata en profundidad, dominando la forma ura del kata, después la forma go, y después go-ura. No contento con eso aprendíamos el kata bunkai y las interpretaciones oyo. Cambiamos nuestra posición fundamental a fudo-dachi. Aprendimos a movernos fuera de la línea, a respirar de diferentes formas y cómo usar nuestro hara correctamente para generar kime. Aprender sobre el uso correcto del hara era la anticipada indicación de lo diferente que era Kase Sensei como instructor. En una clase para instructores de alto grado en Edimburgo estaba quedando claro que no captábamos el mensaje, así que nos fue llamando en pequeños grupos para que nos acercáramos a presionarle con la punta de nuestros dedos en su amplio abdomen. Todos estábamos muy vacilantes pero no, él insistió en que empujáramos nuestros dedos hacia dentro tanto como fuera posible, y entonces él inspiraba, espiraba y enfocaba su tremendo hara empujándonos a todos hacia atrás. Yo había estado entrenando durante más de veinte años en ese momento y nadie me había enseñado cómo utilizar el hara correctamente. Cuando la clase se reagrupó y repetimos el ejercicio sonrió y dijo "Sí, ahora entendéis". Entender era una cosa pero tardamos 5 años más en dominarlo.
Mike Fedyk recuerda: "En un curso internacional en Frieburg, Alemania, en una clase de 100 karatekas muy experimentados, estuvimos practicando Tekki Sandan. Sensei Kase se dio cuenta de que yo cometía un error en mitad del kata. Me llamó al frente de la clase para corregir mi error, yo me sentí muy nervioso de camino hacia él y debí parecer más nervioso de lo que yo pensaba. Me pidió que realizara el kata y en el punto del error se acercó y cogió mi mano para corregir el movimiento, al mismo tiempo me susurró al oído, 'No temas Mike sólo voy a mostrarte la forma correcta', en ese instante me relajé totalmente y disfruté del tiempo que estuve delante de la clase. Nunca más tuve miedo de ser usado como modelo para las demostraciones y de hecho siempre me decepcionaba no serlo."
Tuve el honor de asistir tanto a su funeral como al Shinobukai más tarde esa semana. Más de 350 personas se unieron a su familia, incluyendo dos de sus hermanos que vinieron desde Japón para el funeral; había una habitación en la que sólo se podía estar de pie en el Grand Salon del crematorio en el cementerio Pere Lachaise en París. Tenía sentido que el lugar donde estaban enterrados tantos de los grandes y buenos fuera el sitio donde presentamos nuestros respetos por última vez. En el Shinobukai, después de una ceremonia de flores y una comida, instructores de todo el mundo empezando por Shirai Sensei presentaron sus tributos.
En el Reino Unido, algunos de los miembros de la English Shotokan Academy que habían entrenado con él a lo largo de los años rindieron sus tributos. Mike Fedyk recordó: "Sensei Kase siempre tenía tiempo para todo el mundo, nunca habló mal de nadie y siempre deseaba mostrar el camino de forma humilde e invitando a la reflexión."
Geoff Beasley dijo: "Mis recuerdos de Sensei Kase siempre serán del calor y la amistad que generaba dentro y fuera del dojo, los grandes instructores japoneses aunque muy venerados no siempre se muestran simpáticos o cercanos, sin embargo, con Sensei Kase esto nunca fue un problema."
Paul Barron pensaba que fue "Genuinamente cálido, accesible y muy considerado con todo el mundo. Mostraba una gran disponibilidad a permitir que sus alumnos expresaran y desarrollaran sus propias ideas. Era evidente que él nunca dejó de entrenar y desarrollar su propio estilo único de Karate Shotokan."
Slater Williams recuerda: "Principalmente, lo recuerdo como alguien que sentía pasión por la vida, alguien que cultivaba el asombro; este es el Regalo que deberíamos saborear."
No obstante, había mucho más que calidez y simpatía hacia el hombre. A menudo he oído decir que era un gran karateka, pero su Karate era único y especial para él. Sin embargo, los últimos quince años han demostrado que esto no era cierto. Empezando por la WKSA y continuando con su Shotokan Ryu Kase Ha Instructor Academy desde 2001, fue capaz de transmitir su sistema de Shotokan avanzado que había llevado a sus seguidores mucho más allá de los estrechos confines del Shotokan de competición con el que todos habíamos empezado. Nunca fue crítico con nuestras raíces pero decía que hay mucho más en Karate y que si deseábamos continuar evolucionando el resto de nuestras vidas entonces debemos cambiar y crecer en dirección al Karate Budo.
Como Slater Williams dice: "Quizá en otros quince años entenderé completamente al Sensei Kase; mientras tanto tenemos la obligación de asegurar que su legado continúa inspirando a futuras generaciones."
En definitiva Kase Sensei era un karateka extraordinario, un gran hombre, un increíble profesor que tocó las vidas de todos nosotros y las hizo mejores. Deja atrás una devota familia de mujer, dos hijas y un nieto. Será realmente echado de menos y nuestro deber es asegurar que su legado perdura como vivo homenaje a una vida dedicada al Karate Shotokan.
Alan Armstrong
2005
Fuente: Letters to the editor: 'ESA tributes to Sensei Kase'
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