Habiendo sufrido durante largo tiempo fuertes dolores de espalda, Kase Sensei cayó críticamente enfermo el 6 de noviembre de 2004 y fue diagnosticado con absceso vertebral, una infección de estreptococo de la pierna y también insuficiencia cardiaca. Después de 41 días de tratamiento y su negativa de ser transferido a un centro de rehabilitación, Sensei Kase salió del hospital y continuó su convalecencia en casa con la asistencia de un fisioterapeuta. Después de estar inmóvil al principio y por tanto ganar peso, con el tiempo pudo caminar con la ayuda de muletas. Paso a paso parecía estar recuperándose.
El viernes, 18 de noviembre a las 8 de la mañana, su mujer trató de despertarle. Pero estaba inconsciente. Se avisó al médico y Sensei Kase fue trasladado a la unidad de cuidados intensivos donde permaneció en un estado de coma del que ya no despertaría. El coma fue probablemente causado por una interrupción del flujo de sangre al cerebro. Esta dramática situación se hizo más crítica al diagnosticarle neumonía. Entre el 22 y el 23 de noviembre sufrió dos afecciones cardiacas en un espacio de tiempo de 12 horas. El miércoles, 24 de noviembre a las 5:25 p.m., en compañía de su familia y algunos amigos cercanos, Taiji Kase falleció.
El día 26 su cuerpo fue llevado a casa para que su familia lo velara y se despidiera en privado. Los días 28 y 29 de noviembre los alumnos de Sensei Kase fueron a presentar sus últimos respetos a su maestro y mentor. Vestido con su gi y parcialmente cubierto con una tela blanca yacía en su despacho con una pacífica expresión de satisfacción en su cara. Siguiendo la tradición japonesa, los allí presentes quemaron incienso, hicieron sonar una pequeña campana y meditaron en recuerdo del Sensei Taiji Kase.
Los dos hermanos de Sensei Kase, que habían llegado desde Japón, se sorprendieron y conmovieron por el número de gente dolida que llegó a presentar sus últimos respetos. Al parecer no estaban al corriente de la importancia y la destacada posición de su hermano en el mundo del Karate y se sorprendieron por la gran cantidad de personas que habían encontrado su fuente de inspiración en el Sensei Kase. El velatorio concluyó con los presentes relatando impresiones e historias de sus experiencias con él.
El funeral se celebró el martes, 30 de noviembre de 2004 a las 12:30 de la tarde en el crematorio de Pere Lachaise de París. Asistieron alrededor de 350 personas de todo el mundo. Una de las últimas fotografías tomadas de Sensei Kase había sido situada en el centro de la habitación en la que él sonreía hacia nosotros con su expresión paternal. Se escogió una compilación de canciones japonesas cantadas por cantantes japoneses de las que a Sensei Kase más le gustaban para que sonaran y Bruno Garnero realizó una plegaria tibetana tradicional. Tarjetas de condolencia de muchos países diferentes fueron leídas entre lágrimas por miembros de la familia. Sus hermanos agradecieron a todos su asistencia y compartieron sus recuerdos con la familia. El más joven añadió que sería muy difícil transmitir nuestras condolencias y recuerdos a su madre, que tiene 101 años de edad.
Al decir su último adiós, Sensei Shirai se dirigió directamente al ataúd de Sensei Kase. Pidió perdón por sus errores, dio las gracias a su profesor por todo lo que le había dado y prometió continuar su trabajo con el espíritu de Sensei Kase. Mientras el ataúd era llevado al crematorio, una voz muy emotiva gritó "Sensei, Oss!". Conmovidos por esa última expresión de respeto, la frase fue repetida por todos los presentes que se unieron en un resonante "Oss, Sensei!". No hay palabras con las que pueda expresar la atmósfera y emociones de este momento inolvidable. Esas dos simples palabras fueron suficiente para expresar todo el dolor y la pena pero también la gratitud y felicidad que sentimos por la vida y muerte de nuestro Sensei.
Como último gesto de clausura todos los invitados una vez más sus condolencias a la familia Kase. El sufrimiento y la pena de la Sra. Kase por la pérdida de su esposo era evidente. En el libro de condolencias se escribieron muchos recuerdos y palabras de gratitud. Sensei Kase y nuestros recuerdos de él tendrán un lugar permanente en nuestros corazones. Ahora es nuestro deber transmitir a las futuras generaciones sus enseñanzas de humanidad y respeto y su forma de realizar Karate. Espero que todos aceptemos este reto y permitamos a su memoria y enseñanzas continuar luchando.
El sábado 5 de diciembre de 2004 casi 100 amigos atendieron la invitación de la familia Kase para celebrar la vida de Taiji Kase en el hotel Mercure. Al llegar, a cada invitado se le entregaba una rosa blanca. Después nos sentamos en mesas redondas distribuidas por la sala y desde donde podíamos ver una pantalla flanqueada por una banda a la izquierda y una gran imagen y la urna de Sensei Kase a la derecha. La banda tocó una canción compuesta por Bruno Garnero para Sensei Kase y se realizó una demostración especial de Kyudo. La demostración fue perfectamente ejecutada y la cantidad de trabajo duro necesario para semejante perfección fue evidente para todos. Esta destreza debería ser un ejemplo para tenerlo en mente nosotros durante nuestro propio entrenamiento.
Después de la demostración de Kyudo, se mostraron fotos que describieron la vida y muerte de nuestro Sensei. Acto seguido se mostró un vídeo de su último curso, filmado en Andorra en julio de 2004, en el cual explicaba y demostraba el tsuki. Nuestros recuerdos combinados con esas impresiones nos permiten experimentar y compartir el sentido físico de Sensei Kase en nuestro propio entrenamiento.
Al final de la ceremonia ofrecimos una despedida final dejando las rosas blancas al lado de la urna. Muchos invitados compartieron sus anécdotas de Sensei Kase. El tema central no fueron sólo sus grandes logros sino también su lado personal tan humano. Con sus palabras, gente como Hiroshi Shirai, Pascal Lecourt, Gérald Dumont, Livia Castro, Marc Stevens, Sivathana Samedy, Jean Pierre Lavorato, Milo Bajraktari, Velibor Dimitrijevic y Sandy Hopkins consolaron a la comunidad en luto. Al cierre de la celebración los invitados se despidieron los unos de los otros y con planes para el futuro emprendieron el viaje de vuelta a casa.
En memoria del Sensei Taiji Kase yo continuaré practicando mi Karate y enseñando sus ideas a futuras generaciones de karatekas. Él nos dio todo lo que pudo para que nosotros pudiésemos continuar su legado. Su fallecimiento es una pérdida irremplazable para el mundo del Karate.
Gerhard Scheuriker
15 febrero 2005
Fuente: On the Death of Sensei Kase