¿Cómo pudo el Titulus que se conserva en la Basílica romana llegar hasta allí? El año 312 de nuestra era Constantino conquistó el poder, lo que cambió la  postura oficial del Imperio Romano  respecto al cristianismo. Muy poco después, Constantino dio órdenes de que en Jerusalén se destruyera el templo pagano que se había construido encima de los santos lugares y  de que se buscara el Santo Sepulcro. De todo ello nos ofrece cumplida información el escritor Eusebio de Cesarea en su Vida de Constantino, escrita a comienzos del siglo IV. Encontrado el Santo Sepulcro, sobre él se erigió la Basílica del mismo nombre.

 

Santa Elena con su hijo Constantino

     Entra entonces en nuestra historia  Elena, la madre de Constantino, luego convertida en  santa. Elena se dirigió a Jerusalén en peregrinación,  a la avanzada edad de los ochenta años, para ver con sus propios ojos los santos lugares  en los que se había desarrollado la vida de Jesús. Y es durante la  visita de Elena cuando, por lo visto, se encontraron (o fueron entregadas por los cristianos que habían permanecido en Jerusalén) diversas reliquias, entre ellas el Titulus de la Cruz.

   Eusebio de Cesarea, que escribe en  los años 338 a 340, no habla directamente de este hallazgo. Pero si lo menciona el Obispo de Jerusalén Cirilo en un escrito del año 348, en el que  afirma que la madera santa de la cruz podía verse y ser objeto de culto. Del año 341 se conserva una carta del Obispo Cirilo  al emperador Constanzo, hijo de Constantino, en la que le dice que "en tiempos de tu padre Constantino el leño de la  cruz fue hallado en Jerusalén".

   Parece que  Elena dividió las reliquias en varias partes. Concretamente, el Titulus fue dividido por lo menos en dos partes: una se la llevó Elena a Roma, a su regreso, y la otra se quedó en Jerusalén, en concreto en la Basílica del Santo Sepulcro. La parte del Titulus que se llevó Elena a Roma es la que ahora se conserva en la Basílica de la Santa Cruz.

     En Jerusalén se quedó, pues, otra parte de la inscripción, la cual fue también objeto de veneración desde el siglo IV. Por eso los textos más antiguos, como el del historiador Sozomenos de Gaza en el año 443, se refieren a que en Jersusalén se venera la inscripción de la cruz de Cristo en la que se lee el texto "(Re)x Iudaeorum"; esa parte es la que se correspondería con el fragmento dejado por Santa Elena en la iglesia local de Jerusalén.  La parte del Titulus que se quedó en Jerusalén se perdió el año 614 durante la invasión de Cosroes.

    Según la tradición, la Basílica donde en la actualidad se halla el Titulus fue construida por orden de Santa Elena, en el siglo IV. Estudios arqueológicos han determinado el hallazgo de restos que podrían corresponder con esta primitiva iglesia. La primitiva Basílica fue restaurada por el Papa Gregorio II (715-731 y por Adriano I (772-795).

    Entre 1144 y 1145 la basílica fue completamente reestructurada bajo el mandato del pontífice Lucio II (antes de ser Papa,  Cardenal Gerardo). Así se convirtió en una basílica a tres naves, con un transepto, un nártex, un campanario, y un claustro.  En esa ocasión la reliquia se colocó en unauna caja de plomo, con el sello del Cardenal y se  hizo amurar sobre el arco de la capilla de Santa Elena. Se colocó como identificación un antiguo azulejo con la inscripción Titulus Crucis.

    El Titulus fue redescubierto el año 1492, siendo Papa el valenciano Alejandro VI de Borgia. El 1 de febrero de 1492, mientras se realizaban tareas de reparación del techo de la capilla de Santa Elena de la Basílica de la Santa Cruz, fue encontrado un azulejo con la inscripción prometedora: Titulus crucis.  Removido el azulejo se encontró -amurada- una caja de plomo, con el sello del Cardenal Gerardo, y con la inscripción de la cruz dentro. Desde entonces la reliquia ha estado ya expuesta al público.

      A la vista de los resultados conseguidos por el equipo de paleógrafos dirigidos por el  alemán Hesemann, el Vaticano autorizó  que se realizara en esta reliquia la prueba del carbono 14.

    La datación por el método del Carbono 14 se efectuó en la Universidad de Arizona por los profesores Francesco Bella y Carlo Azzi, que publicaron sus resultados el año 2002. Según esta datación, este trozo de madera ha de datarse entre el año 980 y el 1146 (ver informe  sobre datación del Carbono 14 en inglés). Según esta datación, el Títulus no puede ser auténtico: se trataría de una sofisticada falsificación. Sin embargo, el resto de estudios a los que se ha sometido la reliquia parecen que concluyen en favor de su autenticidad. ¿Quién habría podido falsificar en los siglos X a XII esta inscripción, demostrando unos conocimientos de paleografía propios del siglo XX? La fecha de datación del Carbono 14 conduciría a concluir que, de tratarse efectivamente de una falsificación, ésta se colocaría en la Basílica con ocasión de las obras efectuadas por por el Papa Lucio II (Cardenal Gerardo) a mediados del siglo XII.

    En el año 2005 ha aparecido el libro de la doctora de teología bíblica por la Universidad Pontifica Gregoriana MARIA LUISA RIGATO, escrito en italiano y titulado IL TITOLO DE LA CROCE DE JESU (Editorial Pontificia de la Universidad Gregoriana, Roma 2005). En este libro la autora, que conoce el resultado del Carbono 14, señala que este resultado no es la última palabra, puesto que la datación con C 14 no ha funcionado siempre. María Luisa Rigato, en base a todo lo que argumenta en su libro, considera que el texto de la inscripción se corresponde con el del Títulus original de Pilatos. En el peor de los casos, según la autora, el Títulus de la Basílica sería una copia perfecta del Títulus original. Tal vez el Títulus original estaba tan deteriorado cuando se efectuaron las obras por el Cardenal Gerardo, de modo que éste decidió hacer una copia idéntica al original. Por otra parte, la profesora Rigato indica que todo apunta a que, para facilitar la lectura del texto, se añadió un pigmento a la madera, cosa que podría explicar el error de la datación del carbono 14. En suma, la doctora Rigato concluye que la inscripción como tal tiene todas las apariencias de corresponderse fielmente al Títulus original de Pilatos.

    En la Basílica se conservan también otras reliquias de la Pasión, las cuales no han sido todavía objeto de estudios tan completos como los que se han efectuado con el el Titulus.

Uno de los clavos de la crucifixión

   

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