La cruz y el títulus

 Según cuentan los evangelistas, sobre la cruz de Jesús se colocó una inscripción en la que se resumía el motivo de la condena. En palabras del evangelio de Juan, "Pilato escribió además un letrero y lo fijó en la cruz; estaba escrito: JESÚS EL NAZARENO, EL REY DE LOS JUDÍOS. Este letrero lo leyeron muchos judíos, porque estaba cerca de la ciudad el lugar donde fue crucificado Jesús. Y estaba escrito en hebreo, latín y griego".

  

 

    La reliquia con la inscripción de la cruz (titulus) conservada en la basílica romana de la Santa Cruz, que puede verse en detalle en esta foto, es un trozo de madera rectangular de  25 por 14 centímetros, de 2,6 centímetros de grosor y de un peso de 687 gramos. Según el experto italiano Elio Corona, se trata de  madera de olivo. 

  Las investigaciones de Hesemann respecto del titulus de la cruz de Cristo conservada en la Basílica de la Santa Cruz de Roma comenzaron en mayo de 1995, cuando recibió la autorización del entonces sustituto de la Secretaría de Estado del Vaticano, el arzobispo Giovanni Batista Re.

   En el trozo de madera se puede leer una inscripción que está escrita en tres idiomas: hebreo, griego y latín.

 

 

 El fragmento del título con la inscripción de la condena que se conserva en Roma no contiene la totalidad de la acusación formulada contra Jesús (Jesús el Nazareno, rey de los judíos), sino tan sólo algo más de la parte correspondiente a la palabra "Nazareno". De la línea más alta, escrita en hebreo, sólo se ve la parte inferior de algunas letras. En cambio, la palabra "Nazarenus" se lee bien tanto en griego como en latín. Los tres textos están escritos de derecha a izquierda, como hacían a veces los escribanos judíos, acostumbrados al sentido de escritura del hebreo (que se escribe de derecha a izquierda, a diferencia del griego y del latín, que se escribe de izquierda a derecha).   

    Hesemann consiguió que este trozo de madera fuera examinado por un prestigioso equipo de especialistas, formado por las siguientes personas:

   

 

 

En la imagen puede apreciarse el texto que se lee en el trozo de madera con el titulus de la cruz de Cristo que se conserva en la Basílica de la Santa Cruz de Roma.

Para la trascripción de los textos griego y latino debe efectuarse  (como ya se ha dicho) una lectura de izquierda a derecha. En el siguiente cuadro se aprecia la reconstrucción (en rosa) y el texto que puede leerse (en rojo).

 

De derecha a izquierda
(Costumbre Hebraica)

=

De izquierda a derecha
(Costumbre griega y latina)

(MJDUHJH KLM JR) Ş‘NH (’UŠJ)

=

(JŠU‘) HN’Ş (RJ MLK HJHUDJM)

 CYEΛICA)B CYONEPAZAN (C)I(NΩIAΔYOI

=

I(C) NAZAPENOYC B(ACIΛEYC  IOYΔAIΩN)

(MVROEADVI X)ER SVNIRAZAN .I

=

I. NAZARINVS RE(X IVDAEORUM)

   

    La opinión de estos expertos es la siguiente:

    Primera Línea. Hebreo. Desafortunadamente esta línea está en muy mal estado. No obstante, con diversas discusiones, dos de los tres expertos consultados en paleografía judía encontraron características obvias típicas de la forma de escritura de los siglos del I al IV. 

    Segunda Línea: Griego. Muestra varias características paleográficas interesantes. El  estilo de las letras se corresponde con las que se utilizarían en el siglo I. Es especialmente interesante la grafía que representa las letras omicrón y ypsilón:

    Este signo fue utilizado en el siglo primero y también en el periodo bizantino, desde el siglo VI, pero no se utilizó en los siglo del segundo al quinto.

     Sin embargo, el estilo de las alfas es típico de los siglos primero al tercero, pero no de tiempos posteriores.

 

   De ello se sigue que el único período posible del texto griego sería el siglo I.

    Tercera Línea: Latín.
    Se observa un paralelismo con las inscripciones romanas del siglo I halladas en  Caesarea Maritima. De estas inscripciones, la más conocida es aquella en la que se cita a Poncio Pilato.

          La conclusión de los especialistas es que no existe indicio alguno de que se trate de una falsificación. Contrariamente, las características paleográficas de estos textos apuntan como fecha más probable de los mismos la del siglo I.

   Puesto que el texto hace referencia a un "J el Nazareno, rey de los judíos", todo apunta a que este trozo de madera se corresponde verdaderamente con el  titulus colocado en la cruz de Jesús de Nazaret.

    La  parte del "Titulus Crucis" conservada en Roma es casi la central, pero no muestra señales de un clavo que la fijase al estípite vertical sobre el que se fijaba el patíbulo o parte horizontal de la cruz. El estudio de las doce formas de crucificar y de los diversos tipos de cruz señala que, frecuentemente, el titulus se ataba con una cuerda.

    Sobre esto puede verse este breve video:

 

 

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