El Santo Sepulcro:
CRISTIANOS EN AELIA CAPITOLINA

Moneda de Aelia Capitolina
Poco a poco en la nueva Aelia
Capitolina se fue estableciendo una comunidad cristiana. Se sabe que esta
comunidad tuvo un Obispo llamado Marcos. Bajo las transformaciones brutales
efectuadas por Adriano, esta comunidad seguiría conservando la memoria de la
ubicación del Sepulcro (ahora sepultado debajo de las nuevas construcciones
romanas). Hacia el año 250,
como nos recuerda el historiador Eusebio, llegó a Jerusalén un Obispo,
Melitón de Sardes.
Como ha señalado Florentino Díez
Fernández, "cuesto mucho creer que aquellos cristianos que conservaban todavía
frescos los recuerdos recibidos de personas que pudieron conocer a Jesús, y que
presenciaron la transformación que sufrió la ciudad de Jerusalén en los años que
siguieron a la guerra, no tomaran nota de lo que sucedió con lugares tan
sagrados para ellos conservándolos en la memoria", a lo que añade que "cambios
de tal envergadura, y sobre todo si son dolorosos, no sólo no se olvidan
fácilmente, sino que contribuyen sobremanera a fijar más el recuerdo de los
acontecimientos y de las cosas que con tal motivo han podido perderse".
A la nueva ciudad llegaron viajeros
como Alejandro de Capadocia en el 212, Firmiliano de Cesarea entre el 230 y el
250 y Pionio de Esmirna en el 240. Ninguno de ellos llegó a ver o describió ni
el Gólgota ni el Sepulcro, pues estaban sepultados debajo del foro y de los
templos romanos.