El Santo Sepulcro:
LA DESTRUCCIÓN
DE JERUSALÉN DEL 135

El emperador Adriano
Tras la revuelta judía del año
135, dirigida por el judío Simón Bar Kokhba, el emperador Adriano destruyó completamente Jerusalén y expulsó de ella a
todos los judíos. Sobre la antigua Jerusalén erigió la nueva ciudad de Aelia
Capitolina.
Adriano, con el objeto de eliminar
de raíz el culto judío, levantó sobre los lugares más sagrados templos
dedicados a los dioses romanos. Del mismo modo, y con el mismo fin, levantó un
templo pagano encima de donde su ubicaba el Santo Sepulcro.
En ese momento vivían en Jerusalén
los cristianos de la tercera generación, esto es, los nietos de muchos de los
contemporáneos de los últimos acontecimientos de la vida de Jesús. Ellos fueron
testigos de la transformación producida en la ciudad. De este modo, puedieron
conservar la tradición de la ubicación del Calvario y del Santo Sepulcro,
Sabíamos ya por las fuentes
escritas que el emperador Adriano había erigido estructuras paganas sobre el
lugar de la crucifixión y sobre la tumba del Salvador. Algunos creían que ésta era una historia
piadosa inventada par los escritores cristianos.
Ahora bien, las excavaciones
hechas en el área de la basílica han probada la existencia de varios muros de
Adriano, algunos bien visibles, una cilla subterránea, columnas de la misma época
usadas después par Constantino para las cisternas y para el Anástasis. El P.
Corbo ha interpretado todos estos elementos preconstantinianos como
pertenecientes al Capitalium de Aelia, del que ha intentado hacer una
reconstrucción.
Adriano, sin quererlo contribuyó
a mantener vivo el recuerdo del lugar de la pasión al elegir este lugar de la
ciudad para construir su Capitolium. Es sabido que en Oriente los lugares
sagrados quedan como tales aun después de los cambios de poblaciones y de
religión. Estrictamente hablando, el lugar del Gólgota-Calvario no fue
profanado por Adriano, únicamente cambió de finalidad, aunque a los ojos de
los cristianos de la época, la iniciativa de Adriano fuese considerada como
impiedad.