El Santo Sepulcro:
CONCLUSIÓN

Hemos finalizado el recorrido
alrededor del Santo Sepulcro.
Durante algún tiempo, los
especialistas han dudado de que este lugar se corresponda verdaderamente con el
lugar en el que fue sepultado Jesús. Sin embargo, como ha quedado de manifiesto
en las páginas anteriores, existen buenas razones para sostener justamente lo
contrario: todos los datos parece apuntar hacia la dirección contraria: el
Santo Sepulcro sí ha sido erigido en el lugar donde se ubicó la tumba en la
que fue depositado Jesús.
Tras la resurrección de Jesús,
el sepulcro vacío fue objeto de culto por la primitiva comunidad cristiana en
Jerusalén, que conoció el lugar exacto en el que su ubicaba el sepulcro.
La destrucción de Jerusalén del año 135 cambió radicalmente las cosas, pues
Adriano decidió erigir un templo pagano sobre dicho lugar, el cual quedó
sepultado bajo la nueva construcción. La conversión de Constantino puso de
nuevo al descubierto el sepulcro (que habría sufrido, como es lógico, los
importantes desperfectos derivados del tiempo en el que estuvo cubierto de
material) y en el lugar se construyó una gran Basílica en la que también se
integraba el lugar del Calvario. Desde entonces la Basílica ha sufrido
numerosas destrucciones y diversos intentos de reconstrucción. A partir del
año 1960 se han efectuado investigaciones arqueológicas que acreditan la
historicidad de todo lo que acabamos de decir.
En definitiva, tenemos
buenas razones para afirmar, junto con Juan Pablo II que"este es el
lugar más sagrado del mundo. Este sepulcro vacío es el testigo silencioso
del acontecimiento central de la historia humana".
Fernando Renau