*EL MONASTERIO DE SANT PAU DEL CAMP
 
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ace unos 4000 años que llegaron los primeros habitantes del Raval y se establecieron muy cerca de donde más tarde se edificaría el monasterio de Sant Pau del Camp. Así lo demuestran los hallazgos que se hicieron en el año 1989 durante las obras en un aparcamiento subterráneo muy cercano al monasterio, donde se encontraron los restos de una villa y de una necrópolis romana, pero también las de un asentamiento de la Edad de Bronce. Un año después, el derribo de un antiguo cuartel de la Guardia Civil en la misma zona dejó al descubierto una necrópolis neolítica con 25 sepulturas. Por tanto se puede decir que la zona del Raval cercana a Sant Pau del Camp fue uno de los primeros asentamientos humanos de Barcelona.

 

 
     

LA ÉPOCA ROMANA


Durante la dominación romana el Raval era una zona de campos, huertas y pantanos, presidida por el estanque Cagalell que recogía el agua procedente de torrentes y riachuelos que bajaban de Collserola, y que inicialmente abastecía de agua esta zona agrícola alrededor de la ciudad.

Desde Barcino, o mejor dicho, desde la Colonia Julia Augusta Favencia Paterna Barcino, salían tres caminos que atravesaban el que ahora conocemos como Raval, el que conducía hacia el LLobregat, actualmente calle del Hospital, el que llevaba hacía Sarrià, que ahora conocemos como calle de los Talleres, y el que se adentraba hacia la montaña de Monjuïc, que ha subsistido con el nombre de calle de Sant Pau.

Mapa del camino de Sant Pau del Camp  

Es importante este hecho ya que es cerca de estos caminos donde se comienzan a edificar monasterios, hospitales, leproserías, etc. fuera de las ciudades, y donde también se empiezan a situar pequeñas villas que vivían de trabajar los campos. Así pues se sabe que poco después de la caída del imperio romano ya existía un pequeño poblado medieval en la zona del monasterio de Sant Pau del Camp.


LA EDAD MEDIA

 


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La palabra Raval (arrabal) resulta de la deformación del árabe rabad, que significa suburbio, extramuros. No será hasta finales de la construcción de la tercera muralla durante el reinado de Pere III el Ceremonioso, en el siglo XIV, cuando Sant Pau del Camp quede incluido dentro de la ciudad.

El fuerte crecimiento económico y social hizo necesaria esta segunda ampliación del perímetro amurallado (la primera la realizó Jaume y un siglo antes).

Había la tendencia en aquellos años de incluir dentro de las murallas grandes extensiones de terrenos en previsión de la llegada de épocas de crisis, de manera que aquellos edificaciones que se habían ido construyendo extramuros debido a que se consideraban molestas, con la creación de la tercera muralla quedarían intramuros. Este era el caso del Hospital de los Mesells que era una leprosería fundada en el siglo XII donde está ahora la Plaza del Pedró, y el del Hospital de la Santa Cruz, fundado el año 1401 en el que se acogían pobres y niños abandonados.

Debido a la gran cantidad de terreno desocupado que ofrecía el Raval, a partir de la creación del nuevo recinto amurallado, muchas fueron las órdenes religiosas que se fueron instalando, de manera que en el siglo XIX el Raval era considerado el barrio de los conventos.

LA INDUSTRIALITZACIÓN


Más tarde, a mediados del siglo XVIII, las fábricas, especialmente las textiles que necesitaban de grandes extensiones de terreno y abundante agua, se fueron intercalando entre huertas y conventos. La potenciación de inmigración que supuso la industrialización convirtió el Raval en el barrio más denso de Europa, y se fueron ocupando todos los espacios que quedaban vacíos como zona residencial. Es necesario comentar que Barcelona fue castigada por Felipe V el 1714, después de la guerra de Sucesión, a no expandirse extramuros, de manera que el fuerte crecimiento demográfico que comportó la industrialización se tuvo que hacer dentro del recinto amurallado..

Prácticamente al lado del monasterio de Sant Pau del Camp, en la calle Riereta, se construyó una de las fábricas más famosas de la época, La España Industrial, que actualmente es una caserna de la Guardia Civil.



Plano del monasterio en 1835
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A pesar de que el carácter del Raval era marcadamente popular y fabril, la ocupación social fue bastante heterogénea, puesto que muchas veces los dueños de las fábricas se hacían construir sus casas señoriales, como el Conde Güell, que hizo construir su palacio en la calle Nueva.

Las condiciones de vida y laborales de los obreros eran muy malas, y esto provocó una serie de revueltas que acabaron con la crema de conventos y de fábricas en 1835, hecho que liberaba espacio urbano. Dos años más tarde llegó la desamortización de Mendizábal. Teniendo en cuenta el gran número de conventos que se habían establecido en la zona, nos podemos hacer una idea del impacto que tuvo. Las tierras de la iglesia se libraron a manos del estado para subastarlas y obtener unos ingresos. Estos terrenos quedaron a manos de la burguesía que comenzó a edificar intensamente, sin espacios libres, por encima de las cinco plantes autorizadas, ocupando patios interiores y azoteas, etc. y trasladando al Raval aquellos edificios molestos, como las cárceles, que se hallaban al otro lado de la Rambla donde residía la burguesía.

DESPUÉS DE LAS MURALLAS


El derribo de las murallas en 1859 permitió la expansión urbanística hacia el Ensanche y de la industria hacia la periferia, y el Raval se convirtió en un barrio de viviendas para los más desfavorecidos, donde se concentraron gran parte de los inmigrantes llegados con motivo de las exposiciones universales de 1888 y 1929.

Con el paso del tiempo se fueron abriendo tabernas, cafés y teatros. Su proximidad al puerto y la presencia del cuartel de las Atarazanas facilitó la aparición de este tipo de locales, de prostitución y también de delincuencia, hasta convertirse en el “Barrio Chino”.

A mediados del siglo XX aparecen las primeras iniciativas de mejora del barrio, como la clausura de prostíbulos y la apertura de la avenida García Morato, hoy avenida de las Atarazanas. La situación empeoró durante los años 80 con la aparición de tráfico de drogas.

No será hasta la llegada de la democracia cuando éstas tomen un carácter marcadamente más serio. Actualmente hay en marcha el Plan Central del Raval, que ha supuesto la apertura de espacios como los jardines del monasterio de Sant Pau del Camp, el MACBA, el Centro de Cultura Contemporánea y la Rambla del Raval.

El Raval continua siendo un barrio de acogida de inmigración. Así lo demuestra el hecho de que en el curso 1993-1994 el Colegio Collaso y Gil, al lado de Sant Pau del Camp, inició el curso con alumnos de 22 países diferentes.

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