EL MONASTERIO DE SANT PAU DEL CAMP
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o se sabe exactamente cuando se construyó el monasterio de Sant Pau del Camp. La lápida funeraria, encontrada en 1596 en Sant Pau, que sellaba la tumba del conde Guifré-Borrell, hijo de Guifré El Belloso, hizo pensar que cuando murió en el año 911 el monasterio ya existía, y que este tenía que representar un lugar de notable importancia si un miembro de la casa condal barcelonesa estaba enterrado.
   


De otro lado también se han encontrado restos funerarios de la época romano-cristiana (la misma lápida contiene una inscripción romana en el dorso). La tradición local habla de un hospicio obra de San Paulino en el mismo lugar, hecho que supondría su existencia en el siglo V, pero faltan documentos que así lo acrediten. De todas maneras la existencia de elementos pre-románicos en la puerta principal del templo sitúa el monasterio en la época visigótica.

Según el "Llibre dels feyts darmes de Catalunya compost per Mosén Bernat Boades", escrito en 1420, fue el mismo Guifré el Belloso quien hizo edificar el monasterio dedicado a San Pablo, donde después sería enterrado su hijo pero, como se ha dicho anteriormente, nos encontramos ante la falta de documentos que confirmen este hecho.

No es difícil deducir pues que se trata de uno de los monasterios más antiguos de Barcelona. Cuando se edificó, quedaba lejos de la ciudad, entre las huertas y los campos que rodeaban el recinto amurallado de camino hacia la montaña de Montjuïc, por eso es conocido con el nombre de San Pablo del Campo.

En el año 985 ante el saqueo de las tropas moriscas dirigidas por Almanzor es muy probable que los monjes benedictinos que habitaban el monasterio lo abandonasen, ya que se sabe que desde aquella época y durante más de 100 años quedó deshabitado y solo la iglesia se mantuvo abierta .


Almanzor (Zurbarán)
Almanzor pintado por Zurbarán
 
LA FUNDACION DEL MONASTERIO

A finales del siglo XI, los nobles Geribert Guitard y su segunda esposa Rotlendis, miembros de la casa de Bell-lloc, llevaron a cabo la restauración, que debió ser casi total puesto que son pocos los elementos de épocas anteriores que se han encontrado, y fundaron de nuevo el monasterio uniéndolo al de Sant Cugat del Vallès para establecer una comunidad monacal. Así nació el priorato de Sant Pau del Camp.

  Lápida funeraria
Lápida funeraria de Beltran de Bell-LLoc

Años más tarde, el 29 de abril de 1117, Geribert y Rotlendis pusieron el monasterio bajo la tutela y protección del obispo de Barcelona y arzobispo de Tarragona, Oleguer (San Oleguer), mediante una donación que incluía el castillo de Bell-Lloc (Cardedeu) con todos sus derechos. Así consta en la lápida sepulcral de Guillem de Bell-lloc.

Los Bell-Lloc siempre estuvieron del lado del monasterio. De esta manera, en 1278, Beltran de Bell-Lloc lo hizo heredero de la mayor parte de sus bienes a cambio de ser enterrado en el claustro.

El 30 de diciembre de 1127, Oleguer y los fundadores del monasterio volvieron a dejar Sant Pau del Camp a cargo del monasterio de Sant Cugat, a pesar de que mantenía su autonomía por su codependencia de la Santa Sede.

A partir de esta fecha hasta 1212 no hay ningún tipo de documentación, pero se sabe que en el siglo XIII ya no dependía de Sant Cugat.

     
LA CONGREGACION CLAUSTRAL TARRACONENSE

En 1229 tiene lugar la fundación de la Congregación Claustral Tarraconense que aglutinaba todos los monasterios benedictinos de las tierras catalanas, y el prior de Sant Pau fue nombrado presidente de la asamblea y comisionado del Papa. Este es un hecho importante ya que a partir de esta fecha son muchas las asambleas de abades y priores que tenían lugar en Sant Pau, y por tanto son muchos los documentos firmados en el monasterio.

A partir de 1492 comienza la escisión de la congregación de monasterios catalanes, cuando por real decreto se une el monasterio de Montserrat a la congregación de San Benito de Valladolid. Las asambleas de la Congregación Claustral Tarraconense eran cada vez menos importantes.

Durante aquella época el monasterio de Montserrat cada vez estaba más interesado en el de Sant Pau, y finalmente en 1577 consiguió que el Papa Gregorio XIII decretase su unión. Un año más tarde los monjes observantes de la capilla de Montserrat de Barcelona se trasladaron a Sant Pau. Esto no gustó nada a la congregación catalana, ya que se quedaba sin su principal lugar de reunión, e inició un largo periodo de protestas. Finalmente, en 1593, Montserrat cede a cambio del monasterio de Sant Benet del Bages, más rico y más próximo a las necesidades de Montserrat.

Monasterio de Sant Pere de Portella
Monasterio de Sant Pere de la Portella
 
   

La independencia de Sant Pau del Camp no duró mucho ya que el monasterio de Sant Pere de la Portella (Berguedà) se interesó y su unión fue aprobada por el Papa Pablo V en 1617. Los monjes de Sant Pere de la Portella se trasladaron a Sant Pau del Camp a excepción de uno, que se quedó como vicario de la iglesia del monasterio. A raíz de esto Sant Pau deja de ser priorato y se convierte en abadía.

Un nuevo cambio sucede en 1672, al trasladarse el colegio y el noviciado de la congregación claustral benedictina de Cataluña a Sant Pau del Camp. Por este motivo se tuvieron que hacer obras de rehabilitación y ampliación del monasterio.

EL FINAL DEL MONASTERIO Y EL INICIO DE LA PARROQUIA


Entre 1808 y 1814, época de ocupación francesa, el monasterio se convirtió primero en hospital de las tropas francesas y después en caserna de las tropas italianas. En octubre de 1814, cuando las tropas invasoras ya se habían retirado, abre las puertas al nuevo curso académico gracias al trabajo de un joven profesor, Joan de Zafont, que dos años más tarde, con tan solo 27 años sería nombrado catedrático de teología, y después se convertiría en el último Abad de Sant Pau del Camp.

Con la instauración del Trienio Constitucional el gobierno, mediante un decreto, acordó la disolución del monasterio y del noviciado, y creó la parroquia. De esta manera las instalaciones del monasterio, a excepción del templo que funcionaría como parroquia, quedaban en manos del gobierno, que las cedería al ayuntamiento de Barcelona. Inicialmente el ayuntamiento pensaba convertirlo en un matadero público, pero posteriormente se decantó por habilitarlo como correccional. Por suerte el periodo fue breve y siempre estuvo bajo la vigilancia de Joan de Zafont, que había sido nombrado ecónomo de la parroquia de Sant Pau en 1822.

La caída del Trienio Constitucional en 1824 hizo retornar el monasterio al que había sido, a pesar de que los monjes no pudieron volver hasta el 12 de enero de 1828 ya que hasta ese momento se alojaron tropas realistas francesas.

La agitación popular y las revueltas contra las condiciones laborales, de vivienda y salubridad que tuvieron lugar en 1835, se tradujeron en la crema de conventos y de fábricas, hechos que supusieron que en el mes de julio de aquel año los monjes de Sant Pau del Camp tuvieran que abandonar el monasterio irremediablemente, a pesar de que no se produjo ninguna tragedia.

     

Posteriormente, en 1837 la desamortización de Mendizábal desvinculó gran parte del patrimonio eclesiástico, pasándolo a manos del Estado para subastarlo, y obtener unos ingresos que le permitían reducir el déficit crónico que arrastraba la hacienda pública. Desde entonces la iglesia se convirtió en parroquia del barrio, mientras que el resto del monasterio que quedaba en pie tendría que pasar todavía por diversas manos.

En el año 1842 había dos escuelas, una para niños y otra para niñas, y tres años después, en 1845, pasó a convertirse en caserna de infantería hasta 1890. Durante esta última época, un grupo de barceloneses encabezado por Víctor Balaguer, luchó para que Sant Pau del Camp fuese reconocido como monumento nacional, reconocimiento que llegó en 1879.

Quince años más tarde, en 1894 se inició una primera restauración que, pasando por diversas etapas, finalizó en 1927 con el derribo de los anexos, salvando una sala capitular gótica del siglo XIV. La última restauración se ha realizado en la actualidad con el objetivo de restablecer los desperfectos producidos por las lluvias e inundaciones, la acumulación de polvo y suciedad y el desgaste de las maderas y de las bases de las columnas.

  Juan Álvarez Mendizábal
Juan Álvarez de Mendizábal
     

Del que fue el antiguo monasterio de Sant Pau del Camp hoy día solo queda la iglesia, que funciona como parroquia, la sala capitular, el claustro y la casa abacial, ahora rectoría.

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