*EL MONASTERIO DE SANT PAU DEL CAMP
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esde los inicios del cristianismo, muchos fueron los que se dejaron seducir por los principios de la predicación apostólica: se deshacían de sus posesiones
San Benito

y marchaban fuera de las poblaciones para vivir en comunidad. De esta manera se crearon los primeros monasterios.

Pero el primer organizador del monasterio como centro de la vida social, cooperativa y religiosa fue San Benito de Nursia (480-549), a través de la Regula Sancti Benedicti, que es resumía con la frase “ora et labora”. A su muerte, el papa Gregorio “El Grande” divulgó el estilo de vida y la regla de San Benito a través de una biografía que él mismo escribió. Además hay que añadir que Carlomagno hizo de obligado cumplimiento la Regla a todos los monasterios de su imperio. De esta manera el benedictismo se convirtió en todo un símbolo para la cristiandad de la edad media.

Los monasterios benedictinos eran concebidos como sociedades independientes, ubicados en lugares apartados y bajo la administración del abad (padre). Los monjes no tenían que salir de sus instalaciones para cumplir con las necesidades espirituales y laborales de su condición.

Para asegurar su autonomía económica y el cumplimento de las labores, era indispensable que los monasterios benedictinos tuvieran agua, un huerto, un gallinero, un horno, un molino y un granero, y estar cerca del bosque. Pero esto no implicaba que estuvieran aislados del mundo, ya que acogían huéspedes, peregrinos y novicios.

En cuanto a la espiritualidad, los benedictinos se basaban en dos principios, el Opus Dei centrado en la oración y los cantos, y la Lectio Divina, que implicaba una lectura atenta de la Biblia. Ambos conceptos hacía necesaria la existencia de libros en los monasterios, y por tanto también la de una escuela donde se facilitara la enseñanza tanto de la lectura como de la escritura, así como de los conocimientos básicos para entender la Biblia.


Con el paso del tiempo los monjes benedictinos fueron dando menos importancia al trabajo manual, y se fueron concentrando más en la liturgia, y compusieron un gran número de himnos. La importancia de la lectura era tal que las bibliotecas se convirtieron en un elemento esencial en los monasterios, y el monje que las administraba era considerado el segundo en importancia en el orden monástico.

Inicialmente las escuelas de los monasterios sólo eran para los miembros de las comunidades monacales, pero pronto se ampliaron también para nobles, señores feudales, mercaderes, etc., que querían ampliar sus conocimientos cristianos. Así, poco a poco, es fueron convirtiendo en centros de conservación y transmisión de la cultura clásica hasta la aparición de las universidades a finales de la edad media.


VIDA MONÁSTICA EN SANT PAU DEL CAMP


Como ya se ha comentado anteriormente, muy poco se sabe de los inicios del monasterio. No es hasta el año 1229, con la fundación de la Congregación Claustral Tarraconense que aglutinaba todos los monasterios benedictinos de las tierras catalanas, cuando se comienza a tener información sobre la vida monástica en Sant Pau del Camp. El Papa nombró al prior Ramón (I) de Sant Pau del Camp comisionado de la Congregación y presidente de un capítulo. En estas tareas le sucedió el prior Arnau (II) también del monasterio.

Estos cargos de los priores de Sant Pau facilitaron que muchas de las reuniones de la Congregación tuvieran lugar en el monasterio, hecho que le otorgaban cierta notabilidad.

Los primeros años del S XIV fueron la época dorada del monasterio, con una comunidad formada por unos 10 monjes (normalmente eren 4 ó 5) que obligó a realizar una primera ampliación del monasterio. En aquella época había entre los monjes de Sant Pau el sacristán, que se encargaba de la iglesia, el camarero que se responsabilizaba de la ropa de los monjes y del monasterio, y el enfermero, al frente de la enfermería.

A partir de la segunda mitad del siglo XIV se produce cierto estancamiento de la vida monacal y posteriormente llegan unos años de crisis, hacia finales del siglo XVI, a pesar de que Sant Pau continua siendo el principal lugar de reuniones de la Congregación Claustral Tarraconense.

El cambio más importante se produce cuando es lleva a cabo su unión con el monasterio de Sant Pere de la Portella, del Berguedà. Con esta unión los monjes de Sant Pere se trasladan a Sant Pau, y éste deja de considerarse priorato para convertirse en abadía.

Este hecho, junto con el traslado en 1672 del colegio y noviciado de la Congregación al monasterio, se revitalizó de nuevo la vida monástica en Sant Pau del Camp hasta tal punto que fue necesaria una rehabilitación de las instalaciones ya existentes y una ampliación posterior.

A partir de esta fecha en Sant Pau del Camp coexisten tres cuerpos diferentes que también gozan de rentas diferentes: el monasterio, formado por la iglesia, la abadía, la casa del sacristán y la sacristía, y el colegio de la Congregación y el noviciado, que compartían el resto del edificio. De hecho también habían dos comunidades: por una parte la del monasterio, a la que pertenecían el abad y el sacristán mayor, y por la otra la del colegio de donde formaban parte el prior, el bibliotecario, tres catedráticos (uno de filosofía i dos de teología), el organista secular, los criados y por supuesto, los monjes escolares y los novicios.

             
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