Durante
dos centurias hubo en la Iglesia dos órganos, uno grande y otro
pequeño (probablemente un antifonario). Esto dificulta la lectura y
la interpretación de los libros, porque cuando habla de un órgano
muchas veces no se sabe a cuál de ellos se está refiriendo. Nosotros
solamente vamos a tratar del órgano grande y actual, que es el único
que ha perdurado a lo largo de los siglos.
En el 1561
ya aparecen dos estañadores que están estañando tubos en el órgano:
A. Portugués y Diego de Astudillo F 7 y 8. Esto presupone que en
esta fecha ya había un órgano (por cierto, de los más antiguos de
España y de Europa...).
En el mismo
libro, folios 38, 43 y 105 , aparecen partidas y finiquitos que se
pagan a Vicente Alemán, organero de Burgos, y lo mismo en los folios
108 y 163. Para nosotros este Vicente Alemán es autor del órgano
actual.
En el 1571,
en el mes de abril (4 meses después del hundimiento de la torre),
“se paga a Luís de Salas, organista, 4.000 maravedíes porque limpió
el órgano y le renovó y aderezó”. El hundimiento de la torre no le
había afectado nada más que en el polvo.
En el L. V
F: 50, conocedores de que el órgano es pequeño para las dimensiones de
la Iglesia, hacen gestiones a través del beneficiado Andrés de
Aragón, para tantear si se compra un instrumento nuevo.
Primera
reforma:
No se compra un órgano nuevo, pero sí se amplía. Por eso en el F. 64
“se dieron 1880 reales a Gregorio de Zabala, maestro organero, por hacer
el recalexo en el órgano grande”. Ya nos había dicho en el F.17 que
habían “pagado a Zabala 400 ducados el 21 de septiembre de 1665" y en el
F.38 aparece Zabala “haciendo la trompería real”.
Segunda
reforma:
Año 1785 “Fabricó este registro Antonio Ruiz, maestro organero y
vecino de la villa de Sasamón y natural de la villa de Támara. Hizo:
fuelle grande, trompeta magna, clarinete, violeta y los ecos del
clarín”. Al no ser experto en música, y menos en órganos, no podemos
juzgar sobre las reformas reseñadas; pero cabe pensar que no fueron
desafortunados cuando en tiempos actuales, en los años 90, y aprovechando los elementos que están desde hace siglos, se
ha hecho la tercera reforma. Después de 50 años mudo, sin escaparse un
solo sonido de sus tubos, podemos afirmar que gracias a esta reforma,
hoy los conciertos le han devuelto el protagonismo perdido.
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