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Guía de la ruta
Dificultad
según el método M.I.D.E del itinerario:

Inicio:
Iniciamos este bonito recorrido en el Km. 68,3 de la Ma-10
junto al actual Hotel El Encinar, (antigua Ca Madó Pilla).
Guía:
Antonio Sureda
Material:
La ropa que el día aconseje, botas de montaña.
Mapa:
Alpina Tramuntana Central E-25 1:25.000 - Ortofoto 2008
Mejor época:
cualquiera
Distancia:
10,440 Km.
Subiendo:
5,06 Km.
Bajando:
4,730 Km.
Hora de Inicio:
9:12
Hora Final: 16:23
Tiempo:
Subiendo: 2,21 h.
Bajando: 1,55 h. Parados:
2,55 h. Acumulado:
7,11 h.
Velocidad
media: 1,67 k/h
Altura máxima:
406 m. Altura mínima: 1 m.
Desnivel
Acumulado:
509,25 m.
Recomendaciones:
-
Llevar agua
suficiente, sobre todo si lo haceis en verano (3 l mínimo).
-
No lleveis
perros y mucho menos sin bozal y sueltos.
-
No dejeis
rastro de vuestro paso.
-
Extremar la
precaución en los cruces es fácil desviarse de la ruta correcta,
hay peligro de desprendimientos de grandes rocas y pinos aparte
de los muchos existentes.
Precauciones:
Prologo
GABRIEL RODAS. PALMA.
El actual estado de conservación de los elementos que configuran el
único e inconfundible paisaje del Arxiduc es desigual. Recuperar lo
que fue el Miramar de Lluís Salvador es hoy una utopía, sobre todo
porque el 90 por ciento de las propiedades que compró en Valldemossa
y Deià están en manos privadas, pero conservar la memoria y los
restos de su legado debería ser un obligado ejercicio patrimonial.
Entre 1872 y 1913, Luis Salvador de Austria dio una lección de
protección del medio ambiente a un pueblo, el mallorquín, que cien
años después se enfrenta al difícil reto de combinar progreso con
respeto a la naturaleza. Entre muchos otros elementos, el miembro de
la casa imperial de los Habsburgo mandó construir una red de caminos
que no hieren el paisaje, miradores de piedra y glorietas de mármol
blanco, jardines que rinden homenaje al romanticismo y
casitas-refugios para que los caminantes pudieran protegerse de las
inclemencias del tiempo.
Un siglo después, algunos de aquellos caminos están desapareciendo
bajo kilos y kilos de escombros, por desprendimientos de rocas,
rotura de alguno de sus muros de contención o invasión de la
vegetación; hay miradores que necesitan una urgente intervención;
capillas que se derrumban, y merenderos y bancos de piedra
prácticamente destruidos.
Los esfuerzos por reparar esta herencia cultural han sido numerosos,
a través de proyectos institucionales que en muchas ocasiones sólo
han quedado en palabras o mediante estudios en profundidad en forma
de libros, como el publicado por Nicolau S. Cañellas, El paisatge de
l´Arxiduc, una herramienta recomendable para conocer los detalles
del Miramar archiducal.
La capilla del Beat Ramon, la construcción más emblemática del
Arxiduc, levantada entre 1877 y 1880, y en proceso de deterioro
desde que un rayo la semidestruyera en 1975, es sólo un ejemplo de
la necesidad de intervenir con urgencia sino se quiere evitar la
desaparición de un paisaje único.
El excursionista que se adentra por la red de caminos que diseñó el
Arxiduc lo tiene difícil a la hora de conocer la historia de unos
elementos que fueron levantados en armonía con el medio ambiente.
Los paneles informativos que señalen que estamos ante un mirador u
otro, una fuente determinada o un merendero con más de cien años de
historia, no existen. Resulta difícil distinguir el Mirador de
s´Erassa, en el camino de sa Barrera de sa Marina, del Mirador des
Pi Sec, a no ser que uno sepa que al primero le falta un escalón y
el segundo ha desaparecido totalmente.
Un buen número de caminos transitan por propiedades privadas y piden
un saneamiento inmediato, ya sea por la vegetación que los invade y
los hace casi inutilizables, ya sea por la caída de su muro de
contención, enormes rocas o árboles secos. Encontrar algunos de
ellos, como el primero que el Arxiduc mandó hacer, el des Guix, que
parte de una playa -homónima- que ha desaparecido, requiere más que
paciencia.
En cuanto al Pontets de sa Font Coberta:
"Els
Pontets". En invierno discurre el agua de "Sa Font Coberta" que, a
veces se desborda por la carretera. Descubrimos que el número de
puentecitos es de trece, y cuando los contamos, caímos en la cuenta
de lo que el Archiduque nos quiso decir, a través de las piedras,
pero no en sus libros: que aquello lo habían pisado los trece
frailes de Ramon Llull (1 por Jesucristo y 12 por los 12 apóstoles),
porque "pons, pontis" en latín quiere decir puente, y de ahí viene
pontífice, puente entre Dios y los hombres. Los trece frailes de
Ramon Llull fueron puentes entre Dios y los hombres.
12) Si
seguimos andando hacia "Ses Coves de Ponent" encontramos un sendero
que enlaza con una escalera de piedra, mandada construir por el
Archiduque, que tiene 72 escalones. Número del segundo grupo de
discípulos de Jesús. Número bíblico (70, los pueblos del mundo, los
miembros de la casa de Jacob, número que aparece en el
Deuteronomio 32,8 y en el Éxodo, 1,5, etc.), como nos lo recuerda el
Papa Benedicto XVI39 para señalar la apertura de la fe a todos los
pueblos. Al subir todos los escalones, encontramos la lápida en bajo
relieve de Ramón Llull en mármol de Carrara, bajo un marco de
cristal.
Descripción de la excursión:
Iniciamos este bonito recorrido en
el Km. 68,3 de la Ma-10 junto al actual Hotel El Encinar,
(antigua Ca Madó Pilla).
una
vez aparcado caminaremos hasta el final del limite del hotel en
dirección a Palma por la derecha de la carretera hasta que
asomándonos veamos unas escaleras de piedra que en descenso van
hacia un camino, (hay que asomarse porque han cerrado el acceso y
hay que saltar el murete, pero es muy fácil).
Terminada de bajar la escalera la
ruta discurre por unos senderos y caminos que pasan por lugares muy
interesantes que nos sorprenderán para quien los desconozca. el
Archiduque Luis Salvador nos dejo este patrimonio que ahora dejamos
que quede en el olvido.
Hay que recordar que toda la ruta
trascurre por fincas privadas, por lo que procuraremos que no se
note que hemos pasado, y seremos de lo mas respetuosos con sus
propietarios.
El
camino que transitamos es el llamado camí de sa Torre y pronto
llegamos al mirador des Niu des Corp, o des Pí llamado así por tener
un pino en medio mismo del mirador. El Archiduque dice este mirador:
"És el que té a baix més taiada a plom sa timba; enmig hi ha un pi"..
Este es el mirador favorito Gaston Vuillier, que escribió: "¿Cuántas
horas inolvidables habré pasado en el mirador “des niu des corp,
(del nido del cuervo)?. Fue durante mucho tiempo mi refugio
preferido. Apoyado en un parapeto, asomada sobre un prodigioso caos
de rocas ". Es un mirador muy espectacular construido sobre una
timba. La plataforma se sustenta sobre un muro de contención que en
la parte frontal hace 3 m. de altura. Se baja a la plataforma por la
parte posterior por una escalera. La plataforma mide 5,70 m de acera
y 2,65 m de frente. En el centro crece un pino, que ya es mencionado
en 1911. El mirador ya es citado en Flores de Miramar c. 1891. Desde
el hay una bonita vista sobre la casa de s'Estaca.
Continuamos por un senderillo con muchos árboles caídos por los
recientes temporales habidos en la isla, pero que últimamente muchos
de ellos ya han sido aserrados y no dificultan tanto el paso.
En
este tramo del sendero hay un cable para asegurarse. Aunque se puede
pasar tranquilamente, sólo puede resultar dificultoso si algún
miembro del grupo padece mucho vértigo, pero es muy fácil, enseguida
llegaremos a una zona de descanso "es Pedrisos de s'Ermitanet"
que al abrigo de las rocas con sus bancos para descansar, justo
pasado este punto hay que estar muy atentos a un sucio y casi
invisible senderillo que sube unos m fuerte y da a un "marge"
trepamos a el por la izquierda y sobre el continua el senderillo que
pronto nos dejará en una fuente, sa font de s'Ermitanet la cual
encontré de casualidad y mi buen amigo Emilio Alonso me facilito su
nombre.
Visitada la bonita fuente a la que
se accede por unas escaleras a cada lado, entre ambas y la
mina de la fuente hay un pequeño aljibe, tomamos la misma dirección
y por un sendero sin perder ni ganar altura llegamos pronto al
mirador de sa Capella (nombre que también me facilitó Emilio
Alonso),
siguiendo el sendero medio perdido nos lleva a
desembocar en un cercado de alambrada el cual sobrepasamos por la
parte derecha en un punto que la rejilla estaba muy cedida, (no es
un paso muy ortodoxo por lo que recomiendo desde el mirador
retroceder al sendero inicial y visitar primero la capella y es
beranador después seguir el sendero de la parte mas alta y al llegar
a un punto que cruzamos una torrentera tomar el sendero hacia
la parte alta). Una vez cruzada la alambrada seguimos sin ganar ni
perder altura y muy pronto llegaremos a los puentecillos de sa Font
Coberta que son una autentica obra de ingeniería mandada a construir
por s'Arxiduc, contamos 13 puentecitos que cruzan 13 bancales y que
dispones de una escalera a cada lado de los puentes que los unen
desde el primero al último, una verdadera maravilla, no tuvimos la
suerte de ver correr el agua dado el mes en que estamos, pero con un
buen caudal de agua tiene que ser un lugar de ensueño.
Visitados los
puentes, los descendemos hasta encontrar una barrera dentro del
torrente que hace las veces de filtro y por su derecha entre un
pasamanos de varillas de obras y rejilla descenderemos unos metros y
desembocaremos en el camino que lleva a Miramar, (este es el punto
donde anteriormente explicaba como acceder a los puentecillos sin
problemas de paso).
Tomamos ahora este
sendero a nuestra derecha que nos llevara hasta las escaleras que ya
son visibles de ses coves de Ponent, estas nos suben hasta la finca
de Miramar donde
encontramos la lápida en bajo
relieve de Ramon Llull en mármol de Carrara, bajo un marco de
cristal y llegaremos
a una barrera normalmente sin candar, a partir de aquí estamos en
Miramar de encontrarnos con los cuidadores probablemente nos inviten
a salir, seremos respetuosos y les haremos caso. He de decir que en
ses Coves hay que mirar bien y veremos un bajorrelieve del Beato
Ramón Llull, una vez pasada la barrera de Miramar si andamos por la
izquierda cerca de la rejilla, enseguida llegaremos al mirador de
Guix, y de cara al mar si miramos a la derecha podremos
ver cerca el mirador de sa Ferradura,
al cual nos dirigimos.
Desde este mirador
se disfruta de una magnífica vista de sa Foradada. Es un pequeño
mirador en el llano, el muro frontal mide 2 m de alto. La planta
tiene forma de herradura, lo que le da el nombre. Mide un m. de
ancho y 1,70 m. de largo. El muro de protección sólo tiene 0,45 m.
de altura. Ya lo podemos ver en una fotografía en la obra Flores de
Miramar de c. 1891.
Nosotros desde
Miramar retrocedemos directamente por donde hemos llegado y seguimos
por el hasta que
muy pronto por un corto desvío escalonado a la derecha accedemos a un
merendero (es beranador). Al otro lado del merendero hay unas
escaleras y un puente que nos dará acceso a la capilla del beato
Ramón Llull. Está en muy mal estado y grave peligro de derrumbe, lo
que es una lástima, pero al mismo tiempo le da un aspecto
impresionante. La capilla esta en un risco, se le puede dar la
vuelta, con las precauciones lógicas por el estado de la
construcción, y se puede considerar otro mirador por su situación
privilegiada.
La capilla del
Beat Ramon también llamada “capella des Pont”, es la construcción de
nueva planta más emblemática del Archiduque Luis Salvador. El peñón
sobre el que se levanta la capilla está aislado hasta el punto que
para acceder a ella se tuvo que hacer un puente de 5 m de luz. En el
peñón se hizo una plataforma de 8,80 m de diámetro, rodeada por una
barandilla de hierro. El 21 de enero de 1877 se puso la primera
piedra traida desde Bujia. La capilla se bendijo el 24 de mayo de
1880, fiesta de la Santísima Trinidad. Se trata de una capilla de
estilo neorrománico, de planta redonda, de 6,50 m de diámetro, con
un ábside semicircular, decorado con arcos lombardos, opuestos a la
puerta. Hacía 12,50 m de altura y estaba coronada por una cúpula,
cubierta con un tejado de forma cónica. En el interior del ábside
estaba la estatua de Ramon Llull, obra de Giovanni Dupré y llegó a
la isla en 1882 con el barco Belisario. La imagen quedó casi intacta
después del rayo que medio partió la capilla en 1975.
Continuamos por un
sendero que empieza al principio del puente, y seguimos encontrando
muchos árboles caídos, seguimos el sendero hasta que veamos una
bifurcación del mismo, pero nosotros tomamos a la izquierda por el
camino que baja hacia el puertecito de s'Estaca, pasando enseguida
por el mirador des Creuer que
El Archiduque mandó construirlo a
imitación de una torre que hay en Manacor, una vez visitado, dejamos
el mirador, llegaremos a una pista y justo enfrente veremos un
cercado de rejilla al que se puede acceder por la derecha y también
por la derecha veremos que prosigue el camino, primero algo difuso
pero enseguida se afianza, descendemos por el y nos dejara en una
curva de la pista, caminaremos por la izquierda de la pista unos
metros y antes de que esta acabe por la izquierda (suele haber un
hito) continua un sendero que nos dejará al final de la pista que a
su vez es un buen mirador.
Bajaremos ahora
por una escalera y visitaremos la entrañables casitas de la aldea de
s'Estaca, con su gente amable y unos ruidosos perritos que no hace
nada mas que ladrar pero a modo de bienvenida, los escar y el
puertecito son de postal, y si hace calor, buen tiempo y no hay
medusas podeis disfrutar de un refrescante baño si el día lo
aconseja.
Visitado el lugar
y tras descansar un buen rato reemprendemos el regreso pero ahora lo
hacemos por la pista, ya que el calor aprieta y por la pista corre
mas el aire y hay bastante sombra, tras una dura subida llegamos a
un cruce, lo tomamos a la derecha y nos acercamos a la casa de
s'Estaca, pero estaba allí su propietaria y sus invitados, por lo
cual al llegar a la barrera y antes de que nos echaran de la finca,
decidimos retroceder hasta el cruce para proseguir por la pista en
dirección al port de Valldemosa,
la pista nueva de s'Estaca, esta pista se dirige primero a una
barrerita de acceso a la escalinata que baja a la casa que acabamos
de intentar visitar y continua después hacia la carretera del puerto
de Valldemosa, pero nosotros unos 130 m. antes de llegar a la
barrerita debemos fijarnos en un hito medio desmoronado a pie
de la pista, donde hay que hacer un pequeño remonte y alcanzar el
sendero que en principio va paralelo al camino, para después
convertirse en el camí de sa Barrera de sa Marina, un bonito camino
con algunos escalones de piedra que hay que procurar no perder en
ningún momento, es fácil salirse de el en alguna de sus múltiples
curvas.
pero hemos de ir fijándonos.
Continuaremos subiendo por este camino que de no dejarlo nos
llevaría hasta la carretera tras cruzar una barrera que da nombre al
camino, Una vez retomado nuestro camino seguimos
por el y al poco tiempo a nuestra derecha nos encontramos una
explanada y unos escalones que dan acceso al
Mirador de s'Erassa con unas impresionantes vistas, todo un
privilegio poder admirarlas. dejamos el mirador y pronto
a nuestra derecha dejamos un portillo donde se inicia el Camí de sa
Font de sa Figuera, seguiremos subiendo hasta que aparece un camino
por la izquierda que tomamos para desembocar en otro transversal que
tomamos también a la izquierda, si os lo pasais estos caminos,
no pasa nada, un poco mas arriba vereis un gran pino a la izquierda
que tiene un hito cerca y también un camino que al principio
es algo confuso, pero pronto se dibuja ancho y claro
así que cogemos este desvió y a 2 minutos tras dejar a la
izquierda un camino que baja de nuevo al Camí de sa Barrera
llegaremos a un punto en que el camino se divide en dos, el de la
derecha mas evidente y en ligero ascenso NO debemos tomarlo
(es el Camí de Sa Torre que, por el Mirador de Ses Pites y la Torre
de Son Galceran (o de la Trinidad) llevaba hasta Ca Mado Pilla; hoy
en día este camino está cortado, es el camino
donde iniciamos el recorrido),
tomaremos el menos
evidente y en ligero descenso por la izquierda que trascurre casi
paralelo al que no tomamos y en 2 minutos mas estaremos en es
mirador Nou. En el mirador que esta casi totalmente derruido
hay un sendero escalonado que nos lleva a una cueva natural que se
usaba hasta hace pocos años para practicas de meditación budista,
Visitado el mirador y la cueva, podemos subir por el lado opuesto al
que hemos descendido a la cueva poro el sendero está bastante sucio
y es dificil de seguir. De nuevo en el mirador Nou
desandaremos el camino hasta el gran pino, donde tomaremos de nuevo
el Camí de sa Barrera de sa Marina a la izquierda en ascenso y
enseguida llegaremos a la carretera a un Km. mas o menos donde
dejamos el vehículo, así que por la carretera que tomaremos a la
izquierda en dirección a Deiá en unos minutos llegaremos al punto de
inicio cerrando así el circuito.
El Grupo lo
formaron:
Pedro
y Toni
A. Sureda
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