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Solanum dulcamara

Laurocerasus

Physostigma venenosum

Digitalis purpurea

Colchicum autumnale

Hypericum perforatum

Papaver somniferum

Helleborus niger

Conium maculatum

Cannabis sativa

Calcarea carbonica

Cuprum metallicum

Sulphur

Iodum

Cinnabaris

Silicea |
Cuando el paciente acude a la consulta de un homeópata suele argumentar toda la
exposición de su dolencia en base al diagnóstico médico que le han realizado con
mayor o menor antelación. A continuación citamos algunas de las patologías
diagnosticadas en Alopatía cuyos casos de curación están bien
documentados en libros de homeópatas unicistas como los descritos
en la sección correspondiente de esta web, en general suele bastar con el
simillimum o similar del enfermo para equilibrar su organismo y
recuperar la salud, aunque a veces pueden alternarse medicamentos
complementarios o algún intercurrente si es necesario, existe un orden en
todos ellos que debe respetarse y sólo conoce el Homeópata Unicista; de ahí la
garantía del Unicismo en la eficacia, pureza y resultados de su acción. Se debe tener en cuenta que en la
Homeopatía Unicista o
Clásica muchos términos convencionales pasan a ser características
individuales o percepciones propias que siente el enfermo con su
enfermedad, veámos algunas dolencias resueltas:
- Trastornos del Sistema Nervioso Central como: Ansiedades,
depresiones, traumas psicológicos ocasionados por accidentes, duelo,
violencia, malos tratos, shocks emocionales y otros relacionados,
ludopatía, fobias sociales,
miedo escénico, timidez,
inseguridades (afrontación de retos), impotencia, déficit de atención (con o
sin hiperactividad), trastornos del desarrollo psicomotor.
- Otros:
Déficit del rendimiento deportivo, Insomnio, pesadillas,
temores, terrores nocturnos, trastornos somáticos asociados al síndrome
de Down, cefaleas, migrañas, vértigos, etc.
- Patologías otorrinolaringológicas, vg: Otitis, acúfenos, vértigos,
sinusitis, rinitis, disfonías, laringitis, etc.
- Trastornos respiratorios, hábito tabáquico.
- Dolencias digestivas e intestinales.
- Patologías hepáticas.
- Obesidad, anomalías de la conducta alimentaria (Anorexia,
Bulimia).
- Enfermedades renales, incontinencia, vejiga hiperactiva.
- Subfertilidad e infertilidad.
- Patologías circulatorias.
- Fatiga crónica, Fibromialgia, síndromes musculoesqueléticos en general.
- Síndromes dermatológicos y alérgicos.
- Otros: Gripe, fiebre, quemaduras, picaduras de insectos y
prevención, aftas bucales, Bruxismo, conjuntivitis, cicatrices, hemorroides, fisuras, exostosis
(espolón), intoxicaciones crónicas, cinetosis del viajero, Enuresis, Cuperosis,
Halitosis, insolación, metrorragias, sofocos menopáusicos, etc.
El enfermo somatiza su enfermedad
-la cual es reconocida en Alopatía por un conjunto de manifestaciones clínicas
que adquieren un nombre patológico como los anteriores-. Sin embargo en
Homeopatía, como ya hemos visto, tanto el enfermo agudo como el crónico
presentan peculiaridades clínicas sólo identificables en la anamnesis
homeopática. Ahora el nombre patológico asignado al enfermo es la suma de su
Constitución, de su Diátesis y de la coincidencia patogenésica del simillimum;
será el retrato robot de una cepa homeopática que le puede ser administrada.
-
B.1- Diátesis o modos reaccionales.
Hahnemann,
percibió que la aplicación del simillimum a un enfermo crónico no
bastaba para llegar a la curación definitiva. Los pacientes observados
presentaban un conjunto de características comunes a las que denominó
Diátesis, terreno o modo reaccional. Uno de estos grupos estudiados
encajaba dentro de lo que él denominó diátesis o terreno PSÓRICO;
caracterizado por:
-
-Frecuentes
manifestaciones cutáneas pruriginosas.
-
-Periodicidad de
los trastornos.
-
-Alternancia de
manifestaciones a nivel cutáneo, mucoso u órganos internos (Hígado,
Sistema vascular, vg: hipertensión, varices, hemorroides, etc) y psiquismo.
-
-Tendencia a la
convalecencia postrada.
-
-Escasa
reactividad al medicamento simillimum.
Comprobó que estas
características eran muy similares a las patogenesias de varios remedios ya
experimentados: Sulfur, Arsenicum album, Lycopodium, Calcárea carbónica y
Psorinum. Por ello los definió como antipsóricos.
De la misma
forma encontró otro gran grupo de enfermos con una forma común de manifestar
las enfermedades, la llamó diátesis, terreno o Modo reaccional SICÓTICO;
caracterizada por:
-
-Evolución lenta y
progresiva.
-
-Proliferación de
neoformaciones; sobre todo cutáneas.
-
-Retención
hídrica .
-
-Catarro crónico
de las mucosas, frecuente a nivel de las vías urinarias.
Estos datos eran
similares a las patogenesias de: Thuya occidentalis, Natrum sulfuricum,
Nitricum acidum, Sepia, Silícea y, Medorrhinum. Que por ello se consideran
antisicóticos.
Para Hahnemann la
sicosis era producida por la infección gonocócica (Neisseria gonorrhoeae).
Pero hoy se describen otros factores que pueden inducir este tipo de
reactividad: vacunaciones, seroterapia, tratamientos antibióticos,
corticoides, anticoncéptivos e infecciones crónicas.
Existen otras dos diátesis derivadas:
-SÍFILIS
O LUESIS;
procede de la diátesis psórica. Caracterizada por induraciones del tejido
linfo-ganglionar, óseo. Y por distrofias y asimetrías. Mercurius y sus sales,
así como Fluoricum acidum y Luesinum, se consideran los anitiluéticos.
-TUBERCULÍNICA,
derivada también de la diátesis psórica. Es característica de sujetos
longilíneos, delgados, friolentos, hipersenssibles, asténicos, nerviosos.
Algunos antituberculínicos son: Tuberculinum, Sulfur iodatum.
B.2-
Constituciones.
Por último, sólo resta hablar de las
constitucionesk del ser humano
y su repercusión en el desarrollo de posibles patologías. Aunque este factor
es otro más a tener en cuenta dentro de la anamnesis, veremos que existe una
alta probabilidad de que el obeso pertenezca a la Constitución Carbónica.
La variabilidad
en la morfología constitucional puede corresponderse con la ontogenéticaL
o desarrollo de las tres capas embrionarias. De esta forma siempre existe el
predominio de una de ellas sobre las demás.
-Si
predomina la capa endodérmica, hablamos de constitución carbónica o
brevilínea, cuya predisposición general está dominada por las enfermedades
de la nutrición (órganos o funciones orgánicas correspondientes a la
hipertrofia de la capa u hoja endodérmica). Se corresponde con individuos
bajitos, gruesos, a veces obesos, con articulaciones hipolaxas; es decir,
cuando están en extensión muestran un cierto ángulo interno (brazos, piernas).
MORFOLOGÍA CARBÓNICA:
-
Altura media-Peso
aumentado.
-
Rostro
cuadrado o redondo; predominio de la parte inferior (boca y mentón).
-
Manos
en espátula (anchas).
-
Dientes cuadrados (predominio del eje horizontal).
-
Hipolaxitud ligamentaria.
Se comprueba que
los carbonatos benefician de forma especial a esta constitución. Por ejemplo:
Calcarea carbónica, Calcárea magnésica, Kali carbonicum, Natrum
carbonicum, Barita carbónica, Carbo vegetabilis.
-Si
predomina la capa mesodérmica, hablamos de la constitución sulfúrica o
normolínea que es la más próxima a la constitución ideal. Se caracteriza por
una predisposición patológica a eccemas, forúnculos, acné y hemorroides. Con
capacidad reactiva rápida y eficaz ante desequilibrios.
MORFOLOGÍA SULFÚRICA:
-
Altura media-Peso medio.
-
Rostro
rectangular.
-
Manos
equilibradas.
-
Dientes cuadrados (predominio del eje vertical).
En este caso se
obtiene el mayor beneficio con Sulfur y sus sales como sulfatos.
-Si predomina la
capa ectodérmica, hablamos de la constitución fosfórica o longilínea;
dominada por la patología nerviosa e hipermetabólica. Son individuos altos,
delgados. Los miembros en extensión (brazos, piernas) forman casi una línea
recta.
MORFOLOGÍA FOSFÓRICA:
-
Altura media-Peso
reducido.
-
Rostro
triangular-alargado; predominancia de la parte superior (frente).
-
Manos
largas afiladas.
-
Dientes rectangulares (predominio del eje vertical).
-
Laxitud ligamentaria relativa.
Se
comprueba que los individuos fosfóricos obtienen un alto beneficio de
Phosphorus, ácido fosfórico y fosfatos.
-Al margen de
estas tres constituciones descritas, se menciona una caracterizada por la
asimetría o distrofia:
Constitución
fluórica. Suelen ser individuos pequeños, delgados, con asimetría del
rostro y del cuerpo. Hiperlaxitud ligamentosa: los miembros en extensión
forman ángulos externos (“veríamos el brazo en extensión cóncavo”). Se
benefician en especial de Calcárea fluórica, Natrum fluoricum y los
distintos Mercurius.
De todo lo visto hasta
este momento, deducimos que para elegir el medicamento homeopático que va a
ayudar al enfermo a recuperar su equilibrio orgánico perdido, tendremos que
analizar las características constitucionales, su modo reaccional o diátesis y
superponerlas con las manifestaciones clínicas recogidas durante la
entrevista. Nuestro historial clínico tendrá que ser cubierto por un único
medicamento o simillimum. Junto a éste, tendremos que aconsejar una serie de
medidas dietoterapéuticas acordes con las costumbres alimenticias del
paciente.
El enfermo que acude
al homeópata suele estar polimedicado desde hace tiempo. En estos casos no
debe dejar el tratamiento convencional sin que su médico lo sepa. Y en todo
caso, la Homeopatía actúa a niveles por completo distintos; no interfiriendo en
la farmacodinamia o
farmacocinética del medicamento convencional.
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