LA RESPIRACIÓN

"Cuando el aliento va y viene, la mente está inquieta, pero cuando el aliento se calma, tambié,n se calma la mente." (Hatha Yoga Pradipika)

¿En qué consiste la respiración?
Nuestra vida cotidiana está llena de expresiones relacionadas con este acto fisiológico aparentemente sencillo.
Por ejemplo, habitualmente decimos, "me quedé sin aliento", "tomate un respiro", etc. incluso ensanchamos nuestros pulmones cuando contemplamos un paisaje hermoso.
Todo esto nos demuestra, que respirar no sólo es inspirar aire. La respiración abarca todo: cuerpo, mente y alma.

El budismo identifica la respiración con el alma y la tradición cristiana sostiene que Dios nos la insufló con su soplo de vida. En sánscrito (antigua lengua de los brahmanes del norte de la India), la palabra respirar significa, literalmente, Dios en nosotros.

En cuanto al cuerpo y la mente, la respiración está, presente en todos nuestros actos, pensamientos y sentimientos. Según nuestro estado de ánimo, como por ejemplo tristes o alegres, tranquilos o enojados, exigidos o relajados, la respiración siempre estará acorde a cada una de estas actitudes.
Quiere decir, que así como la respiración se ve influida por nuestros estados de ánimo, tambié,n podemos decir que una respiración controlada puede repercutir sobre el cuerpo, la mente y el alma. Existen diferentes métodos de respiración, pero todos tienen el mismo fin.

El aliento es vida.

Para el yogui, una adecuada respiración cumple dos funciones principales: aporta más oxígeno a la sangre, y por consiguiente al cerebro, y controla el prana o energía vital, con lo que se llegara a controlar la mente. El pranayama la ciencia del control de la respiración consiste en una serie de ejercicios pensados especialmente para satisfacer unas necesidades y mantener el cuerpo en un estado de vibrante salud.

Hay tres tipos básicos de respiración: clavicular (superficial), intercostal (media) y abdominal (profunda). La respiración yóguica completa combina las tres, comenzando con una inhalación profunda que se continúa después en la zona intercostal y finalmente en la clavicular.

Respirar correctamente significa respirar por la nariz, manteniendo la boca cerrada, y pone en juego una inhalación y una exhalación completas, que hacen trabajar a los pulmones en su totalidad. Cuando se exhala, el abdomen se contrae y el diafragma sube, masajeando el corazón; al inhalar, el abdomen se expande y el diafragma desciende, y masajea los órganos abdominales.
Así como en una asana hay tres etapas, también en el pranayama se distinguen tres partes en cada respiración: inhalación, retención y exhalación.
Con frecuencia, la gente cree que la inhalación es la etapa más esencial del proceso, pero, de hecho, la clave de este se encuentra en la exhalación, puesto que cuanto más aire se exhale, más aire fresco se podrá, inhalar.

Los ejercicios de respiración yóguica ponen especial atenció,n en la prolongación de la retención y de la exhalación; en algunos ejercicios, incluso, la duración de la exhalación duplica el tiempo de la inhalación, en tanto que la retención lo cuadruplica.
Cuando se inhala por la nariz, el aire se calienta y se filtra en el proceso. Pero desde el punto de vista del yoga, la más importante de las razones para la respiración nasal es el prana. Así como es necesario inhalar por la nariz para recibir los aromas del aire, también se debe inspirar por la nariz para llevar al máximo la cantidad de prana que se absorbe, pues en la parte del fondo de la nariz están los órganos olfativos a través de los cuales pasa el prana para alcanzar el sistema nervioso central y el cerebro.

Los ejercicios de respiración yóguica enseñan a controlar el prana y, por ende, a controlar la mente, dado que entre ambos hay interdependencia.

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