¿Cuántas mentes tiene el ser humano?
¿Cuántas mentes tiene el ser humano?
El ser humano tiene, en realidad, seis mentes: 1) la mente analítica o consciente (esta mente no es una máquina como las otras y es, en realidad, el Pensador, es decir, el propio espíritu de cada uno); 2) la mente decodificadora; 3) la mente reactiva automática; 4) la mente reactiva impulsiva o emocional o irreflexiva; 5) la mente reactiva inconsciente, y 6) la mente somática.
Mente (en general). Dic. Acad. Potencia intelectual del alma. - Designio, pensamiento, propósito, voluntad. - En Psicología, conjunto de las actividades o procesos psíquicos conscientes e inconscientes. - Gr Elron. Conjunto de mecanismos (mente reactiva automática, mente decodificadora, mente reactiva impulsiva, mente reactiva inconsciente, mente somática) que ayudan tanto a la supervivencia como a la evolución de los seres encarnados.
Mente decodificadora. Gr Elron. Sistema de control entre la unidad de conciencia (v,.) y el universo físico. La mente decodificadora no es el cerebro (v.). - Parte de la mente que, bajo la dirección del Yo, es decir de la mente analítica (v.), procesa los datos de experiencia contenidos en el banco de recuerdos (v.) y luego actúa. - Otra de las funciones de la mente decodificadora es convertir o transformar las imágenes o ideas del espíritu en conceptos entendibles en el plano físico. El médium, precisamente, utiliza esta mente para traducir los pensamientos (ideas) de los espíritus a palabras o expresiones del lenguaje corriente.
Mente reactiva impulsiva, irreflexiva o emocional. Gr Elron. Mecanismo creado por los elohim para la evolución de los espíritus, cuya finalidad es, cuando el espíritu no está encarnado, de servir como obstáculo a vencer, ya que la mente reactiva impulsiva depende del Ego (v.), y, cuando el espíritu está encarnado, además de obstáculo a vencer, también como medio de supervivencia.
La mente reactiva impulsiva obra movida por los deseos o motivos afectivos que induce a hacer algo de manera súbita, sin reflexionar. De ahí que también se la denomine emocional o irreflexiva.
La diferencia entre la mente reactiva impulsiva y la mente reactiva automática (v.), es que mientras ésta, para reaccionar e impulsar al organismo a la huida, requiere la adquisición previa de engramas (v.), aquélla lo hace sin necesidad de ellos. El miedo a la oscuridad, a los insectos, al vacío, etc. forman parte, precisamente, del contenido inherente de la mente reactiva impulsiva. El Ego constituye uno de los escollos de la evolución más difíciles de superar, porque su rol fundamental es el protagonismo (v.), que trae como consecuencia inevitable la ambición del Poder. A medida que el espíritu evoluciona, sus ansias de protagonizar se van reduciendo, y en la misma medida le va entregando el protagonismo al otro. Cuando el Ego está totalmente integrado, el espíritu ya no tiene ningún deseo de protagonizar y su necesidad de ser servido se transforma en una necesidad de servir. Esto lo puso de relieve Jesús cuando le lavó los pies a sus discípulos, momento en el cual el Maestro tenía el Ego totalmente integrado, sus deseos de protagonizar ya se habían disipado y los únicos y verdaderos protagonistas para él eran sus discípulos. Su enseñanza final fue que el líder debe ser un servidor. Mente reactiva inconsciente. Gr Elron. Tercera mente reactiva, junto con la mente reactiva automática (v.) y la mente reactiva impulsiva (v.), cuya función ?negativa? es captar mensajes subliminales, frases sutiles, ideas y otras cosas, no en su verdadero sentido sino en el sentido equívoco, impulsando a la persona a una conducta errada. Por ejemplo, tú dialogas con otra persona y quizás estés mal predispuesto con ella, y, entonces, cualquier cosa que diga, tu mente reactiva inconsciente lo malinterpreta a gusto y placer. De pronto tu computadora funciona mal y llamas al técnico, quien se excusa sinceramente de atenderte porque en ese momento está ocupado con otro cliente, y entonces tu mente reactiva inconsciente, evaluando en forma antojadiza que ese técnico no es digno de crédito, toma la excusa como una burla y a partir de allí lo difamas con otras personas para que no utilicen sus servicios. Así actúa en forma arbitraria esta mente.
La mente reactiva automática y la mente reactiva impulsiva no son exactamente el inconsciente, porque el inconsciente actúa aun estando la mente analítica funcionando a pleno. Y por Psicointegración (v.) se sabe que cuando la persona está analítica, es decir, en la plenitud de su razonamiento, no está reactiva, ni automática ni impulsiva. Y estando analítica, todo lo que ve, oye, o capta con cualquiera de sus sentidos externos va a archivarse a su banco de recuerdos (v.), que es un banco analítico.
El banco analítico es un banco que discierne, que elucubra, con un 100 % de raciocinio, porque, en definitiva, es el espíritu el que lo usa.
En esta mente analítica, sin embargo, opera también el inconsciente, que, vale la reiteración, capta mensajes subliminales, frases sueltas, ideas y otras cosas que cree que son así y en realidad no lo son.
Ese inconsciente no se identifica con ninguna de las tres mentes (analítica, reactiva automática y reactiva impulsiva) porque por dentro tiene pulsiones, tiene emociones, tiene deseos, y es tan irresponsable que no mide las consecuencias de sus actos. Es un inconsciente que lo único que busca es satisfacer sus deseos. La mente reactiva inconsciente, a pesar de que abarca todas las mentes, es, en sí, un mecanismo mental completo. Se la incluye entre las mentes reactivas porque también reacciona. Pero es la más peligrosa y la más difícil de tratar, precisamente porque interactúa con todas las mentes. Si una persona de alguna manera se vigila puede controlar los impulsos de la mente reactiva impulsiva, y eventualmente también de la mente reactiva automática, pero no puede hacer lo mismo con la mente reactiva inconsciente, pues como ésta está muy escondida, no puede percibir los conflictos que está gestando.
El secreto para que esa mente reactiva inconsciente no tenga poder es estar permanentemente en amor, es estar pensando continuamente en el otro, es estar respetando permanentemente al otro. Pero recordando primero que todo trabajo pasa por uno mismo.
No existe en ninguno de los planos una entidad que ame a otra si primero no se ama a sí misma, y esto no tiene nada que ver con el egocentrismo, sino con el egoísmo. Egoísmo no significa no querer a los demás, significa quererse a uno mismo.
Y el egoísmo está bien, porque la única forma de poder querer al otro pasa por aceptarse primero uno. Si uno se acepta, si uno se respeta, acepta y respeta al otro. Entonces, todas las pulsiones, todas las emociones, todos los deseos descarrilados van a quedar encarrilados dentro de esa mente y no van a afectar a terceros. |