|
Guía de la ruta
Dificultad
según el método M.I.D.E del itinerario:

Inicio:
En
Valldemossa. Dejar el vehículo en uno de los aparcamientos o bien al
final del asfalto en la calle Oliveres, si llegais a buena hora.
Guía:
Antonio Sureda
Equipo:
La ropa que el día aconseje, botas de montaña. Tener en cuenta que
en montaña la meteorología puede cambiar radicalmente en pocos
tiempo.
Mapa:
Alpina Tramuntana Central E-25 1:25.000
Mejor época:
cualquiera, siempre que no haga calor.
Distancia: Unos
7 Km.
Tiempo efectivo: Sobre
2,5 h.
Total acumulado:
Unas 4 h.
Altura máxima:
867 m.
Altura mínima: 420 m.
Desnivel: 447
m.
Recomendaciones:
-
Hay alguna
fuente en el recorrido, pero siempre recomiendo llevar la
propia.
-
No lleveis
perros y mucho menos sin bozal y sueltos.
-
No dejeis
rastro de vuestro paso por las fincas.
Precauciones:
-
Abandonar
o no empezar si las inclemencias son adversas
-
La mayor dificultad la encontraremos en la dura
subida hasta el Pla des Pouet.
-
Avisar de la ruta que se va a recorrer antes de
la salida a parientes o algún amigo
-
Nunca ir solo
Descripción de la excursión:
Saldremos de Valldemossa en dirección a la escuela,
siguiendo el trazado indicado en el croquis adjunto, hasta llegar a
una pequeña plaza donde se acaba el asfalto y empieza un camino de
tierra por el cual subiremos.
Después de unas decenas de metros el camino se
ensancha y llegamos a una rejilla. Desde este punto sale un camino
hacia la izquierda, de principio algo maltrecho por la erosión del
agua que deberemos seguir. Pasaremos un primer portillo sin barrera
y, poco después, por un segundo con una barrera, que normalmente
está cerrada, pero que podremos superar por una escalera situada a
su derecha.
No tardaremos en llegar a una bifurcación: la opción
de la izquierda conduce a Son Moragues, y la de la derecha
(ascendente) al Pla des Pouet. De todos modos resulta interesante
desviarse unos metros por el camino de la izquierda, ya que allí
mismo encontraremos la Font de s' Abeurada, la cual constituye la
única oportunidad de proveerse de agua en todo el itinerario... si
es que mana.
De vuelta a la bifurcación, tomaremos el camino de
subida al Pla des Pouet. Se trata de un ancho y evidente camino de
carro que nos hará ganar altura describiendo sucesivos lazos. En la
parte superior del camino hay algunos atajos evidentes que podemos
tomar si no vamos escasos de fuerzas.
De este modo llegaremos a la pared que da acceso al
Pla des Pouet mediante otro portillo, esta vez sin barrera.
Atravesaremos la mágica explanada en toda su
longitud, y no tardaremos en llegar a un claro del bosque donde está
situado el pequeño pozo que da nombre a toda la zona.
Saldremos del claro de bosque siguiendo la misma
dirección con laque hemos llegado, dejando a la derecha una
desviación que conduce al Coll de Son Gallard, camino por donde
realizaremos el descenso.
En principio el camino que seguimos está algo
difuminado, pero pronto se hace evidente.
No tardaremos en llegar al mirador de Ses Puntes ,
poco después de haber dejado una desviación ascendente a la derecha
desde donde podremos disfrutar de una gran panorámica (ver foto:
Panorámica 2). El mirador de Can Costa, generalmente conocido como
mirador de Ses Puntes, recibe este nombre por la vista que tiene, en
caída vertiginosa sobre estas casas. El nombre popular de ses Puntes
procede de las almenas que, a modo de fortificación medieval,
circundan el perímetro.
Para continuar nuestro itinerario, retrocederemos una
veintena de metros hasta la desviación, que ahora nos queda a la
izquierda, dejando a la derecha el camino que hemos utilizado para
el Pla des Pouet.
El camino que ahora seguimos es evidente hasta que
llega a un punto donde desaparece, pero si nos fijamos, veremos
algunos hitos que nos desvían siempre en sentido ascendente hacia la
derecha en dirección a unas rocas. Si las rodeamos por la izquierda
llegaremos rápidamente a la Talaia Vella, donde hay un vértice
geodésico.
Desde el vértice seguiremos un camino que discurre
sobre el lomo de la montaña hasta llegar a un pequeño refugio en
ruinas, donde se nos abrirá una hermosa vista de Tramuntana, (ver
foto: Panorámica 3).
Para iniciar el descenso, saldremos del refugio en
dirección al mar para encontrar, al cabo de unas decenas de metros,
un camino que nos conducirá sin pérdida posible hasta el Coll de Son
Gallard, donde encontraremos un banco de piedra.
Una vez en el collado seguiremos un camino
descendente que nos quedará a la derecha el cual, también sin
pérdida posible, nos llevará hasta el Pla des Pouet, donde cerramos
el circuito.
Al llegar al pequeño pozo, nos desviaremos a la
izquierda para seguir a la inversa el camino seguido durante el
ascenso.
La bajada hasta Valldemossa no representa ningún
problema destacable.
OTROS TEMAS DE INTERÉS
El pequeño pozo que encontramos en el centro del Pla
des Pouet, era el punto de provisión de agua de las gentes que, en
otros tiempos, vivían de los recursos del bosque. Efectivamente,
aunque hoy nos suene extraño, antiguamente se desarrollaba en esta
zona una gran actividad económica, basada principalmente en la
recogida de leña y en la fabricación de carbón, así como en la
ganadería. Es una lástima que el pozo no sea hoy utilizable, ya que
la acción incívica de algunos desalmados lo ha convertido en poco
menos de un estercolero.
En cuanto al claro del bosque donde se ubica el pozo,
había antaño una gran encina que no dejaba entrar los rayos del sol.
La encina en cuestión estaba constituida por dos enormes troncos
que, a causa de su propio peso, fueron sujetados con una sólida
argolla metálica, la cual con el paso del tiempo acabó cediendo. La
encina no sobrevivió al primer temporal de viento. Hoy de ella sólo
queda algún resto, testimonio de la grandeza de épocas pasadas.
Por lo que se refiere al pequeño refugio, al cual
llegamos en el punto culminante de nuestro itinerario, es una más de
las construcciones como el mismo mirador de Ses Puntes fruto del
interés del archiduque Luis Salvador de Austria por esta zona. En
otros tiempos el refugio disponía de cocina, una sólida puerta de
dos hojas y ventanas acristaladas. Un canal recogía el agua de
lluvia y la conducía hasta un pequeño aljibe, del cual aún se
conservan los restos, eso sí, lleno de basura y piedras. De esta
simpática construcción únicamente quedan las cuatro paredes que hoy
podemos contemplar, como testimonio y monumento de la huella dejada
por el gamberrismo en una obra tan loable como la del archiduque.
(Extraído del libro 25 excursiones por las
montañas de Mallorca de Lluis Valcaneras)
El Grupo lo
formaron:
Maria,
Andreu y Toni
A. Sureda
Galería de
Fotografías
Índice de excursiones |