©Antonio Sureda Milan

 

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Mirador de Ses Puntes

o de Can Costa

(Valldemosssa)

09 de junio del 2004

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Ficha de la ruta

Dificultad según el método M.I.D.E  del itinerario: 

Inicio: En Valldemossa. Dejar el vehículo en uno de los aparcamientos o bien al final del asfalto en la calle Oliveres, si llegais a buena hora.

Guía: Antonio Sureda

Equipo: La ropa que el día aconseje, botas de montaña. Tener en cuenta que en montaña la meteorología puede cambiar radicalmente en pocos tiempo.

Mapa: Alpina Tramuntana  Central E-25  1:25.000

Mejor época: cualquiera, siempre que no haga calor.

Distancia: Unos 7 Km.

Tiempo efectivo:  Sobre 2,5 h.
Total acumulado: Unas 4 h.

Altura máxima: 867 m.
Altura mínima: 420 m.

Desnivel: 447 m.

 

Recomendaciones:

  • Hay alguna fuente en el recorrido, pero siempre recomiendo llevar la propia.

  • No lleveis perros y mucho menos sin bozal y sueltos.

  • No dejeis rastro de vuestro paso por las fincas.

Precauciones:

  • Abandonar o no empezar si las inclemencias son adversas

  • La mayor dificultad la encontraremos en la dura subida hasta el Pla des Pouet.

  • Avisar de la ruta que se va a recorrer antes de la salida a parientes o algún amigo

  • Nunca ir solo

Descripción de la excursión:

Saldremos de Valldemossa en dirección a la escuela, siguiendo el trazado indicado en el croquis adjunto, hasta llegar a una pequeña plaza donde se acaba el asfalto y empieza un camino de tierra por el cual subiremos.

Después de unas decenas de metros el camino se ensancha y llegamos a una rejilla. Desde este punto sale un camino hacia la izquierda, de principio algo maltrecho por la erosión del agua que deberemos seguir. Pasaremos un primer portillo sin barrera y, poco después, por un segundo con una barrera, que normalmente está cerrada, pero que podremos superar por una escalera situada a su derecha.

No tardaremos en llegar a una bifurcación: la opción de la izquierda conduce a Son Moragues, y la de la derecha (ascendente) al Pla des Pouet. De todos modos resulta interesante desviarse unos metros por el camino de la izquierda, ya que allí mismo encontraremos la Font de s' Abeurada, la cual constituye la única oportunidad de proveerse de agua en todo el itinerario... si es que mana.

De vuelta a la bifurcación, tomaremos el camino de subida al Pla des Pouet. Se trata de un ancho y evidente camino de carro que nos hará ganar altura describiendo sucesivos lazos. En la parte superior del camino hay algunos atajos evidentes que podemos tomar si no vamos escasos de fuerzas.

De este modo llegaremos a la pared que da acceso al Pla des Pouet mediante otro portillo, esta vez sin barrera.

Atravesaremos la mágica explanada en toda su longitud, y no tardaremos en llegar a un claro del bosque donde está situado el pequeño pozo que da nombre a toda la zona.

Saldremos del claro de bosque siguiendo la misma dirección con laque hemos llegado, dejando a la derecha una desviación que conduce al Coll de Son Gallard, camino por donde realizaremos el descenso.

En principio el camino que seguimos está algo difuminado, pero pronto se hace evidente.

No tardaremos en llegar al mirador de Ses Puntes , poco después de haber dejado una desviación ascendente a la derecha desde donde podremos disfrutar de una gran panorámica (ver foto: Panorámica 2). El mirador de Can Costa, generalmente conocido como mirador de Ses Puntes, recibe este nombre por la vista que tiene, en caída vertiginosa sobre estas casas. El nombre popular de ses Puntes procede de las almenas que, a modo de fortificación medieval, circundan el perímetro.

Para continuar nuestro itinerario, retrocederemos una veintena de metros hasta la desviación, que ahora nos queda a la izquierda, dejando a la derecha el camino que hemos utilizado para el Pla des Pouet.

El camino que ahora seguimos es evidente hasta que llega a un punto donde desaparece, pero si nos fijamos, veremos algunos hitos que nos desvían siempre en sentido ascendente hacia la derecha en dirección a unas rocas. Si las rodeamos por la izquierda llegaremos rápidamente a la Talaia Vella, donde hay un vértice geodésico.

Desde el vértice seguiremos un camino que discurre sobre el lomo de la montaña hasta llegar a un pequeño refugio en ruinas, donde se nos abrirá una hermosa vista de Tramuntana, (ver foto: Panorámica 3).

Para iniciar el descenso, saldremos del refugio en dirección al mar para encontrar, al cabo de unas decenas de metros, un camino que nos conducirá sin pérdida posible hasta el Coll de Son Gallard, donde encontraremos un banco de piedra.

Una vez en el collado seguiremos un camino descendente que nos quedará a la derecha el cual, también sin pérdida posible, nos llevará hasta el Pla des Pouet, donde cerramos el circuito.

Al llegar al pequeño pozo, nos desviaremos a la izquierda para seguir a la inversa el camino seguido durante el ascenso.

La bajada hasta Valldemossa no representa ningún problema destacable.

OTROS TEMAS DE INTERÉS

El pequeño pozo que encontramos en el centro del Pla des Pouet, era el punto de provisión de agua de las gentes que, en otros tiempos, vivían de los recursos del bosque. Efectivamente, aunque hoy nos suene extraño, antiguamente se desarrollaba en esta zona una gran actividad económica, basada principalmente en la recogida de leña y en la fabricación de carbón, así como en la ganadería. Es una lástima que el pozo no sea hoy utilizable, ya que la acción incívica de algunos desalmados lo ha convertido en poco menos de un estercolero.

En cuanto al claro del bosque donde se ubica el pozo, había antaño una gran encina que no dejaba entrar los rayos del sol. La encina en cuestión estaba constituida por dos enormes troncos que, a causa de su propio peso, fueron sujetados con una sólida argolla metálica, la cual con el paso del tiempo acabó cediendo. La encina no sobrevivió al primer temporal de viento. Hoy de ella sólo queda algún resto, testimonio de la grandeza de épocas pasadas.

Por lo que se refiere al pequeño refugio, al cual llegamos en el punto culminante de nuestro itinerario, es una más de las construcciones como el mismo mirador de Ses Puntes fruto del interés del archiduque Luis Salvador de Austria por esta zona. En otros tiempos el refugio disponía de cocina, una sólida puerta de dos hojas y ventanas acristaladas. Un canal recogía el agua de lluvia y la conducía hasta un pequeño aljibe, del cual aún se conservan los restos, eso sí, lleno de basura y piedras. De esta simpática construcción únicamente quedan las cuatro paredes que hoy podemos contemplar, como testimonio y monumento de la huella dejada por el gamberrismo en una obra tan loable como la del archiduque.

(Extraído del libro 25 excursiones por las montañas de Mallorca de Lluis Valcaneras)

 El Grupo lo formaron:

Maria,  Andreu y Toni

A. Sureda

 

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