CACATUA DE LAS MOLUCAS IIIª PARTE


De echo nunca llegué a utilizarlo y no se cual ha sido su destino, iba en piezas y lo habré tirado; menos mal que en la actualidad ya no es habitual tener atadas a las aves, si están en este tipo de soporte suelen estar sueltos.


Cerca de mi nueva casa había fragua, conocía a uno de sus dueños y le pedí que si me podía hacer una jaula, tuve suerte pues era una persona amante de los animales, le expliqué para que clase de animal era, y me hizo una autentica obra de artesanía, una jaula de hierro terminada en un techo simulando un tejado, con los barrotes gruesos, de 1,60 de altura, de un 1 mt. de ancha por 1 mt. de fondo (incluyendo un soporte con patas para apoyarla). Con una gran puerta que cerraba con una palometa enroscada (muchas veces intentó abrir la puerta pero no lo consiguió) y una bandeja en su parte inferior. El cambio a esta jaula fue mucho mas fácil que la primera vez, lo quité el fondo de la jaula donde estaba y lo puse en la puerta de la grande y ella entró sin problemas y se puso a bailar tranquilamente en su posadero, se subió a los barrotes, se le veía mucho mas cómoda, tenía muchísima mas amplitud, saltaba de palo a los barrotes y una cosa que comprobó fue la dureza de los barrotes, se agarró con el picó y le dio unos tirones, nunca lo había intentado en la otra jaula, si hubiese querido le hubiese durado cinco minutos, lo comprobé con lo que hizo en la nueva y después relataré.

Fui a una carpintería y me hicieron un posadero redondo de madera de unos 7 cts. de diámetro, mucho mas grueso que el que tenía y en el que se sentiría mas cómodo, por cierto cada quince-veinte días tenía que volver a la carpintería a comprar un nuevo posadero, un día el carpintero me preguntó que hacía con los palos, y le conté que tenía un pájaro grande y que roía la madera, que lo destrozaba, se le rompía y se quedaba sin posadero. El hombre no entendía nada, pero como iba tan seguido un día vino a mi casa a verla y vio como al ponerle el posadero nuevo, empezaba a roerlo con su pico y a sacar grandes trozos de astilla, se quedó impresionado, de hecho desde ese día muchas veces ni me los cobraba y me los hacía de mayor diámetro.

A raíz de esta anécdota , vamos a tocar este tema, mi cacatúa necesitaba roer la madera, era su pasatiempo favorito, tenía que tener un provisión constante de ramas verdes para que las royera le gustaban las ramas de árboles frutales ( las de olivo le encantaban), a ser posible verdes y si tenían yemas o brotes era lo primero que mordía y los brotes se los comía, cogía los palos con su pata y los pelaba totalmente a tiras, después empezaba a morder y los trituraba literalmente en pequeñas tiras de madera, que volvía a coger hasta dejarlas hechas serrín, este era su entretenimiento favorito, a parte de necesitarlo para estar entretenida, también lo necesitaba para limarse el pico. Pero necesitaba una cantidad tal de ramas que era difícil aprovisionarse y como un día no tuviese, pues se entretenía con el posadero, que siempre roía por el mismo sitio hasta que se rompía y había que cambiárselo. También le gustaba roer los bloques de cal, pero por grandes que fuesen le duraban pocos minutos.


Por eso siempre procuré que no le faltasen ramas verdes, aunque no es una cosa tan fácil viviendo en una ciudad. Procuraba lavarlas concienzudamente por miedo a los insecticidas, de hecho vivo en una zona naranjera y nunca le di ramas de naranjo que serían fáciles de conseguir, por miedo, pues se la gran cantidad de insecticidas que les echan.

Las cacatúas si no tienen gran cantidad de ramas para roer, se pican las plumas y muchas tienen la enfermedad conocida como "picaje" que se da en los animales solitarios, aburridos y faltos de cariño.

De hecho cuando me trajeron a Bareta, tenía la costumbre de arrancarse algunas plumas del pecho y de las alas (zona del hombro), le di muchas vitaminas para el plumaje que no le sirvieron de nada, pero conseguí casi quitarle esa costumbre con las ramas de árboles, aunque es cierto que no era muy exagerado su vicio, se le curó  en su totalidad y cuando la rociaba con agua, le quedaba un plumaje precioso y perfecto.

Respecto a los baños o pulverizaciones con agua, a veces le encantaban y se ponía boca abajo colgada en su jaula con las alas abiertas esperando recibir el agua por todo su cuerpo y otras veces se apartaba yendo de barrote en barrote y emitiendo sonidos de desagrado, después de las  pulverizaciones y cuando se secaba completamente el plumaje era precioso y era cuando se veía mas el color salmón.

Procuraba darle las pulverizaciones cuando había sol y como su jaula estaba cerca de una ventana y le daba el sol a una parte de la jaula, se ponía en esa zona para secarse.

Al encontrarse en su nueva jaula Bareta empezó a hacerse mas inquieta, se movía mas iba de una zona a otra de la jaula, se le veía contenta en su nuevo hábitat, pero aunque seguía siendo un animal tremendamente dócil y cariñoso, empezaba a imponer sus normas. Todo tenía que girar en torno a ella, "Baretta" empezaba a cambiar o empezaba a ser como son realmente las cacatúas-.


ALGUNA DE SUS GAMBERRADAS.


A partir del cambio experimentado por Bareta, empezaron a ocurrir cosas como las que voy a contaros, como reflejaba anteriormente se volvió muy activa, no era el clásico pájaro que esta en su barrote largos ratos prácticamente sin moverse, ella no paraba.

Lo primer que hizo en su nueva jaula fue romper dos barrotes de la parte frontal con su pico (eran gruesos) pero no le costó demasiado, por esos barrotes sacaba toda la cabeza para que lo acariciase, se los soldé en dos ocasiones pero para nada, los volvía a romper así que dejé la jaula con su ventana .Las ramas que antes roía estado en su palo ahora las cogía y las sujetaba contra los barrotes haciendo palanca y ahí las rompía, se le veía mas nerviosa (me comentó un veterinario que estaría en celo), pero no debía de ser eso pues siguió y siguió......


Con este cambio de actitud empezaron una serie de problemas que os cuento: Empezaron sus gritos, pero gritos ensordecedores e inaguantables, ya no por uno mismo sino por los vecinos, en cuanto se quedaba sola un momento empezaba a gritar ¡pero que gritos y dentro de un piso!¡eso no podía ser¡. Como su jaula estaba al lado de una ventana tenía que dejar completamente bajada la persiana, pero aun así, cuando los primeros rayos de sol entraban en la casa, empezaba su "sinfonía" (en verano sobre las seis de la mañana) y no precisamente nada agradable, utilicé el recurso de ponerle por la noche una colcha fuerte tapando toda la jaula excepto la parte frontal para que no entrase mucha luz, el resultado fue mediocre pero por lo menos servía para algo, pues cuando empezaba a entrar luz del día se dedicaba a morder la colcha, tirar de ella y estaba entretenida y por lo menos callada.

Recuerdo un día que descubrí algo que me sirvió de solución mucho tiempo, pero que era muy desagradable hacerlo. Un día por la tarde sin venir a cuento se puso a gritar, fui a la estancia donde estaba para reñirla y llevaba una escoba en la mano, al entrar se quedó mirando la escoba, levantó su cresta, con los ojos muy abiertos fijos en la escoba empezó a emitir soplidos y enmudeció, me quedé extrañado, me di cuenta de que creía que iba a pegarle con la escoba.

Muchas veces al barrer o llevarla en la mano jamás se había inmutado, pero como esa vez entré enfadado, pensó que iba a darle con ella, ese día me di cuenta de que al pobre animal la habían golpeado y maltratado, le tenía pánico a las escobas o palos, desde ese día cuando se ponía a gritar le enseñaba la escoba y el remedio era inmediato, se quedaba inmóvil y no decía ni "pio", pero con el paso del tiempo y al observar que no le hacía nada, empezó a no hacer caso, entonces la levantaba  desde lejos, la amenazaba y se callaba, otra temporada sin problemas.

  Pero como era un animal excesivamente inteligente se fue dando cuenta de que yo no iba a pegarle nunca (se consideraba el dominante o jefe) y otra vez dejó de hacer caso, tuve que llegar al extremo, aunque en contadísimas ocasiones de tener que dejar la escoba apoyada sobre la jaula, remedio perfecto, pero para un amante de los animales como yo, eso era una crueldad y en realidad ella no tenía culpa, solamente quería cariño y compañía, PERO ES PRÁCTICAMENTE IMPOSIBLE DAR TODO EL AFECTO QUE UN AVE DE ESTA ESPECIE NECESITA.

Ya llevaba bastantes años conmigo y con gran dolor de mi corazón empecé a plantearme el deshacerme de -Bareta-, no por mi, sino por ella.


Un día me fui a trabajar por la mañana y cuando llego a la hora de comer, la veo tranquilamente, me saluda, la acaricio un poco y cuando miro al suelo y (otra sorpresa!, había escombro en el suelo. Resulta que la jaula se había quedado muy pegada a la pared y durante toda la mañana se entretuvo en ir mordiéndola con el pico, pero como tuvo varias horas, había arrancado toda la pintura, el cemento, había llegado a los ladrillos del tabique rompiéndolos y había un boquete de unos quince centímetros de diámetro, si llega a estar sola todo el día  comunica mi vivienda con la del vecino (no es exagerado lo que cuento), mis vecinos cuando lo vieron no lo podían creer.


Otra de las suyas que hizo en mas de una ocasión fue destrozar las cortinas, aunque dejases la jaula lejos de la cortina, estiraba la pata todo lo que podía y como consiguiese sujetarla, ¡adiós cortinas!. Las cortinas la atraían demasiado, como viese cortinas cerca, intentaba por todos medios dejar su "firma".


Los viajes eran otro problema, si tenía que ir a algún sitio la tenía que llevar, era un animal que no se podía dejar a nadie. Para el transporte había que cambiarla de jaula, pasarla a la pequeña y al coche,  por cierto le gustaba mucho ir en el coche, iba encantada bailando en su palo y observándolo todo.

Si iba a alguna casa a pasar un par de días, llevaba un "invitado inesperado". Y menos mal que a la gente le hacía gracia, pero hay cosas que no pueden ser, siempre estaba uno preocupado, por si gritaba al amanecer, si su pico alcanzaba algo y que con seguridad iba a convertirse en cenizas, etc.etc.   


Llegó el momento de un cambio de trabajo e iba a estar fuera de casa muchas horas, con lo que Baretta iba a estar sola prácticamente todo el día, eso no podía ser pues con sus gritos me crearía problemas en el vecindario y además su carácter iba a empeorar pues no soportaba la soledad. Empecé a plantearme seriamente el deshacerme de la cacatúa, pero sin llegar a creérmelo de verdad, tenía muchas dudas.

       

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