CACATUA DE LAS MOLUCAS IIª PARTE


Siguieron pasando los días y siguió el conocimiento mutuo, empezaron a pasar muchas cosas, imposible contarlas todas.

Una de ellas muy reconfortante fue el tercer o cuarto día de estar en casa, me senté cerca de la jaula y la cacatúa se fue acercando a mi lado, apoyó la cabeza en los barrotes muy cerca de mi; con algo de miedo y un gran nerviosismo acerqué la mano y por primera vez le acaricie suavemente la cabeza, con gran aceptación por su parte que cerraba sus ojos en prueba de satisfacción, en esos momentos se empezaron a establecer unos vínculos entre ella y yo indestructibles, pude notar las gruesas plumas que formaban su cresta rosa-roja, perfectamente apoyada y encajada en parte trasera de la cabeza y cuello (zona sin plumas).

A partir de ese día siempre que me acercaba a su jaula ella también se acercaba para que la acariciase en cualquier sitio, pero donde mas le gustaba era en la cabeza, cuello y en la comisura del pico que hay una zona carnosas desnuda (sin plumas) especialmente sensible. Cuando le acariciaba esa zona cerraba los ojos y dejaba caer su cabeza en mi mano (parecía que iba a dormirse), pero ahí empezó un problema desconocido hasta ese momento, "cada día quería mas caricias y durante mas tiempo".

Muchos se preguntarán ¿pero eso era un problema?. A medida que lean este artículo verán que si.


A la semana de estar en casa, empezó a aparecer en todas partes en la "salita" donde estaba la jaula, un polvillo blanco que lo manchaba todo, la televisión, el video, paredes, muebles, ese polvillo lo desprendían las plumas de la cacatúa y había que limpiar concienzudamente todo a diario, ese es uno de los inconvenientes que tienen todas las cacatúas el polvillo blanco que sueltan y si no hay una higiene escrupulosa puede convertirse en un problema serio, se puede solucionar en parte con pulverizaciones con agua en el plumaje pero no es definitivo. Su estancia en casa tenía algo especial "todos los día te sorprendía con algo nuevo".


Recuerdo una noche cuando me disponía a ir a dormir, era ya bastante tarde, me dirigí al cuarto de baño a cepillarme los dientes antes de acostarme, reinaba un perfecto silencio y toda la casa estaba a oscuras excepto el cuarto de baño. Cuando tranquilamente estaba aseándome, "SE OYÓ DE REPENTE UN GRITO FORTÍSIMO Y ENSORDECEDOR", en el silenció de la noche resonó de forma indescriptible recuerdo que me quedé helado, el cepillo de dientes se me cayó de la mano, el susto fue mayúsculo. Todavía no se me ha olvidado.


¿Eso que ha sido?, en ningún momento pensé en Baretta, el grito era infrahumano y potentísimo (no estoy exagerando nada), increíble que un ave pudiese emitir ese chillido.


Pero SI que había sido ella, un gran grito o chillido que conocí esa noche y que durante varios años, me dio muchos dolores de cabeza.


ALIMENTACIÓN.


En este párrafo voy a relatar la alimentación que tomaba Baretta, mientras estuvo en mi casa.

Aunque sea extraño no probaba las pipas (en aquellos años se pensaba que eran el  alimento fundamental de psitácidos de gran tamaño), creo que en casi diez años que estuvo conmigo no comió diez kilos, aunque siempre tenía en el comedero, así como mezcla de diversas semillas, le gustaban las semillas pequeñas, se entretenía con ellas y con su enorme pico con las cogía y pelaba con gran facilidad, pero era muy aficionado a los cañamones, que se los ponía en poquísimas ocasiones.

Le gustaban las nueces, aunque la mayoría las utilizaba para jugar, abría la cáscara metiendo la parte superior del pico en la parte inferior de la nuez donde se juntan las dos cáscaras mientras la sujetaba con su pata, comía un trocito y se dedicaba a jugar con las cáscaras hasta triturarlas.

Los cacahuetes no se los comía, simplemente los trituraba, a veces comía alguno pero en raras ocasiones, lo mismo hacía con avellanas y almendras.

Le encantaban todo tipo de verduras, sin excepción (lechugas, coles, coliflor, repollo, etc), se comía la parte central mas dura y carnosa y el resto lo trituraba y desechaba .Le encantaban las zanahorias.

De toda esta comida referida estropeaba un 80% y se comía un 20%.


ALIMENTACIÓN PREFERIDA: Diariamente se comía la miga de una barra de pan, distribuida en dos comidas. Comía a la misma hora que yo y muy cerca de mi. La miga debía de ser tierna y recién sacada de la barra, si se le endurecía la rechazaba y si se la ponía dura en el comedero con el pico la tiraba al fondo de la jaula. A veces si no le ponía mas pan y tenía hambre metía el trozo duro en el bebedero. Comía manzana casi diariamente (la variedad "Golden" era su preferida), se la daba partida en dos trozos y empezaba a comérsela por el centro y lo primero que comía eran las semillas. Las cerezas le gustaban mucho, cuando se hartaba de comerlas se dedicaba a quitar y tirar la parte carnosa y se comía con deleite la semilla, que esta recubierta por un grueso y duro caparazón, lo rompía con una facilidad increíble ¡Que alguien intente romper un hueso de cereza, se necesita un martillo!.

También comía uvas, era increíble ver con que paciencia les quitaba la piel y se comía la parte carnosa, siempre después de las semillas.

Normalmente la fruta que comía era de temporada, toda clase de fruta, algunas le gustaban menos como las peras y no quería saber nada de los plátanos, creo que era porque al intentar cogerlos con la pata se le deshacían y se manchaba, no le agradaba.


Pero su gran favorita dentro de las frutas era la naranja, cuando llegaba el invierno y empezaban las primeras naranjas concretamente de la variedad clementinas (conocidas vulgarmente como mandarinas), se daba unos grandes festines. Cuando yo le estaba quitando la cáscara estaba muy atenta, agarrada a las barrotes de la jaula y con sus grandes ojos negros muy abiertos, se las daba enteras y podía comerse seguidas unas cinco o seis, era un espectáculo ver con que satisfacción se las comía, les quitaba la piel, se comía el interior y el zumo que le iba cayendo por la pata con la que la sujetaba lo aprovechaba con su gruesa lengua, era la fruta que mas aprovechaba y menos desperdiciaba. Cuando se terminaba la época de las clementinas y empezaba a haber de las grandes (Navel) o de zumo, estas no les gustaban, solamente de vez en cuando se comía alguna.


Desde la ubicación de su jaula, veía lo que yo comía y así fue como fue probando cosas, que yo ni podía imaginar que podría comer ( hay que recordar que en esa época yo tenía muy poca información sobre este tipo de aves, no conocía a ninguna persona con quien pudiese consultarlo y encontré muy pocos libros que hablasen de las cacatúas, todos ponían cuatro cosas muy generales). Recuerdo un día que estaba comiendo un muslo de pollo y Baretta estaba en los barrotes sujeta mirando fijamente lo que hacía y de momento emitió un pequeño y corto silbido que era su forma de pedir comida, me quedé extrañado y le di el hueso con algo de carne a ver que pasaba, le cogió se fue a su posadero, lo puso en su  pata y se puso a comérselo tranquilamente, aprovechó la carne que quedaba, pero lo mas interesante fue cuando  estaba el muslo limpio y solo quedaba el hueso, le dio la vuelta lo sujetó fuerte con su pata, fácilmente con el pico lo partió en dos trozos a lo largo y se puso a comer la medula del interior del hueso, aprovechando todo con su lengua y dejándolo completamente limpio. Desde ese día cuando comía carne que llevase hueso, siempre le daba el hueso con restos de carne y le encantaba sobre todo la médula interior. Si era hueso de alguna chuleta lo trituraba y se comía algunos trocitos.

Cuando terminaba de comer, siempre hacía lo mismo, emitía un silbido, se limpiaba el pico frotándolo contra los barrotes y se ponía a bailar en el posadero, era todo un espectáculo y siempre lo mismo.


CAMBIO DE DOMICILIO.


Tuve que cambiarme de casa, Baretta llevaba conmigo unos 8-9 meses y era un animal dócil y afectuoso, no había creado grandes problemas.

Intenté hacerle vida mas agradable y compré un pie o soporte para loro, para que se acostumbrase a estar fuera de la jaula, era el clásico "pie de loro" muy bonito y estético, una vez montado lo llevé a la estancia donde estaba la jaula con la intención de abrirle la puerta y que se subiese a el, se quedó fijamente mirándolo con una mirada extraña y con la expresión de -asustada- (sus ojos eran expresivos), las plumas de la cresta, cabeza y cuello  totalmente levantadas, parecía de doble tamaño y su aspecto era impresionante, pensé que no sabía lo que era pero ya me extrañó su actitud, al abrir la puerta para que saliese, se sujetó a los barrotes del lado contrario, sin perder en ningún momento de vista el "pie", empecé a sospechar que si sabía lo que era aquello.

Lo que miraba fijamente era a la cadena (que en teoría se tenía que sujetar a su pata), tuve casi una hora el pie en la misma habitación donde ella estaba y no se movió para nada, no comía y siempre mirándolo fijamente. Hice una prueba, lo saqué de su habitación y empezó a hacer vida normal, dejó de estar inmóvil y se tranquilizó, volví a  traerlo y de nuevo levantó la cresta, lo miró y en esa postura se quedó estático, estaba claro, conocía perfectamente lo que era aquello, tengo la convicción de que este animal estuvo en un artilugio de esos con la pata atada y para ella fue traumático, ese día de me di cuenta que atar a una ave a algún soporte es una autentica salvajada, tienen que sufrir mucho, solo había que ver la expresión de terror de mi cacatúa.

       

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