Notícies teatrals platea
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Espanya i... el món
Sanchis Sinisterra reflexiona sobre la memoria y el sistema. El autor y director estrena 'Flechas del ángel del olvido' en el teatro de la Abadía de Madrid. Flechas del ángel del olvido, obra de José Sanchis Sinisterra que encierra una profunda reflexión sobre la memoria y el sistema en que vivimos, que nos convierte en amnésicos, llega mañana al teatro de la Abadía de Madrid. El montaje es una producción de la barcelonesa Sala Becket, un espacio que, según Sanchis, tiene muchos nexos ideológicos y éticos con el teatro madrileño donde ahora estrena. (El País, 23/11/2005)
Entrevista a la Guillermo Toledo i Alberto San Juan, de la companyia Animalario amb motiu de la concessió del Premi Nacional de Teatre, per part del ministeri de Cultura. (El País, 17/11/20005)
"Nunca pensé que enfrentarme a mi primer canalla me iba a divertir tanto", afirma Josep Maria Flotats, director, escenógrafo y actor, junto con Carmelo Gómez, de La cena, obra de Jean-Claude Brisville que mañana se estrena, con traducción de Mauro Armiño, en el teatro Bellas Artes de Madrid. Ambos actores recrean el encuentro imaginado por Brisville y crucial para la historia de Europa entre Tayllerand y Fouché, pareja infernal que logró sobrevivir en primera línea del poder a todos los Gobiernos de la convulsa Francia posrevolucionaria.
Tanto Flotats como Gómez se muestran exultantes con su trabajo en La cena, obra que cuando se estrenó en Francia, en 1989, se convirtió en todo un acontecimiento. "El texto es brillante, inteligente, agudo, lleno de juegos", dice Flotats, y su compañero añade: "Cuando la tensión se dispara entre estas dos víboras, que no escatiman esfuerzos para hacerse todo el daño que pueden, el público puede divertirse mucho".
La cena que cuenta Brisville, quien tiene intención de acudir a Madrid a ver este montaje, debió ocurrir en la realidad. El traductor y editor Brisville, escritor con una vocación tardía de dramaturgo, que apoyó y apadrinó contundentemente Albert Camus, se ha limitado a imaginar el diálogo entre Tayllerand y Fouché. "Los poetas siempre terminan contando la realidad, la pieza es de una contemporaneidad quemante", dice Flotats, quien no quiere buscar paralelismos con personajes actuales para que no se pierda la poesía. Gómez apostilla y dice: "Harían falta ocho o nueve políticos de ahora para alcanzar a uno de estos dos monstruos".
El actor afirma haber empezado una nueva vida con este montaje que le devuelve a los escenarios tras ochos años de ausencia de ellos: "Me ha removido todos los cimientos, me he puesto frente a algo muy grande que me ha dado fuerza, cosa que necesitaba porque he tenido una época muy cobarde con el teatro".
Esta cena transcurre la noche del 7 de julio de 1815. Días antes, la pérdida de Waterloo ha sumergido a Francia en la derrota y el luto. Napoleón ha huido abdicando en su hijo y el ejército ruso-anglo-prusiano ha invadido París. Tayllerand y Fouché (que acaba de ser nombrado presidente del Gobierno provisional) se odian, pero saben que tienen que pactar si quieren salvar sus vidas y seguir mandando como han venido haciéndolo en 12 y 8 Gobiernos, respectivamente. Por lo que el primero, famoso por sus dotes culinarias, su capacidad diplomática y sus traiciones, invita a cenar al policía sanguinario y odiado con el fin de alcanzar perversos y corruptos pactos de los que seguir beneficiándose ambos. El que la historia conoció inmediatamente fue la restauración de la monarquía en la figura de Luis XVIII, quien les recibió esa misma noche y se convirtió en rey de Francia el 8 de julio.
En el montaje, dedicado al director José Tamayo, desaparecido el pasado año, intervienen también los jóvenes actores Daniel Muriel y Bruno Ciordia, en el papel de sirvientes, así como el figurinista Renato Bianchi y el iluminador Albert Faura. (El País, 15/9/2004)
Gracia y Soledad Olayo, más conocidas como Las Veneno, viajan por España con la misión de descubrir qué es lo que falla en la conducta sexual de los españoles. En el país se practica poco el acto y no hay en esta materia convergencia con la Unión Europea. Ante el riesgo de ser expulsados, el Ministerio de Sanidad y Consumo organiza una campaña de concienciación con las dos actrices al frente. De esta singular y esperpéntica manera arranca Vida sexual del español medio, una comedia de hora y media concebida como una "gran juerga teatral", que se representará a partir del próximo día 14 en el teatro Lara de Madrid. "Lo más fácil habría sido caer en lo soez pero se juega con las palabras para evitarlo", contó ayer Gracia al referirse al espectáculo de Gabriel Olivares quien escribió el texto partiendo de un título que le pareció original.
"La obra empieza siendo una campaña muy institucional y termina siendo muy cabaretera", añadió Olivares. "Hay una mezcla variada. Hay escenas cómicas, monólogos, números musicales y un catálogo de mitos de España que hablan en un guiñol", prosiguió el guionista y director. Los ex integrantes del programa Caiga quien caiga El Gran Wyoming, Tonino, Pablo Carbonell y Javier Martín han prestado sus voces a estos muñecos.
"Al principio es un stand de feria y termina siendo una barraca", en palabras de Olivares. A falta de medios para la campaña, Las Veneno van desnudando el escenario para pegarse parte de éste al cuerpo y a la cabeza con velcro. Al tiempo, el dúo anima al público a participar en un "fingimiento colectivo", momento que consideran el "más caliente" de la función.
Su intención no es sentar cátedra con sus opiniones, aunque las cifras del Instituto Nacional de Estadística que citan -hay dos millones de impotentes, por ejemplo- son verdaderas. "Es un espejo donde nos vemos reflejados todos y nos reímos todos", subrayó Soledad. "No queremos ser didácticas. Que cada uno haga con su cuerpo lo que quiera", remachó Gracia, por si a alguien de la sala no le había quedado claro. (El País, 10/9/2004)
La sátira y la farsa han sido las armas de Dario Fo para vituperar a los poderes y rehabilitar la digindad de los oprimidos. A sus 78 años, el premio Nobel de Literatura sigue luchando con la pasión y rebeldía de un joven cómico que con su teatro quiere abrir las conciencias y cambiar el mundo. "Con el conocimiento se reta al poder", proclama con ardor en Módena, ciudad italiana en la que esta noche estrena su última obra, El templo de los hombres libres. Su entrega, riesgo e innovación como autor, actor y director teatral han sido los motivos que han llevado al Festival de Teatro Clásico de Mérida a concederle el premio Scaena en el 50º aniversario del certamen, donde Fo interpretará el día 28 su monólogo Rosa fresca aulentissima.
"Estamos viviendo un momento de hipocresía de una ferocidad increíble"
"Admiro la religiosidad del pueblo, la que toma el Evangelio para tener la libertad"
Dario Fo (San Giano, 1926), la máxima autoridad de la sátira en el teatro italiano, terror del poder político, social y eclesiástico, vive un apasionado romance con el duomo de Módena (Italia). ¡No! Que ninguno de sus muchos detractores se confunda. El premio Nobel de Literatura en 1997, cómico irreverente, declarado ateo e iconoclasta de mérito, no ha visto la luz de la Iglesia católica y a sus 78 vitales años se ha convertido. La luz que ha visto es la de un monumento Patrimonio de la Humanidad, extremadamente umbrío en su interior, y que ha redescubierto gracias a los tres volúmenes dedicados a la románica catedral modenense (1099-1117) de la colección de atlas Maravillas de Italia, de la editorial Franco Cosimo Panini, propiedad de uno de los hermanos que en 1961 crearon las muldialmente célebres colecciones de cromos Panini. Fo, que estudió arquitectura y que creía conocer bien el templo, confiesa ahora que nunca había visto cómo era realmente. Y en un arrebato de su proverbial pasión por la vida y el teatro ha creado en sólo tres meses el espectáculo El templo de los hombres libres, un monólogo en el que cuenta la historia del duomo -"catedral construida por la voluntad del pueblo y no por la de la Iglesia o el rey. Comunismo total avant la lettre", proclama enfático-, que esta noche se estrena en la plaza Grande, frente a una de sus fachadas.
El templo de los hombres libres se ha convertido también en un libro, el texto del monólogo ilustrado con fotografías de los detalles de los capiteles y bajorrelieves de la catedral y con dibujos del propio Fo, que esta noche, con motivo del estreno, empezará a venderse en Módena y que a partir de mañana se distribuirá en las librerías de la región Emilia Romagna. En septiembre, coincidiendo con el pase televisivo de la grabación del espectáculo que esta semana ha iniciado la RAI 3, se distribuirá en toda Italia. Es El templo de los hombres libres, en definitiva, un episodio más del monólogo más importante de la abultada producción teatral -más de ochenta títulos- de Fo, el Misterio bufo, cuyo primer episodio, Rosa fresca aulentissima (Fresca rosa olorosísima, 1969), un debate medieval en prosa, el premio Nobel interpretará el próximo 28 julio en el teatro romano de Mérida después de recibir el galardón Scaena que el Festival de Mérida ha creado para conmemorar su 50º aniversario.
Pregunta. ¿Qué hace un ateo como usted en una iglesia?
Respuesta. Soy un gran admirador de la religiosidad del pueblo, la que toma el Evangelio para tener la libertad. Además, un ateo debe estar siempre atento a la filosofía de la vida.
P. ¿Ha hallado en el duomo de Módena la filosofía de la vida?
R. El duomo es un monumento que como ningún otro está lleno de referencias teatrales, a las fábulas, a la historia, al bestiario. A todo lo referente al conocimiento, a los temas realmente importantes de la filosofía; unos valores filosóficos que son de una modernidad y actualidad increíbles. Basta leer uno de los relieves, el de la creación de Adán y Eva, que sugiere que en su cambio de situación no cuenta tanto el hecho de ser eterno como el razonar, de pensar. Vayamos a la Biblia: "Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: 'De todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás". Adán sabe que paga con la vida su posibilidad de acceder al conocimiento. ¡Esta idea es mucho más revolucionaria que el Cogito, ergo sum! [Pienso, luego existo (Descartes)]. Y es a la vez un discurso plenamente actual: el hombre debe tener conciencia, conocimiento, responsabilidad, sexualidad, vida. Porque es con el conocimiento como se puede retar, desafiar, al poder, sea cual sea éste.
P. Y usted se lo recuerda a la gente.
R. ¡Sí! Dile a la gente que sea consciente de esto, ¡no lo saben, lo han olvidado! El miedo nace de la ignorancia y el conocimiento, en cambio, anula el miedo, el terror e incluso la locura. Todo esto está explicado en esta iglesia. Los capiteles y bajorrelieves que lo explican fueron censurados y trasladados al exterior de la catedral cuando el pueblo modenense perdió la libertad que tenía mientras el rey y el Papa batallaban entre ellos.
P. ¿Y cree que el público, tras la representación, se llevará el mensaje a casa?
R. ¡Siiiiií! Hay una cosa que me sigue maravillando por mucho que pasen los años. Empecé en el mundo del teatro muy joven y a los 24 años ya tenía una compañía de cómicos con la que hacíamos un teatro de provocación, satírico, contra los lugares comunes y la banalidad. El público que entonces venía a las representaciones era de mi edad, pasaron los años y vinieron al teatro los hijos de aquellos jóvenes, años después, los nietos. ¡Y ahora ya empiezan a venir los hijos de los nietos! Y me cuentan que quien les habló por primera vez de teatro fue su abuelo. Las generaciones se han ido pasando el mensaje.
P. Pero este público joven del que habla es diferente. ¿Existe ahora un público como el que propició el Mayo del 68?
R. ¡Atención! Este público joven que viene a mis espectáculos es el que se manifiesta por la paz, el que en el teatro intuye rápidamente la ironía. Es el público que se expone delante de la policía en las manifestaciones y al que en algunos casos han pegado y torturado. Sucedió en Venecia, en Génova. Todos los que se exponen son la vanguardia cultural de la Italia actual. Y sucede que, a diferencia del pasado, ellos, los más jóvenes, son los que llevan a sus padres al teatro. Claro que también están los que van para sufrir, los que se encabronan y escriben cartas a los diarios y me las envían a mí tratando de conducirme hacia el buen camino.
P. Y usted, ¿no pica?
R. ¡Ja, ja, ja, jaaaaa! Mire, cuando el grado de sátira de mis espectáculos les derriba sus creencias, les pongo en un apuro, porque dudan. Entonces se van, porque únicamente quieren tranquilidad.
P. Pero de algo le habrá servido ser un Premio Nobel para que este público que le rechaza considere, al menos, que merece respeto.
R. Pienso que el premio les ha enfurecido más. Primero me decían: "Hace reír, es un buen cómico, aunque me ponga en un aprieto". Ahora es peor, me reprochan que haya abierto la puerta para que los cómicos entren en el mundo de los sabios. Mire, en diciembre recibiré el doctorado honoris causa de la Universidad de la Sorbona de París. Tengo doctorados de universidades de Estados Unidos, Alemania, de todos los países nórdicos y de las dos más importantes de Gran Bretaña, Oxford y Cambridge. ¿Sabe cuántos honoris causa tengo de universidades italianas? ¡Ninguno! Todos los grandes profesores de Italia soñaban con obtener un galardón importante como el Nobel, pero me lo dieron a mí y eso les fastidia, porque consideran que al dárselo a un hombre de teatro les han rebajado la categoría. Por esto se oponen sistemáticamente a que una universidad italiana me invista honoris causa.
P. ¿Envidia?
R. Intolerancia. Le cuento. El monólogo que interpretaré en Mérida, Rosa fresca aulentissima, es del juglar medieval Cielo d'Alcamo. El romanticismo intentó hacerlo pasar por un autor que formaba parte de la corte de Federico II de Sicilia, pero verdaderamente fue un juglar por el que el rey dictó una ley en contra suya diciendo algo así como "a un juglar que vulnera las normas se le puede apalear y matar sin que nadie tema ser llevado a juicio, porque no forma parte de los seres humanos". ¿No le recuerda a algo este argumento? ¡Es lo mismo que pasa actualmente! En Italia, Berlusconi ha despedido de todas las televisiones, incluida la RAI, con el gentil aplauso de los grupos políticos que le apoyan, a todos los cómicos que utilizaban la sátira y la ironía contra él.
P. Pero Berlusconi no ha podido con usted.
R. Lo ha intentado. Lo hizo en el estreno en Roma, en diciembre de 2003, de mi último espectáculo, una sátira sobre Il Cavaliere titulada El anómalo bicéfalo, y en enero de este año volvió de nuevo en el Piccolo Teatro de Milán, adonde envió a sus esbirros para que, como perros, acabaran con la presa e impidieran que mi esposa, Franca, y yo pudiéramos actuar. Sergio Escobar, el director, reveló las presiones recibidas. Entendió que le convenía hacerlo porque sabía que si cancelaba el espectáculo el público le iba a quemar vivo. Fue la presión del público, la fuerza popular, la que posibilitó que el espectáculo se hiciera. El discurso cultural en Italia es peligrosísimo. Se enseña a creer que lo falso es justo. Vivimos un momento de hipocresía de una ferocidad increíble.
P. ¿Es para usted un panorama desolador?
R. Las cosas mejoran. Y España lo ha demostrado. El pueblo español descubrió el engaño y le cortó la lengua al mentiroso. (El País, 18/7/2004)
Tierno Bokar fue hombre humilde y extraordinario, un sabio africano que vio en la tolerancia la única posibilidad de supervivencia del hombre. Basado en el libro Le sage de Bandiagara (El sabio de Bandiagara), que Amadou Hampaté Bâ dedica a su maestro, el nuevo montaje de Peter Brook es una bonita fábula sobre las enseñanzas de este asceta cuya vida era "tan limpia como un cristal, tan pura como una oración". El espectáculo, que podrá verse en Barcelona del 27 de julio al 4 de agosto (Mercat de les Flors), se estrenó el día 6 en Duisburg (Alemania), en la Trienal de Ruhr.
"En África, cuando un anciano muere, toda una biblioteca desaparece". Estas palabras de Amadou Hampaté Bâ (Malí 1901-Costa de Marfil 1991), que reflejan la importancia de la tradición oral en las civilizaciones africanas, parecieron guiar su vida hacia la custodia de la cultura oral de su país. Nacido en el seno de una noble familia de etnia peule y discípulo de Tierno Bokar (1875-1940), Hampaté Bâ pudo cumplir con el compromiso de la tradición oral que establece su transmisión a las generaciones futuras, gracias a su formación francesa. Peter Brook le conoció en París, cuando Hampaté Bâ era miembro del Consejo Ejecutivo de la Unesco. "En La conferencia de los pájaros (1979) ya leímos sus textos", recuerda Peter Brook en un encuentro con un grupo de periodistas españoles tras ver el montaje. "África sigue siendo una civilización desconocida para Europa. Sabemos del sida, de las dictaduras, de la miseria que sufren sus gentes y sabemos que bailan bien. Pero de la profundidad de sus pensamientos no conocemos nada".
Para preparar el montaje, que recalará en Barcelona como parte de la programación del Fórum-Grec, Peter Brook y su compañía pasaron un mes en Malí y Burkina Faso. En Bandiagara, una pequeña población en Malí, conocieron al único discípulo de Tierno Bokar, que todavía sigue vivo. "Para entender la verdad de ellos tuvimos que salir de la nuestra", explicó Peter Brook, haciendo referencia a las palabras de Tierno Bokar que recoge la obra: "Hay tres verdades: la mía, la tuya y La Verdad. Ésta última está en el centro y no pertenece a nadie. La mía y la tuya sólo son fracciones de esta Verdad que representa la luz total y queda simbolizada por la luna llena". Esta cita, por extrapolación, nos lleva a hablar de la religión. "Está mi religión, la tuya y La Religión", comenta Peter Brook. "Pero la obra no defiende el islam contra el cristianismo o el budismo, porque tanto el islamismo como el cristianismo o el budismo ya han dejado de ser lo que eran. Todas las religiones que han sido dadas a conocer por profetas excepcionales, al cabo de un tiempo, se degradan. La degradación forma parte de la humanidad. De lo que se trata es de asumirla, porque cada nivel de degradación tiene sus ventajas. Además, la idea de Dios, sea cual sea, escapa a toda definición". Una vez más, Peter Brook cita las palabras de Tierno Bokar para explicar el montaje. De hecho, en un momento de la obra, Bokar intenta responder a la pregunta de qué es Dios con estas palabras: "Dios es el obstáculo de la inteligencia humana, porque todo aquello que concebimos como Dios deja de serlo, pues sólo es nuestra propia manera de concebirle y en realidad escapa a toda definición".
El montaje de Brook parte de la adaptación teatral que Marie-Hélène Estienne hizo del libro de Hampaté Bâ y sitúa al espectador de entrada en Bandiagara, donde Tierno Bokar pasa sus días meditando y dando clases a sus alumnos. A través de la figura del narrador, que rescata la tradición oral africana, las primeras escenas introducen en lo que fue la rutina de Bokar en un África colonizada por los franceses para adentrar al público después en los conflictos internos que la desgarraron. Marie-Hélène Estienne, presente junto a Brook en el encuentro, habló de la dificultad de la adaptación: "Por un lado había las historias y enseñanzas de Tierno Bokar y, por otro, había que explicar las disputas que surgieron por la discrepancia entre el significado del número 11 y el 12 que aparecen en la corriente sufista del islam". Ésta es quizá la parte más enrevesada del montaje, cuando a partir de un malentendido se definen los partidarios de repetir la oración La perla de la perfección once veces, frente a los menos ortodoxos, que prefieren repetirla una vez más. Once es el número que corresponde a la espiritualidad pura del islam, once son los pilares que sustentan las mezquitas y sabemos que las fechas de los atentados 11-S y 11-M no son casuales. La obra explica cómo el conflicto llega hasta los representantes del Gobierno francés, en plena ocupación de Francia por los alemanes. Aquéllos toman cartas en el asunto y prohíben la oración basada en el número 11, tachándola de herética. Así es como Tierno Bokar muere solo, considerado un traidor por muchos, no sin antes pronunciar estas palabras: "Pido a Dios que, en el momento de mi muerte, tenga más enemigos a quienes no haya hecho nada, que amigos".
Sabio del teatro
Peter Brook rehúye cualquier identificación con Tierno Bokar y su sabiduría, pero el paralelismo es, a pesar suyo, inevitable. Tiene muy claro que sólo la tolerancia y la amplitud de miras, sobre todo en política, pueden garantizar la tranquilidad de espíritu y que éstos son los temas que el teatro tiene que tratar hoy en día. "La obligación del teatro es ir a contra corriente de la sociedad. En los años sesenta, el teatro tenía que incidir en los tabúes sexuales, por ejemplo, como uno de los temas que chocaban a la burguesía. El choque de ayer, sin embargo, se transforma en la banalidad de hoy. Por eso ahora al teatro le toca crear, aunque sea durante una o dos horas, una pequeña atmósfera de tranquilidad y paz, que es lo que nos falta en la sociedad en que vivimos. El teatro no puede cambiar el mundo, pero si que puede darnos un respiro". Su Tierno Bokar lo da. Es un montaje que encaja en su propia definición de teatro sagrado. Una obra sobre lo invisible-hecho-visible que el público recibe de entrada con ese silencio con el que se reconoce una experiencia compartida. Los aplausos vienen después. (El País, 16/7/2004)