Mc 1,25
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En la sinagoga un hombre
poseído por un espíritu inmundo reconoce la verdadera identidad de
Jesús, diciendo "Sé quien eres tú, el Consagrado de Dios".
Jesús de conmina a que calle la boca.
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Mc 1,34
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Jesús expulsa muchos
demonios, pero a los demonios no les permitía decir que sabían quien
era.
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Mc 1,43
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Jesús cura a un leproso,
tras lo que le ordena que no le diga a nadie. El leproso no le hace caso
y todo el mundo acaba enterándose.
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Mc 3,12
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Los espíritus inmundos
cuando ven a Jesús le dicen "Tu eres el Hijo de Dios". Pero
Jesús les conminaba a que no le dieran publicidad.
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Mc 5,43
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Tras resucitar a la hija de
Jairo, Jesús advierte a los presentes con insistencia que nadie se
entere de los sucedido.
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Mc 7,24
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Jesús se aloja en una casa
de Tiro, pero no quería que nadie se enterase.
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Mc 8,26
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Tras curar a un ciego le
dice que no entre ni siguiera a la aldea, para que la gente no se
entere.
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Mc 8,30
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Pedro proclama que Jesús es
el Mesías. Pero Jesús les conminó que a nadie dijeran aquello acerca
de él.
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Mc 9.9
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Tras la transfiguración del
Señor, cuando ya bajan del monte, Jesús les advirtió que no
contasen nada de lo sucedido, hasta que hubiera resucitado.
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