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Guía de la ruta
Dificultad
según el método M.I.D.E del itinerario:

Inicio:
Carretera de Pollensa a Andratx Km. 25,200 (restaurante
Escorca)
Guía:
Antonio Sureda
Desplazamiento: lo
mejor en vehiculo propio hasta el punto de salida, para el regreso
debereis bajar los vehículos necesarios a la Calobra, o mas practico
subir en el Autocar de línea del TIB, este sale a las 15 h, (los
domingos no hay)
Equipo:
-
Llevar ropa fina antidesgarro (tipo pantalón de senderismo) no
son aconsejables los chándal
-
Llevar botas de montaña (no es aconsejable llevar zapatillas de
deporte)
-
Llevar el mínimo peso posible en las mochilas
-
Ropa de baño (o sin ropa, eso ya a elección, ;)) (cuidado con la
tolla, su peso puede resultar cansino, y siempre nos podremos
secar al Sol, aunque hoy día se venden en tiendas especializadas
toallas tipo bayeta muy aconsejables y poco pesadas)
Mapa:
Alpina Tramuntana Central E-25 1:25.000
Mejor época:
la primavera es la mejor, si hace calor salir muy temprano para
evitar que el el Sol os pille en el descenso al torrente de Lluc.
Distancia: 7
Km.
Subiendo: 1 Km.
Bajando: 5,260 Km.
Tiempo efectivo
Subiendo: 0,27 h. Bajando: 2,04 h.
Parado: 1,60 h.
Total acumulado:
4,31 h
Altura máxima:
640 m.
Altura mínima: 0 m.
Desnivel
Acumulado
Subiendo: 260 m.
Bajando: 680 m.
Media en %: 21,9
Velocidad media: 1,55
Km./ h.
Precauciones:
-
Llevar líquido suficiente (mínimo 3 l.) y a poder ser de esa
cantidad 1,5 litros que sea de tipo isotónico (Acuarius o
similar)
-
Cuidado con la comida, no llevar en exceso, es mejor llevar
algunas barritas energéticas.
-
Si
se tienen bastones de senderismo telescópicos llevarlos, en el
descenso de Escorca serán muy útiles y reducen un 15% el
esfuerzo de las rodillas y músculos de las piernas (con 2
bastones) si se lleva solo uno, la reducción es del 2 % y aunque
parezca poco lo agradecereis al final del descenso.
-
Abandonar
o no empezar si las inclemencias son adversas
-
La mayor dificultad la encontraremos en la
localización y superación de los continuos pasos entre las moles
rocosas, aunque están bien señalizados con marcas de peintura.
-
Avisar de la ruta que se va a recorrer antes de la salida a
parientes o algún amigo.
-
Nunca ir solo
Descripción de la excursión:
La excursión al torrente de Pareis es
una de las clásicas rutas estivales de la montaña mallorquina. No en
vano ya decía Jeroni de Berard en 1789 que "la Calobra... tiene una
copiosa fuente de exquisitas aguas, que nace en Turixant y baja por
el torrente de Pareis, cuyo torrente es muy delicioso por su
amenidad y frondosa arboleda, que lo acreditan por una de las
maravillas de a naturaleza" O. de Berard, 1983:73).
Ochenta y siete años más tarde, Josep
Rullan declaraba que "el célebre torrente de Pareis es un grandioso
monumento de la naturaleza, cuya sublimidad sólo puede comprender el
que haya recorrido su trayecto y contemplado las paralelas,
quebradas y elevadísimas peñas cubiertas de verdes matorrales que,
negando el paso a los rayos de sol, amenazan sepultar bajos sus pies
al atrevido viajero" O. Rullan, 1876: 29-30).
- El inicio del itinerario está en la aldea de Escorca, que se halla
a poco más de seis kilómetros de Lluc, en dirección a Soller, en el
Km. 25,200 de la carretera -710 (Pollensa-Andratx). Desde la
carretera, justo delante del restaurante, debemos pasar la barrera
de madera que da acceso a las cases d'Escorca y a la iglesia de Sant
Pere.
Hasta el verano de 1991, el camino del torrent de Pareis partía del
lateral de levante de la iglesia de Sant Pere. Desde esta fecha,
otro tramo inicial de camino ha sido rehabilitado. De esta forma, no
hay que pasar la barrera de la iglesia y de las cases d'Escorca,
sino que hay que buscar el inicio del camino delante del
restaurante. Éste se encuentra en la misma carretera, algunos metros
después del portillo de las cases d'Escorca, en dirección a Soller.
Más adelante ambos caminos se vuelven a encontrar. Durante los
primeros metros bajamos de la carretera y los campos de cultivo
de Escorca nos quedan a la izquierda; más a la derecha, pronto
aparecen las primeras encinas, que forman un encinar que avanza por
el litoral de la derecha; a la izquierda se extienden campos de
cultivo delimitados por pared. La vista panorámica nos permite
divisar el Puig Major y el Puig d'en Galileu. Mientras tanto,
llegamos a un portillo, con una barrera de hierro, adosado a la
pared que forma un ángulo con un sembrado de tierra cultivada.
Por los alrededores de este lugar podemos ver algunos rotl.los de
sitja, elementos interesantes de la cultura preturística
mallorquina. Jesús García Pastor tuvo ocasión de contemplar y
fotografiar, en el verano de 1965, el proceso de producción del
carbón a partir de las sitges que se montaban sobre estos mismos
rotl.los, que fueron abandonados poco tiempo después.
Acabada la zona de campos de cultivo, avanzamos con la vista puesta
sobre las peñas de Son Nebot y, más alejada, la moleta de Cals Reis,
y se va intuyendo el gran vacío que forman los hoyos de los
torrentes de Lluc llamado también de Albarca, y del torrent de
Pareis. Para alcanzarlos correctamente, ya que forman parte de
nuestro itinerario, debemos acertar la dirección hacia la izquierda
que toma el camino. Un poco más a la derecha de la ruta, sobre el
precipicio, encontraremos una roca con un orificio, la peña Foradada.
Un buen premio para los más osados será sin duda la aparición en
escena del impresionante desgarro del Entreforc, gigantesco corte
que da principio a la ingente garganta cáustica que es la cuna del
torrent de Pareis. Desde la peña Foradada debemos corregir hacia la
izquierda para así acertar la bajada de la grada de rocas que
tenemos a nuestros pies.
Una vez ganada la sorprendente vista sobre el Entreforc, el camino,
a veces empedrado y en otros tramos pedregoso, desciende en zigzag
entre acebuches, carrizos, retamas, estepas, tojos y zonas de lapiaz,
estas rocas puntiagudas llamadas popularmente 'monges'. Un poco más
adelante, se completa la panorámica con la aparición del Puig Roig,
que hasta el Entreforc, e incluso más a la izquierda, nos ofrece una
amplia visión de la hondonada del torrent de Lluc, hasta las puntas
rocosas de los Castellots y la vertiente meridional, por la que
descendemos, deshaciendo las vueltas del camino. Si gozamos de buena
vista podremos vislumbrar las cases del Cosconar en forma de mancha
blanquecina situada a media ladera del Puig Roig. Más a la
izquierda, en el centro del collado formado por el puig Roig y la
serra de les Farines, podremos distinguir la casa del cuartel de
carabineros hoy día rehabilitadas (posiblemente para uso
particular, aunque he oído distintas versiones de ello por lo tanto
queda sin confirmar este dato), ilustrativo eco de otras épocas no muy lejanas, cuando
estos escarpados territorios, con inaccesibles costas, eran el
centro de dificultosas y expuestas actividades de contrabando.
En este último tramo del camino, ya suficientemente avanzado el
descenso, los serpenteos se hacen más estrechos y con más desnivel,
de manera que el camino se dota de un paramento de piedras, lo
suficientemente considerable para poder garantizar la seguridad del
itinerario y la consistencia de la propia obra. Uno de los puntos de
referencia más destacables es la higuera junto al camino con un
abrigo rocoso a su lado con restos de muros de pared que indican un
antiguo uso, seguramente como refugio para las ovejas. También este
lugar nos recuerda que faltan pocos minutos para alcanzar el lecho
del torrente de Lluc. Antes de llegar, en la vertiente norte, frente
a nuestra ruta, podemos observar la grieta vertical que surca la
ladera. Es el torrent dels Boverons, que nace entre las cases del
Cosconar y el cuartel de los carabineros y dedica su corta vida a
lanzarse vertiginosamente hacia el tramo final del torrent de Lluc.
Volviendo al itinerario, deberemos prestar atención a los últimos
metros de camino, ya que está destruido y con el paramento que lo
sostenía completamente derruido.
Alcanzado ya el lecho del torrent de Lluc, la perspectiva de dominio
de la altura y el itinerario sobre camino relativamente llano que
hasta este momento teníamos, cambiará. A partir de ahora, nuestra
ruta transcurrirá entre altas paredes naturales y nos dejaremos
transportar por el encanto de esta geología salvaje singularmente
diseñada por millones de años de erosión. Aquí, la naturaleza es el
único interlocutor y su lenguaje, el único canal de comunicación.
Pronto habremos cambiado la técnica de excursionismo llano, por la
de saltar de roca en roca o descender trepando alguna pequeña peña.
Ahora podemos sin embargo ir aún por terreno llano durante un rato,
que discurre por la izquierda del torrente, entre carrizo, matas y
retamas.
De todas maneras, justo antes del Entreforc, debemos franquear
algunas rocas que entorpecen el camino y que, en descenso, nos
situarán junto a un gran abrigo rocoso en la pared izquierda de la
entrada al Entreforc.
El Entreforc recibe este nombre porque es el lugar en el que se unen
el torrent de Lluc o de Albarca, del que hasta ahora hemos seguido
un corto tramo, y el torrent del Gorg Blau. Este último nace en la
zona de Almallutx, forma -forzado- el embalse del Gorg Blau y un
poco más adelante, ya cerca del Entreforc, cincela con magistral
arte la mítica zona alejada de los rayos solares, la Fosca, que es
símbolo de la Mallorca escarpada y recóndita, a la vez que es la
culminación de la actividad excursionista de la isla. A partir de
este momento, los torrentes del Gorg Blau y de Lluc, confluyen en
una sola corriente de agua, llamada torrent de Pareis.
Si se desea visitar la entrada de la Fosca (la salida, en realidad,
ya que debe accederse a ella por la parte final del torrent del Gorg
Blau), es factible adentrándose más de un centenar de metros,
subiendo con cuidado, hasta cerca del peñasco Entravessat, realmente
peñascos 'entravessats', ya que son dos grandes rocas desprendidas A
partir de ahora, aunque se diga que nadie se puede perder, ya que se
trata de bajar siguiendo el lecho del torrente, la descripción del
itinerario en cuanto paisaje, fijación toponímica y alguna
orientación sobre los pasos a dar, tal vez sea tanto o más
provechosa que en otras excursiones.
Desde el Entreforc, no podemos continuar por el centro del lecho,
sino que tenemos que ir hacia la parte derecha del torrente, por un
sencillo paso que salva un gran desprendimiento de tierra y rocas
que cayó sobre el torrente. Este paso empieza, en un ligero ascenso,
por una vereda estrecha. Pero la parte superior y la bajada no se
hacen esperar, y la senda termina en la Llosa, paso situado en un
conjunto de grandes rocas por las que se tiene que bajar con
cuidado, aunque se hayan hecho algunos escalones a martillazos y con
la ayuda de barrenos, para evitar los resbalones. Sin embargo la
llegada al lecho se hace sobre una holla ancha y rellenada de piedras
pequeñas, llamada Gorg deIs Cingles, que tendremos que alcanzar
mediante un salto.
El Gorg deIs Cingles es el primero de una larga serie de gorgs que
se irán sucediendo hasta llegar al mar. Se han generado por la
erosión producida por el agua caída con fuerza por el desnivel y
todos tienen un cierto aspecto de olla o receptáculo que acoge agua
durante gran parte del año, cuando el torrente ya no corre. Las
aguas del gorgs son amansadas, prisioneras entre las paredes de roca
que las rodean. En verano encontraremos la mayoría de gorg vacíos,
aunque siempre podremos observar las marcas de anteriores niveles
hídricos.
Este segmento del torrente, entre la Llosa y el gorg del Capella,
tal vez sea el más incierto desde el punto de vista de encontrar el
itinerario a seguir, y el más irregular por la constante presencia
de grandes rocas que obligan a realizar pasos de destrepada con la
ayuda de las manos, aunque sin mucha complicación ni excesiva
dificultad, aunque nunca debemos bajar la guardia cualquier
torcedura puede ser un gran lastre para acabar el itinerario.
Continuamos por la izquierda del torrente, por un paso estrecho
entre rocas que más bien parece un pequeño túnel, con final en
bajada resbaladiza. Se suceden otros pequeños obstáculos en forma de
pasos que acaban en saltos acrobáticos o sobre rellanos estrechos y
casi aéreos, como el ocupado por una gran mata de enebro que se
tiene que franquear.
Después de muchos saltos de roca en roca y de búsqueda de la ría más
adecuada, llegamos al gorg del Capella, caracterizado por su
longitud, por el lecho llano y con piedras y por las inequívocas
marcas de agua a cierta altura, testimonio de otros períodos de
lluvia. El nombre del gorg recuerda el desafortunado episodio de un
sacerdote de Lluc que murió ahogado en él cuando iba de Lluc al
oratorio de Sant Llorens, entre la Calobra y Cala Tuent, para
cumplir con sus tareas religiosas, a principios del siglo xx.
La salida del gorg se puede efectuar por un agujero entre rocas
situado a la izquierda. Poco después pasamos por otro gorg, con una
pequeña higuera colgada de la pared izquierda. Pero, el auténtico
gorg de la Figuera se halla unos metros después y, como es de
difícil acceso, el camino se desvía del interior del torrente hacia
la izquierda, por una pequeña vereda que sube, bajo los terribles
precipicios del Clot de l'Infern. Pocos minutos después, al haber
pasado el profundo gorg de la Figuera, regresamos al lecho poco
antes de la cova de Romegueral, que tiene una curiosa forma de pera.
A partir de la cueva, el torrente se adentra aún más, ya que las
paredes se estrechan a la vez que se acentúa su verticalidad, y su
altura. En este lugar, en que parece que las paredes se llegan a
tocar, es donde podemos localizar el mítico salto del Soldat Pelut.
El lecho del torrente está recubierto de guijarros, excepto en los
pasos de rocas. Los pasos clave básicamente son dos. El primero, a
unos diez minutos de la cova Romegueral, se tiene que franquear por
la derecha, y se ha bautizado con un grafiti anónimo como el paso de
los 'grassos estrenyeu-vos', en alusión al empotramiento que se
tiene que realizar por una estrecha vía que termina con un doble
salto final. A unos dos o tres minutos de este paso, ahora, a la
izquierda, se encuentra el segundo, conocido como el pas de
l'Estaló. El archiduque Luís Salvador, según explica en su obra Die
Balearen, con información recogida alrededor de 1880, explica que el
paso se llama así porque "anualmente la gente lleva hasta aquí un
tronco de pino con ramas y mellas, que sirve de escalera y siempre
se lo suelen llevar las lluvias de invierno" (Habsburgo-Lorena, L.
S., 1984:263). Se trata de un típico paso de chimenea, con
empotramiento, que termina sobre una pequeña hoya que se tiene que
bordear con atención.
Por primera vez tras varios descensos no tendremos dificultad para
salvar el clásico he interesante paso de "S'Estalo", alguien lo voló
hace ya algunos años, después que una torrentada moviera unas grandes rocas
he impidiera superarlo.
Inmediatamente después de bajar s'Estaló tenemos que pasar, también
a la izquierda, por encima de una roca empotrada redondeada, que nos
sitúa en un nuevo gorg, llamado gorg de la Creu. Este nombre se debe
a una cruz de hierro que fue puesta sobre una gran roca situada en
el centro del torrente en memoria del infortunado joven que murió en
este gorg en 1956.
A poco menos de cinco minutos del Estaló hallaremos el Degotís.
Constituye una curiosa fuente que, gota a gota, no para de chorrear
agua que sale, por filtración de la roca calcárea, a una altura de
unos cuatro metros sobre el fondo del lecho del torrente. Las
concreciones calcáreas recubiertas de pequeños helechos y una
frondosa higuera de difícil equilibrio, redondean el singular
conjunto.
Pocos metros después del Degotís se encuentra una roca aislada y
aguda, como un típico 'penyal bernat', conocido como el Frare.
Estamos ya en una zona con el lecho más abierto, pero aún tendremos
que superar algunos pasos. Algunos se hicieron a base de barrenos.
Poco después tenemos que pasar por la izquierda del lecho cerca de
una cueva con un gorg a la derecha. Este gorg siempre tiene agua y
es conocido con los nombres de gorg de l'Anguila o de la Fonteta.
Este último nombre se explica por la pequeña fuente, un surtidor que
proviene directamente de las entrañas de la roca, que alimenta el
gorg y siempre lo mantiene con agua que, además, es más clara que la
de otros gorgs de agua estancada.
Al llegar al siguiente gorg, el Esbaldregat, ya nos encontramos a
punto de empezar el sector final del torrente. Presenta un estrecho
paso a la derecha, que tenemos que franquear, ya que siempre hay
agua. Después de este paso, nos encontramos situados en una rambla
muy abrupta, de la que parten dos abruptos caminos. El de la
izquierda con un marge de soporte bien visible, comunicaba las
pequeñas zonas de huerto de la desembocadura del torrente con las
cases de possessió del Bosc, de la que dependían los huertos. A la
derecha, después de la cova de les Voltetes, situada arriba, se
halla el principio del camino del pas de l'Argamassa, difícil vereda
abrupta que enlazaba la Calobra con el Morro de sa Vaca y también
con las cases del Cosconar. A las dificultades habituales del paso,
se tienen que añadir las provocadas por un reciente desprendimiento
de esta vertiente del torrente, las grandes peñas del cual,
desprendidas con extraordinaria violencia, se pueden distinguir
fácilmente, medio clavadas sobre los guijarros del lecho del
torrente.
Ya cerca de la desembocadura, encantados por la magnitud de la olla
del torrente que nos engulle y por la visión del mar, veremos
también las aguas poco pro- fundas de los últimos gorgs. En primer
lugar, a la izquierda, tenemos el gorg de la Xemeneia y en segundo
lugar, a la derecha, el gorg de l'Olla que se extiende suavemente
casi hasta la brecha de la desembocadura. En esta inmensa hondonada,
llamada l'Olla, en la parte izquierda y cerca de la desembocadura
hay otra fuente en forma de surtidor directo de la tierra, la font
Salada. Al lado, desde 1964 se celebra el concierto anual del
torrent de Pareis, animado por el pintor Josep Coll i Bardolet, como
recuerda una placa sobre una roca cercana.
Las paredes verticales que nos escoltan en la llegada al mar, a la
izquierda el Puig de la Torre de la Calobra y a la derecha el Puig
conocido como el Tormàs, nos despiden de este alucinante mundo de
caprichos geológicos y de la colosal Naturaleza donde el ser humano,
que tan a menudo osa atentar contra las maravillas naturales,
regresa a sus justas dimensiones la insignificancia ante su magno
entorno y tiene ocasión de reflexionar sobre la imprescindible
reconciliación con la naturaleza.
Para terminar la excursión y llegar al lugar en que el medio de
transporte nos espera para remontar la carretera, sólo nos queda
cruzar el moderno túnel que comunica la desembocadura del torrente
con la cala de la Calobra, donde regresaremos al asfalto, olvidado
por algunas horas.
LA COVA DEL SOLDAT PELUT
Desde el Entreforc vemos, muy elevada al fondo de la pared de la
derecha, la cova del Soldat Pelut, que ilustra la leyenda de este
soldado desaliñado, desertor de las terribles levas del siglo XVIII.
Se cuenta que se refugió en esta cueva y que cuando los agentes de
la autoridad le perseguían por la parte alta del torrente, y se vio
perdido ante el abismo, saltó y consiguió llegar a la otra parte,
donde ya nadie lo pudo someter. Por eso, el lugar donde las altas
paredes se juntan más, poco después de la cova del Romegueral, se
conoce como el Salt del Soldat Pelut.
Así nos cuenta la leyenda el poeta Guillem Colom i Ferra:
"Quina no seria la nostra impressió quan, a la primera balma de la
Serra de la dreta, suspesa a més de cent pams de les fortes
revingudes de les aigües del torrent, hi descobrírem, perduda dins
el penya-segat, la Cova del Soldat Fuit, altrament més coneguda per
la del Soldat Pelut, el popular bandejat de la famosa llegenda de la
muntanya! Esglaia, en alsar la vista, només de veure l' asil que se
sabé trobar aquell heroi tan temut, a prova de tota emboscada dins
aquell desert penyalar. A"illat del món del fons per la gran
esllavissada de les aigües del torrent, i aïllat del món de sobre
pels cingles inaccessibles del serral de tramuntana, l'única via
possible de davallar del seu niu era una escala de corda, que
l'heroi proscrit cobrava en tornar de les eixides per a saciar la
fam. En una d'elles, perseguit per la justícia i sense altra
possibilitat d'escapolir-se, és fama que va saltar d'un cim a
l'altre deIs penya-segats més alts del torrent, aconseguint així
burlar els seus perseguidors que, mancats del seu coratge, no
pogueren atrapar-lo. De llavors ensa aquells cims són coneguts amb
el nom del Salt del Soldar Pelut, i esglaia sols de pensar el risc
mortal d'aquell salt a través d'uns murs de roca de cent " canes de
fondària.
(Guillem Colom i Ferra, 1972: 275-276).
Sobre la etimología del Torrent de Pareis
Sobre el origen del nombre Pareis aplicado a este torrente,
originado por la confluencia del torrent de Lluc (o de Albarca) con
el del Gorg Blau, la opinión general y cómoda relaciona el nombre
Pareis con el de parell (par), en el sentido de que el nuevo
torrente es producido precisamente por dos torrentes -un par-. Otra
etimología propuesta hace referencia a la posibilidad de que Pareis
proceda de la palabra Paradís (paraíso), en contraposición a los
lugares llamados lnfern (infierno).
Mn. Rafael Juan, en el núm. 28 de Hojas
de Lluc, comenta el siguiente fragmento de la Visita de D. Lluís
Vich, Virrei de Mallorca, a les torres, homes darmes i material de
defensa de Mallorca, de 1585: "Vi también Cala Rogia y Cala Vaca que
es muy grande, y un torrente contiguo que dizen de parets, sobre el
qual mandaré dar principio a una torre, cuando tenga dinero, que
forzosamente se ha de hazer...", en el sentido de que la grafía
torrent de Parets es la que "puede ser la más correcta o, si se
quiere, la más etimológica; pues según Moreu-Rey, en los Alpes, en
la frontera franco-italiana actual, hay "les Grandes Pareis", del
antiguo "parei" oriundo del latín "pariete". Y el torrente de Pareis
discurre entre altas murallas rocosas, altas paredes, en una
palabra".
(Extraído de libro “Caminos y Paisajes”
de Gaspar Valero) y modificado en mayo del 2006 por Toni Sureda.
(Información recopilada de Internet y modificada tras hacer la
excursión).
Toni Sureda
(Extraído de libro
“Caminos y Paisajes” de Gaspar Valero)
El Grupo lo
formaron:
Pepelu, Pedro,
Jaime, Ramón, Javier, Kiko, Miguel y Toni
A. Sureda
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