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5.1.2 Misión en la ciudad de Filipos: 16,11-40

 

Estructura:

 

 a) Pablo llega a Filipos. Conversión de Lidia y los de su casa: 16,11-15

 b) Pablo y la muchacha esclava-conflicto con las autoridades: 16,16-24

 Centro: Liberación milagrosa de Pablo y Silas de la cárcel

 Conversión del carcelero y los de su casa: 16,25-34

 b) Inocencia y libertad de Pablo: 16,35-39 (continúa el relato de 16,16-24)

 a) Pablo y Silas animan a la comunidad y abandonan Filipos: 16,40

 

Pablo llega a la ciudad de Filipos (vv. 11-12): De Tróade a la isla de Samotracia hay un día de viaje en barco; de Samotracia a Neápolis igual otro día. Esta ciudad era el puerto de Filipos, que quedaba a 18,5 Km de distancia hacia el interior. Filipos es una ciudad importante de la provincia de Macedonia. La capital de provincia era Tesalónica, pero Filipos debe su importancia a que fue transformada en colonia romana el 42 aC, para albergar a militares romanos licenciados. Filipos, como colonia romana era una pequeña Roma en otro lugar. Sus habitantes tenían los mismo derechos como si vivieran en Roma.

 Conversión de Lidia y toda su casa (vv. 13-15): El sábado Pablo y Silas salen fuera de la ciudad, a la orilla de un río, donde suponían habría un sitio para orar. No hay una sinagoga, sino un lugar informal de oración donde se reunían judíos y adoradores de Dios (griegos simpatizantes del judaísmo). Pablo habla a las mujeres que habían concurrido. Es interesante resaltar aquí esta comunidad más o menos establecida de mujeres fuera de la ciudad. Una de ellas es Lidia, originaria de la ciudad de Tiátira, situada en el Asia. Ella no es judía, sino gentil, adoradora de Dios. Su profesión era vendedora de púrpura. Lidia era jefe de hogar, no sabemos si era viuda o madre soltera. Muchos comentaristas afirman que Lidia era una persona de dinero. Por el contrario, lo más probable es que su situación fuera modesta o pobre. Como mujer sola debía trabajar arduamente para poder subsistir. Los artesanos y pequeños comerciantes tenían además una vida de mucho trabajo para lograr apenas sobrevivir. Así, Pablo, como artesano, debe trabajar día y noche para no ser gravoso a nadie (1 Tes 2,9). El hecho que Pablo se aloje en su casa, no quiere decir necesariamente que tuviera una gran casa y que fuera rica. También los pobres reciben huéspedes en sus casas. Lidia recibe a los misioneros apelando a su fidelidad al Señor (v. 15) y no a sus riquezas. Lidia se convierte al escuchar las palabras de Pablo y Silas. Su fe es por la Palabra, no porque viera milagros u otras cosas extraordinarias. Convertida al Señor, se bautizó ella y toda su casa (v. 15). Lucas da mucha importancia a la casa como espacio de la pequeña comunidad cristiana. En la carta a los Filipenses, Pablo evoca a otras dos mujeres: Evodia y Síntique, las cuales “lucharon por el Evangelio a mi lado” (Flp 4,2-3).

 Pablo enfrenta al espíritu en una muchacha esclava (vv. 16-18): “Sucedió que al ir nosotros al lugar de oración, nos vino al encuentro una muchacha esclava que tenía espíritu pitón” (literalmente). Pitón era la serpiente que guardaba el oráculo de Delfos y que profería palabras divinas. El espíritu pitón permitía a la muchacha “tener un discurso inspirado”, lo que daba a sus amos mucho dinero. El espíritu gritaba a Pablo y compañeros: “Estos hombres son siervos del Dios altísimo, que les anuncian un camino de salvación”. La expresión “Dios altísimo” (Theós húpsistos) era usada por judíos y gentiles. Pablo se enfrenta al espíritu y en nombre de Jesucristo le ordena salir de la muchacha. La situación de la muchacha era muy difícil: como mujer, como esclava y como explotada económicamente en su capacidad espiritual de decir discursos inspirados. La muchacha no está endemoniada y lo que dice a los misioneros es teológicamente correcto. Aparece aquí un caso, común en los Hch, de enfrentamiento del Evangelio con la religión popular helenista. Para Lucas y los cristianos de su época esta religión popular era demoníaca y utilizada como medio de lucro (aquí y también en 19,23-27 en el caso de los orfebres de Éfeso), por eso Lucas presenta la acción de Pablo aparentemente como un exorcismo. En el relato de Lucas, sin embargo, podemos descubrir un sentido más profundo, que podría identificarse con el pensamiento e intención misma de Lucas. El texto dice que “Pablo, cansado (por los gritos de la muchacha), se volvió y dijo al espíritu…” (v. 18). Pablo no actúa con talante profético, sino simplemente porque está cansado y molesto con los gritos. Además se enfrenta con el espíritu que está en la muchacha, que le permitía hacer discursos inspirados. Es cierto que sus amos explotaban esta capacidad espiritual de la muchacha esclava, pero lo real aquí es que Pablo de hecho destruye una capacidad espiritual en la mujer. Quizás su situación, después de encontrarse con Pablo, fue peor. Hay comentaristas que hacen una interpretación crítica de la acción de Pablo, no como liberación, sino como destrucción de una capacidad espiritual de la mujer. Es curioso que en el relato de Lucas, en el preciso momento cuando Pablo enfrenta al espíritu, desaparece el “nosotros”, que representa la comunidad del Espíritu. Antes de desaparecer se hace una distinción entre Pablo y el “nosotros” (v. 17). ¿Será que desaparece el “nosotros” por este enfrentamiento entre Pablo y el Espíritu que había en la mujer?

 Conflicto de Pablo con las autoridades (vv. 19-24): Pablo y Silas son arrastrados hasta el ágora ante los magistrados, que en el v. 20 los mismos son llamados pretores (en griego “estrategas” y el latín “pretores”, que era el título que recibían los magistrados de la ciudad). La acusación contra Pablo y Silas es muy importante desde un punto de vista histórico y redaccional (presentamos una traducción lo más literal posible):

  “Estos son los hombres

 que alborotan nuestra ciudad siendo judíos;

 predican costumbres

 que a nosotros no es lícito aceptar ni practicar siendo romanos” (vv. 20-21).

 Aquí aparece una clara contradicción entre romanos y judíos. Los filipenses, como colonia romana, están muy orgullosos de su ciudadanía romana y desprecian a Pablo y Silas como judíos. Los judíos en realidad tenían un estatuto jurídico respetable, constituían un “collegium licitum” y su religión era “religio latia”. ¿Por qué los pretores los mandan a desnudar, azotar y a meterlos en una prisión de alta seguridad? No hay juicio previo y el castigo aparece exageradamente severo. Las “costumbres” que aquí se denuncian, no son en realidad las leyes judías, sino la práctica misma de los cristianos, tanto en el contexto histórico de Pablo, como en las comunidades del tiempo de Lucas. Pablo anuncia el Evangelio y enfrenta una religión explotadora como negocio. Es evidente que la práctica cristiana alborotaba la ciudad, práctica que los romanos no podían ni aceptar ni mucho menos practicar. Aquí aparece nítidamente la contradicción entre Evangelio cristiano e Imperio romano.

 Liberación de Pablo y de Silas (vv. 25-28): Pablo y Silas en medio de la noche estaban en oración cantando himnos a Dios. Es la actitud de los mártires en la noche de la persecución. Se produjo entonces un terremoto, que conmovió los mismos cimientos de la cárcel. Lo curioso es que se soltaron las cadenas de los presos, cosa que no sucede en ningún terremoto. Aquí se trata más bien de una intervención divina, que conmueve los cimientos mismos del sistema de opresión y rompe todas las cadenas. Fue la oración de los mártires Pablo y Silas lo que provocó la intervención de Dios. Lucas nos informa que a los otros presos también se les soltaron las cadenas. Estos presos comunes son mencionados tres veces en el relato. Cuando son liberados no huyen tampoco de la cárcel, pues están sobrecogidos por la intervención de Dios. Quizás todo esto simboliza la solidaridad de Dios y de Pablo con los demás oprimidos por el Imperio romano. Pablo salva la vida del carcelero, que quería suicidarse pensando que los presos se habían escapado. Esta liberación de la cárcel es la tercera en Hch: en 5,17-20 los apóstoles y en 12,6-11 Pedro es liberado. En ambos casos los libera el ángel del Señor, que en el caso de Pedro parece ser Jesús mismo. Aquí los libera un terremoto, que tiene también un carácter simbólico.

 Conversión del carcelero y las/los de su casa (vv. 29-34): El carcelero, antes de hablar, realiza una serie de movimientos: pide luz para ver qué pasa, entra de un salto en la prisión, tembloroso se arroja a los pies de los misioneros y luego los saca fuera de la cárcel (el texto occidental especifica que deja a los otros presos adentro). Luego viene la pregunta del carcelero: ¿Qué tengo que hacer para salvarme? Los misioneros piden al carcelero fe en el Señor Jesús, para que se salve él y su casa. Luego les anuncian la Palabra del Señor a él y a todos los de su casa. Por último, luego de lavar las heridas de Pablo y Silas, reciben el bautismo él y todos los de su casa. Después de todo esto, el carcelero les hizo subir a su casa y les preparó la mesa, donde posiblemente (no lo dice el texto) celebraron la Cena del Señor. Y así se alegró con toda su familia por haber creído en Dios. El texto insiste cinco veces en la participación de toda la casa del carcelero en la fe y la salvación, el anuncio de la Palabra, el bautismo, la eucaristía y el gozo. El carcelero y toda su casa han encontrado a Dios en la liberación de Pablo y Silas. ¿Por qué esta insistencia en la casa? Porque ésta era la estructura básica de la ciudad. La casa (oikos) y su lógica o racionalidad (la oiko-nomía) era la base de la ciudad (la polis) y la raíz de la ciudadanía (la politeia). El evangelio lo recibe personalmente el carcelero, pero al mismo tiempo todos los de su casa. Hay una encarnación personal y estructural del Evangelio en la ciudad. Es interesante notar también el camino de salvación que sigue el carcelero y su casa: fe en el Señor Jesús-escucha de la Palabra del Señor-bautismo-eucaristía-gozo.

 Inocencia de Pablo y Silas - abandonan Filipos (vv. 35-39): Continúa el relato de 16,16-24. Al llegar el día, los pretores mandan liberar a Pablo y Silas de la cárcel (lo que supone que después de todos los sucesos gloriosos de la noche volvieron a la prisión). ¿Por qué esta orden? Algunas variantes del texto la relacionan con el terremoto. No es este el sentido que le da Lucas. En realidad el v. 35 continúa el relato que termina en el v. 24. Las autoridades de la ciudad nada saben de la historia de salvación ocurrida en la noche. Lucas más bien quiere mostrar la inocencia legal y moral de los misioneros, reconocida ahora por las autoridades romanas. La acusación que se les hizo era injusta e ilegal. La culpa la tuvo la gente que se amotinó contra Pablo. Para que quede públicamente clara la inocencia de Pablo y Silas, éstos rehusan salir de la cárcel y de la ciudad a escondidas. Pablo y Silas hacen además valer su condición de ciudadanos romanos y el carácter ilegal del azote y de la cárcel que sufrieron sin haber sido juzgados. Esto asusta a los pretores, que en persona vienen a aclarar las cosas. Una variante trata de justificar el abandono de la ciudad, por miedo a un nuevo tumulto. Llama la atención en todo este texto el conocimiento que tiene Lucas de las jerarquías romanas: pretores (los dos magistrados que presidían la ciudad), lictores (los que azotaron a Pablo) y finalmente el carcelero. También llama la atención que Pablo y Silas no hayan invocado su ciudadanía romana antes de ser azotados. Quizás el tumulto no lo permitió. Por otro lado es cierto que, si Pablo hubiera invocado su ciudadanía romana, cosa que históricamente es bien dudosa, habría evitado la cárcel y no se hubiera dado la conversión del carcelero.

 Visita a la casa de Lidia (v. 40): Pablo y Silas no obedecen inmediatamente, pues antes de salir de la ciudad fueron a casa de Lidia, visitaron a los hermanos y los animaron. Este versículo hace inclusión con la primera parte, donde se narra la conversión de Lidia. La casa de Lidia está al comienzo y al final.

 

Reflexión pastoral

 1) Lidia y las/los de su casa aparecen al comienzo en los vv. 14-15 y al final en el v. 40. Tenemos aquí una pequeña comunidad cristiana, una Iglesia doméstica, dirigida por una mujer. También aparece una comunidad de mujeres que se reúne fuera de la ciudad (v. 13) y una muchacha esclava, explotada en su capacidad espiritual (vv. 16-18). Reflexionemos sobre estos textos desde la perspectiva de la mujer y sobre su importancia para nuestra Iglesia hoy.

 2) ¿Cómo vivimos hoy la acusación (vv. 20-21) que sufren Pablo y Silas? ¿Son los cristianos hoy en día acusados en términos semejantes a la acusación contra Pablo y Silas?

 3) Lucas nos muestra la fuerza que tiene el testimonio de los mártires Pablo y Silas en la cárcel (vv. 25-28). ¿ Cuáles son estos efectos y cómo los vivimos hoy en América Latina?

 4) Reflexionemos sobre la conversión del carcelero (vv. 29-34). El texto habla de cinco momentos: Fe en el Señor Jesús, escucha de la Palabra del Señor, bautismo, eucaristía y gozo. ¿Que significa esto y cómo vivimos hoy este camino de salvación que vivió el carcelero?

 5) Cinco veces se menciona la casa o familia del carcelero. ¿Qué significa esta evangelización de la casa y qué consecuencias pastorales tiene esto?

 6) ¿Cuál es la relación, en el contexto de Hch y en tiempos de Lucas, entre la comunidad cristiana y el orden romano? ¿Existe tal legalidad? ¿Es favorable el orden y la legalidad romana a la misión cristiana? Algunos piensan que sí y otros que no. ¿Qué dice el texto al respecto?

 7) Si leemos la carta de Pablo a los Filipenses podemos completar el cuadro histórico que nos da Lucas. Comparemos ambos textos y saquemos algunas perspectivas para nuestra Iglesia actual.

                                                                                                                                                            

El Movimiento de Jesús después de su Resurrección y antes de la Iglesia