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Capítulo Primero:

Introducción a los Hechos de los Apóstoles


1.1 Algunas claves de interpretación

 El libro de los Hechos de los Apóstoles (Hch) fue escrito entre los años 80 y 90 dC, posiblemente en Éfeso. La tradición reconoce como autor del tercer Evangelio y de Hch a Lucas[1]. El contenido del libro cubre casi completamente el período llamado apostólico (30-70 dC): comienza con la resurrección de Jesús (año 30 dC) y termina con la actividad durante dos años de Pablo en Roma (años 58-60 dC). El período en el cual Lucas escribe Hch es llamado período sub-apostólico (70-135 dC). En este período se institucionalizan los diferentes modelos de Iglesia[2]; es el período de la organización de la Iglesia. Lucas busca con su libro de Hch reconstruir ese período que va desde la resurrección de Jesús hasta la organización de las Iglesias. Es un período normalmente olvidado en la tradición, pues en el imaginario colectivo de los cristianos, la organización e institucionalización de la Iglesia aparece directamente ligada al Jesús histórico. Jesús y la institución de la Iglesia aparecen unidos históricamente. Rescatar el libro de Hch es justamente rescatar ese período histórico de 30 años entre la Resurrección de Jesús y la organización de las Iglesias, es reconstruir el Movimiento de Jesús después de la Resurrección y antes de la Iglesia[3].

 El Evangelio de Lc y los Hch tienen un mismo autor y constituyen una sola obra. Es posible que en su primera composición formara un solo libro. En ese caso el Evangelio terminaría en 24,49 y Hch comenzaría en 1,6. Separadas las dos obras se habría agregado al final del Evangelio los vv. 50-53 y al comienzo de Hch los vv. 1-5. El prólogo que tenemos en Lc 1,1-4 es para toda la obra Evangelio-Hechos. La obra comienza en el Templo de Jerusalén con el anuncio del nacimiento de Juan Bautista y termina en Roma en una casa con la predicación del Reino de Dios realizada por Pablo con toda valentía y sin estorbo alguno. Toda la obra es un Evangelio y tiene una profunda coherencia teológica, si bien hay un progreso histórico y teológico desde el comienzo hasta el final. Aquí veremos solamente la segunda parte de este gran Evangelio que fue llamado desde antiguo “Hechos de los Apóstoles”.

 El libro de Hch, como ya dijimos, reconstruye el Movimiento de Jesús después de su Resurrección y antes de la institucionalización de las Iglesias (realizada después del 70 dC). Este movimiento tiene según Hch tres características fundamentales: es un movimiento animado por el Espíritu Santo, es un movimiento misionero, cuya estructura básica son las pequeñas comunidades domésticas. El tiempo después de la Resurrección de Jesús es así el tiempo privilegiado del Espíritu y es justamente esto lo que rescata Hch. Por eso muchos lo llaman el “Evangelio del Espíritu Santo”. El movimiento de Jesús es también en Hch, un movimiento esencialmente misionero. En 1,8 tenemos resumidas estas dos características fundamentales: “recibirán la fuerza del Espíritu Santo y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria y hasta los confines de la tierra”. El movimiento de Jesús, por lo tanto, antes de institucionalizarse como Iglesia, fue un movimiento del Espíritu y un movimiento misionero. La experiencia del Espíritu y de la Misión son históricamente anteriores a la Iglesia. Primero es el Espíritu y la Misión, luego viene la institucionalización de las Iglesias. Este movimiento de Jesús después de su Resurrección tiene además como estructura fundamental las pequeñas comunidades domésticas. Los momentos decisivos de Hch se realizan en estas pequeñas comunidades que se reúnen en las casas: la primera comunidad apostólica se reúne en una casa (1,12-14) y es en esa casa que se vive Pentecostés (2,1-4); la comunidad ideal después de Pentecostés tiene su centro en las casas, donde se celebra la Eucaristía (2,42-47); es la pequeña comunidad la que permite resistir la persecución (4,23-31); la diakonía se organiza en las casas (6,1-6); la persecución del movimiento de Jesús es por las casas (8,3); la primera comunidad gentil convertida es la casa de Cornelio (10,1-48); existe una comunidad que se reúne en la casa de María, la madre de Juan Marcos (12,12-17); Pablo funda pequeñas comunidades en las casas: en Filipo (16,11-40), en Tesalónica (17,1-9) y en Corintio (18,1-11); en una casa en Tróade la comunidad vive la experiencia de la Palabra, de la Eucaristía y de la Resurrección (20,7-12); en Cesarea encontramos una comunidad de mujeres profetas (21,8-14); Pablo llega en Jerusalén a la casa-comunidad de Nasón (21,17-20) y la última comunidad de Pablo en Roma es en una casa (28,30-31).

 Lucas escribe Hch en los años 80-90 cuando se institucionalizaban los diferentes modelos de Iglesia. El aporte de Lucas a dicho proceso es justamente la reconstrucción del movimiento de Jesús después de la resurrección, como un movimiento del Espíritu, un movimiento misionero, organizado en pequeñas comunidades. El libro de Hch construye así a partir de la tradición una perspectiva específica, una metodología, un espíritu, un modelo o paradigma, para institucionalizar la Iglesia de su tiempo. Nosotros proponemos interpretar los Hch con esta perspectiva propia de Lucas, con la intención, espíritu y metodología con la cual Lucas mismo escribió Hch, que serán para nosotros las claves hermenéuticas para interpretar el libro:

 (1) Desde la perspectiva del Espíritu Santo. Todo el libro lo interpretaremos como el “Evangelio del Espíritu Santo”, buscando descubrir la presencia y la acción de Espíritu en toda la narrativa del libro. Trataremos, siguiendo la perspectiva del mismo Lucas, reconstruir el movimiento de Jesús después de su resurrección, como un movimiento del Espíritu. La referencia al Espíritu Santo será la clave hermenéutica fundamental para la nuestra interpretación del libro de Hch Daremos además a nuestra interpretación la misma intencionalidad que da Lucas a su libro: reconstruir el movimiento de Jesús, como movimiento del Espíritu Santo, como una perspectiva concreta y específica para la construcción posterior de la Iglesia.

 (2) Desde la perspectiva de la misión. Todo el libro de Hch es un movimiento misionero, desde Jerusalén hasta los confines de la tierra, cuyo contenido fundamental es la Palabra de Dios. El crecimiento del movimiento de Jesús se identifica con el crecimiento de la Palabra (6,7; 12,24 y 19,20) y es la Palabra de Dios la que tiene el poder para construir la Iglesia (20,32). Trataremos, siguiendo esta perspectiva de Lucas, reconstruir el movimiento de Jesús como un movimiento misionero. La referencia a la misión será la segunda clave hermenéutica fundamental para nuestra interpretación del libro de Hch El rescate de esta dimensión misionera sigue la misma intencionalidad de Lucas: reconstruir el movimiento de Jesús como movimiento misionero, como una perspectiva concreta y específica para la construcción posterior de la Iglesia.

 (3) Desde la perspectiva de las pequeñas comunidades domésticas. El movimiento de Jesús, después de su Resurrección y antes de la institucionalización de la Iglesia, se estructura en pequeñas comunidades domésticas. Todo el libro tiene una dinámica que parte del Templo y llega a la casa. La formación de pequeñas comunidades es lo que permite que la Palabra se haga presente en las ciudades y en las culturas. La pequeña comunidad es el lugar donde se mantiene viva la enseñanza de los apóstoles (la memoria de Jesús) y donde se vive la koinonía (tenían todo en común), la diakonía (no había pobres entre ellos) y la Eucaristía (Hch 2,42-47). Esta reconstrucción del movimiento de Jesús como construcción de comunidades domésticas, será la tercera clave hermenéutica fundamental para interpretar el libro de Hch y lo hacemos también con la misma intencionalidad de Lucas: crear una perspectiva o metodología fundamental para la posterior institucionalización de la Iglesia.

 (4) Otras claves para nuestra interpretación de Hch (solo las enumeremos, pues las explicaremos en la práctica misma de nuestra interpretación de Hch):

            - La participación de la mujer en el movimiento de Jesús

            - La dimensión de las culturas y de la inculturación del Evangelio

            - La pluralidad de ministerios, carismas y funciones en la misión

            - La dimensión política: el movimiento de Jesús y el Imperio romano


[1] Para cuestiones introductorias básicas véase Aguirre/Rodriguez: 1994 Evangelio Sinópticos y Hechos de los Apóstoles.

[2] Véase Brown 1986: Las Iglesias que los apóstoles nos dejaron.

[3] Me inspiro en el libro de Albert Nolan: Jesús antes del Cristianismo. Ahora se trata en forma análoga del Movimiento de Jesús antes de la Iglesia

                                                                                                                                                            

El Movimiento de Jesús después de su Resurrección y antes de la Iglesia