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Guía de la ruta
Dificultad
según el método M.I.D.E del itinerario:

Inicio:
Desde Puigpunyent saldremos en dirección a
Galilea. Justo en la salida de Puigpunyent, nos desviaremos a la
derecha donde hay un cartel de "Reserva Puig de Galatzó". Seguiremos
las indicaciones de estos rótulos hasta llegar a un collado donde el
camino asfaltado que vamos siguiendo se trifurca; en este punto
tomaremos la opción de la derecha. A continuación dejaremos a la
derecha una desviación descendente, pasaremos bajo unos desplomes
(cerca de una antigua cantera), en la próxima desviación
tomaremos la opción de la derecha (la de la
izquierda está sin asfaltar), dejaremos a la derecha otro camino sin
asfaltar y, en la siguiente desviación, tomaremos también la opción
de la derecha (donde hay un pino con pintura blanca en el tronco).
Después de una empinada pendiente llegaremos a una curva donde hay
una pequeña explanada y la Font des Pi, donde dejaremos el vehículo
(ver croquis).
Guía:
Antonio Sureda
Material:
La ropa que el día aconseje, botas de montaña. Tener en cuenta que
en montaña la meteorología puede cambiar radicalmente en pocos
tiempo.
Mapa:
Alpina Tramuntana Sur E-25 1:25.000
Mejor época:
cualquiera, siempre que no haga calor.
Distancia:
4,300 Km.
Tiempo efectivo: 2 horas
Total
acumulado:
4 horas.
Altura máxima:
1027 m.
Altura mínima: 560 m.
Desnivel : 567 m.
Recomendaciones:
-
Aunque hay
fuentes en el recorrido, siempre recomiendo llevar la
propia.
-
No lleveis
perros y mucho menos sin bozal y sueltos.
-
No dejeis
rastro de vuestro paso por las fincas.
Precauciones:
-
Abandonar o no empezar si las inclemencias metereológicas son adversas
-
La mayor dificultad la encontraremos en el paso que da acceso a la cumbre
donde deberemos hacer uso de las manos.
-
Avisar de la ruta que se va a recorrer antes de la salida a
parientes o algún amigo
-
Nunca ir solo
Descripción de la excursión:
Desde la Font des Pi, la cual dejaremos a mano derecha, iniciaremos
nuestro itinerario siguiendo el trazado de un camino sin asfaltar
que sube en fuerte pendiente. Cuando este camino describa una curva
a la izquierda, y no lejos de ésta, veremos una desviación a mano
derecha —normalmente indicada con hitos— la cual seguiremos.
Ésta nos lleva hasta un punto donde acaba de
forma repentina.
Entonces nos fijaremos en que hay unas
flechas, pintadas en la roca, que nos indican que debemos tomar un
sendero que parte hacia la izquierda (y no hay que seguir recto!).
Este sendero, mucho más agradable que el camino anterior, sube
describiendo sucesivos zig-zags por el interior del bosque, hasta
salir a una zona más abierta, ya cerca del Coll des Carniceret.
Algunos pinos caídos durante los vendavales de noviembre de 2002
dificultan su seguimiento, pero aparecerán marcas de pintura roja y
algunos hitos que nos indican el camino a seguir.
El sendero nos conduce hasta el collado (cerca del cual se levanta
una torre metálica de vigilancia), pero en vez de cruzarlo, gira a
la izquierda para subir en dirección al Galatzó, siguiendo las
indicaciones de unos hitos. En este tramo el sendero es algo
caótico, pero si seguimos las indicaciones de los hitos, no
tendremos ningún problema en seguirlo.
Llegaremos a un punto donde los hitos nos conducen finalmente a la
vertiente de Estellencs, donde aparecerá la prominencia rocosa de la
Agulla Forcada, por la falda de la cual pasará nuestro sendero. Hay
que poner atención al punto donde se cambia de vertiente,
normalmente indicado con un cartel.
Nuestro sendero va
manteniendo, más o menos, el desnivel, atraviesa una rosseguera,
pasa bajo las paredes de la Agulla Forcada, y después de una breve
pero fuerte subida llega hasta los restos de la que fue
una caseta de vigilancia de incendios forestales. En este lugar
encontraremos un poste de madera que nos indica la dirección a
seguir.
De todos modos, nos fijaremos en unos hitos que suben por la
pendiente de nuestra izquierda. Seguiremos estas indicaciones,
subiendo en fuerte pendiente.
Superada esta zona, el sendero se rellana momentáneamente, y
posteriormente gira a la izquierda en dirección a una canal rocosa.
El sendero que seguimos se desdibuja con frecuencia, pero es tal la
densidad de marcas de pintura roja que nos indican el camino, que es
imposible perderse. En este tramo la pendiente es fuerte y cabe
tomársela con calma.
Ya cerca de la cima, deberemos realizar una pequeña trepada, justo
después de pasar por una minúscula explanada, que nos dejará a pocos
metros de nuestro objetivo. Desde la cumbre tendremos buenas vistas
sobre Tramuntana (Panorámica 7) y sobre el sector de la Mola de
S'Esclop (Panorámica 8).
OTROS TEMAS DE INTERÉS
Por
las tierras que rodean al Galatzó circula una leyenda según la cual,
durante las noches de noviembre, cuando el viento se convierte en
amo y señor del lugar, surge la fantasmagórica figura del Comte Mal
cabalgando un caballo verde, dejando un fuerte olor a azufre por
donde pasa. Tal es la credibilidad de la leyenda entre las gentes
del lugar, que hasta los trabajadores que construían la
urbanización de Son Net evitaban regresar a sus casas de noche, por
temor de toparse con el espectro. ¿Quién era el Comte Mal?
Al parecer, nuestro
personaje existió en la realidad: era Ramón Zaforteza Pax-Fuster de
Villalonga y Net, conde de Santa Maria de Formiguera, señor de las
caballerías de Hero, Santa Margalida, Alcudia, Maria, Puigblanch,
Castellet y Tanca (difícil lo tendría para poner su nombre en el
DNI). Nació en 1627 y murió en 1694.
Nuestro conde adquirió su
mala fama a causa de los litigios que tuvo con los habitantes de
Santa Margalida por un asunto de jurisdicciones. Dicha población,
según la versión de los condes de Santa Maria de Formiguera, estaba
situada en tierras de sus caballerías y, por ello, pretendían
cobrar los impuestos además de ejercer la máxima jurisdicción civil
y criminal. Por el contrario, la gente del pueblo afirmaba (y
posteriormente demostró después de un pleito lleno de incidencias)
que la villa era libre, es decir, real, ya que estaba situada fuera
de las tierras señoriales.
En este estado de cosas, nuestro conde apareció involucrado en
turbios asesinatos, y acabó huyendo a tierras del Galatzó.
Por lo que respecta a la
leyenda, se adaptó una de origen catalán al conde de Formiguera: la
del conde Arnau. Con el tiempo se fue retocan-do el escenario con
aportaciones autóctonas, y algún escritor acabó dándole cariz
literario. El resumen es que, como casi siempre, la realidad y el
mito tienen pocos elementos en común.
El Grupo lo
formaron:
Maria, Pepelu y Toni
A. Sureda
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