©Antonio Sureda Milan

 

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PUIG DE GALATZÓ

(desde Sa Font des Pí)

25 de abril del 2005

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Guía de la ruta

Dificultad según el método M.I.D.E  del itinerario: 

Inicio:  Desde Puigpunyent saldremos en dirección a Galilea. Justo en la salida de Puigpunyent, nos desviaremos a la derecha donde hay un cartel de "Reserva Puig de Galatzó". Seguiremos las indicaciones de estos rótulos hasta llegar a un collado donde el camino asfaltado que vamos siguiendo se trifurca; en este punto tomaremos la opción de la derecha. A continuación dejaremos a la derecha una desviación descendente, pasaremos bajo unos desplomes (cerca de una antigua cantera), en la próxima desviación tomaremos la opción de la derecha (la de la izquierda está sin asfaltar), dejaremos a la derecha otro camino sin asfaltar y, en la siguiente desviación, tomaremos también la opción de la derecha (donde hay un pino con pintura blanca en el tronco). Después de una empinada pendiente llegaremos a una curva donde hay una pequeña explanada y la Font des Pi, donde dejaremos el vehículo (ver croquis).

Guía: Antonio Sureda

Material: La ropa que el día aconseje, botas de montaña. Tener en cuenta que en montaña la meteorología puede cambiar radicalmente en pocos tiempo.

Mapa: Alpina Tramuntana  Sur E-25  1:25.000

Mejor época: cualquiera, siempre que no haga calor.

Distancia: 4,300 Km.

Tiempo efectivo: 2 horas
Total acumulado:
4 horas.

Altura máxima: 1027 m.
Altura mínima: 560 m.

Desnivel : 567 m.

 

 

Recomendaciones:

  • Aunque hay fuentes en el recorrido, siempre recomiendo llevar la propia.

  • No lleveis perros y mucho menos sin bozal y sueltos.

  • No dejeis rastro de vuestro paso por las fincas.

Precauciones:

  • Abandonar o no empezar si las inclemencias metereológicas son adversas

  • La mayor dificultad la encontraremos en el paso que da acceso a la cumbre donde deberemos hacer uso de las manos.

  • Avisar de la ruta que se va a recorrer antes de la salida a parientes o algún amigo

  • Nunca ir solo

 

Descripción de la excursión:

Desde la Font des Pi, la cual dejaremos a mano derecha, iniciaremos nuestro itinerario siguiendo el trazado de un camino sin asfaltar que sube en fuerte pendiente. Cuando este camino describa una curva a la izquierda, y no lejos de ésta, veremos una desviación a mano derecha —normalmente indicada con hitos— la cual seguiremos.

Ésta nos lleva hasta un punto donde acaba de forma repentina.

Entonces nos fijaremos en que hay unas flechas, pintadas en la roca, que nos indican que debemos tomar un sendero que parte hacia la izquierda (y no hay que seguir recto!).

Este sendero, mucho más agradable que el camino anterior, sube describiendo sucesivos zig-zags por el interior del bosque, hasta salir a una zona más abierta, ya cerca del Coll des Carniceret. Algunos pinos caídos durante los vendavales de noviembre de 2002 dificultan su seguimiento, pero aparecerán marcas de pintura roja y algunos hitos que nos indican el camino a seguir.

El sendero nos conduce hasta el collado (cerca del cual se levanta una torre metálica de vigilancia), pero en vez de cruzarlo, gira a la izquier­da para subir en dirección al Galatzó, siguiendo las indicaciones de unos hitos. En este tramo el sendero es algo caótico, pero si seguimos las indi­caciones de los hitos, no tendremos ningún problema en seguirlo.

Llegaremos a un punto donde los hitos nos conducen finalmente a la vertiente de Estellencs, donde aparecerá la prominencia rocosa de la Agulla Forcada, por la falda de la cual pasará nuestro sendero. Hay que poner atención al punto donde se cambia de vertiente, normalmente indicado con un cartel.

Nuestro sendero va manteniendo, más o menos, el desnivel, atraviesa una rosseguera, pasa bajo las paredes de la Agulla Forcada, y después de una breve pero fuerte subida llega hasta los restos de la que fue una caseta de vigilancia de incendios forestales. En este lugar encontraremos un poste de madera que nos indica la dirección a seguir.

De todos modos, nos fijaremos en unos hitos que suben por la pendiente de nuestra izquierda. Seguiremos estas indicaciones, subiendo en fuerte pendiente.

Superada esta zona, el sendero se rellana momentáneamente, y posteriormente gira a la izquierda en dirección a una canal rocosa.

El sendero que seguimos se desdibuja con frecuencia, pero es tal la densidad de marcas de pintura roja que nos indican el camino, que es imposible perderse. En este tramo la pendiente es fuerte y cabe tomársela con calma.

Ya cerca de la cima, deberemos realizar una pequeña trepada, justo después de pasar por una minúscula explanada, que nos dejará a pocos metros de nuestro objetivo. Desde la cumbre tendremos buenas vis­tas sobre Tramuntana (Panorámica 7) y sobre el sector de la Mola de S'Esclop (Panorámica 8).

OTROS TEMAS DE INTERÉS

 Por las tierras que rodean al Galatzó circula una leyenda según la cual, durante las noches de noviembre, cuando el viento se convierte en amo y señor del lugar, surge la fantasmagórica figura del Comte Mal cabal­gando un caballo verde, dejando un fuerte olor a azufre por donde pasa. Tal es la credibilidad de la leyenda entre las gentes del lugar, que hasta los tra­bajadores que construían la urbanización de Son Net evitaban regresar a sus casas de noche, por temor de toparse con el espectro. ¿Quién era el Comte Mal?

Al parecer, nuestro personaje existió en la realidad: era Ramón Zaforteza Pax-Fuster de Villalonga y Net, conde de Santa Maria de Formiguera, señor de las caballerías de Hero, Santa Margalida, Alcudia, Maria, Puigblanch, Castellet y Tanca (difícil lo tendría para poner su nom­bre en el DNI). Nació en 1627 y murió en 1694.

Nuestro conde adquirió su mala fama a causa de los litigios que tuvo con los habitantes de Santa Margalida por un asunto de jurisdicciones. Dicha población, según la versión de los condes de Santa Maria de Formiguera, estaba situada en tierras de sus caballerías y, por ello, preten­dían cobrar los impuestos además de ejercer la máxima jurisdicción civil y criminal. Por el contrario, la gente del pueblo afirmaba (y posteriormente demostró después de un pleito lleno de incidencias) que la villa era libre, es decir, real, ya que estaba situada fuera de las tierras señoriales.

En este estado de cosas, nuestro conde apareció involucrado en turbios asesinatos, y acabó huyendo a tierras del Galatzó.

Por lo que respecta a la leyenda, se adaptó una de origen catalán al conde de Formiguera: la del conde Arnau. Con el tiempo se fue retocan-do el escenario con aportaciones autóctonas, y algún escritor acabó dán­dole cariz literario. El resumen es que, como casi siempre, la realidad y el mito tienen pocos elementos en común.

 

 El Grupo lo formaron:

Maria, Pepelu y Toni

A. Sureda

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