ANDREA TUTOR ENTREVISTA A LA DRA. CARY TORRES VILA

LA DOCTORA CARY TORRES ES ENTREVISTADA EN EL MARCO DEL 280 ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE LA UNIVERSIDAD DE LA HABANA, DONDE OCUPÓ UNA CÁTEDRA HASTA SU TEMPRANA JUBILACIÓN Y OBTUVO LOS MÁS ALTOS PREMIOS DE LA ACADEMIA EN LAS CIENCIAS SOCIALES EN CUBA.

 

 

 

AT: Ésta será una entrevista sui generis, donde la Escritora y la Articulista de Opinión intentará abordar algunos temas específicos del trabajo de la Dra. Cary Torres en su calidad de Ensayista, Profesora de la Universidad de La Habana y Científica Social. Se ha tomado la celebración del CCLXXX (280) Aniversario de la Fundación de la Universidad de La Habana, donde la Dra. Cary Torres trabajó desde su graduación, desde su regreso a Cuba, tras haber estudiado en la más prestigiosa Universidad de Relaciones Internacionales del Mundo, la MGIMO Universidad, en su Facultad de Relaciones Económicas Internacionales, con especialización, además, en Comercio Exterior y trayendo en la maleta dos idiomas graduados, Ruso e Inglés, a nivel de Traductora de negociaciones intergubernamentales. Ante todo, pudiese explicar cuál fue el motivo de su temprana jubilación.

CTV: Lo primero, que quiero expresar es mi gran satisfacción y honor por haber formado parte del Claustro de la Universidad de La Habana, por 16 años, aunque se me reconocieron 18 años de trabajo en el momento de mi jubilación, el 31 de Octubre de 1997, después de más de un año de reposo bajo peritaje médico, a consecuencia de mi operación de corazón del 11 de julio de 1996. Ese día, fallecí y fui declarada fallecida, a corazón abierto, en mi segunda intervención quirúrgica en el transcurso del día, al haber sufrido un infarto, que se consideró masivo y que abarcó las 2/3 partes del corazón, con un paro superior a una hora y sin estar conectada, en esa segunda operación, circulación extracorpórea, según me han explicado. Mi cerebro no fue afectado, aunque así se esperaba. Incluso, al volver en mí a las 7 de la tarde noche del día 11, tuve conciencia plena del día y lugar, en que estaba. Un profesor de la Facultad de Economía, el esposo de Mirtha, ahora no recuerdo su nombre, un año antes, superó un paro de 45 minutos, con el mismo cirujano cardiovascular, el Dr. Horacio Pérez, del ICCCV.

En esta entrevista no considero, que deba centrarme en ese hecho, que coloca un hito en la Historia de la Humanidad, que mi cuerpo transitó por la muerte y volvió, que fue ocupado por mi Hermano y mi Padre, lo que me ha permitido contar con dos muletas y vivir mucho más allá de toda expectativa médica, así como conservar todas mis capacidades mentales, conocimientos y, aún, incrementar mi capacidad de aprendizaje y flexibilidad mental, para poder admitir lo inadmisible, desde mi educación Marxista Leninista, que Dios existe y que, en realidad, hay vida eterna.

No sólo es la vida eterna tras el acto de defunción, sino que en el pasado reciente, en pasado tan reciente que pudiésemos llamarle presente, me asombra cómo llegan amigos del pasado, Profesores de la Universidad de La Habana y otras Universidades a asesorarme en mi trabajo actual, sobre todo, cuando trato temas sociales, documentos y artículos de opinión, puntualmente en la edición; también, en mis meditaciones, períodos preparatorios para algún escrito. Por ejemplo, cuando necesito reír o arreglar un poco la estancia con buen gusto, llega la Dra. Martha Núñez, en su dimensión divina, a ayudarme.

Me río mucho con Martha, porque en su dimensión divina suele usar, con mayor agudeza aún, su fina ironía, su sarcasmo. Me divierto mucho con Martha y recuerdo mis tardes en la terraza del patio de su casa, jugando con Andresito, aún pequeño, o tomando café con ella, mientras Eduardo Ruiz, su difunto esposo, se tomaba su trago al llegar del trabajo. La dulce sonrisa y el amor, que me tenía su madre. Por cierto, fue una de las escasas personas de las que me despedí. Fui a casa de Martha Núñez a despedirme de Angeliquita, cuando ya casi no podía andar por los dolores de corazón, unos días antes de partir. No se imaginarán ustedes, que se me pueda olvidar el momento, en que, ante el Gallo de Mariano, en la sala de Martha, Angeliquita, con un amor tremendo,  me llevó un café. Y no me burlo, porque me lo tomé y no hice comentario alguno. Había calentado el café en el jarrito, que estaba un poco de aceite del último sofrito. Y le dije, igual que a Lilia, la madre de la Dra. Niurka Pérez, que nos hacía un agua chirría en lugar de café, que nos salvó la vida durante nuestros períodos de trabajo en la Historia Agraria, que ha sido tan premiada y que no podrá obviarse en los estudios presentes y fututos sobre Cuba, con independencia de dónde se realicen. Yo le llamaría la Historia escrita con agua de chirria y té azucarado. Pues le dije. “Gracias, estaba muy bueno”. Lo dije por educación y para que se sintiese cómoda.

A.T.: Me parece percibir, que su relación con sus colegas tenía matices de amistad, de una relación cercana, incluso, a sus familias. ¿Esa era la tónica de las relaciones entre los profesores de la Universidad de La Habana?

CTV: No sabría decirle. Yo, en particular, no soy partícipe de utilizar a las personas. Tanto en mi trabajo como en mis estudios, he mantenido relaciones muy afectivas, muy cercanas con mis compañeros de trabajo o de estudios. De esa etapa de mi vida, le puedo decir, que a algunos de ellos, ya les decía mis dioses y yo me sentía, cual si estuviese parada en un podio o en un pilar con mis dioses rodeándome. Yo calificaba a todos: por su inteligencia, por su bondad, por su saber estar y porque me caían bien. Así, me sentía entre mis amigos. Tenía hasta jerarquías dentro de mis relaciones, pero no lo hacía de forma consciente, en cierto modo, porque era atea. Una atea sui generis, ya que en mi interior con demasiada frecuencia escuchaba: “Jehová es Mi Pastor, nada me faltará”.

“Jehová es Mi Pastor, nada me faltará”.

 

 

Yo pudiese decirle, que no sólo era amiga de mis colegas profesores de la Universidad tenía relaciones de amistad muy próximas, sino también con las secretarias, Ana María Batista, Mercedes Pérez Lago, Nancy Lima; con Blanquito, es decir, Enrique Blanco de la Osa, Judith; en fin, con todas las personas del personal sin tener en cuenta su posición dentro de la Universidad. Mi entrono universitario próximo me era completamente cercano, lleno de afectividad, paz y armonía la mayor parte de mis años en la Universidad. Mantenía excelentes relaciones con la Lic. Aimeé Haydú; esa judía húngara, nacida en Cuba y con dos ramas, una húngara y otra española. Me visitó Aimeé a Ámsterdam en 1972, cuando estuve cuatro meses trabajando con mis queridísimos amigos, el Dr. Prof. Gerd Junne y el Dr. Prof. Alex Fernández Jilberto. Quiero mencionar con particular cariño a Delfina Sánchez, Finita, la Administradora del DES, antes había trabajado con nosotras en el CIEI, al igual que su prima Nancy Lima, Maestra de Secretarias. La Dra. Prof. Elena Díaz sabía escoger muy bien su personal, y ello se reflejó en su trabajo y el ascenso havia la cúspide de las Ciencias Sociales de, grupo que la alzó y ella alzó, fue un proceso bellísimo, que quiso ser truncado por ambiciones personales. Ello condujo a una de las tantas guerritas universitarias, que traían al Dr. Rojas, al Rector, con los pelos de punta, aunque el resultado final fue positivo para la Universidad de La Habana, porque del CIEI surgieron tres centros de investigaciones: el Súper DES, pequeño, pero excelso, con cinco fieras: Elena, Martha, Niurka, Bell y yo, sólo Elena podía conjugarnos, porque estaba consciente y lo decía, que todos éramos personalidades muy fuertes y definidas; el CIEI se mantuvo, pero se debilitó y ello llevó a tener que llamar a la Lic. Miriam Fernández, Asesora del Dr. Carlos Rafael Rodríguez, a que jugase el papel simbólico de Directora, mientras otra profesora, a quien le quedaba grande el saco, hacía las funciones desde un nombramiento de Subdirectora, que también le quedaba grande: quedó muy débil el CIEI y no se puso sobre sus pies hasta que el Dr. Antonio Romero, entonces, Licenciado fue puesto al frente de la Dirección, a pesar de su juventud y comenzaron a moverse hacia el CIEI alguno de los Profesores de la Facultad de Economía de mayor prestigio; fue, entonces, que parió a su segundo hijo, el Centro de Estudios de la Economía Cubana, que ya había sido engendrado por la Dra. Prof. Elena Díaz en un Equipo Cuba dentro del CIEI, que yo nunca le encontré sentido a no ser el querer darle un poco de autoridad y marcar diferencias entre el Lic. Alfonso Casanova y el resto de los Investigadores. No se justificaba esta diferenciación con su ejecutoria científica; fue un capricho de Elena o de quién se lo sugirió, tal vez, Oneyda Álvarez, desde la Vicerrectoría de Ciencias Económicas. En esta calificación no hay nada personas, es estrictamente objetiva. Había profesores mucho mejores y con excelencia real en sus investigaciones y docencia, A Alfonsito le faltaba mucho para ser un buen profesional, y los vínculos extra-universitarios y la presunción no deberían elevar a individuos dentro de un recinto universitario. La Universidad de La Habana se visto afectada por la política de cuadros, que preferencia a los dirigentes de organizaciones políticas, como el Partido Comunista, la Unión de Jóvenes Comunistas y los Sindicatos, también vínculos con el MININT o la ANEC, a la hora de escoger a su personal dirigente en la esfera docente y de la investigación. Desde mi punto vista es muy cuestionable. Por ejemplo, en el Centro de Estudios Cubanos había personas más calificadas, mejores economistas que Alfonsito, por ejemplo, Zuáznabar y Everleny. Incluso, considero, que la elección del Dr. Prof. José Luis Rodríguez, para que ocupase un Vice-Ministerio estuvo más basada en la posición dirigente de Alfonsito que en su ejecutoria intelectual. A lo mejor se ha desempeñado bien en su Vice-Ministerio por sus características burocráticas y su tendencia al control; le gustaba controlar, mandar, imponerse. Cosa rara, porque cuando lo conocí, al incorporarme al CIEI, era un joven dulce y las referencias, que tenía de condiscípulos de la Primaria, Secundaria y Bachillerato era muy buena, calificándolo de niño tímido y que necesitaba ser protegido en el entorno estudiantil; pues, yo misma le ayudé en su primera ponencia para su primer viaje al extranjero, a México: Elena le arregló la ponencia y le elevó el nivel, la vi yo escribiendo y con Blanquito, me sentaba a dictarle, luego, yo corregía, fue la correctora de esa ponencia, y Elena leía de nuevo para ver si había, que adicionar algo más. Estaba Alfonsito Casanova muy nervioso y asustado, como Delia Luisa en su primer viaje a Venezuela y los Estados Unidos; incluso, los cuatro nos pasamos un fin de semana trabajando en la ponencia, que llevaría Alfonsito a su primer viaje a México, allá en 1982, a su regreso, le había crecido los testículos y ya tenía que abrir mucho las piernas para caminar y el pecho se le abultó. Alfonsito Casanova no tiene punche, como Economista. En el CIEI estaba el Lic. Orlando Martínez, que le superaba con creces, y fue maltratado y señalado por Alfonsito. Era el mejor especialista joven y nunca se le reconoció, con un “Pero Alfonsito es integral”, como el arroz precocido. Gracias a Dios, Orlandito presentó una ponencia a una de las organizaciones de las Naciones Unidas y fue premiada. Para ese entonces, Orlandito había tomado la inteligente decisión de quedarse en el extranjero, después de un muy cuestionado permiso de viaje.

 Volviendo al DES, es decir, el Centro de Estudios sobre el Desarrollo adscrito a la Oficina del Rector. Nos divertía mucho utiliza el “nosotras” para el colectivo en su conjunto y me río, porque al Dr. Bell Lara lo incluíamos en ese nosotras, y no porque fuese homosexual, sino porque siempre estábamos un grupo de profesoras y él era el único varón. Incluso, e una anécdota universitaria, hubo una confusión en un cumpleaños colectivo del Sección Sindical de la Rectoría y a Bell le regalaron un enorme ‘bloomer’ (braga) rosa y carraspeó la garganta, como es su costumbre, y dijo: “Je, Je, Je, se lo llevaré de regalo a mi mamá”. Siempre, que hablo del DES, me refiero al momento, en que se creó y los primeros años de funcionamiento del DES. Entonces, era el Súper DES un Equipo de Investigaciones fuera de liga, con cinco estrellas. Elena Díaz, en calidad de  Directora; Martha Núñez, Subdirectora, Niurka Pérez, Bell Lara y yo. Recuerdo, que mi entrada en el DES se demoró unos meses, pero sí inauguré oficina con ellos, porque había una exigencia muy fuerte para entrar a ese grupo, que funcionaría adscrito a la Oficina del Rector para trabajos de asesoramiento e investigaciones dirigidas a la Oficina del Presidente de la República y vinculadas con el Departamento de América del Comité Central, así como otros Organismos Centrales del Estado, por ejemplo, Martha Núñez era Asesora de a Federación de Mujeres Cubanas a nivel nacional, incluso, viajó con Vilma Espín, la Presidente de ese organismo, a la Cumbre de Nairobi.

Para entrar en el DES, se exigía, en su momento fundacional, ser Doctor en Ciencias y tener más de 20 años de experiencia, con resultados de investigación excepcionales. Sólo 2 Profesores no cumplíamos los requisitos: Bell Lara, que no era Doctor, pero sí reunía el resto de las exigencias, y yo, que todavía no era Doctora y sólo tenía tres años y diez meses de trabajo en la Universidad, de graduada. No obstante, Elena Díaz sí me pidió. Yo estuve, desde en principio, en la lista de 6 profesores, más Aimeé Haydú. El otro Profesor, que Elena pidió, era Eugenio Espinosa, que todavía no era Doctor, pero sí cumplía el resto de los requisitos, pero no pudo entrar al DES hasta mucho más tarde. La decisión de mi entrada al DES fue del Dr. Rojas, el Rector. Cuando la Dra. Blanca Nieves Gómez Trueba, Vicerrectora de Relaciones Internacionales, le llevó a firmar mi nombramiento para Jefe de Protocolo de la Universidad de La Habana, dijo, que no, que si yo me iba para un cargo burocrático, él estaba seguro de que debía permitir mi entrada al DES y le pidió a Elena, que me llamase y comenzase a trabajar con ella, inmediatamente, que luego se vería la forma institucional de arreglar, oficialmente, mi entrada. A finales de Octubre o principios de Noviembre de 1985, me encontraba en el DES.

No fue un capricho, ni por amiguismo.

 

Yo traía una calificación altísima de Rusia y una capacidad excepcional de trabajo, que ya había demostrado desde mi primera investigación, que recibió la felicitación del Comandante Piñeiro, Jefe del Departamento de América del Comité Central, al Ministro de Educación Superior por la elevada calidad e importancia de la misma.  Allí, también escribí las 2/3 partes.                                                  

¡Yo siempre he sido VANGUARDIA en todos los trabajos!, desde los Planes las Escuela al Campo, Crimea, Siberia, en las fábricas de Moscú, en la Universidad y, ahora, en Literatura, cuando algunos me suponían en liquidación.  ¡Siempre me he superado a mí misma y a mis Maestros! No obstante, siempre he sido humilde y respetado a mis Maestros, me he sentido amiga y discípula, aún de aquellos que no lo saben.  Fui la mejor discípula de mi Padre y mi Hermanito, cuando me sentaba a la vera de mi Padre, de su lado derecho, un poco más bajo, a escucharle en silencio. A mi Hermanito lo sentaba sobre su pierna derecha. 

 

 

Ese, mi primer trabajo de investigación, como profesional, fue dirigido por la Dra. Oneyda Álvarez, entonces Licenciada y Vicerrectora; ella distribuyó los temas. A mí, me dio las Relaciones Monetario-Financieras de los Países-Miembros del CAME con América Latina. Fue horrible, porque estaba recién graduada y no era especialista en relaciones monetario-financieras, sino en Comercio Exterior. Por supuesto, había estudiado durante cuatro semestres ese tipo de relación, pero estaba acostumbrada del MGIMO, que ese no era mi campo de trabajo. Teníamos estudiantes, que se graduaron de esa especialización, una súper especialización, más allá de la general, es decir, de las Relaciones Económicas Internacionales. Puse el grito en el cielo. Me dio pánico. Fue un reto, de los más grandes que tuve en mi vida en la Universidad de La Habana. El otro gran reto fue trabajar en  Sociología Rural y escribir la Historia Agraria de los municipios Güines y Santo Domingo. En mi primera entrevista y trabajo de campo, estaba muy nerviosa y temía hacerlo mal, inclusive, interiormente me decía: “¿Qué le voy preguntar a un campesino sobre campo y desde una posición de conocedora?”. Al concluir la entrevista, la Dra. Prof. Carmen Diana me dijo: “Eres muy buena entrevistando”. Yo le respondí: “Yo lo que estaba era muerta de miedo. Temía, que se diera cuenta de que no sabía nada”

Continuando con mi inicio en la Universidad de La Habana, acabé haciendo, también, las Relaciones Comerciales, la Introducción y las Conclusiones, pero esta parte ya fue un paseo. Alfredo González, que lo dejé en el Centro de Estudios de América (CEA), en el momento de mi jubilación, como Administrador, se encargó del resto: las Relaciones de Colaboración Económica.

Este Documento fue uno de los documentos base, presentados por Delegación Cubana a la elaboración del Documento Estrella del CAME, que trazaba la Política Económica Quinquenal del CAME y los Países-Miembros hacia los Países en Desarrollo, junto con el dirigido por el Dr. José Luis Rodríguez, entonces Subdirector del CIEM y, hoy Vice-Presidente y Ministro de Economía. José Luis dirigió la investigación en general y, en particular, la parte referida a las Relaciones de Asia y África con los Países del CAME. Con este comienzo, dentro de las Ciencias Sociales y, en particular, de la investigación en las Relaciones Económicas Internacionales, así como la docencia en la asignatura de Geografía Económica Mundial, la parte correspondiente a la URSS y Países Socialistas, marcaba mi lugar dentro del Claustro de la Universidad de La Habana y sin hacer ningún tipo de alarde. Mi mayor debilidad era exponer mis trabajos, me daba miedo escénico. Era raro, porque yo estaba acostumbrada a hablar en teatros; virar reuniones, cual si fuesen tortillas, de ello, pudiese dar testimonio el Dr. Wenceslao Carrera, hoy Viceministro de Ciencia y Tecnología, que fue como un hermano para mí durante toda mi estancia en la URSS y hasta me tuvo, que sujetar firme por la cintura, en Quinto Año, para que no pudiese a correr al Ministro de Educación Superior, Vecino Alegret, que se comportó irrespetuosamente y rampante en una reunión con los estudiantes en Moscú; me quejé al Embajador. Parece ser, que mi miedo escénico inicial, que me curó Elena Díaz, después lo cuento, estaba relacionado con el hecho de que los profesores hablan mucho de ellos, presumían de lo mucho que sabían, siempre estaban hablando de Economía y yo no hablaba sobre esos temas; a mí me daba la impresión de que no dominaba la retórica de mi profesión. En parte, estaba vinculado al hecho de que tenía la necesidad de traducir algunos términos al ruso para poder sentir sus conceptos, por ejemplo, el término valor no me decía nada en Economía, sino decía en Ruso ‘ctoimost’; esa palabra rusa desencadenaba los conocimientos, los distintos conceptos sobre los diferentes tipos de valor. Por otra parte, provenía de una familia, en que no se acostumbraba a celebrara a los hijos, excepto al mayor, y donde se nos enseñó a no vanagloriarse, a ser sobrios.

Geografía Económica Mundial, yo la había recibido en el MGIMO bajo el nombre de Economía Mundial y la impartí sólo parcialmente, en un equipo de tres profesores: el Dr. Pedroso, Roxana Brizuela y yo. Yo impartí la parte correspondiente a Países Socialista y escribí los materiales docentes; subí el nivel de esa asignatura al del MGIMO. Para ello, no sólo usé los materiales, que se usaban en la Universidad de La Habana usualmente, sino todo mi conocimiento económico, histórico y geográfico de la URSS y el Este Europeo de aquel momento, la actualicé y fui región económica por región en el caso de la URSS. 

Decía, que algo similar a mi primera investigación en la Universidad de La Habana, me sucedió con la asignatura de Transporte Internacional, que se denominó “Organización y Técnica de las Operaciones del Transporte para el Comercio Exterior”, en el programa para la Especialidad de Comercio Exterior de la Facultad de Economía. La impartí, por una emergencia. Transporte Intencional, tampoco, era mi especialidad. En el MGIMO teníamos tres especialidades: Comercio Exterior, Relaciones Monetario-Financieras y Transporte Internacional. Yo sólo había recibido dos semestres de Transporte Internacional, como estudiante del MGIMO. La primera clase fue un desastre, lo recordarán mis estudiantes del curso para trabajadores, en específico, la sobrina de Llompart, que unos 15 días más tarde me comparó con El Principito. Aquello fue un desastre, señores, porque no había materia qué impartir en los apuntes, que me había dado el profesor anterior. Este señor no era profesor de la Universidad de La Habana y no tenía nivel para serlo; no obstante, había impartido la asignatura a un nivel similar al Técnico Medio de Comercio Exterior de la Escuela de Comercio Exterior adscrita al MINCEX. No se correspondían los contenidos con una especialidad universitaria, pero en la Universidad de La Habana, hasta mi llegada, no hubo quién impartiese la asignatura de Transporte Internacional entre los profesores de su Claustro. En esa, mi primera clase de Transporte, en 15 minutos, yo impartí lo que aparecía para una clase y les dije: “Señores, váyanse, que no tengo nada más qué impartirles”. Salí desmoralizada.

 

Llamé a Moscú… Leonela Santana, que entonces era estudiante del MGIMO e hijastra del Embajador, una de mis diosas, me salvó. En una semana, ya tenía en mis manos el Manual de Transporte Internacional para la Especialidad de Comercio Exterior de la Facultad de Relaciones Económicas Internacionales del MGIMO.

 

Llamé a Moscú y dejé un recado con una amiga común a Leonela Santana, que entonces era estudiante del MGIMO e hijastra del Embajador, una de mis diosas. Me salvó, pues, en una semana, ya tenía en mis manos el Manual de Transporte Internacional, para la Especialidad de Comercio Exterior de la Facultad de Relaciones Económicas Internacionales del MGIMO. Llegó por valija diplomática. Por otra parte, la difunta Teresita, funcionaria del MINCEX, que murió en Hungría de un ataque de asma, me aconsejó ir a CUFLET a conocer a Soberon y pedirle su folleto sobre “Fletamento de Buques”. Por cierto, más que folleto es un libro no editado por una editorial, reproducido en forma de folleto. Excelente material, que contribuyó de forma excepcional a una parte de la asignatura en la Especialidad de Comercio Exterior y al único curso, que impartí en el ISRI. Esos dos libros fueron esenciales para subir el nivel de la especialidad de Comercio Exterior en la Universidad de La Habana.

Es una verdadera pena, que no hubiésemos entrado a la Universidad de La Habana, como Profesores de la Especialidad de Comercio Exterior, más graduados del MGIMO. Sólo, Leonela Santana me sustituyó, a petición mía, en calidad de Profesora Adjunta, por un semestre, lo que me permitió asistir a un Entrenamiento de Postgrado, precisamente, en Relaciones Monetario-Financieras de los Países Capitalistas en el MGIMO. Fui la única graduada, que regresó al MGIMO y aproveché para dar, además, dos exámenes de Minimum: Economía Política y Filosofía, en el semestre que estuve en Moscú en 1984. También, a Ana María Reyes, por propuesta mía, se le pidió impartir la Asignatura de Derecho Internacional, en calidad de Profesora Adjunta. Por cierto, hace poco he enviado un e-mail a la Dra. Prof. Elena Díaz y al Dr. Antonio Romero, para que soliciten la entrada al Claustro de la Universidad de La Habana, con vista a su fortalecimiento, de la Lic. Ana Mari Nieto, quien ha ascendido dentro del Banco Nacional de Cuba hasta Director; tengo entendido, que está en la Escuela del MINCEX, que no tiene el nivel necesario para una profesional, como Ana Mari, ni para un graduado del MGIMO. Sería una adquisición muy importante para la Universidad por la inteligencia de Ana Mari Nieto y por haber sido la mejor estudiante cubana de su graduación, así como provenir de un sector de la Economía tan difícil de comprender con claridad, y con una experiencia práctica envidiable. Para mí, es muy importante el fortalecimiento constante de la Universidad de La Habana. Esa debe ser una preocupación permanente de todo su Claustro y, en primer lugar, del equipo dirigente. No se puede entrar al Claustro de la Universidad de La Habana por haber sido dirigente de alto nivel o por ser hijo o padre o nieto, sino porque se es de la élite intelectual del país, por calificación. Ese es el trabajo más alto e importante dentro de la Sociedad Cubana y debe ser respetado en sumo grado. No hay nada superior en la Sociedad Cubana. ¿Quién prepara a la clase dirigente? ¿Quién prepara como Centro Rector a los profesores de otras universidades? ¿Quién da los Doctorados de mayor nivel en Cuba? Eso hay que preservarlo y engrandecerlo, a toda costa. ¿Quién domina? La Colina.

Yo soy libre por antonomasia

 

Ya no tengo el tipo de amigos de antes. No tengo amigos intelectuales en la actualidad. Los que tengo ahora son personas comunes y no pueden conocerme, ni comprenderme. Tampoco, quieren conocerme, sino someterme a sus costumbres, a su modo de ver y ser. ¡Cosa muy difícil con Cary Torres! Yo soy libre por antonomasia. Recuerdo, una persona, que me dijo, allá en 1998, y ella misma sabe quién es, que ya sabía por qué había venido a Cuba a hacer misión: “Para conocerte. Tú eres la persona más libre, que he conocido”. Imagínense, que venía del “Mundo Libre”, como solía decir la actual Dra. Evelyn Jacir. Por cierto, Evelyn ha resultado brillante en su ejecutoria; fue la mejor Ministro del Gabinete en la Presidencia anterior de El Salvador y, después, de su Candidatura para Alcalde de San Salvador, pasó a desempeñar la función de Presidente de la Comisión de Consumidores. Ha hecho muy buenas obras en ambos cargos, pero yo la evalúo, en más alto grado, en su etapa inicial en el Gobierno, presidiendo la Comisión de Reconstrucción Nacional después de la Guerra Civil de El Salvador, para lo que fue llamada desde México.

Realmente, en el momento, en que me catalogaba, Mi Madrina de Confirmación, por mi grado de libertad, quedaba muy poco de mí. Ya no era la Dra. Cary Torres de otros tiempos, el corazón me había jugado una muy mala pasada. En Cuba, se suele decir: “Sólo queda el casco y la mala idea”. Lo de casco, y no lo ubico en la cabeza, siempre me recuerda a la Dra. Prof. Elena Díaz, y volvemos a la Universidad. Por el caballo, que iba a sacar de la piedra.

A.T.: Un caballo. Una piedra. ¿A qué se refiere?

CTV: Está narrado en la trilogía de testimonio, que lleva por subtítulo “Memorias de mi Generación”. Yo no quería trabajar en la Universidad de La Habana al graduarme del MGIMO. Por supuesto pretendía trabajar en el Servicio Diplomático o el Ministerio de Comercio Exterior, en algunas de sus representaciones en el exterior. Incluso, el Director de Cuadros del INTUR, Ministerio de Turismo, ya me había asignado ala atención de un área geográfica angloparlante y estaba en proceso de admisión, cuando me llamaron de la Universidad; fui aprobada y mi vida hubiese sido muy distinta. Era Leonela Santana quién quería trabajar en la UH y yo, por el contrario, hice todo lo posible por quitarme la UH de encima, pero no hubo forma. Pienso, que anhelaba la Universidad, porque su madre la Dra. Bertha Boado, había sido Profesora de la Universidad de la Habana y Severo Aguirre del Cristo había sido Decano de la Escuela de Agronomía de la Universidad. También, porque era a lo más que se podía aspirar en Cuba y ella se había esforzado mucho por tener 5 en todas las asignaturas, hasta no iba a los exámenes, si pensaba que no sacaría 5. Fue una excelentísima estudiante, doblada casi todo el día sobre los libros. Tanto su madre como su padre eran famoso profesores universitarios, ella tenía una meta muy alta y condiciones excepcionales al vivir en la Residencia del Embajador y ser su hijastra. Fue una verdadera pena, que no pudiese formar parte del Claustro de la Universidad de La Habana. Era muy estudiosa, eso sí, menos estable y necesitaba hablar por teléfono obsesivamente. Yo la malcriaba mucho.

 Llegué al CIEI, por llamada de Oneyda Álvarez, para que me presentara a una entrevista con la Directora. A la Oficina de la Directora del CIEI, entonces era Elena Díaz, llegué con mi hermano el Dr. Ing. Juan Antonio Torres Vila, que era Profesor desde 1970 de la CUJAE, para los que no son cubanos diré la Universidad Tecnológica de La Habana. Aunque cometo un anacronismo, porque en 1970 la CUJAE era la Escuela de Ingeniería de la Universidad de La Habana y sólo en 1976, con la creación del Ministerio de Educación Superior y, consecuentemente, el debilitamiento, intencional considero yo, de la Universidad de La Habana, se crean otras universidades, que se desprenden de éstas. Por ejemplo, la Facultad de Pedagogía se separa y multiplica para convertirse en el Instituto Superior Pedagógico “Enrique José Varona”. De forma similar aparece la Universidad Agropecuaria, la CUJAE, el Instituto Superior de Ciencias Médicas, años más tardes, le salen, a éste último, tentáculos.

No obstante, considero, que responde además a una necesidad de ampliar las capacidades universitarias, por la masiva entrada a las universidades. Sé, que eso debilitó a la Universidad de La Habana, pero más que debilitar a la Universidad hizo crecer la diferencia entre la Universidad de La Habana y el resto de las Universidades del país, con marcada fuerza, con relación a la mayoría de las universidades surgidas en 1976 y en adelante. Por suerte, el Dr. Rojas no permitió la salida del Área de Ciencias Económicas de la Universidad de La Habana. Tuvo mucha visión el Rector. A quién saludo con especial cariño y respeto, y reconozco en calidad de mejor Rector, que ha tenido la Universidad de La Habana en la Historia conocida por mí, la vivida y la escuchada, Benemérito Rector.

A.T.: Bien, Usted no estudió en la Universidad de La Habana. Tampoco, en La Habana en general. Supongo, que su contacto con  la Universidad de La Habana se limite a su permanencia en su Claustro ¿Ha escuchado mucho de la historia anterior a Usted?

CTV: Exactamente. Yo tuve una gran suerte. Esa ha sido una de mis loterías, uno de mis billetes millonarios. He tenido el honor y la dicha de trabajar con un conjunto de intelectuales ya consolidados, y que forman parte de la élite de las Ciencias Sociales en Cuba, lo que me situó en ella desde el mismo momento de mi ingreso en el Claustro de la Universidad de La Habana, recién graduada. Además, con las personas, que me tocó trabajar estaban, y están, muy bien insertados en las relaciones de poder. Eso nunca han sido mi fuerte, aunque no negaré, que me he movido en las latas esferas. Incluso, antes de graduarme, fui amiga del Embajador Severo Aguirre del Cristo. Un excelentísimo Señor y no por Embajador, ni por Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, ni por haber sido Miembro del Consejo de Estado y otros muchos cargos de importancia, sino por la excelencia de su persona, su integridad y honorabilidad, su honestidad. Es el mejor comunista, que he conocido después de mi Papá. Me quería mucho y yo a él. Fue una pena, que yo estuviese en Holanda, cuando falleció. Creo, que fue lo mejor, porque yo acaba de tener y un golpe demoledor en mi vida, la defunción de mi Hermanito. Por cierto, tengo un agradecimiento permanente para con la Dra. Elena Día y la Universidad de La Habana, Elena cerró el DES, mientras mi Hermanito, Raúl Torres Vila, estuvo tendido en la Funerario de Calzada y K, fue enterrado; ordenó a todos mis compañeros acompañarme la mayor parte del tiempo, me llevó a su casa para que descansase, me bañase y comiese; estuvo conmigo todo el tiempo, incluso, mientras se depositaba su cuerpo. Elena conocía lo importante, que era, y es, mi Hermanito para mí; un hijo más que un hermano. En la CUJAE, también, se tomaron medidas excepcionales esos dos días.

Continuando con la Universidad, en el CIEI, Centro de Investigaciones de Economía Internacional, donde trabajé entre 1982 y 1985, el grupo era algo más amplio, primero, éramos 14 y, luego, más de 20 profesores, pero mis relaciones de amistad se restringían, en gran medida, a personas de más edad que a mi grupo generacional. Esto se debía al grado de madurez y a los temas de conversación, así como a las formas de diversión. Pues, yo trabajé con aquellos profesores, que fueron pasados por el fuego junto con el Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana y la Revista Pensamiento Crítico, a principios de los ‘70. Conocí a través de ellos a muchos de los que conformaban ese grupo, que hoy está diseminado por diferentes ramas de la Ciencia, la Cultura y la Educación, también, del Poder. La mayor diferencia que había entre ellos y yo consistía en que yo era muy pro soviética y ellos no, lo que es comprensible por el asunto del famoso Departamento de Filosofía.

Siendo estas personas intelectuales multidisciplinarios, que se movían y/o combinaban la Sociología, Filosofía, Historia, Economía y lo que hiciese falta para obtener resultados fehacientes y/o útiles, no me quedaba más remedio a mí, que ir integrando nuevos conocimientos y asumir otras esferas del pensamiento. Por ejemplo, yo no tocaba los temas de la mujer. Sólo una vez, ayudé a la Lic.  Miriam García a preparar, para ella, una comunicación, con vista a participar en una Conferencia Científica Internacional. Eso sí, participaba de las discusiones sobre esos temas, más como oyente, porque mis amigas me pedían acompañarles o porque formaban parte de los Eventos Internacionales de la Universidad. Yo no soy feminista, las que fueron mis compañeras de trabajo sí, algunas por lo menos. Por ejemplo, la Dra. Prof. Martha Núñez se reía y decía, que ella era feminista en la Universidad y actuaba, como si no lo fuese en su casa. Se burlaba Martha Núñez de ello. Pues, cuando muere Eduardo y los machistas de la Embajada de Cuba en Moscú tratan de subirla a un avión y devolverla a Cuba, cual esposa viuda, la Dra. Prof. Martha Núñez los paró y les dijo: “Ustedes, disculpen, pero yo no soy una esposa. Yo vine de Cuba con nombramiento. Yo soy la Conseja de Prensa de esta Embajada y que se haya muerto el Ministro Consejero, no quiere decir, que yo no siga en mi cargo diplomático”. Considero, que muchas mujeres, en Cuba y en el Mundo, deberían tomar ejemplo de Martha Núñez, cuando la intentan reducir al papel de esposas. Yo le diría en Ruso: MOLODIETS!

Ahora, que menciono a Martha, quiero llamar la atención a las autoridades universitarias y al Claustro sobre una cuestión, que no puede ser admitida. No puede llegar la Delegación de la Mac Arthur Foundation a la Universidad de La Habana y la Doctora en Ciencias Económicas del IAL de la Academia de Ciencias de Rusia, Master en Sociología de la Universidad Católica de Santiago de Chile y Socióloga, graduada de la Universidad de La Habana, que ha ocupado dos cargos de importancia en el  Cuerpo Diplomático de Cuba, ante el CAME y ante el Gobierno de Rusia, amablemente servirles de guía y traductora, porque Martha habla de forma magnífica el Inglés desde niña, y que en Internet se le llame “Marta Núñez, la guía”. Dentro de la Universidad de La Habana, entre amigos, nos podemos decir el nombre, que, como norma, lo acompañamos del apellido, pero aún siendo amigos, al referirnos por escrito o hablando con otra persona, con el mayor respeto, se antepone al nombre el Grado Científico o la palabra Profesor. Yo le escribí a la Dra. Prof. Martha Núñez, que se quejase y exigiese, que arreglasen la página Web, donde se mostraba su foto, delante de las columnas de la Facultad de Matemáticas en la Colina.

A.T.: Se ha sonreído al decir “Colina”. ¿De qué maldad se ha recordado?

CTV: No es de ninguna maldad. Más arriba señalaba el debilitamiento relativo, por qué no absoluto, de la Universidad de La Habana, relacionado con la extirpación de sus facultades, de un número importante de ellas, de algunas muy fuertes. ¿Cómo decirle? Pues, “La Colina”, así le llamamos a la Universidad de La Habana de forma genérica, porque en esa colina del Vedado están ubicados los edificios principales de la Magna Institución Cultural del país, de Cuba, en su segunda ubicación histórica. Sólo recientemente me he enterado de la última parte del slogan, que más gritan los estudiantes universitarios. ¿Por qué se le suprimió? En mi etapa como Profesora de la UH nunca lo escuché completo, sino sólo: “¿Quién vive? Caribe. ¿Quién va? Universidad UNIVERSIDAD. UNIVERSIDAD. UNIVERSIDAD. Penosa omisión, la de ¿Quién domina? La Colina”. Por ello, me sonreí. Sólo he leído en las entrevista de una eminente Profesora de a Universidad de La Habana en el marco de esta celebración, del 280 Aniversario de a Fundación de a Universidad de La Habana.

 

“La Colina”, así le llamamos a la Universidad de La Habana de forma genérica, porque en esa colina del Vedado están ubicados los edificios principales de la Magna Institución Cultural del país, de Cuba, en su segunda ubicación histórica. Sólo recientemente me he enterado de la última parte del slogan, que más gritan los estudiantes universitarios. ¿Por qué se le suprimió?

 

 

No quiero profundizar en la Historia de la Universidad, porque hace mucho no leo ni escucho de ella. Para mí la Historia Universitaria no tiene mucho que ver con las cuestiones, que suelen contar los Profesores de la Universidad. Primero, porque yo misma no estudié en la Universidad de La Habana, lo que fue una gran suerte para mí, porque mis compañeros de trabajo no habían sido mis profesores. Ello me colocaba en una posición muy cómoda con relación al grupo y a los profesores más jóvenes, que solían dirigirse a Martha, a Elena, a Niurka y otros, anteponiendo la palabra “Profesor”, que, en Cuba, gracias a Dios, todavía marca distancia y obliga al uso de “Usted” en el trato mutuo. En la Universidad de La Habana, yo aparte del trato en el aula, en que es obligado entre estudiantes y Profesores el Usted, sólo me diría de Usted a contadas personas: Dra. Elena Díaz, a pesar de ser mi amiga, casi una madre por 10 años, jamás dejé de decirle Usted o dirigirme sin anteponer si Grado Científico en público, incluso, sola; al Rector Rojas y a la Dra. Blanca Nieves Gómez Trueba, la Vicerrector; incluso, a Dr. Tabares del Real, que se nos incorporó al DES, tras terminar sus funciones de Embajador en Hungría, lo trataba de tú.

Segundo, porque yo no tengo ningún compromiso con la Historia “Revolucionaria” de la Universidad de La Habana. Cuando analizo la Universidad siempre lo hago a la institución de enseñanza, a su Claustro y, jamás, a la participación en la lucha clandestina, en las huelgas y, por supuesto, no me conmueven. Para mí, eso forma parte del estudiantado, jamás, del Profesorado. Es tan anacrónico, como la tanqueta en la Plaza Cadena. Considero, que la Historia de la Universidad de La Habana, como institución, la hacen los listados de Profesores con Premios Nacionales en las Ciencias, con importantes distinciones y reconocimientos universitarios, sus Centros de Investigación, acompañados de sus logros científicos y descubrimientos; su Claustro y algunas reuniones de éste, por ejemplo, el Claustro de Ciencias Sociales  de la Universidad de La Habana, reunido en Febrero de 1991 en el Teatro de la Facultad de Biología. Yo le llamaría el Claustro de las Ovaciones, donde reconocidos Profesores e Intelectuales expusieron valientemente sus puntos de vista. No voy a mencionarlos, porque todos los que estuvimos sabemos quiénes nos paramos y cuando y por qué. Para todos ellos mis respetos y admiración.

Un Claustro que hizo historia, por los asuntos tan importantes, trascendentales para Universidad y el país, donde se plantearon exigencias tales como: autonomía universitaria; eliminación de los Planes de Asignatura nacionales y de obligatoria impartición, en miras de elevar la docencia en correspondencia con el elevado nivel del Claustro de la Universidad de La Habana y que cada profesor impartiese el máximo de conocimientos posibles, sin obviar contenidos obligatorios y un esquema general; volver al elitismo dentro de las universidades cubana, lo que implicaba la eliminación del acceso masivo ala s universidades y, en particular, a la Universidad de La Habana, para que estudiasen los mejores estudiantes del país, la élite estudiantil y para que el Profesorado fuese escogido de la sólo élite de la intelectualidad cubana; los profesores abogaron por la asistencia libre, en apoyo a la exigencia de los estudiantes de la Facultad de Matemáticas, sobre todo una Profesora y Doctora en Ciencias Psicológicas de la Universidad Lomosov de Moscú, con un planteamiento contundente: “Yo aplaudo al estudiante, que deje de ir a mi clase por ir a la Biblioteca Nacional a leerse a Sigmund Freud”; También, hubo cuestionamiento desde la Facultad de Psicología al envío de jóvenes del Servicio Militar a la guerra de Angola, por no estar psicológicamente maduros y que a su edad deberían estar bajo la custodia y asesoramiento de sus padres… El Ministro trató de aislar a una Profesora de Periodismo, que se cuestionó a la prensa, al Periódico Granma por su falta de objetividad y no reflejar a la sociedad cubana, los problemas reales por los que estábamos pasando, entre otras cuestiones, para ello pidió una votación precipitada: “¿Quién está a favor o en contra de la Profesora?” Hubo gran confusión, pues no se comprendía qué en realidad había que votar. Fue, entonces, que yo me paré, como un ciclón, y levanté mi dedo índice y se lo apunté al Ministro y puse en palabras su intención: “Esa votación no procede –lo repetí tres veces-. Usted no puede aislar ala Profesora. No se lo permitimos”. Elena Díaz, me daba halones por la ropa para que me sentara. No hubo votación, Y las autoridades universitarias de mayor rango en el Teatro se pararon a cubrir y enaltecer al Claustro, cuando el Ministro quería decapitar, cortar cabezas, con independencia de que la mayoría de los Profesores ovacionados eran de los prestigiosos dentro del Claustro. Esta historia la cuento en mi Trilogía de Testimonio. Para fue sorpresa agradable el Claustro, pues yo hacía algo más de un mes había llegado de la URSS, de Moscú, de la Perestroika y se sentían aires de Perestroika entre los intelectuales de las Ciencias Sociales, sobre todo de las élites intelectuales, con pocas excepciones y lamentables. En las aulas, se produjo una apertura en la exposición de los Profesores y en las discusiones de temas con el estudiantado; hubo necesidad de cambiar los programas de las asignaturas con fuerte componente ideológico, como Economía Política del Socialismo, Comunismo Científico y Filosofía Marxista-Leninista. Por ejemplo, yo me negué a impartir Economía Política del Socialismo, sólo impartiendo el primer semestre de Capitalismo en la Facultad de Psicología. Fue un período bello en la Universidad de La Habana. Se sentía frescura en el pensamiento, apertura, la apología se hizo obsoleta.

 

Sin ninguna duda, le respondería, que sacar la tanqueta de la Universidad. ¿Qué tiene que ver una universidad, una universidad como la Universidad de La Habana, una de las universidades más antiguas y prestigiosas de la Hispanidad, con las armas? Nada.

 

¿Si Usted me preguntase qué es lo primero que necesita cambiar en la Universidad de La Habana? Sin ninguna duda, le respondería, que sacar la tanqueta de la Universidad. ¿Qué tiene que ver una universidad, una universidad como la Universidad de La Habana, una de las universidades más antiguas y prestigiosas de la Hispanidad, con las armas? Nada. Los estudiantes, en todos los países y en todas las épocas participan en revueltas o están llamados a actuar, con la energía juvenil, con el ardor y entusiasmo, también el fanatismo, que caracteriza las personas no maduras en sus años juveniles. La mayoría de las veces son utilizadas por fuerzas políticas, que los trabajan con ahínco y preferencia, para usarlos en calidad de punta de lanza. Esto es válido para cualquier país y Cuba no es una excepción. Por ejemplo, en mis últimos años de trabajo en la Universidad de La Habana solía decir: “Es hora, que los estudiantes de la Universidad de La Habana vuelvan a bajar la Escalinata”. Es un acto histórico, es una tradición histórica del estudiantado universitario y, muy en primer lugar, de los estudiantes de La Colina. Cuando se requieren cambios profundos, son, precisamente, los estudiantes universitarios, los llamados a bajar la Escalinata.

No es subversión, es el deber de esas fuerzas vivas de la sociedad. Pues, yo decía, entonces, no soy yo quién deba llamar a bajar la Escalinata, me estoy ubicando en 1990 a 1996, sino los estudiantes. Incluso, le dije a mi Diplomante y a las estudiantes, que investigaban con nosotras, que su generación no estaba cumpliendo su rol histórico. Eso sí, que el día que se decidiesen a bajarla, yo bajaría con ellos.

A.T.: Por lo que dice, todo indica, que Usted mantenía, no sólo una relación fuerte con sus compañeros de trabajo, con sus colegas y el personal auxiliar, sino también con los estudiantes. ¿Tenía influencia política entre el estudiantado?

CTV: En lo absoluto. Yo no tenía relación con los estudiantes. En realidad, trabajé poco con los estudiantes. Aparte de mis clases, las que siempre fueron limitadas en la Universidad y en otras universidades, de forma puntual y siempre por prestación de servicio, no tuve casi relación con los estudiantes. Además, la relación de un Profesor de la Universidad de La Habana con sus estudiantes no llega a crearle influencias políticas, entendidas por activismo político. Por ejemplo, a mis estudiantes de Psicología, donde impartí un semestre de Economía Política del Capitalismo, como ya dije, yo les explicaba muchas cuestiones sociales. Le pongo dos ejemplos:

  1. La discriminación hacia la población oriental en La Habana ha sido sustentada por una política estatal. En primer lugar, señalaba lo anterior en el aula y ponía ejemplos. En segundo lugar, le decía a mis alumnos, que una cantidad importante de los profesores e intelectuales más prestigiosos y que más habían aportado a la Universidad y a las Ciencias, las Letras y las Artes en Cuba, precisamente, procedían de la provincia oriental. Los más conocidos, por su prestigio y por aparecer en la TV todas las semanas, desde ese magnífico y exclusivo programa “Escriba y Lea”, que nos deslumbraba a todos con la sabiduría de la Dra. Prof. Ortiz, el Dr. Prof. Dubouchét y Dr. Prof. Sosa, más tarde, por otro Profesor, que no recuerdo su nombre, y las crítica especializada a libros del Profesor Guillermo Rodríguez. Que yo sepa, de ellos, casi todos procedían de la provincia de Oriente: La Dra. Ortiz de Holguín; Sosa y Rodríguez Rivera de Santiago de Cuba. Dubouchét no sé de dónde era. Otros muchos prestigiosos profesores, que le hemos dado lustres a la Universidad de La Habana procedemos del Oriente cubano. No sólo de la provincia de Oriente, sino de las provincias orientales, que no son las actuales 5 provincias surgidas en Oriente, sino La Villas, Camagüey y Oriente.

Hay que tener mucho cuidado con los cambios territoriales y con el uso de las palabras, que pueden llegar a desvirtuar la Historia y hasta la Geografía. La Geopolítica divulgada al máximo, de forma irresponsable por la prensa a nivel mundial, ha hecho que no se sepa dónde queda el Norte y el Sur del Planeta. Hasta algunos, más allá de la metáfora artística, se han atrevido a nombrar al planeta Tierra, como planeta Agua. No tiene otro nombre, que irresponsabilidad, lo haga el Gobierno de La Habana o lo haga Nacional Geographic. Para colmo, sitúan a Cuba en el Sur. No, Señores, Cuba es un país del Norte y rico, por cierto. Con muchos más recursos que países que hoy se llaman desarrollados; sólo está mal administrado.

 

Para colmo, sitúan a Cuba en el Sur. No, Señores, Cuba es un país del Norte y rico, por cierto. Con muchos más recursos que países, que hoy se sitúan entre los desarrollados.

 

 

Con relación a la discriminación, también, les decía, que lo que diferenciaba a un oriental de otros venidos a La Habana era que, jamás, negarían su origen, su lugar de nacimiento; no cometerían el pecado de omisión. Por otra parte, que los orientales, que daban peor imagen en La Habana, eran, precisamente, aquellos que habían imitado el modo de vida de la población marginal habanera.

  1. A mis estudiantes, les explicaba la Economía Política del Capitalismo más allá del Marxismo-Leninismo. Además, tuvieron la oportunidad de conocer, de primera mano, la Perestroika, ya que yo fui un testigo excepcional y cualificado. Analizaba, con ellos, procesos socio-económicos y políticos. Yo nunca actué, como dirigente, porque nunca lo he sido tras haberme graduado, sino desde mi Cátedra y les hablaba con toda honestidad y sin temor a represiones; les explicaba todos los mecanismos y entresijos sociales. Incluso, el Prof. Ernel González me advirtió, que tuviese cuidado, porque mis estudiantes  de la Facultad de Psicología estaban hablando demasiado bien de mí y eso era peligrosos. No sé en qué consistía el peligro. Yo les enseñaba, lo que ellos hicieran con ese conocimiento era su problema, su responsabilidad o irresponsabilidad.

 

Yo no fui expulsada de la Universidad de La Habana, sin embargo, con mi persona se ha actuado de peor modo que si hubiese sido expulsada.

 

A.T.: ¿En el marco de una celebración tan importante para la Universidad de La Habana y para su Claustro, ha sido Usted contactada por la Universidad?

CTV: Es difícil de explicar. Espero, que la Universidad, algún día me lo explique. Es muy curioso. Yo no fui expulsada de la Universidad de La Habana, sin embargo, con mi persona se ha actuado de peor modo que si hubiese sido expulsada. Los Profesores de la Universidad de La Habana, que se han visto obligados a irse de la Universidad o los han echado por represión política, viajan a Cuba y visitan la Universidad. Se reúnen con sus profesores y no hay ningún problema. ¿Por qué me aíslan? Yo creo, que es más un problema personal de algunos profesores, que les conviene que se me aparte. No es nuevo. Por ejemplo, la Dra. Prof. Elena Díaz, años después de 1992, en que ella dirigió la represión, y lo digo sin rencor ninguno, incluso, con un elevado nivel de comprensión, ya que ella había sufrido una experiencia de represión en el Departamento de Filosofía y no estaría dispuesta a una segunda vuelta. Yo la puedo entender en 1992, pero nunca en 1995 cuando se presentó en el Rectorado, pidiendo que no se me dejase viajar al Congreso de LASA a Washington y a la Universidad de Pittsburg. No la puedo comprender ahora, en que yo me he dirigido a ella, como intelectual que confía en su honestidad intelectual para con las autorías, para que me represente in situ, en mi faceta creativa. Todos hacen silencio, cual si hubiese una prohibición, un veto, como en el Consejo de Seguridad.

Tonterías. Por otro lado, puedo comprender, que la Dra. Niurka Pérez realice labor de zapa, porque ella usurpó mi autoría principal en el libro Güines, Santo Domingo y Majibacoa. Sobre sus Historias Agrarias, que fue Premio al Mejor Libro Publicado por la Universidad de La Habana y Premio Nacional de las Ciencias Sociales. Niurka Pérez me conoce y, estando viva, no iba a quedarme callada, no iba a admitir, que usurpasen mi autoría principal, porque la carreta no va delante de los bueyes. La Yunta de Vacas fuimos la Dra. Carmen Diana Deere y yo, Dra. Cary Torres Vila. En el caso de Carmen Diana, puede ocupar la primera autoría, habiendo escrito menos páginas que yo, porque ella dirigió la Investigación, incluso, yo tuve que ajustarme a su estilo y al esquema desarrollado por ella en la Historia del Municipio Majibacoa, que escribió, en solitario, al igual que la Introducción y las Conclusiones. Por otra parte, las colaboraciones señaladas, en el libro editado, no se corresponden con la verdad. La versión de Majibacoa, antes de ser traducida al Español, por Carmen González, sólo Niurka Pérez y yo la leímos y se la comentamos a Carmen, porque ni Miriam ni Ernel estaban en la capacidad de leer un texto en Inglés, ninguno de los dos sabe Inglés. Ni Miriam, ni Ernel, ni Niurka podían aparecer en Majibacoa, si no aparecía yo también y todos los que hicimos trabajo de campo en Majibacoa, porque esa fue nuestra participación en ese municipio. En todo caso, de señalarse alguna colaboración, sólo podíamos aparecer la Dra. Niurka Pérez y yo, como comentaristas del texto. Se había tomado la determinación, y todos estábamos de acuerdo, que sólo serían autores aquellos que participasen de forma efectiva en la conclusión del libro. De esta forma participamos sólo Yo, Carmen Diana, Niurka y Miriam. La participación de Ernel González fue marginal y sólo en las primeras 20 páginas de Güines, las que tuve que rehacer, a petición de la Dra. Niurka Pérez. En el mes de Diciembre de 1995, primera vez que vamos a Guanabo, por antojo de Niurka creíamos, aunque resultó una forma de sacar parcialmente el trabajo de mi casa de Altahabana, por lo menos puntualmente, en la culminación de la Historia de Güines, pues en Diciembre, Carmen Diana indicó, desde los Estados Unidos, cambiar la estructura y algunos enfoques en los municipios de Güines y Santo Domingo, para que se correspondiesen a los cambios introducidos por ella, en su nueva versión de Majibacoa. Estando en Guanabo, Niurka nos lo plantea y yo me niego rotundamente a aceptar a esas alturas un cambio, que implicaba rescribir la historia de los dos municipios: en primer lugar, yo había tenido que forzar mi hacer ensayístico, hasta mi forma de análisis, para ajustarme al pensamiento de la Dra. Deere y, en segundo lugar, no había tiempo, porque se estaba en la década de los ’80 en Güines y faltaba concluir la Historia de Santo Domingo, más de la mitad. Incluso, Niurka planteó la posibilidad de retirar la Historia de Santo Domingo de la investigación y del libro, a los que yo me negué. Por último, mi enfermedad cardiaca cada vez se hacía más limitante y trabajaba bajo fuertes dosis de medicamentos, que me hacían vomitar; no estaba acostumbrada a tomar medicamentos.

¿Tenía la Dra. Cary Torres que escribir la Historia Agraria de Güines? No. A mí, sólo se me pidió, inicialmente, reforzar el Equipo de la Historia de Santo Domingo, conformado por Miriam García y Barbarita. No obstante, tuve que asumir la redacción, siempre, con el apoyo y colaboración casi constante de Miriam García, con su acertada dosis social y que permitió la publicación del libro, pues yo suelo hacer análisis más fuertes. La Historia de Güines correspondía ser escrita por un equipo conformado por: Dra. Niurka Pérez, Mstro. Ernel González y el Lic. Gustavo Rodríguez. A Niurka la dejaron sola y sin estar escrita una sola palabra.

De hecho, si el plan de trabajo hubiese sido concebido por mí, fuese completamente diferente, el libro lo sería también. Tiene la lógica de Carmen Diana Deere y su modo de introducir los conocimientos al lector. La Dra. Pérez nos pidió, a Miriam García y a mí, detener la Historia de Santo Domingo y trabajar en la Historia de Güines, partir desde cero. Así fue cómo comenzó la escritura de Güines. Luego, Miriam viajó a Chile y Niurka se desplazó, diariamente, a mi casa de Altahabana para trabajar conmigo en la Historia Agraria de Güines.

No hay que dar tantas explicaciones para comprender, con sólo mirar el libro, llama la atención y hace surgir suspicacias. Cómo es posible, que la autoría principal de dos municipios sea de la Dra. Cary Torres y el otro Municipio lo escriba la Dra. Carmen Diana Deere y los textos complementarios señalados (Introducción y Conclusiones), y como por arte de magia, con garrocha, Niurka Pérez da un salto por sobre la Dra. Cary Torres. Se había llegado al acuerdo de poner a los Autores de cada capítulo al iniciarse este y  no en una pequeñísima nota, que casi no se ve. Ahí, hay mala intención, de los que trabajaron con la Editorial Ciencias Sociales, a saber. Niurka y Ernel.

 

Los libros se escriben y quién escribe es el Autor Principal.

Yo comprendo, que a la Niurka Pérez le puede gustar figurar, como Autora Principal, como vienen siendo anunciado en diferentes sitios Web hace varios años, y he pedido, por mediación del Sr. Abel Prieto, Ministro de Cultura, que se corrija. Los libros se escriben y quién escribe es el Autor Principal. Los Profesores, que hemos trabajado con la Dra. Niurka Pérez, sabemos que ella no lo escribió. Entre ella y Carmen Diana había un acuerdo explícito o implícito, no podría decirle, en que los trabajos en que Carmen era Autora Principal, en la presentación a las instituciones cubanas o dentro Cuba, Niurka aparecía en primer orden. Yo nunca entendí por qué se incluía a Ernel en algunos trabajos o por qué hacían esos cambios raros. Yo nunca entré en ningún acuerdo de ese tipo. Por ejemplo, la Dra. Elena Díaz sabe, que yo no admití, que en Lic. Laureano León, Presidente de la Asociación Nacional de Economista “ANEC, apareciera delante de mí en una ponencia, que escribí yo y él utilizó en calidad de ponencia en una Conferencia Científica en México. Ello me costó las relaciones con Laureano, aunque utilizó mi ponencia, incluso, Elena me advirtió, y yo le respondí: “Bastante, con que yo escriba el Trabajo sobre las relaciones “Cuba-CAME”, a fin de cuentas yo era la que iba a México y él se encaprichó, cuando lo repusieron en su puesto”.

A.T.: ¿Cómo que lo repusieron?

CTV: Esto nos saca del marco de la Universidad de La Habana, en parte. El Lic. Laureano León había sido apartado de la Presidencia ANEC, incluso, del Organismo Nacional, y su lugar lo había ocupado, por designación, el Dr. Prof. Alfonso Farnós de la Universidad de La Habana. Con ese cambio, se me invitó a formar parte del Grupo de Colaboradores de la Dirección de Relaciones Internacionales de la ANEC. Mi primer trabajo en ella fue atender a la Delegación, presidida por el Presidente de la Asociación de Economistas de Polonia y preparé, además, el Protocolo entre las dos Asociaciones en Español y Ruso. Luego, se me escogió para la Conferencia Científica en México por ser el tema “Cuba-CAME” y yo era la experta de mayor nivel en este tipo de relaciones en Cuba dentro de la Academia, entendida como las Ciencias, al igual, que en las Relaciones Económicas CAME - América Latina. Antes que yo, lo era la Dra. Oneyda Álvarez, pero desde mi primer trabajo de investigación en la UH, yo la superé. Supongo, que tras mi partida, obligada, de las Relaciones Económicas Internacionales, ella fue quién volvió a ocupar ese lugar. La diferencia no la marcaba el conocimiento, sino quiénes repartían el pastel.

Hablando de pastel, le haré una anécdota. Salí del DES y me fui a una pastelería, que está cerca del Restaurante “Los Andes” en la calle 21 del Vedado. Regresé al poco rato con una enorme caja de pasteles, 30 centímetros cuadrados por 18 de alto. Al entrar al Edificio Varona, me intenta detener un hombre con malos modos, pero de forma oral, no me tocó: “Oiga, oiga, ¿adónde Usted va?”. “¿Cómo que adónde?”, le respondí molesta. Me dijo, que no podía entrar, porque Fidel Castro estaba en la Universidad de La Habana. “¿Qué tiene que ver, que Fidel esté en la Universidad, con que yo vaya a entrar a mi oficina? Si Fidel le tiene miedo a la gente de la Universidad, que no venga a la Universidad”, y seguí tan campante con mi caja de dulces, sin que nadie me detuviese ni me revisase. Al día siguiente, me enteré, que a la Dra. Elena Díaz se le hizo sacar su carro, su Lada Beige, del perímetro de la Universidad y colocarlo en la calle Ronda; le robaron un foco. Imagínese, que tuvo, que sacarlo, porque estaba Fidel Castro en la Universidad; el auto, que éste le había regalado. ¡Él que yo le receté con color y todo¡ Se lo vaticiné con más de un año de antelación, incluso, antes de trabajar en el Libro la Crisis Económica y Social del Mundo, el Libro Rojo, que apareció bajo la firma de Fidel y fue escrito entre Investigadores del CIEI y el CIEM.

A.T: ¿De qué libro habla?

CTV: En ese libro yo no participé, pero sí estaba muy cerca de su elaboración, pues había varios profesores del CIEI en el equipo, dirigido por la Dra. Elena Díaz, que escribieron varios capítulos: La propia Elena Díaz, José Bell Lara, María Amalia Negrín, Pedro Pablo Cuscó, Eugenio Espinosa, posiblemente Martha Núñez, pero no recuerdo si ya estaba con nosotros, es muy probable, y no recuerdo, si Baró estaba incluido. El otro equipo era del CIEM y, que yo recuerde, estaba integrado por Osvaldo Martínez, José Luis Rodríguez, Carriazo y Héctor Heras. Pues, escribieron el mencionado libro, que fue el aporte de Fidel Castro a la Cumbre de los No Alineados de la India y que se distribuyó entre todos sus participantes. Es resto de los investigadores no teníamos asignados capítulos, pero sí participábamos en la exposición dentro del Centro y discusión, durante la fase de elaboración y a veces, cuando se introducían cambios. Fue el primer trabajo de tanta envergadura hecho en el CIEI, pues tenía que aparecer bajo la firma de Fidel Castro y ello conllevaba tensiones y, por supuesto, despertó ambiciones. No obstante, durante su elaboración prevaleció la armonía y una total colaboración, solidaridad. Después, fuimos a la Universidad de Oriente, pasamos una semana muy linda en el Hotel Casagranda de Santiago de Cuba; fuimos todos, incluso, Elena quiso, que nos acompañara Alicia, que era la que limpiaba y nos malcriaba, cada día, con su excelente café. En santiago, todos participamos de la exposición y debate, nos lo repartimos, con independencia de que fuésemos autores o no. Cada capítulo tiene autores definidos y son personas de reputación conocida, aunque no aparecen y se dice en el prólogo, que colaboraron jóvenes especialistas. Allí no había ningún joven; los jóvenes no fueron incluidos. Por ejemplo, Cuscó, José Luis y Bel Lara hacía mucho, que peinaban canas, y Elena se las teñía. Lo peor de todo, fue que Pino Santos quiso participar y sumó a última hora un capítulo igual que el de Cuscó. Hay dos absurdos en ese libro, que, si no fuera por eso, sería un muy buen libro; bastante equilibrado y con el máximo nivel de actualización posible en el momento, y que se escribieron dos capítulos en un mismo tema y parecidos (un error o debilidad al permitir la intromisión de Pino Santos, ubicado el error en la Oficina de la Presidencia del Consejo de Estado) y,  que, por orden de Fidel Castro, se eliminaron todas las notas, lo que quita el rigor científico al libro, que sí lo tuvo en su origen y fue cuidado de forma exquisita, por lo que es necesario remarcar que no se debe a omisiones de los Profesores de Universidad de La Habana, ni del Claustro ni de sus Adjuntos. Sólo se incluyó la bibliografía al final de cada capítulo.

Decía, que se destaparon las ambiciones, porque el CIEI al subir de rango y ubicarse como Centro Asesor de la Oficina del Presidente del Consejo de Estado, comenzó a recibir mayores recursos y mayores posibilidades de desarrollo dentro de la Universidad. Es evidente, que Cuscó, habiendo sido el Director-Fundador del CIEI, aspiraba a volver a la Dirección. Y, con las  ínfulas, que le había dado la propia Elena, de forma injustificada, a Alfonso Casanova, éste pretendía la Sub-dirección, tal vez, hasta a la Dirección. Pues, ahí se unieron, comenzó la conspiración, buscaron apoyos externos; hubo traiciones y sólo cinco personas, no todas del CIEI, nos mantuvimos fieles a Elena Díaz y nos amarramos las piernas, como el León del Desierto, en la película, para no correr. Recuerdo, que estaba yo sola dentro de un Comité de Base con 17 profesores jóvenes en contra, porque la guerra fuerte se desplazó al Comité de Base de la Juventud Comunista; era punta de lanza de los viejos y de la Vicerrectora, quien comenzó a dirigir la lucha. Lo curioso es que Elena le contaba y se consultaba con ella; eran muy amigas. Eso creía, Elena. Otro momento cómico, fue que en medio de la guerra, que duró más de un año, Elena sale a una reunión del Consejo Superior de FLACSO, del que ella era miembro, y la Subdirectora se quiso instalar en la Oficina de Elena, por ser Directora interina y yo se lo prohibí. ¿Por qué podía prohibirlo? Por ser la Presidente del Comité de Protección Física, que se encargaba de la seguridad de los documentos y de las instalaciones del CIE, el CEDEM y la Revista Economía y Desarrollo (conmigo estaba Roberto Luque por la Revista, hoy en Miami, y por el CEDEM, no recuerdo). María Amalia llamó a Oneyda Álvarez y ésta me ordenó dejarle entrar a la oficina. No me quedo más remedio, pero sellé la puerta, que iba a los archivos, con un sello lacrado y a las cinco de la tarde sellaba la puerta de la Dirección, que sólo se podía abrir en mi presencia y con mi consentimiento, además, prohibí emitir ningún documento hasta que no llegase la Directora. Bueno, para que todo se cumpliera, yo permanecí durante una semana completa en el Centro, bañándome, durmiendo y todo. Sólo salía unos minutos a buscar comida.

Bueno, no le cuento más sobre esa guerrita. Pero, desde mi punto de vista, esas guerras, acuerdos, logros y todo lo relacionado con el Claustro, en muy primer lugar, son las que forman parte de la Historia de la Universidad, porque los estudiantes pasan y en cinco años sólo queda un expediente guardado en los Archivos Universitarios. Me parece, que dentro de la Historia Universitaria el papel  del estudiantado ha sido redimensionado.

 

La Universidad de La Habana es, ante todo, su Claustro.

 

 

Y, entre el Profesorado, se han escogido unos limitados profesores emblemáticos para adorar y no se tiene, suficientemente, en cuenta a todo el conjunto de Profesores, incluso ni a su élite intelectual, no la burocracia, sino lo verdaderos intelectuales crecidos de sus profesores, que han trabajado y trabajan para elevar a su debido lugar el nombre de la Universidad de La Habana.

Sería justo publicar y hacer Profesores Eméritos de la Universidad de La Habana a todos los Profesores, que hayan alcanzado el Premio Nacional de las Ciencias, concedido por la Academia de Ciencias, así como dar distinciones honoríficas a todos los que han recibido Premios importantes por su ejecutoria. No quiero más cuentos de Vicentina Antuña, con independencia de que haya sido Profesora de Profesores, porque pienso que lo propio se puede decir de muchos profesores en la Universidad, incluso de mis compañeras de trabajo y de mí misma. Y no es que no respete a Vicentina Antuña, pero ni siquiera sé a qué se debe su fama, Sería bueno publicar sus investigaciones y su curriculum vitae verídico para saber a quién adoramos y por qué. Sería bueno, que hubiese una Web de la Universidad, con los Claustros desde su Fundación y el curriculum de cada Profesor. ¿Por qué hay que adorar a Fernando Ortiz, si hay muchísimos profesores mejores en la Universidad de La Habana y con mayor sabiduría? Yo he leído libros de Fernando Ortiz y no me causaron la impresión, que Elena Díaz esperaba. Todo lo contrario, muchos de sus planteamientos los considero acientíficos, falta de bases y generalizaciones indebidas. Sería mucho mejor, que los que se encargan de adorar y repetir lo que escribió Fernando Ortiz, se dedicasen, ellos mismos, a hacer estudios serios, como lo hicimos desde el Equipo de Estudio Rurales con relación a los Trabajadores Agrícolas Cubanos y sus familias, a la microeconomía y microsociología de tres municipio cubanos. Por cierto, en ninguno de los tres municipios estudiados conocimos a alguna persona, que se dedicase a la santería. Puede ser que hubiese alguno, sobre todo tras cincuenta años de Revolución con una alta movilidad geográfica, pero no era importante.  No se mencionaban, en más de cinco años de trabajo. Es mejor ser menos folklórico y más científico entre las paredes universitarias. ¿Estaremos adorando a las personas adecuadas? ¿Somos justos?

A.T: Volvamos al asunto de las autorías. Es un poco raro este tipo de acuerdo en el caso de las autorías. Me refiero al supuesto acuerdo existente entre la Dra. Deere y la Dra. Pérez. Algo tan delicado para los autores, entre intelectuales. Las Autorías se cuidan con celo. Yo puedo comprender su molestia. ¿Acaso no se reunieron para delimitar la participación de cada uno y, por consiguiente, su orden entre los autores?

CTV: No hubo ninguna reunión. No había necesidad. Porque todo estaba muy claro. Ya se habían tomado todas las decisiones y las habíamos tomado de conjunto, como de conjunto hacíamos todas las gestiones. En fin, todo. En esos años, siempre estábamos juntas, sólo no dormíamos juntas. Aunque sí, en los trabajos de campo, que fueron múltiples y frecuentes. Nos llevábamos muy bien; sufrimos y nos divertimos muchísimos. Trabajamos con una solidaridad y unidad sorprendente. Ha sido asqueroso y horrible, cruel por parte de Niurka Pérez quererse apropiar de mi trabajo a mis espaldas, aprovechándose de mi enfermedad y jubilación. Yo me entero, que se ha alterado el orden de los autores, después de mi operación de corazón.

Por cierto, la primera, y casi única, discusión de Niurka Pérez fue el día 6 de Mayo de 1996 en Guanabo, tras haber puesto el punto final a la Historia Agraria de Güines, mientras almorzábamos. No tenía relación alguna con la Historia o con el trabajo: fue sobre Lingüística, que Niurka me llamó ignorante, y lo relacionó con el hecho de haber estudiado en Rusia. Yo insistía, en que el desarrollo de la Lengua se encontraba en estrecha relación con los procesos sociales, que era un proceso social en sí mismo; en tanto, Niurka Pérez decía, que era un fenómeno matemático y citaba a Chomski. Pienso, que las dos teníamos razón, pero no había ningún motivo para que se alterase tanto, pensaba yo. Miriam le pedio no discutir conmigo así, porque yo estaba muy enferma y me podía hacer daño, provocar un infarto. Yo les puedo decir, que Miriam siempre me dio la mejor cama, se preocupó mucho por mi salud y me regañaba, cuando me excedía trabajando.

Tanto Miriam García como Niurka Pérez fueron piezas claves para el desarrollo de la Historias, cada una su modo. La que hizo mayor sacrificio fue Miriam en el plano familiar y de esfuerzo en transcribir todas las entrevistas, que se hicieron durante más de 5 años; un esfuerzo titánico. El otro mayor esfuerzo me correspondió a mí, que tuve que comenzar elaborando la mayor parte del material de la encuesta, digitalizándolo; al principio, con Niurka y, luego, sola. Miriam hizo su parte y buscó ayuda. Le decía de mi esfuerzo, en primer lugar, porque provengo de las Relaciones Económicas Internacionales y de la Economía Nacional, con unas entradas puntuales a trabajos de Sociología dentro del DES. Antes ya había hecho algunos trabajos con la Dra. Martha Núñez en el CIEI. No sabía nada de Sociología Rural; del campo lo único que conocía era la finca de la familia, por mi semana veraniega anual  y las Nochebuenas, y el trabajo de las Escuelas en el Campo. Aprendí muchísimo y muy rápido de Niurka, Carmen Diana y Miriam, sobre todo. También, aporté mucho, porque tenía la ventaja de poder moverme por varios planos del conocimiento económico: macro, en los planos internacional y nacional, y estaba analizando el nivel micro, dentro de la Economía Nacional, teniendo en cuenta los procesos sociales, que estábamos estudiando. Considero, que ello nos permitió no sólo escribir un buen libro, sino también hacer informes precisos en asesorías al Ministerio de la Industria Azucarera. En mi caso, tuve, que corregir económicamente la petición de cambio de especialización de la Cooperativa Antonio Rojas, en Güines, por citar un ejemplo. Yo escribí el Informe. En realidad, entre 1994 y 1996, hasta las cartas y proyectos del EER los escribía, yo; todo. Niurka se apoyó todo el tiempo en mi trabajo y confió en mi saber hacer, en mi elevada calificación y capacidad de trabajo, con independencia de mi enfermedad cardiaca severa.

Por otro lado, yo me arriesgué a sufrir un infarto masivo al posponer mi ingreso hasta junio de 1996, tras la defensa de mi Diplomante, Gloria Zaragoza. y consecuente la cirugía. Incluso, el día 6 de Mayo, yo termino de trabajar en la Historia, al culminar Güines. En lo adelante, yo sólo me ocuparía del trabajo de “Mercado Agropecuario en Localidades Cubanas” y de concluir la Tesis de Diploma de Gloria Zaragoza, estudiante de Sociología, en la que, amablemente, incluí a Niurka Pérez, en calidad de consultora. Esa Tesis no tuvo otra Tutora, inclusive, el día de la Defensa, al Gloria leer las Conclusiones, la Dra. Carmen Diana Deere dijo: “Cary, se siente tu pluma. Me llevaré un ejemplar para incluir con los resultados de la Investigación Internacional, que entregaré a la Mac Arthur Foundation”. Una Tesis de Diploma sumamente difícil y excelentísima, a pesar del cuestionamiento constante, en el último período, cual si yo le exigiese demasiado a mi Diplomarte o que pretendiese, que escribiese una Tesis de Grado para Doctor en Ciencias o que si yo le estaba o podía cargar  la mano hacia la Economía. Hubo insolencias, pero fue excelentísima y yo muy orgullosa de haber podido dirigir tan brillantemente la Tesis de Diploma de la mejor Estudiante de Sociología de su graduación; una tesis, que no se atrevió a dirigir ningún otro Profesor de Sociología, y que todos aconsejamos cambiar el tema por su complejidad y porque no había tutores preparados para abordarla. Yo aprendí trabajando con Gloria Zaragoza muchísimo en su Tesis de Diploma. La pobre Gloria no resistía mi ritmo de trabajo y hasta vomitaba. Pero tuvo la mejor  tesis posible, que se correspondía con todos sus años de esfuerzos y sus excelentísimas notas, lo que me obligó a trabajar de un modo diferente que con otros Diplomantes. Yo me sentía comprometida, con que Gloria sacase 5 puntos en su Defensa y le aseguré, en mi casa de Altahabana: “Los 5 puntos no los vas a coger en el Departamento de Sociología. Tú sales con los 5 puntos de esta mesa”

Bien, quiero, que quede muy claro, que la Dra. Niurka Pérez trabajó muchísimo y abnegadamente, que supo trabajar correctamente en grupo. No obstante, su ambición por figurar en lugar destacado en libros y autorías le han llevado a cometer un error grave, como intelectual, y que empaña todo su trabajo anterior y posterior. Por otra parte, el gran número de citas, que parece en Güines, mucho más que mi gusto personal y de lo que considero necesario y adecuado, se deben a la precisión y preocupación de la Dra. Niurka Pérez por el rigor científico, por siempre buscar una cita que ratificase o apoyase lo que se planteaba. No es mi estilo, sino dar criterios propios; proyectarme. Fue una concesión en aras de trabajar bien y en armonía, en ajustarme al gusto de otros y respetar a otros.

Al conocer sobre la violación de mi lugar, como Autora, llamé a la Dra. Carmen Diana Deere a su casa de Massachussets. Y, estuve, más de una hora, discutiendo con Carmen y no nos pusimos de acuerdo, porque ella entendía que ser Co-directora daba autoría. Extraña lógica de Carmen Diana, que al Dr. Antonio Romero, Director del CIEI, y al Dr. Prof. Mark Selden de Nueva York  les dijo, que yo, Dra. Cary Torres Vila, le había salvado el Proyecto Cuba de la Mac Arthur Foundation. Y, por teléfono, decía reconocer muy altamente mi participación. Todo indica, que se reunieron a mis espaldas, el mismo día en que yo ingresé, el 14 de Junio de 1996. Por cierto, Carmen Diana, tras esa reunión, estuvo a verme en el Instituto Cardiovascular, donde se terminó la Historia de Santo Domingo; se fue a despedir, Carmen. La Dra. Niurka Pérez no escribió ni una sola palabra de la Historia de Santo Domingo; su participación se restringió a trabajos de campo, por lo que no se dio autoría; de lo contrario, fuesen autoras Caridad Dacosta, Mabel González, Barbarita, Gustavo Rodríguez, Ernel González y otros. Del mismo modo que yo no soy autora en Majibacoa, Niurka Pérez no lo puede ser en Santo Domingo.

En mi carta al Ministro de Cultura, pido justicia y rectificación de las autorías en la próxima edición y aclaraciones, al mismo tiempo, que pedí conceder a la Doctora. Niurka Pérez ser reconocida como Profesora Emérita de la Universidad de La Habana; lo propio lo pedí para la Doctora Elena Díaz. Y, hoy, lo hago extensivo para mí, Doctora Cary Torres Vila, para la Doctora Martha Núñez y para la Licenciada Miriam García. A esta última pedí concederle el Grado Científico de Doctora en Ciencias Sociológicas, aún después de su jubilación. Además, también pedí la concesión de los Grados Científicos de Doctora en Ciencias Sociológicas e Históricas para mi persona, tomando como base, que tengo todos los exámenes de minimum aprobados, un Grado Científico de la Academia Rusa y, como Tesis Doctoral, la redacción de los dos capítulos de la Historia Agraria, historia sociologizada, de Güines y Santo Domingo, a lo que se puede sumar todo el conjunto de trabajos escritos por el EER entre 1994 y 1996[1][1], así como algunos posteriores, en que se ha tomado como base lo escrito por mí, que en los libros de los Seminarios, financiados por APN, se me ha incluido en calidad de autora sin yo haber participado de forma personal, y ya estando jubilada.

A Niurka Pérez se le concedió uno de los más altos reconocimiento de la Universidad de La Habana por su “Autoría Principal” en la Historia, con posterioridad a los Premios de la Universidad y la Academia, que creo lo merece siempre y cuando se me conceda primero a mí y, con ella, a la Lic. Miriam García. Este reconocimiento debe ser otorgado a la Dra. Martha Núñez y a la Dra. Elena Díaz. La primera fue quién ideó el Estudio Comparativo entre la ACU de 1957, con aplicación de encuesta, y los Trabajadores Rurales de los ’80 ó ’90 y con la participación de todos los profesores-investigadores, que se inició en el marco del DES. Posteriormente, fue asumida e integrada a la Investigación Internacional al llegar Carmen Diana a Cuba con intereses similares, y Martha irse a cumplir misión diplomática y, la segunda, Elena Díaz, por haber sido la artífice de la entrada y aprobación de la Investigación de la Mac Arthur Foundation a Cuba por la parte cubana. Sólo Elena Díaz podía lograrlo, ninguno de los otros profesores teníamos capacidad de gestión y vínculos suficientes con el poder parar semejante excepción, que abrió el camino de la colaboración con LASA y con universidades de los Estados Unidos a un nivel insospechado dentro del proceso cubano.

Me parece, que el 280 Aniversario de la Fundación de la Universidad de La Habana es el marco más adecuado y propicio para hacer dichos reconocimientos y correcciones. La Universidad de La Habana se ha caracterizado por ser implacable con los que se apoderan del trabajo ajeno, lo que es una virtud dentro de las Ciencias, dentro de la Academia. Aunque no le es ajeno y ya se han conocido varios casos. Por ejemplo, el tristemente célebre caso de la que fue Decana de la Facultad de Derecho con relación a la Tesis de Diploma de su estudiante.

A.T: ¿Por qué le importan a Usted tanto esos reconocimientos de La Universidad de La Habana? ¿Por qué exige para otros, que le han sido infieles en el pasado o callan, que es una forma de consentir la injusticia o de ser cómplice?

CTV: En primer lugar, le diré, que dentro de Cuba, a no ser el Premio Nacional de las Ciencias, que concede la Academia, no existen reconocimientos académicos de mayor envergadura que los de la Universidad de La Habana. Y, como norma, se conceden sobre bases firmes y muy serias. Además, en Cuba fue dónde yo trabajé, como profesional; fue dónde yo pude crecer como profesional y alcanzar la cumbre. Además, mi trabajo siempre había sido respetado, con independencia, que en estas esferas a veces se le da agua al dominó. Le podría decir, que no tengo la categoría de Profesor Titular, porque Elena  Díaz no pidió una plaza para mí, pudiéndolo hacer y haciéndolo para los que aún no la tenían en el DES. Luego, se me prohibió pasar el proceso de categorización docente, tomando como base mis puntos de vista políticos, mi no participación en actividades de la Revolución y no votar en las Elecciones del Poder Popular.

Con independencia de los problemas políticos, que no estuvieron relacionados con mi trabajo, aunque sí, porque se toma un libro, como pivote, para iniciar el proceso represivo, el de las Exportaciones de Azúcar, en que adelanto los futuros desarrollos de la Economía Cubana, en su principal sector económico histórico y la caída de sus mercados principales, la generalización de la crisis. Yo soy la primera profesional cubana, que alertó sobre la Crisis de la Economía Cubana, basada en la proyección del mercado azucarero, sin haber escrito aún el trabajo y con la oposición de todos los especialistas en Relaciones Económicas Internacionales y Especialistas en Mercado Azucarero presentes en el Taller Científico, incluso, Maria Teresa, la estudiosa del Mercado Azucarero en el CIEM.

Recuerdo, que Martha Núñez y Eduardo Ruiz no estaban de acuerdo con mi análisis. En el DES, me querían linchar; todavía, en Julio 1992, cuando se dan las cifras de la zafra, Elena Díaz me llamó a su oficina para decirme: “¿Ves? Te equivocaste. La zafra ha sido de 7 millones”. Yo me sonreí y le contesté: “Esa es sólo una cifra y no dice nada. Espere el año que viene. De todas formas, ya comenzó a bajar”.

 

Yo soy la primera profesional cubana, que alerté sobre la crisis de la Economía Cubana, y planteé que venía dando señales desde la década de los ’80, basada en la proyección del mercado azucarero, sin haber escrito el trabajo y con la oposición de todos los especialistas en Relaciones Internacionales y Especialistas en Mercado Azucarero presentes en el Seminario Científico, incluso la estudiosa del CIEM.

 

 

Pienso, que ella creía, que yo me alegraba. Nada más absurdo, pues, como tuve que decirle a una profesora, que no quiero ni mencionar por burda: “Yo no como en la FAO, sino en Cuba”. Lo extraño es que la Universidad de La Habana no me haya pedido oficialmente disculpas por haberme provocado una enfermedad de corazón. Ese pronóstico de la Economía Cubana y sus consecuencias personales fueron el factor desencadenante de mi enfermedad de corazón a una edad tan temprana como 38 ó 39 años, siendo mujer.

 Hablando de este asunto, ello me permitió en la Oficina del Vice-Rector Primero, el Dr. Mario Luis, hacer planteamientos de envergadura, por ejemplo: exigir, que en la Universidad de La Habana se suprimiese el partidismo en la Ciencia y se respetasen los resultados de las investigaciones; libertad de expresión y manifestación pública, y reconocimiento de los partidos políticos más allá del PCC; me negué a reunirme con el Partido Comunista de Cuba y a que este interfiriese mi trabajo, por no ser militante; pedí la disolución de las Brigadas de Acción Rápida. Fue una reunión larga, no recuerdo todo, pero de forma resumida esa era la esencia, más el cuestionamiento político a mi trabajo de investigación sobre las exportaciones. A esa altura, ya se había llegado al criterio de que no tenía problemas desde el punto de vista técnico, sino que tocaba asuntos políticos. Bien, para ser sincera, diré que me dieron la oportunidad de retractarme y se me avisó para que me defendiese, evadiendo los puntos escabrosos. ¡Yo soy de hostia, señores! ¡Yo subí la parada y exigí hasta lo impensable! Más adelante, cuando se  intentó prohibir la distribución de mi libro, porque yo lo había regalado al Representante de FLACSO en el Salón 250 Aniversario, me citó Dr. Mario Luis en la Oficia del Rector, como Rector Interino, y cada vez que me presionaba, yo le decía: “Ese es mi derecho, como Autora. Si Usted cree, que me lo puede prohibir, déme su prohibición por escrito”. Ahí, se acababan las prohibiciones.

Me parece, que se han escrito demasiados libros de Historia de Mella. ¿Cuántos años estuvo Mella, alborotando en la Universidad de La Habana? Lo mismo pregunto para Masferrer y otros alborotadores. Considero, que la Universidad de La Habana tiene mucho mejor Historia y otros protagonistas. Espero muy buenos libros e investigaciones, mientras vivamos sus protagonistas y se puedan contrastar versiones, interpretaciones de testimonios y hasta usar grabaciones, por ejemplo, las del Departamento de Filosofía en su momento y 10 años después. ¡Existen! En la Universidad, hay una rica historia y no, precisamente, la de los estudiantes y sus revueltas, con razón o sin razón, con respeto o con irrespeto. Esa es sólo una parte y no la más importante. La Historia Acallada de todas las épocas, ese es el mayor reto para los Historiadores Cubanos, para la Facultad de Historia.

 

La Historia Acallada de todas las épocas, ese es el mayor reto para los Historiadores Cubanos, para la Facultad de Historia.

Yo no me cuestiono los reconocimientos de la Dra. Niurka Pérez, quiero aclararlo, una vez más, sino que se le den a ella y no a los otros autores y, en primer lugar, a mí, que escribí las 2/3 partes de ese libro de Historia, que tan altamente ha sido valorado, reconocido y premiado; las escribí con la colaboración de Niurka en Güines, ante todo, y Miriam García, y en Santo Domingo con la colaboración de Miriam García y, parcialmente, de Carmen Diana. Miriam y Niurka nunca se sentaron a la computadora, mientras yo redacté la Historia; nunca me dictaron tampoco. El trabajo seguía la lógica, que yo iba escribiendo y discutiendo sobre lo escrito, explicando mi pensamiento; ellas buscaban citas, partes a incluir del testimonio. No nos dividimos, como debió haber sido, los epígrafes. Yo a veces trabajaba sola, luego, tenía que ponerles al día. Repito la “carreta no puede ir delante de los bueyes”.

Pues, sí quiero los premios, que me corresponden por la excelencia de mi trabajo en la Universidad de La Habana y por haber alcanzado esa altura a 16 años de trabajo. También, quisiese que se me hagan llegar los Diplomas negados, que mi cuñada fue a buscar y Niurka Pérez le dijo, que no se me darían. ¿Por qué se le dan los Diplomas de los Premios a la Dra. Carmen Diana Deere, extranjera, americana, funcionaria de una universidad de una “potencia enemiga” y no se me dan a mí, que los pedí, cuando caminaba apaciblemente por los parques y escribía ni novela “VALS PARA KARLA”?

Le puedo decir, que yo cerré con broche de oro mi paso por las Ciencias Sociales y, en mucho, se lo debo a la Dra. Niurka Pérez, que cuando se me estaba reprimiendo me llamó a trabajar con ella y se comunicó con Carmen Diana, para obtener su aprobación. Yo quiero mucho Niurka, al igual que a Miriam y a Carmen Diana, para mí fue tan lindo trabajar con ellas, que Usted no puede imaginar el dolor, que me han causado y no han aliviado por tantos años. No han tenido la honestidad y la valentía de corregirse. Estoy segura, que la Universidad sabe casi más que yo la Historia y conoce más que yo qué se mueve. Pero yo sé que hay alguien, que se ocupa, desde que me operé de ir cortándome todos los caminos. ¿A quién le interesaría? Es anormal en la Universidad de La Habana, donde se han mantenido a algunos profesores, chocheando, y que sus profesores jubilados siguen trabajando o se les invita a las actividades. Demasiado evidente, siquiera a la presentación del libro de Güines, Santo Domingo y Majibacoa. Sobre sus Historias Agrarias o “Historia Agraria”, como solemos llamarlo, se me invitó. No hay mayor signo de falta de claridad. Yo soy 5, como número de vida en Numerología, y debo estar en el centro, pero el Centro no es la tercera posición, sino la figura central de la Historia y de ningún modo pretendo ser el primer nombre, sino que esa Historia tuvo dos Autoras Principales: Carmen Diana Deere y Yo, Dra. Cary Torres.

Me pregunta por qué pido para los “infieles”. Las personas, como las instituciones, funcionan con la lógica de sistema, con las reglas de un juego. Cada cual interpreta la fidelidad a su modo o se siente comprometido con una u otras fidelidades. Al colocarla en la balanza favorecerá a uno u otro. Le diré, nunca en mi vida he traicionado a un amigo o conocido por presiones del sistema imperante, ni por los juegos de poder, por obtener nada a cambio. A veces hay que obtener, porque, si no se lo lleva otro.

Siempre he sido algo ingenua, mejor dicho casta, aunque la Dra. Elena Díaz decía, que yo era desconfiada, porque en su casa siempre me sentaba en el mismo lugar, en su oficina también, desde dónde yo podía dominar todas las entradas o por dónde pudiese entrar alguien, cuidarme la espalda. ¿Tendría razón, yo? De todas formas, yo les amo; yo les quiero, porque ellas y ellos forman parte de mi vida, como esas paredes de la Universidad de La Habana, como esos árboles, que pueblan La Colina. Yo me siento orgullosa, porque en la Universidad todo lo logré con mi trabajo, al tiempo que me divertí; no tuve la necesidad, ni es mi estilo ni método, de acostarme o coquetear con hombres y/o mujeres para avanzar; no adule a nadie y sí quise a muchos.

 

Yo me siento orgullosa, porque en la Universidad todo lo logré con mi trabajo, al tiempo que me divertí. No tuve necesidad, ni es mi estilo ni método, de acostarme o coquetear con hombres y/o mujeres para avanzar. No adulé a nadie y sí quise a muchos.

Sé, que en la Universidad se tiene, que estar hablando mucho de mi novela. Porque todos los que trabajaron conmigo, durante esos 16 años, tenían una enorme curiosidad por definirme sexualmente. No sabían qué pensar y se preguntaban unos a otros. Yo no di motivos para ello. VALS PARA KARLA debe haber sido toda una REVELACIÓN. Hay mucho de verdad y, por supuesto, mucho de novela. En mi próxima entrevista, como ANDREA TUTOR,  les contaré cómo conformé los personajes. Todavía, no he decidido, si decirles qué es verdad, es decir, testimonial, y qué parte constituye ficción.

En su 280 Aniversario, la Universidad de La Habana debería reconocer, que, de su seno, nació un Movimiento Literario del NEO REALISMO ROMÁNTCO e hiciese una edición económica, con precios módicos, para todos los profesores y estudiantes. Yo le permitiría la impresión con esos fines, así como contribuir con ejemplares a las bibliotecas de otras universidades y a la Segunda Enseñanza. De hecho, la Dra. Elena Díaz, de forma unilateral de mi parte, ha sido nombrada mi Representante legal en Cuba para la divulgación de mi Obra, incluso, para gestionar su puesta en escena. Ciertamente, me hubiese gustado poder contar con esas tres mujeres, más bien cuatro, que han sido tan cercanas a mi trabajo, que tan bien me conocen y que han gozado de mi amistad y confianza,  me refiero a Elena Díaz, Martha Núñez y Niurka Pérez, y a Miriam García.

“Honrar honra”

Además, en este 280 Aniversario de la Fundación de la Universidad de La Habana, quisiese dedicar un pensamiento muy sincero y amoroso a mi Madre, la SEÑORA DOÑA MARÍA CARIDAD VILA GARCÍA, que soñó ver a sus hijos, estudiando en la Universidad de La Habana, de la que ella quiso subir su Escalinata para poblar sus aulas, pero no le fue permitido por el atraso secular de su padre gallego, contando con medios económicos. Mi Madre tuvo la dicha de que dos de sus hijos se graduaran de la Universidad de La Habana de su Escuela de Ingeniería, que uno de ellos formase parte de su Claustro hasta 1976. Y , en Febrero de 1982, yo entré a su Claustro, dentro de la élite de los Profesores de la Más Alta Casa de Estudios, de la cual me honro y enorgullezco, así como le deseo todo lo mejor. Yo tengo dos universidades: El MGIMO, en que fui estudiante, y la Universidad de La Habana, donde fui Profesora e Investigadora. Las dos amadas al extremo.

A.T.: ¿Alguna anécdota?

C.T.V.: Le cuento una sola y bien cortita: Fue el XV Aniversario del CIEI en el Aula Magna de la Universidad de La Habana. Sube el Lic.  Alfonso Casanova al podio, en calidad de primer ponente: “Tengo el honor de ‘aperturar’…” Risas, carcajadas, turbación sin comprender a qué se debe la risa general en la Sala. Unas horas antes, yo estaba sentada con Elena Díaz en la sala de su casa, porque estaba muy nerviosa para exponer. Así fue cómo Elena me curó mi miedo escénico universitario, y más cuando me estaban presionando, por haber sido del bando contrario. Estamos hablando de 1985, recién concluida la guerra del CIEI, pues, Elena me dice: “Cuando vayas a exponer, mírale la cara al más estúpido, y habla con la seguridad, que tú eres la que más sabes del tema de todos los presentes”. Yo miré a Alfonsito. Por último, en la fiesta, que le sucedió en la Casa de los Estudiantes, la Casa Blanca que está al costado de la Universidad, se me acercó Oneyda Álvarez para felicitarme por la excelente ponencia y exposición. Yo me sonreí.

A.T: Yo le siento muy emotiva, al hablar de sus compañeros más cercanos. Me atrevería a decir, que ellos fueron sus amigos en el recinto universitario. ¿No cree Usted tener culpa de su distanciamiento tras haber sido nombrada Cónsul de la Misericordia Divina y comenzar su misión religioso diplomática?

CTV: Yo no quisiese hablar de la misión religioso diplomática, la que no tiene que ver nada con mi relación con la Universidad de La Habana y, mucho menos, con mi trabajo en la Universidad de La Habana. Yo culminé mi trabajo, jubilándome en 1997, como ya le expliqué, y lo hice en paz con todos. Incluso, no hay ninguna justificación, para que Elena Díaz no haya contestado a mis cartas. Porque con la Dra. Elena Díaz, siempre, conversé amigablemente. No digo cómo antes, pero sí en muy buenos términos. Por ejemplo, yo siempre, que iba a La Colina, subía al DES. No sé, si le seguirán diciendo DES. Si no lo hacen, mejor.

 

Me hubiese gustado, por ejemplo, recibir una postal de felicitación en el 280 Aniversario de la Universidad de La Habana por haber formado parte de su Claustro y por haber tenido una ejecutoria brillante; por haber hecho posible, que se sumaran 4 nombres al listado de Profesores con Premios Nacionales de las Ciencias.

 

 

Me hubiese gustado, por ejemplo, recibir una postal de felicitación en el 280 Aniversario de la Universidad de La Habana por haber formado parte de su Claustro y por haber tenido una ejecutoria brillante; por haber hecho posible, que se sumaran 4 nombres al listado de Profesores con Premios Nacionales de las Ciencias. Como Investigadora, por haber enriquecido el listado de Profesores con Premios Nacionales de la Academia de Ciencias. Ha sido una descortesía. Yo he felicitado a la Universidad desde uno de mis Blogs al iniciarse la celebración, porque este año completo es de celebración. ¡FELICIDADES, COLINA UNIVERSITARIA!

Le recuerdo, que mi misión, consciente, es reciente y que mi pasado sólo le sirve, como base para poder desempeñarla, sin contar con la infraestructura, que me brindaba mi trabajo en la Universidad de La Habana y con un corazón, que funciona con la mitad del árbol cardíaco y no completa. Siquiera mi trabajo intelectual, creativo, puede avanzar al ritmo, que quisiese y pudiese. Insisto, que la Universidad no tiene derecho a interferir mi relación y obligación ante Dios y, mucho menos, a seguirme reprimiendo, a seguir ocultado a la Sociedad Cubana el hecho de que en su país ha trabajado, crecido y fecundado la simiente de la Creación, que una de sus Profesoras Jubiladas se afana en desentrañar el vínculo creativo-espiritual de Dios y el hombre, así como ha pedido a Sociólogos y Filólogos muy calificados de esa institución, en fin, a sus mejores intelectuales en las Letras a ayudarme a desentrañar las claves del Neo Realismo Romántico.

La Universidad sólo puede recordarme de un modo fresco, elegante, afable, muy educada y amable con todos. Incluso, en los tiempos difíciles para mí no usé una palabra fuera de lugar, no ofendí y mantuve las formas.

A.T: ¿Qué mensaje le enviaría a la Universidad de La Habana, a sus autoridades?

CTV: Ciertamente, no sigo con atención los cambios en las relaciones de poder en la Universidad de La Habana y, con frecuencia, paso muchísimo tiempo sin atender asuntos de Cuba, ni ver noticias. Mis antiguos compañeros de trabajo se asombrarían al escuchar, que llevo más de cinco años sin ver televisión y  me encanta la TV.

Yo soy una creadora, que se afana en hacer algo cada día, en mantener su cerebro en activo. Pero, me perdonarán las autoridades de la Universidad, que me asombre al oír o ver algunos nombres dónde deberían estar otros; del mismo modo que me maravillo, que otros hayan podido sobrevivir tanto tiempo en un mismo puesto.

Sean cuáles sean las autoridades universitarias en la actualidad, puedo afirmar, que la Universidad de La Habana es una pieza, que se mueve casi sola; desafía al tiempo y al mal tiempo. La Universidad de La Habana  es como ver al Partenón sobre su Colina, dominando la ciudad, dominando la nación.

 

¿Quién vive?

CARIBE

¿Quién va?
UNIVERSIDAD

¿Quién domina?
LA COLINA

 

España, 18 de Noviembre de 2008

 

 



 



[1][1] También pudiese incluirse en este conjunto de trabajos, el Trabajo de Diploma de mi Diplomante, en que

 trabajé al unísono con ella, pero sin intención de usurpar la autoría de Gloria Zaragoza, sino del reconocimiento

a la excelencia de mi Tutoría en Sociología y conocimiento social, flexibilidad para conjugar tan diversos conocimientos de diferentes ramas, incluidas algunas de las Ciencias Exactas, Ej. la Geología, así como

sacar un resultado llegar a unas conclusiones destacables.