RITOS Y AMOR A DIOS

Entrevistada de nuevo ANDREA TUTOR, en el mes de enero.

Esta vez en su calidad de Cónsul de la Misericordia Divina

 

B.H.: De nuevo aquí, pero esta vez no para entrevistar a la Escritora, que nos ha deleitado con esa excelentísima novela, que es Vals para Karla  o Plagio, sino para indagar por ese asunto de su designación y el motivo de su expulsión de su Parroquia.

A.T.: Bien, entonces vas a entrevistar a la Dra. Cary Torres, más correctamente a la Dra. María Caridad Torres Vila.

B.H.: Exactamente, Dra. Cary Torres. ¿Cómo puede un ser humano usar tantos nombres?

C.T. : Siempre he bromeado con las iniciales de  mi nombre legal: eme ce te ve. Incluso, mis iniciales integran las de los nombres, que usábamos Marion y yo en Rusia, se lo pondré en tres idiomas: MCTV, MCTW y MKTB, siempre quedo yo dentro de ese abrazo.

No le hablaré de lo que sucedió en la Parroquia, porque ya lo expliqué en mis Boletines y con detalle en el Boletín de la Misericordia Divina Nº 3. Hay cuestiones que tienen  que suceder para darnos la oportunidad de expresarnos. A lo mejor ese chiquillo cumplió satisfactoriamente la Voluntad de Dios. ¡Me puso banderillas! Para que dijera lo que hacía falta decir y yo, por educación,  he soportado cuestionamientos e intentos de control. Por ejemplo, que controlen cuándo uno va a misa o no; si participa en un grupo de reunión o no. Le puedo decir, además, que el control es maltrato, irrespeto a la libertad y dignidad del individuo. Pregúntele a cualquier especialista en maltrato femenino e infantil, sólo podrá coincidir conmigo. Otro ejemplo, yo no soporto que, cada vez, que subo a misa oír al cura regañar o cuestionarse el libre derecho de los ciudadanos de dar sus dineros a ONGs, que no sean de la Iglesia, y por otras cuestiones. Y le digo, que la Iglesia Católica ha sido, la que ha enseñado al resto de la humanidad la caridad, la solidaridad humana en un grado tal, que no había conocido antes el género humano. Yo pienso, que es muy importante divulgar todo lo que hace la Iglesia en el mundo y que se haya otorgado el Premio Príncipe de Asturias a mis queridas monjitas, Hermanas de la Caridad. ¡Yo amo a las monjas! En Cuba, existe un respeto muy especial hacia las monjas, no tanto hacia los curas, hasta por parte de los ateos y personas de otras confesiones cristianas y creencias. Jamás, cerrarán la puerta a las monjas. Incluso, la Iglesia Cubana, les orienta vestir el uniforme, porque así contarán, de ser necesario, con ayuda y apoyo de cualquier ciudadano. Mi admiración hacia los consagrados, tampoco, les da derecho a controlarme, ni a mí ni a otros. Sí a explicarnos en profundidad la Palabra de Dios. Yo le puedo decir, que los curas se ponen nerviosos en las homilías en mi presencia. Ya le pasaba al padre Juan Carlos en  Altahabana. Estimo, se debía al alto grado de concentración y atención, que ponía en su explicación. Yo aprendo mucho en las homilías. En ese momento, estoy en un aula, a la vez, que laboratorio social. Lo mismo me ha pasado en mi relación con mi amada amiga, la Mejor Jurista del Universo: ella y su entorno, también otros, me han servido de ratones de laboratorio, han constituido objeto de mi observación social y de aprendizaje. Yo sé, y recuerdo, quién me ha enseñado cada frase, de quién he aprendido por observación una u otra costumbre, virtudes y hasta defectos. Le puedo decir, que de Marel, una autora, que en el mismo Concurso Pinos Nuevos, que yo, alcanzó premio por un Ensayo Histórico aprendí una única frase: “En la vida lo único que no se puede ser es malagradecido”. Y la Dra. Niurka Pérez me aleccionó con un “lo que no está escrito, no existe”. Por eso, yo he tenido, que levantarme, después de mi primera muerte, coger mi camilla por enésima vez y andar.  Porque el amor más puro y maravilloso, que Dios ha regalado al mundo, no podía quedar en silencio; no podía ser tragado por el coro del desamor. Yo se lo conté. Y seguiré dando testimonio novelado, poético y/o pictórico de ese mensaje y caricia tan necesaria al mundo, para curar el corazón de piedra de los que no aman más que de palabra, y de los que sufren en silencio el yugo de un matrimonio y por vivir con un marido maltratador, controlador y castigador, porque eso es lo que le han enseñado y se le exige socialmente.

No, ninguna sociedad está en derecho de sojuzgar, de convertir a la mujer en apéndices de hombres castrados. Porque a quién se le caen los ovarios es a los varones para formar los testículos. Quién tiene un solo órgano sexual es la mitad masculina.

Dentro de la misma Iglesia, la carga mayor la llevan mis queridas monjitas. Sin embargo, se les tiene en una posición subalterna. Se les cierra el camino a la silla de Pedro, como a Magdalena, utilizando dogmas e imponiéndonos patrones de comportamiento de la antigüedad patriarcal, esclavista y feudal, de un patriarcado excluyente y abusador para con el sexo femenino. Tan abusador, que la propia  Madre de Jesús de Nazaret, en quien había encarnado la Virgen, la Madre del Cielo, sólo podía servir la mesa y no sentarse a ella a compartir. No, eso no fue lo que nos enseñó Jesús de Nazaret, sino a avanzar en el tratamiento social de la mujer en su época. Hoy, ni la Iglesia ni nadie, protegido por una institución social de carácter histórico, como el matrimonio y, por tanto cambiante, puede domar a las mujeres con un acto social y un contrato, cuyo componente de más peso es el económico. Un matrimonio es un contrato económico, lo que se hace completamente evidente a la hora de la separación, del divorcio.

En la relación mujer-hombre, nuestra Iglesia es reaccionaria, profundamente reaccionaria. Esto no quiere decir, que todos los miembros de la Iglesia y consagrados sean reaccionarios, porque, ante un caso de maltrato, las dos personas que hemos dado los consejos, muy parecidos y radicales, más radicales que los psicólogos especializados en maltrato femenino, hemos sido, precisamente,  una monja consagrada, Hija de la Caridad, y yo, también consagrada, pero laica. No fue Jesús de Nazaret un sacerdote consagrado por hombre. No lo fue tampoco mi Padre y enseñó desde el podio a católicos, bautistas, masones, a sus hijos, y a comunistas. Mi Padre, siendo un anciano y comunista, jamás, dejo de hablar de La Santa Biblia y basar su retórica en ella, porque mi padre más que comunista era un hombre decente, un justo. Se unió a las ideas del marxismo, porque proclamaban la libertad y la justicia social, la igualdad de oportunidades para todos los nacidos. Mas, mi Padre no era dulce al extremo de mi Hermanito. Éste te acariciaba, si te enfadabas con él o le regañabas. Eso sí, sólo hacía su voluntad. Pienso, que quiénes único podíamos influir en él, éramos mi Padre y yo, en orden inverso.

Mi Padre, como yo, mandamos lejos con facilidad a quiénes nos ofenden o no nos respetan, a quiénes tratan de pisotear nuestra dignidad. Solo hay dos personas, que mandan al carajo de una forma tan categórica y contundente, como lo hice ayer en la Parroquia: mi Padre y mi Alemana. Increíblemente, esa es la palabra, que en ella indica mayor enfado. A lo mejor el domingo, quién me acompañó a misa no fue conmigo mi Hermano, sino mi Padre y, por ello, tuve que usar chaqueta marrón oscuro. ¡Dios me viste!

Aquí, en Santander, se fijan demasiado en la ropa. No miran a las personas tanto como a la ropa. Si te pones algo nuevo, todo el mundo te hará el señalamiento, querrán saber cuándo, cómo lo compraste o quién te lo regaló. Incluso, personas, que son maestras, se atreven a tocarte la tela y palparla para ver el material, y te miran con asombro de que puedas usar buenas cosas, que sólo consideran que deben tener ellas. Parecen ser muy buenas personas y trabajan mucho, mucho más que yo en apariencia, y/o coquetean de apostolados. ¡Quién hace eso no es buen cristiano! Me refiero a no respetar a su hermano, a comportarse cómo una gitana en feria de pueblo, según aparece en las películas y obras literarias españolas. Yo, en particular, no conozco a ningún gitano, no tengo relación con ellos, y supongo, que habrá entre ellos de todo, al igual que en otros grupos étnicos.

B.H.: No vamos a hablar de la novela ni de las personas, que le sirvieron a Usted de modelo, aunque ha hecho un amplio recorrido por varios temas de interés y muy polémicos.

C.T.: Es de la vida, del amor, que le hablo y de las cosas de Dios. No he respondido el porqué de tantos nombres. Por ejemplo, Andrea Tutor o Cary Torres suenan fuerte, se quedan más fácil en la memoria. Golpean el cerebro en una conjunción difícil de olvidar. Yo misma me cuestiono el no usar mi nombre completo. No me gusta. Nunca me ha gustado, pero es mejor que llamarse Cuba, como mi tía, a la que le decían Cubita y era muy bella. En primeras nupcias, se casó con un maltratador y bebedor,  y en segundas, con un americano. De esos que colonizaron algunas tierras y construyeron algunos poblados a principios del siglo XX en Cuba, introduciendo la explotación comercial de los cítricos, el tío Sandford, que tan bien nos recrea Enrique Cirules en “El Americano”, Premio Casa de las América. Por cierto, en la bóveda, que mis tíos construyeron en el Cementerio de Colón, en La Habana, están enterrados mi abuela María Herminia Pantaleona y mi tía-abuela Petra Rosa Amelia (asturianas),  mi Hermanito Raúl, mi Madre María Caridad, un tío político por parte de madre, Román (que quiere decir ‘novela’ en ruso).

Se me olvidaba decirle, que a veces pienso, que la Mejor Jurista del Universo no me está acompañando, porque he dejado de escribir mis iniciales completas y por muchos años usar sólo el Dra. Cary Torres. Incluso, entre mis amigos Doctores de la Universidad de La Habana, no solíamos usar en nuestro trato diario el Grado Científico al hablar, sí lo escribíamos siempre, pero nos decíamos el apellido junto con el nombre. Es más, puedo decirle, que fue la Dra. Martha Núñez quién implantó esa buena y saludable práctica entre nosotros. Pues, ese  C.T. deja libre, como un electrón, al MV o MB o MW. Yo siempre he amado la libertad y he querido que esa otra parte de mi nombre no desaparezca, sino que sea libre. La libertad implica responsabilidad, saber estar dónde, cuándo y cómo se debe, saber cumplir con los compromisos y la misión para la que hemos sido encarnados.

B. H.: Me asombra el respeto con que Usted se dirige a sus amigos de la Universidad aún, a los que han compartido trabajo o amistad con Usted, estando en el exilio.

C.T.: Disculpe, que le interrumpa, para no perder el hilo del pensamiento. Sólo le diré con relación, a los que fueron compañeros de trabajo, que a pesar de haber sufrido acoso político y laboral en la Universidad de La Habana, mi recuerdo de mi paso por el más alto centro docente y de investigación de la Isla de Cuba es muy grato y fue positivo en mi desarrollo como personalidad de las Ciencias Sociales, como intelectual, y que mis amigos Doctores fueron muy importante en mi vida profesional y personal. Ante todo, yo me enorgullezco de haber sido Profesora e Investigadora de la Universidad de La Habana, como de las excelentes escuelas, institutos y universidades, en las que he estudiado, trabajado o, simplemente, intercambiado, así como de haber trabajado en colaboración, y compartido amistad, con algunas de las personalidades más altas de las Ciencias Sociales en Cuba y en varios países, personas con renombre internacional

Ahora continúo con el hilo de mi pensamiento. Demasiado consumo, demasiada baratija está abarrotando al mundo y nos distraen de lo fundamental, del ser humano y de la necesidad de preservar a la Tierra. Los niveles de consumo, que estamos llevando no son permisibles para todos los pobladores del mundo,  siquiera para los del Norte. El Norte es el gran culpable de la autodestrucción planetaria, por su indolencia, para utilizar el término que menos lastime.  Incluso, personas muy inteligentes se dejan llevar por el brillo y se excitan en los mercados, entre los olores, colores y la ambición por tener. Es como si los humanos fuésemos hipnotizados por los objetos, con el brillo de lo nuevo y con la propaganda de lo novedoso, que lleva  a la gente, cual corderitos, a comprar todo lo que le anuncian por la televisión. Ya algunas personas nos hemos planteado no ver televisión, sino de forma puntual. Me lo enseñó una Profesora de Inglés del MGIMO, mi elitista universidad moscovita, Ninel. No recuerdo su apellido, pero sí su nombre. No era mi Profesora de Inglés, sino que la sustituyó y fue mi oportunidad de recibir esa enseñanza. Ella le llamaba a la televisión: “Ese aparato de hablar boberías y hacer perder el tiempo

Mi musa, la Dra. Marion Welzel, fue la primera que me alerto del consumismo, del agotamiento de los recursos. Su preocupación consistía, en 1994, en que sus hijos no contarían con combustible y qué sería de sus nietos. Entonces, ella era más consciente que yo del problema, porque vivía sumergida en una sociedad de consumo y padecía consumismo. Yo le quité esa preocupación con un “ya se las arreglarán e inventarán o encontrarán nuevas formas de vivir o nuevos combustibles”, porque se me asemejaba a la verdolaga, la que comía de niña jugando a las casitas, y Fidel Castro se la da en ensalada a sus invitados. Yo prefiero la lechuga, un verde más claro. A fin de cuentas, el hombre sólo hace algo más de un siglo que conoce el automóvil y la mayoría sólo lo ha tenido hacia finales del siglo XX, y algunos, que desde niños nos llevan en coche, hoy, no nos morimos por andar o usar el transporte colectivo. Hasta se deberían hacer tests mentales para dar el permiso; un coche es un arma mortal, es un peligro permanente y hay que ser responsable para conducir. Se puede usar coche, pero no abusar. Por ejemplo, el nivel de ruido actual en las ciudades no es permisible desde el punto de vista somático y psicológico; hasta es posible, que la Tierra no lo resista por mucho tiempo. Europa está viviendo la euforia del automóvil que vivió América, y la propia Cuba, en los ’40 y ’50, lo único que con nuevas tecnologías, materiales sucedáneos en lugar de metales, y no tan grandes, aquellos inmensos cola-de-patos, con sus cajas automáticas unos y mecánicas otros. Es más sano andar, aunque se vaya más lento.

Para decir verdad, antes que la Dra. Marion Welzel manifestase tal preocupación por el consumismo, más bien por el combustible, la Dra. Evelyn Jacir, que casualmente nació el mismo año, ya por 1987, me hacía la observación de que no observaba en mí una tendencia consumista, cual si fuera indiferente a ese carácter de la sociedad moderna. Entretanto, a Marion le extrañaba, y hasta le molestaba, no poder tener los mismos temas que con sus compañeras de trabajo conmigo.

B.H.: ¿Realmente, no le atraen los supermercados y las compras?

C.T.: No. Yo voy sólo por necesidad, cuando preciso de algo o a hacer las compras del mes. En eso, lo de gustarle las tiendas de ropa e hipermercados, se parece más Marion Welzel a mi Madre que yo. Yo me parezco a mi Padre en los gustos y afinidades., en el modo de ver la vida. Me parece de muy mal gusto y poco juicio, falta de prudencia, madurez y cordura irse a pasear a un supermercado, cuando hay tanto por hacer, y tantas cosas bellas que ver y disfrutar en la naturaleza, en libros, museos y exposiciones; cuando los amigos son una riqueza, que necesita ser cultivada.

Nos tenemos que parar en firme, al notar que nos están abarrotando la casa o que pensamos demasiado en los objetos y, cada vez, damos menos espacio a las personas. Otras veces, estamos tan metidos en el trabajo, por una competencia tonta, me refiero a la inducida, que no nos damos espacio a ser humanos, a sufrir las ofensas, a agradecer debidamente la solidaridad. Le diré: ¿Tiene un escritor, que sacar necesariamente uno o dos libros todos los años para mantenerse en el mercado, ante la volatilidad del mercado? No, porque llega el momento en que los libros no tienen la calidad que precisa una maduración de ideas o hay escritores, que tienen que excitar los sentidos y castigarse para poder cumplir con las exigencias, de los que le gestionan y acaban convirtiéndolos en asnos, nos exprimen cual esponjas y a muy pocos le pagan lo que valen, realmente, sus libros. Un escritor, un intelectual, un creador no puede ser un asno engalanado y mostrado en cada feria, circo o por los titiriteros en los parques.

Un Escritor es un caballo de lujo de la Creación, por los menos, los que son caballos blancos, como yo. Un buen Escritor, que escribe lo que se necesita en el momento histórico preciso, en que vive o que nos adelanta el futuro, no tiene precio, no hay quién pueda pagar lo que en realidad vale su creación. Por tanto, debe recibir ingresos, como el que más, y muchos honores, que le alimenten su ego y exalten su espíritu y, con ello, su autoestima, lo que se verá revertido en un mayor y mejor producto literario. No todo el que hace libros es Escritor. Ni todo el que edita es Editor. Hay muchos libros mal editados en el mercado. No sólo es belleza y buenos materiales, el primer y principal material, en un libro, es el escrito, el texto.

     “Santísima Trinidad”, 80X120 cm.

Y le  podría poner por ejemplo, Vals para Karla, que es la novela, que recoge el vals entre dos almas gemelas, eternamente gemelas, ambas llenas de sabiduría, más inconsciente que consciente, que marcan la historia y hacen mover al mundo, con la fuerza de su amor. Por cierto, mientras existe la paz entre esas dos almas gemelas y fluye la energía divina del amor, el Planeta y sus procesos sociales marchan de forma constructiva, en tanto que si reina el desamor, el Planeta camina hacia la autodestrucción. No siempre las personas más importantes del mundo están en exposición, los mejores agentes y/o mensajeros son aquellos que no saben que lo son. Harán su trabajo de forma ingenua, cual si estuviesen jugando, pero cada  paso,

 

cada sentimiento, cada palabra de esos seres escogidos por Dios se multiplicarán hasta el infinito, in crescendo. Por eso, es tan importante, que muchos lectores lean mi novela, Vals para Karla, y deseen, como mi amigo el Dr. Armando Portela, mis buenos conocidos, el asturiano Jesús Dopico y la cántabra María Luisa, entre otros, el encuentro y reunión de esas dos almas gemelas separadas por el consumismo, el egoísmo, el individualismo y el desamor. No hay verdadera paz y armonía sin justicia social. Cuando la justicia necesita taparse los ojos (el gesto está en la novela y responde a verdad, aunque su ubicación geográfica no), la boca y hasta los oídos, como los tres monos, para seguir con la cabeza alzada por la soberbia y un orgullo sin bases, entonces, algo anda muy mal. Esos que presumen de gigantes, hasta se convierten en estatuas gigantescas, al modo de las de la Isla de Pascua, no pueden bajar la cabeza porque descubren sus pies de lodo. En nuestras manos está el que entre los que se aman reine la paz, la armonía, con justicia y amor. Todo lo demás vine por añadidura.

B.H.: ¿Puedo preguntarle quiénes han sido sus grandes amores? Si es que los hay, lo que parece a todas luces.

C.T.: En primer lugar, le diré que yo amo con vehemencia a mis amigos y a mis hermanos, aunque suelo regañarles con severidad al verlos perder el camino o que hacen el tonto por imitación. Sí, en la familia, mis dos más grandes amores han sido, y lo siguen siendo, mi Padre y mi Hermanito. En el resto de las relaciones, lo son mi amada amiga la Dra. Marion Welzel y el Ing. Bernardo Nieves, aunque la relación sucedió en orden inverso. Él fue el ángel anunciador de la llegada de Marion a mi vida.

B.H.: ¿En qué modo?

C.T.: Su nombre lo dice. Él y yo nos separamos, justo, cuando mi Padre se fue al Cielo. Yo no lo sabía, tampoco, veía ninguna relación. Siete meses después, se dio nuestro encuentro, al mirarnos de frente, un poco diferente a cómo está en mi novela Vals para Karla, que, en mucho, es testimonial, aunque esté escrita en forma de novela. Es la mejor novela, que se ha escrito en mucho tiempo, porque han bajado los Dioses a interpretar los roles. Por ello, es tan suave, como la música clásica; es divina.

 Él, Bernardo, es uno de los dioses menores, que nos visitan, un Arcángel, el blanco, como aquél que visitó a la Virgen, el Arcángel Gabriel. El Príncipe de Asturias se parece mucho a él físicamente, pero en versión mejorada.

B.H.: ¿Quién es Usted realmente?

C.T.: Yo soy yo, la Dra. Cary Torres, María Caridad Torres Vila, que le correspondía llamarse Cuba. Pero me pusieron el nombre de mi mamá y mi tía siguiente. Todos los hijos del matrimonio de mis padres, último matrimonio de mi Papá, llevamos el nombre, en el mismo orden, que los hijos de mi abuela Herminia; primero, los hijos de Tutor y, luego, los de Feria, porque mi padre tuvo tres veces más hijos que el abuelo Tutor. Es una tradición de los Torres. Yo me hago llamar Cary, al igual que llamaban a mi tía paterna sus compañeros de trabajo. Pero, no es por mi tía, sino por mi amiga de Bachillerato, Lucy Brera.  Ella y sus dos hermanos se parecen a Adamá, que fue el primer nombre de la Tierra y hoy habita en espíritu en el Mount Shasta, según he leído en los libros de Aurelia Louise Jones. Pues, su duplicado, en cuerpo humano, y el de sus hermanos, está en Santiago de Cuba. Uno de ellos es idéntico, como si hubiese reencarnado. Le decía, que fue Lucy, la que comenzó a decirme Cary y a mí me gustó, por lo que lo usé en lo adelante. En Rusia y mucho tiempo después, firmaba de esa forma los libros de mi biblioteca y solía decir: “Yo soy Kary, con K”. No hace tantos años, supe, que en Sánscrito Kar era Creación. Tal vez, la ‘y’ minúscula sea un ‘yo’  con minúscula, como son los dioses, mientras habitan la carne. Lucy significa Luz y, siempre, ha habido a mi alrededor una persona con ese nombre, desde el Bachillerato, que yo recuerde. Sólo en este momento me percato.

B.H.: ¿Usted cree ser Dios?

C.T.: Creo, que nos quedaremos con el deseo de saberlo hasta que estemos en lo Alto. Dios es mi Padre. Mi Hermanito es el Cristo. Yo sólo soy la Dra. Cary Torres. Y lo único, que le puedo decir, es que siento la acción del Espíritu Santo. En cuanto a la posibilidad de haber reencarnado anteriormente, no sé quién yo soy. Sólo sé, que estoy aquí y por mi boca habla Dios. Tal vez por ello, hubo un incendio en la casa, que obligó a mi Padre a  mudarse, y alquiló el Chalet de una marquesa en Dos Bocas, en las afueras de Santiago de Cuba, un tanto alejado de la ciudad, pero en una zona muy cercana a San Vicente, donde estaba el Chalet de los Bacardí. Dos Bocas estaba en el centro del lado izquierdo quedaba San Vicente y del derecho el poblado El Cristo. Me parece haber oído, que el chalet, en que yo nací, ya no existe o le han quitado parte. Era inmenso, tenía 15 habitaciones-dormitorios en dos plantas: en la vivienda y en el medio sótano hacia la parte trasera, para los criados; corredores alrededor y en la finca había un arroyo y frutales. Mis padres no tenían criados en la casa. Sólo una vecina muy querida por la familia y con la que se mantuvieron vínculos de amistad, ayudaba en la casa con los quehaceres, vivía en una casa pequeña dentro de la propiedad. Se llamaba Cacha.  Siempre hemos tenido una Cacha de vecina. Me he reído, porque aquí en España se le dice ‘cacha’ a las personas que están muy fuertes y, en Rusia, es un alimento perfecto para el desayuno con mucha mantequilla: En Cuba, es diminutivo de Caridad. En Santiago de Cuba, estaban Cacha y Cachitica, con la que yo oía radionovelas en mi época de Secundaria, en la casa del lado; de un lado vivía Cacha y del otro Carmela. Por cierto, en la esquina, en la acera del frente vive una Doctora, Profesora Jubilada de la Universidad de Oriente, que su nombre significa Rey Salomón.

No le cuento más, pero existe cierto determinismo en nuestra familia y en los nombres de los que nos han acompañado, por lo menos, a mí me han servido para ir esclareciendo el camino de la reflexión, comprendiendo el pasado y me permiten proyectarme al futuro. No es fácil, porque pueden existir varias interpretaciones o uno traspolar lo que no es exactamente la clave. Dios nos habla en claves y nosotros tenemos que conformar la historia.

B.H.: ¿Claves? Yo quería preguntarle de ritos y Usted termina hablándome sobre claves.

C.T.: La vida misma es el más grande rito en la Creación Divina. Todo está perfectamente sincronizado. Por ejemplo, yo inspiro a Marion y ella a mí. Si me niega, no puede crear; se queda sin historia. Estamos cruzadas, interactuamos, nos complementamos. Sin mí, lo único que pudiese escribir sería sobre compras en supermercados, planchado y cocina, y lo aburrido del trabajo de secretaria para una mente superdotada y que se ha ido ablandando de no hacer nada. Gracias a Dios, ha leído. Pero una novela buena, jamás, podrá ser conformada en el aire, sin una vida real detrás, sin un espíritu susurrándonos su historia al oído. Quién escriba otra cosa, sólo hace folletines.  Yo, jamás, la negaría a ella y, por ello, puedo contar la historia.

Cuando violamos algo en un proceso histórico, social o en las relaciones humanas, sólo es cuestión de niveles, tendrá que pasar algún tiempo para que se vuelvan a dar las condiciones, para iniciar lo que se debió hacer en su momento. La vida pasa cuentas.

Dios necesita tiempo, al igual que los humanos, para conformar Su Obra, en la que nosotros somos los obreros, unos obreros simples, hasta vagos; otros, oficiales y los terceros, maestro, y los profesionales e intelectuales-creadores, los ángeles y dioses. No todo profesional, no todo universitario, no todo intelectual entra en dicha categoría. Es un grupo muy selecto, personas que son eminentemente creativas. También, a este grupo pertenecen personas santas y sabias.

No es cierto, que Dios no buscó a sabios y ricos, como se acostumbra a adoctrinar en la Iglesia. Eso no es cierto. No digo mentira, porque mi Madre nos educó muy bien y no nos permitía decir: “Eso es mentira”. Quién lea los Evangelios sabe que Jesús de Nazaret era un sabio y que alcanzó la sabiduría a edad temprana. Él fue uno de los elegidos de su tiempo, el más grande y en quién se expresó la Alianza de forma visible y sublime. Dios se recreó en Él. Dios necesita de los sabios y de los ricos, el conocimiento es el mayor y mejor don que Dios le da al hombre. Aunque la mayor sabiduría se alcanza con la observación y meditación.  No es mirar por mirar. Por ello, existen

                      

                          “Karla”, ilustración de la novela.

personas no instruidas sabias, muy sabias. Ellas, también, pertenecen a la categoría de los elegidos, ángeles y dioses. No podemos olvidar, que Dios es quién elige y nosotros sólo podemos acatarlo y, cuando no, atenernos a las consecuencias. En el caso de los ricos, como Doctora en Ciencias Económicas y Profesora de Economía Política, le digo que sin acumulación no hay avance a nivel de sociedad, no hay progreso, la riqueza es lo único que nos puede hacer crecer en el plano económico y material, da empleo, bienestar y, por tanto, dulcifica la vida del hombre. Pero, tenemos que saber cuánto dulce comemos, porque podemos acabar con diabetes.

B. H.: Siento, que está hablando con parábolas.

C.T.: No olvide, que yo soy Escritora.

Si Usted me preguntase, cuándo comenzó a expresarse la Alianza. Yo sólo le podría decir, que desde el mismo momento, en que Dios entró en el cuerpo de un hombre o que metafísicamente materializó su Espíritu. La apariencia externa de Dios coincide con la raza blanca. Puede ser, que, por ello, los indios de América al ver  a los europeos los relacionaron con los dioses, con los dioses que ellos veían en sus visiones. Los europeos abusaron de ello. Sin embargo, aquellos habían visto a Dios en vida. ¿Qué le parece? Ciertamente, los ángeles todos son blancos al desprenderse del cuerpo humano. Los caídos y/o los espíritus, que tiene cuentas pendientes con Dios, son los que adoptan otras apariencias y habitan el bajo astral. Pues, desde que Dios le habló al primer hombre sobre la Tierra,  Adam o Adamá. ¡Habría que ver! Yo considero, que fue lo segundo, que primero existió un ser con los dos sexos y que era capaz de autofecundarse. De hecho, la mujer sigue conservando los dos sexos en su órgano genital.

B.H.: Casi no nos ha hablado de ritos.

C.T.: De lo que no le he hablado es de rituales religiosos. Cada iglesia del mundo tiene ritos particulares e interpretaciones de los símbolos, es decir, de las cosas en  lenguaje simbólico, lo que ellas significan, más allá, de su apariencia, uso o nombre. A veces se asemejan, otras, son diametralmente opuestas o no tienen relación. La mayoría de los ritos son pases mágicos y formas de adorar o exaltar la grandeza de Dios o de los dioses, según se interprete. Por ejemplo, en la mitología de los pueblos antiguos está presente el panteísmo. En el cristianismo, a los dioses menores, les llamamos santos.

Por otra parte, hay ritos, que tienen el objetivo de disciplinar, homogenizar, pero no tienen ninguna otra implicación. No podemos confundir el conocimiento de los ritos con el respeto y amor a Dios. Se puede ser ateo y tener el mejor corazón del mundo, tener el corazón que Dios se recree con mayor deleite en su interior. No hay que ir a la iglesia para amar a Dios, ni para que Dios nos ame. Incluso, en este camino de preparación y cruce al Tercer Milenio Cristiano o Nueva Era, que también lo es. Muchos de los principales elegidos han sido ateos en su expresión consciente.

B.H.: ¿Usted acepta, siendo cristiana, la Nueva Era?

C.T.: No sólo la acepto, sino que sé que hemos entrado a ella. Yo, también, la negaba, porque era lo que había aprendido en mi Capilla, y me insubordinaba, cada vez, que me la mencionaban. Pregúntenle a Belkis Cusa, de la Revista Digital “La Casa Azul” en los Estados Unidos.

Existe una diferencia entre los tiempos de Jesús de Nazaret y la actualidad, una diferencia importante. Entonces, un grupo de hombres fue tan fiel a Dios, que escuchó a su Enviado y, fervorosamente, defendió ese modo más humano y bello de amar a Dios, esa interpretación y síntesis alcanzada con el conocimiento de Jesús de Nazaret de diversos ritos y culturas, comenzando por los egipcios, en cuyos templos, parece ser, transcurrió parte de su infancia; de los nazarenos, esenio y otros, que se perciben a través de sus enseñanzas. No podemos olvidar, que desciende de una rama del Rey David. No sabemos, si está comprobado o le fue dado por revelación, supongo, que haya sido lo segundo. Su Bisabuelo, el Padre de la Abuela Ana, Madre de María, fue Sumo Sacerdote en la Religión Judía. Sus propios Padres eran muy devotos y, probablemente, esenios o por lo menos convivían en proximidad. Ese celo, casi rozando al fanatismo, fue el que hizo crecer la Iglesia Católica y convertir en mito la figura de Jesús de Nazaret. Gracias a ello, han llegado a nosotros sus enseñanzas. No se las ha tragado la indiferencia. A tal punto, que el Emperador Romano se convirtió e hizo oficial la Religión Católica y le dio una silla a su lado en Roma a quien se autoproclamó Jefe de la Iglesia Católica. En particular, no creo que se haya autoproclamado. Sólo puede haber dos variantes en este asunto tan importante: hubo designación por parte de Jesucristo o usurpación del puesto del o de la designado/a. Yo, en particular, no he entrado nunca a cuestionarme este asunto, porque no me gustan las especulaciones. Ese mismo Emperador cambió la forma de leer el tiempo,  y marcó el Reloj de la Historia, con la figura de su Iluminado, Jesús de Nazaret y lo que le acompañaban. Todos en apariencia humildes, alrededor de un sol, la Luz del Mundo.

Eso sí, parece ser que pasado el tiempo, se le respetaba menos que en sus inicios y Él se sintió traicionado, muy triste, ni siquiera se defendió ante Pilato y los Sumos Sacerdotes, que lo condenaron y alentaron a las masas, siempre propensas a conducirse como ganado con los ojos tapados, a vejarle, escupirle e insultarle. ¡Al Iluminado, al Hijo de Dios, a través de cuya boca se expresaba el Dios de todos los hombres!

En la etapa actual, ha existido otro condicionamiento para la expresión de la Alianza y, tal vez por ello, el Iluminado tuvo que partir en silencio, para iluminarme, para entrar en mi cuerpo, para poder sumar las enseñanzas y quién sabe cuántas cosas de las que no podemos ser conscientes en esta vida terrenal. En primer lugar, ha estado presente un proceso de avances científicos, sus aplicaciones técnicas y la industrialización, iniciado con la Revolución Industrial, que han preparado el camino a la Tercera Ola de la llamada Revolución Científico-Técnica, que se precipitó con la crisis petrolera de la primera mitad de los ’70. Una crisis inducida, provocada por los países productores. Los mayores afectados fueron, precisamente, sus hermanos de los Países en Desarrollo, grupo a que ellos mismos venían perteneciendo. Qué le pregunten a los dominicanos, que conocieron los apagones con anterioridad a los cubanos. Claro, que los apagones en uno u otro país no tienen la misma causa.

Se produjo un proceso de humanización de las condiciones de vida de los hombres, que ha consistido en hacernos más fáciles las condiciones de vida y trabajo, un incremento impresionante del bienestar, en un conjunto importante de países o en todos en diversos grados. Por demás está decir, que la expresión de la Alianza está muy vinculada, ha sido la base del proceso de distensión y paz, que ha tenido lugar en el mundo, principalmente, entre las potencias desarrolladas. Esas condiciones dieron paso a la Nueva Era, que no niega la experiencia y grandeza de Jesucristo, sino que nos hace inclinarnos ante Dios, que ha decidido de nuevo poblar un cuerpo humano y bajar su Corte Celestial para ofrecer a los hombres la posibilidad de salvación, para intentar detener las fuerzas destructivas por el desarrollo incontrolado, la superproducción y el consumo, por patrones que devoran los recursos, y la personalidad y riqueza humana.

Es mejor tener menos, pero de calidad.

En mi criterio, Dios siempre prepara el camino para la llegada de sus Enviados y lo hace persistentemente dentro de la familia adecuada, una familia que desciende de Reyes y ha ido a habitar entre los humildes, como hojitas de las diferentes ramas del Rey David, quien, evidentemente, desciende de Abraham por la rama de Sara. Es como el follaje de las plantas, las ramas parecen, que se van separando del tronco, pero en la medida que se ramifican, se entrecruzan. Considero, que de cierto modo estamos ante una de las especialidades del atletismo: la carrera de relevo, en que cada tramo lo recorre un corredor en competencia con algún contrincante, para pasarle el bastón al que debe continuar; si uno deja caer el bastón, quedará descalificado y su equipo perderá la competencia. Ganará el bando contrario. En los campesinos, siempre se compite entre dos bandos: el azul y el rojo.

B.H.: Recuerde, que sigo comulgando con el ateísmo, y que no sé mucho de Religión, más allá de las obras que han proliferado últimamente.

C.T.: Puede ser que esta explosión literaria se deba al estudio de La Biblia orientado por Juan Pablo II y que la Iglesia Católica ha hecho un enorme esfuerzo, tras siglos de oscurantismo y de negarle a los hombres el conocimiento de la Palabra de Dios, de forma personal y sin intermediario, y hasta ver a quién la leía como algo raro y hasta diabólico. También, están siendo tomadas para desarrollar novelas las Revistas de Nacional Geographic, no es lo mismo cuando nos han hecho la investigación histórica y se nos muestran hasta las imagines en excelentes fotos y se complementan con los filmes monumentales del pasado y algunos más recientes. Tampoco, un conjunto de reportajes de Nacional Geographic puede sustituir la investigación, conocimiento y experiencia necesarios para escribir un libro de calidad. Por ello, hay tantas novelas históricas y no todas consistentes.

Apartándonos de la Literatura y continuando con el discurso, que venía haciendo, le diré, que recuerdo las discusiones de mi Padre con una católica amiga de la familia, a finales de los cincuenta y principios de los sesenta, donde Él defendía el derecho a conocer la Palabra de Dios. Y aquella pobre e ignorante mujer, muy bien vestidita y, aparentemente, instruida para la época y para ser mujer, aterrada al escuchar las enseñanzas bíblicas y sus consejos, con una torpeza ignorante, decirle: “Juan Antonio, ¿cómo Usted, un hombre bueno y tan inteligente, habla de esa cosa?”. La cosa era La Santa Biblia. Y le voy a confesar, que hay pasajes de la Biblia que son crueles, me aterran, me dan miedo. No me gusta leerlos, pero hay momentos horribles en la Historia, por ejemplo, las matanzas de los SS, que dejaron montañas de cadáveres, esparcidos por tumbas comunes por toda Europa y no sólo. Ello fue hace sólo unos días, en vida de nuestros padres y abuelos. No se nos puede olvidar. No podemos permitir que se nos vuelva a conducir a su reedición. Me preocupa tanta Literatura de guerra en las estanterías, en los estanquillos, en las vitrinas de las librerías, en los cines, y la vendida o en oferta a bajísimos precios. Cuando esto sucede y, además, la pequeño burguesía comienza a pensar en el resurgir de las tradiciones con más fuerza que lo normal, cuando empieza a aferrarse a los terruños y temer a otros, lo que no es nuevo en Europa, surge la necesidad del romanticismo, de un romanticismo realista. y que a la vez endulce el corazón de los hombres, les haga segregar la hormona del amor en su cavidad cardiaca. Es un elixir no sólo para la salud, sino también social. De hecho, una situación similar al contexto actual, en el que he iniciado el Neo Realismo Romántico, con matices de su época, tuvo lugar en Europa y dio lugar al surgimiento del Romanticismo y su sucesor, el Neo Realismo Romántico.

Pues, mi querida Olga, que era cómo se llamaba nuestra beata católica, iba todos los domingos a misa y rezaba al levantarse, comer e ir a la cama, años más tarde, se pasó a los Adventistas. Mi Papá le hablaba de La Biblia sin Biblia entre sus manos y sin decirle en número del versículo, porque mi Papá era La Biblia Andante. En mi casa, no había Biblia, ni libros religiosos en nuestra infancia. Recuerde, que mi vida coincide, en mucho, con la existencia de la Revolución Cubana, profundamente atea, anti-cristiana. En la casa, sólo hubo un Nuevo Testamento, traído por mi hermano Johnny de la Escuela Privada Bautista, donde estudiaba, y un Almagedón, que una pareja de Testigo de Jehová le dejó a mi mamá, antes de que mi Padre les echase, tras oírles hablar durante varias visitas con mi Madre, por fanáticos y dogmáticos. Mi Padre era un hombre netamente reflexivo, todo lo meditaba y no admitía, que nadie le dijera cuatro frases repetidas y aprendidas de memoria, y quisiese amarrarle con ellas. Recuerdo, que cuando lo operaron de las arterias, por segunda vez, y la anestesia le hizo perder la orientación, como hacemos ahora en Internet, que podemos cambiar la orientación de las figuras, me dijo: “Tú, no sea boba, como tu mamá. No camines por las paredes”. He pensado mucho en esa frase y en que mi Padre confundió a las auras con la patos de la Florida, al cielo con el mar y, estando acostado, se imaginaba de pié. Cuando nos cambian los referentes, podemos aceptar los gatos por liebres; pero no son lo mismo. Además, protestaba, mi Padre, cómo lo hace un vecino mío al Jefe, en sueños: “Yo he trabajado mucho en mi vida, para que no me permitan acostarme y descansar”. Mi papá tenía 72 ó 73 años y, todavía, trabajaba. Trabajó hasta los 75 años. Sólo estuvo jubilado seis meses.

La primera Biblia, que vi la llevó Fray Betto, el religiosos brasileño, uno de los creadores de la Teología de la Liberación, a mi Oficina de la Universidad de La Habana. No me dio tiempo a tocarla, porque  la Secretaria General del Núcleo del Partido Comunista de la Rectoría de la Universidad de La Habana se la llevó para su casa, y se quedó con ella. La segunda, sí la tuve en mis manos y fue la que comencé a estudiar, desde su primera página. Era La Biblia, que estaba leyendo mi Hermanito Raúl, el más pequeño, el benjamín, que se fue al Cielo dejando su corazón en la Tierra, como dicen las Escrituras. La estaba leyendo, cuando partió al Cielo. Le golpearon en la vía pública y falleció desangrado en el Hospital Militar de La Habana, sin ninguna herida mortal. Sus órganos, al igual que sus pertenencias, fueron repartidos. Sólo unas pocas cosas fueron conservadas, muy pocas. Tampoco, hay casi nada de mi Padre y nada de mis Abuelos. Salvo la casa de Vista Alegre, que ya no pertenece a la Familia; la casa de Escario, la de Altahabana y la de Santos Suárez, que era de mi Abuela asturiana y sus hijos. La casa de cedro de San Vila, al igual que la casa del Rey David, la del Abuelo Juan, Padre de mi Madre, quien era de la  zona, en que habitaron los Santos Varones, discípulos de Santiago Apóstol, y que se enorgullecía de tener seis sacerdotes en su familia al mismo tiempo, el último ordenado Mercedario en La Argentina en 1944, hijo de su hermana Rosaura, que se hizo llamar Rosario al llegar a ese país, pues, la casa del Abuelo, en la que pasábamos los veranos y las Nochebuenas, ya no existe y la finca no conserva sus lindes, desaparecieron con el proceso de cooperativización.

B.H.: Usted me asombra, cada vez que habla de Cuba y de su familia. ¿Los comunistas leen la Biblia?

C.T.: ¿Qué importancia tiene la militancia política para leer un libro u otro? Quién no haya leído La Biblia o parte importante de ella es un ignorante, un inculto, por muy graduado universitario que se sea. Es cómo no haber estudiado en el Bachillerato Literatura Universal y no haberse leído las Obras Literarias más importantes de las diferentes épocas. Es una pena, que La Biblia no se estudie entre las obras más importantes de la Literatura Universal dentro del Programa de Estudios de la Asignatura de Literatura Universal. Uso el nombre de la asignatura cómo yo la recibí. La Biblia es ante todo, una crónica histórico-testimonial del paso del hombre sobre la Tierra. Fue escrita en los momentos en que era un lujo saber escribir y, mucho más, ser escritor. Era la profesión mejor pagada. En la Biblia, en alguna parte dice la proporcionalidad del salario de un escritor con relación a un obrero. Los escritores iluminados eran parte de la Corte o sus asesores; eran consultados para tomar decisiones trascendentales. Eran profetas o escribían sobre lo que expresaban los profetas, que no sabían hacerlo o no tuvieron tiempo para dejarlo escrito. Algo así como los Evangelios. Piense en Lucas. La vigencia de La Biblia está dada, en que en ella se recoge la esencia del hombre y de la Historia del Hombre, del género humano a través de la historia político-religiosa del pueblo de Israel. Es evidente, que se hace a través de figuras claves en los planes de Dios: en unos momentos vinculados con el poder o en relaciones con los que ostentan el poder; en otros momentos, no se percibe la historia del pueblo, sino la historia personal de un individuo y su familia. Aunque para serle franca, a veces a mí me da la impresión que se ha olvidado, que Jesús de Nazaret y los Apóstoles eran judíos. ¡Hasta da la impresión que Jesús de Nazaret es europeo, rubito y con ojos azules! Jesús de Nazaret lo más probable es que no lo fuese, pero Jesucristo sí es completamente blanco, bellísimo, con cabellos castaños ondulados y ojos verdes, en los que se refleja el tiempo. Por lo menos, así fue cómo se me presentó a mí e, inmediatamente, le reconocí.

B.H.: Siento, que Usted trata a los escritores en calidad de profetas.

C.T.: Algunos lo son. Pero, yo me quedo con el rito del amor. Con amor y manteniendo relaciones apasionadas por amor, Dios hace la historia, cambia la respiración del mundo y dulcifica la maldad del hombre.

Jueves, 30 de enero de 2008.