En el Valle de Carranza, un desvío a la derecha
comenzamos la subida, con la mirada perdida
por tierras de labranza, ¡encendemos la mecha!.
Dos kilómetros suaves, por un perfecto asfalto
verde fresco a los lados, aún subimos sentados
nos sobrevuelan las aves, ya divisamos el alto.
Se nos amplia la vista, de los Montes de Ordunte
y una pared de roca, enfrente ya se nota
zona de curvas lista, la rampa nos confunde.
Encontramos un desvío, que a Santecilla indica
pero no lo tomamos, porque a la CIMA vamos
desde que dejamos el río, una idea tenemos fija.
La zona dura que viene, atravesamos Ranero
por la plaza a la izquierda, plato pequeño, "mierda"
se alegra quien lo tiene, porque lo ha metido primero.
Aquí el ciclista jadea, y abandona su sillín
todo el cuerpo se tensa, la pendiente es inmensa
la bicicleta se ladea, este tramo no tiene fin.
Pero se divisa un letrero, en madera está pintado
con trazos de pincel, lo llaman burukartel
y siempre quien llega primero, grita que lo ha encontrado.
Junto a él, foto de rigor, sonreímos a su lado
revisamos el perfil, y nos ponemos a mil
para ir al mirador, en un descenso lanzado.
Peña Ranero... al zurrón!!!!