¿QUÉ ES LA INTENCIÓN?
La
intención es una poderosa fuerza. Proviene de una palabra latina que significa
“tirar hacia delante”. La intención es la tendencia inicial de la mente
hacia un objetivo. Es la fuerza que impregna el camino y la meta.
Una
historia que procede de la tradición cristiana medieval ilustra lo que es la
intención: un viajero llegó hasta el lugar donde se realizaban unas obras de
construcción y vio a dos hombres transportando unas piedras. Uno de ellos
trabajaba con desgana, con una expresión de hastío en su rostro. El otro lo
hacía contento, entonando canciones mientras cargaba piedra tras piedra. “¿Qué
estás haciendo”, preguntó el viajero al trabajador hastiado. “Cargar
piedras”, respondió. “¿Qué estás haciendo?”, le preguntó al otro.
“Construir una catedral” respondió. Esto es lo que significa la intención
en el trabajo.
La
intención procede e inspira la proyección. La intención es también la
capacidad de mantener un contexto visionario en el que todas las visiones
concretas pueden estructurarse. Un liderazgo inspirado consiste en la capacidad
de trabajar a partir de una zona de intencionalidad para hacer que lo más
profundo de tu ser haga posible un pensamiento visionario por parte de tus compañeros.
Esto es muy importante, ya que los grandes líderes no son los que desean tener
seguidores, sino los que desean generar otros líderes.
Las
antiguas fórmulas, como: “La dirección piensa en el trabajo y los
trabajadores lo ejecutan”, son claramente obsoletas. En condiciones ideales,
todo el mundo debería tener la capacidad para aportar sus habilidades
visionarias al trabajo que se encuentre realizando.
Hay que entender la intención como una forma general de llegar a un lugar, no como un mapa detallado. La intención consiste en saber cómo queremos que acabe la partida, tanto en contenido, como proceso. Pone en marcha algo mágico. Por decirlo de alguna manera, si eres tú el que toma la decisión, es el subconsciente el que pone los medios.
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