¿QUÉ ES DIRIGIR? 

§         Aviso para navegantes: dirigir no es fácil. Nadie nace sabiendo gobernar; hay que aprender. 

§         Dirigir es, básicamente. Planificar, Organizar, Motivar y Controlar.

§ Dirigir es, lograr que, en la medida de lo posible, la gente quiera hacer lo que tiene que hacer.
Si eso se consigue, todo lo demás “sale” solo, por que cada miembro de la organización aportará su grano de arena para la buena marcha del conjunto. 

§         Dirigir no es sinónimo de actuar con agresividad para que los demás “se enteren” de “quién” es el directivo. 

§         Se puede gobernar sin dar nunca un grito, sin reñir a nadie. Actuar así es mucho más difícil que “machacar” al subordinado. 

§         Si el directivo consigue los objetivos de la empresa a costa de imposiciones, controles, amenazas, gritos, presiones.., “sus hombres” estarán esperando su alejamiento para disminuir el ritmo. Será una especie de “venganza” por el comportamiento antropológicamente deficiente del jefe. 

§         El primer y principal modo de dirigir ha de ser “arrastrar” con el ejemplo a los subordinados. Como en las guerras –hasta el primer conflicto mundial-, en las empresas se desea que el jefe vaya por delante, enarbolando el estandarte. Eso demuestra que cree en el proyecto: con su sacrificio personal manifiesta que está dispuesto a sacarlo adelante.  

§         El directivo que proclama con seriedad:

-         ¡Hay que concluir esto urgentemente!,

 e inmediatamente se escabulle, produce hilaridad, y desde luego no motiva. Conseguirá sus objetivos sólo en la medida en que su control sea exhaustivo, y mientras “su gente” no logre dar el salto a otra organización regida por alguien con más “sustancia”  

§         Definición de “patán” en el mundo de la dirección: quien considera que por haber llegado a un puesto de gobierno no existe ninguna referencia para él que no sea su santa voluntad. 

§         Tratar a los subordinados como disminuidos psíquicos (cuando muchas veces son padres de familia, con responsabilidades relevantes fuera de la organización) genera inhibición.

-         Si todo lo sabe hacer bien, que lo haga él, piensan, cuando no lo expresan abiertamente.
Las indicaciones no deben ser habitualmente tan cerradas que no dejen entrar el aire de la iniciativa personal. 

§         No gobierna quien no se autogobierna. 

§        Para dirigir, hay que acumular todos los datos que sea posible reunir, y éstos deben ser lo más certeros posible. Demasiados grandes intuitivos han llevado sus organizaciones al desastre a causa de su desmesurada confianza en sí mismo y en sus “visiones”. Con “grandes seguridades”, algunos han acabado incluso en la cárcel (y eso, sin tener mala voluntad. Si llegan a haberla tenido…) 

§         Con demasiada frecuencia, la Alta Dirección promueve para mandos intermedios a patanes-ladradores: eso mantiene la organización en el corto plazo, pero probablemente la arruina en el medio; y, sin duda, en el largo, salvo que se modifique esa lamentable decisión lo antes posible. 

§         Negarse a escuchar a “las bases” si no por el “cauce reglamentario” deja a las organizaciones “entregaditas” a las manos de los mandos intermedios. ¡Ay de ellas, si éstos son unos patanes engreídos que no tienen el más mínimo interés en que la información circule! 

§         Con prisas, urgencias, acelerones, cambios de ritmos tradicionales, más que gobernar, se desgobierna. Orden, contraorden, desorden.. Y esto sucede porque, en ocasiones, no se ha tomado la precaución de definir hacia dónde debe dirigirse la organización en el futuro próximo, y en el medio plazo. En esa situación, se pegan bandazos. 

§         Si una organización considera que debe incrementar notablemente la vigilancia de su gente, será porque no ha sabido motivar. La mayor parte de las personas tienden a estar a gusto en su trabajo; si se les impide eso mediante exhaustivos sistemas de control, se dedicarán a jugar al “ratón y al gato”. 

§         La mayor parte de las personas están “hartas” de ser “gestionadas”, y lo que desearían con toda su alma es ser “lideradas”. Esto es más difícil, pero es el camino adecuado. 

§         El directivo ha de transmitir ilusión también – y quizá, principalmente- en los momentos en los que se incrementen las dificultades. Si quien gobierna se deja abatir por las circunstancias o los resultados adversos, “la tropa” quedará rápidamente desmoralizada, y lo que parecía una remota amenaza se convierte en un peligrosísimo y cercano riesgo de hundimiento. 

§         Hay directivos que son como “patos”: les resbala lo que sucede a sus subordinados. En el mejor de los casos “oyen” lo que otros dicen, pero no escucha. Luego, no ponen ningún medio para cumplir con los comprometido. Al principio, esos comportamientos no se notan. Con el paso del tiempo, también cualquier cosa del directivo “pato” acaba por resbalar sobre sus subordinados.

© VALZAM

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